Descontrol sobre dos ruedas

19.01.2012 | 11:19
 

El servicio de Bicing, en Barcelona, es un éxito de usuarios (foto: Bicing).

‘El origen de la iniciativa de proporcionar un servicio público de transporte basado en el uso de la bicicleta podemos encontrarlo en el ideario y acciones happening del Movimiento Provo holandés, que desarrolló distintas estrategias de provocación a la autoridad y de apropiación del espacio público y de la vida social […]. El Bicing (anglicismo: bici+ing, terminación inglesa para el gerundio) es un servicio de alquiler de bicicletas públicas en la ciudad de Barcelona que se implantó en marzo de 2007, promovido por el Ayuntamiento y gestionado por la empresa Clear Channel’ (fuente: Wikipedia).

Esta introducción de alquiler masivo de bicicletas con el objetivo de facilitar la movilidad de los ciudadanos a un precio módico hay que reconocer que ha sido un éxito de usuarios (117.000, en 2010). Antes de la implantación de este sistema, la ciudad registraba unos 47.000 desplazamientos en bicicleta, mientras que en la actualidad tales desplazamientos se elevan a casi 103.000 (datos de 2011). Paralelamente se incrementaron los carriles bici y rondas verdes, llegándose a más de 200 kilómetros a finales del pasado año.

Sin embargo, como toda actividad que se realiza en el espacio público, por definición limitado en la ciudad y más en Barcelona -una ciudad de apenas 100 Km2-, surgen problemas de convivencia, principalmente con otros transeúntes peatones y con los vehículos a motor, cuyos derechos entran en colisión, cada vez con más frecuencia.

Asociaciones como la Coordinadora Catalana de Usuarios de Bicicleta (CCUB) y el Bicicleta Club de Cataluña (BACC) venían denunciando hace tiempo la existencia de puntos negros crónicos por toda la red viaria de la ciudad. Un reportaje publicado en El País en el año 2005 ponía de manifiesto 11 puntos que continúan, aún hoy en día, con la misma consideración.

“El ciclista no hace lo que le da la gana, hace lo que puede”, manifestaba Albert García, coordinador de la CCUB. En muchas ocasiones es así, pero, sin embargo, todos los que paseamos habitualmente por la ciudad podemos observar, a menudo, infracciones de elementales normas de circulación por parte de ciclistas, muchas veces por dejadez y otras, lo peor en mi opinión, por desconocimiento. Es un hecho que a los usuarios de las bicicletas en nuestra ciudad no se les exige acrediten el más mínimo conocimiento en materia de tráfico. ¿Es esto admisible?

El accidente de una ciclista hace unas semanas en el mismo carril bici en el que ya había fallecido otro, puso sobre el tapete la existencia de deficiencias evidentes en el sistema. Los dos accidentes tuvieron en común que se produjeron entre ciclistas y vehículos pesados que impactaron contra los ciclistas al girar. Joan Valls, presidente del BACC, alertaba de la poca señalización en las intersecciones del Ensanche (Distrito II) y recuerda que “cuando uno gira pierde la prioridad”, por lo que [pedía que se mejorase] la señalización y [se concienciase] al colectivo de transportistas, como ocurre en Gran Bretaña, Dinamarca o Alemania. Lo peor de todo es el convencimiento general de que, con un poco de orden, se podrían haber evitado.

Como consecuencia de lo anterior, el concejal de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, Joaquim Forn Chiariello (CiU), anunció la realización de una auditoría vial de todo el carril bici barcelonés: “Para replantear y cambiar los aspectos que no funcionen”. La bicicleta está en el séptimo puesto en la lista de vehículos que sufren accidentes, justo por debajo de los taxis; no obstante, con los datos conocidos, la sensación de descontrol se ha hecho evidente.

¿Por qué se mantienen sin solucionar, seis años después, los mismos puntos negros denunciados para los ciclistas? ¿No sería conveniente exigir a los usuarios de bicicletas que acreditasen, al menos, unas mínimas nociones de tráfico? Igualmente, ¿no se debería exigir, al convivir en un espacio limitado, a los vehículos pesados que circulan dentro del casco urbano medidas suplementarias de seguridad que minimizasen posibles impactos con ciclistas o peatones? ¿Por qué los ciudadanos tenemos, a menudo, la sensación de que se implantan servicios de forma negligente e improvisada por nuestros responsables municipales?

Al menos, para dos ciclistas, esta denuncia pública llega demasiado tarde.

1 comentario en “Descontrol sobre dos ruedas”

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  1. sergar - Viernes, 20 de enero de 2012 a las 10:13

    Para opinar sobre este tema con un poco de justicia, yo creo que hay que haber conducido un coche, llevado una bicicleta y paseado como peatón por la ciudad. Y luego opinar.

    Y en mi opinión, las cosas no están muy fáciles para quienes van en bici. Al menos en Palma los carriles bici son insuficiente y además ni los conductores ni los peatones van con cuidado con ellos. Se invaden con total despreocupación.

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