Transparencia obliga, señor Trias

17.01.2012 | 11:07
 

A favor de la transparencia y en contra de la corrupción (foto: vcalboan.efaber.net/).

Asistimos en los últimos años a una progresiva exigencia de transparencia en la utilización de los recursos públicos que los ciudadanos siempre hemos demandado a los representantes políticos, pero que se ha recrudezido en estos momentos de profunda crisis. Incluso han surgido organizaciones que han alcanzado un gran prestigio, como por ejemplo, Transparencia Internacional (TI) que, según manifesta en su propia página web es la ‘única organización no gubernamental a escala universal dedicada a combatir la corrupción, congrega a la sociedad civil, sector privado y los gobiernos en una vasta coalición global […]. Quizás la principal herramienta en la lucha contra la corrupción sea el acceso a la información’.

Quedémonos con esta última afirmación. El acceso a la información es básico para poder conocer el antes y el después del paso, siempre temporal, de los que se definen como servidores públicos. Deberíamos poder conocer de forma sencilla y accesible el patrimonio de nuestros politicos y sus cargos de confianza; es decir, el quiénes y el qué, antes y después de su paso por la admnistración pública.

Centrándonos en el Ayuntamiento de Barcelona, esa transparencia es manifiestamente mejorable. Veamos.

Retribución, o mejor, retribuciones del señor alcalde, Xavier Trias (CDC). Según informa la propia web del consistorio (a fecha de septiembre de 2011) su ‘retribución anualizada’ era de 109.939 euros (la mayor de todos los municipios de España). Sin embargo, recibe además 36.800 euros en concepto de ‘dietas’ – informo, para el que lo desconozca, que están exentas de tributación-, por su asistencia a las sesiones del Área Metropolitana (organismo supramunicipal formado por los principales ayuntamientos cercanos a la capital catalana) y cantidades similares por asistir a las sesiones del Consejo Comarcal, Diputación, consorcios y otros organismos públicos varios. En definitiva, se hace, prácticamente, imposible conocer qué ingresa el alcalde del mayor municipio de Cataluña anualmente con cargo a fondos públicos. ¿No cree el señor alcalde que ya es hora de conocer sus retribuciones de forma completa?

Retribuciones de los órganos de gobierno -concejales, gerentes, asesores, etc.-. Aquí hemos ido a peor con el nuevo gobierno municipal nacionalista conservador, pues, antes –en tiempos del antiguo alcalde señor Hereu (PSC), al menos, conocíamos el nombre y apellido y la retribución que recibían individualizada todos sus integrantes. Ahora, la página web del Ayuntamiento sólo informa de forma general, sin explicitar el número ni el nombre de los que reciben las más altas retribuciones del consistorio barcelonés. Tampoco es sencillo y accesible el conocer el montante total ‘consolidado’ de lo que cobran estos cargos políticos.

Retribuciones de los empleados públicos (funcionarios y laborales). Según denunciaba, hace una semanas, la Asociación profesional de técnicos y técnicas del Ayuntamiento de Barcelona (APTAB) falta un documento esencial de información: la relación de puestos de trabajo. El artículo 25 del Decreto 214/1990, de 30 de julio por el cual se aprobó el reglamento del personal al servicio de las entidades locales exige que ‘la entidad local ha de aprobar anualmente la plantilla en la misma sesión en que se apruebe el presupuesto. Un ejemplar de la plantilla con el total de retribuciones del personal que se deduzca y de la relación de puestos será uno de los documentos que integran el presupuesto’; mientras que el artículo 32 señala que ‘las relaciones de puestos de trabajo son públicas y pueden ser consultada en períodos de exposición pública del presupuesto anual o de sus modificaciones, en la forma que cada entidad tenga establecida’.

Pues bien, en esto, tanto el anterior alcalde como el actual -éste, pese a que lo había prometido en campaña electoral- coinciden en no respetar el estado de derecho: difícilmente puede ser consultado por el ciudadano o por el empleado público un documento que siendo obligatorio siempre ha sido inexistente. Esto contribuye a todo tipo de corruptelas dentro de la organización municipal, como por ejemplo, la ‘colocación’ en puestos fantasma del máximo nivel en agradecimiento a los servicios prestados de funcionarios veteranos afines al poder.

En fin, a día de hoy, no sabemos con exactitud qué cobra el señor alcalde de Barcelona, no sabemos tampoco quiénes cobran como cargos de confianza y en qué conceptos y si, además, lo hacen en otras administraciones y organismos públicos. Y, por último, al faltar la relación de puestos de trabajo, tampoco conocemos cuántos, en qué concepto y qué cobran el restos de empleados públicos del Consistorio.

Visto lo anterior, Barcelona no es modelo, aún, de transparencia, precisamente, y así no es de extrañar que ocupara, según el Índice de transparencia de los ayuntamientos para el año 2010, un discreto puesto 22 entre 110 revisados por TI. Transparencia obliga, señor Trias. ¿A qué espera para cumplir sus promesas con los ciudadanos? ¿Tendremos información completa de las retribuciones de todos los miembros del consistorio y de los empleados públicos algún día?

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