Cultura: de Barcelona a Madrid

26.01.2012 | 11:40
 

Instituto de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona.

Antes (1975):

“De todos los años que he vivido en suelo español, recuerdo con fulgor los cinco que pasé en la querida Barcelona a comienzos de los años setenta. […] Se convirtió en la capital cultural de España, […] Barcelona fue una Torre de Babel, una ciudad cosmopolita y universal, donde era estimulante vivir y trabajar” (Mario Vargas Llosa, discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura, 2010: Elogio de la lectura y la ficción).

Ahora (2012):

“Cataluña es cada vez más provinciana y se está cerrando en sí misma. Todos los artistas importantes de allí ya grabamos fuera, incluso Sopa de Cabra. […] Lo cierto es que Madrid es muy amplio, se ven las cosas de otra manera y las cosas pasan ahí. Y no es tanto por la ubicación de la industria, sino porque vas a los sitios y la gente está mezclada. En un bar tienes a un poeta, un director de cine y un músico a quienes ha mezclado la ciudad. Eso no pasa en Barcelona” (José María Sanz, Loquillo).

Es claramente desalentador observar las declaraciones de excelentes artistas, que vivieron decisivas etapas de su creación en la ciudad condal y, ahora, por diversos motivos ya no se encuentran entre nosotros. Nada que ver con la propaganda institucional de la Generalidad y del Ayuntamiento de Barcelona que proclaman un cosmopolitismo que ya nadie osa proclamar en público sin sonrojarse.

Existe una práctica unanimidad en considerar, hoy, a Madrid como la capital cultural de España. Algunos dirán que ya les está bien, que sólo pretenden que Barcelona lo sea de Cataluña; pero, no esconden sino su negligencia y su falta de capacidad para articular una auténtica apuesta barcelonesa, catalana, española y europea, con auténtica resonancia mundial. Hoy, sin embargo, la ciudad que habitamos no pinta apenas nada en el concierto cultural.

En Barcelona, lamentablemente, la cultura sólo es noticia para hundir proyectos consolidados si no tienen la pátina nacional adecuada, destapar desavenencias personales, constatar errores de bulto o anunciar recortes. Detrás de todo ello, como siempre, están los del pensamiento único (una llengua, una cultura, un país…), los nacionalistas y su acción política.

Veamos algunos ejemplos recientes. Hundimiento de proyectos consolidados: el Centro de Cultura Contemporáneo de Barcelona (CCCB), que se había convertido, desde su inauguración en 1989, en un referente internacional, ha visto como se ha sustituido a su director por otro, sin ninguna experiencia, pero dispuesto a seguir las directrices político ideológicas convenientes a los nuevos tiempos; un auténtico comisario político.

“Desde el nacionalismo catalán -de derechas y de izquierdas- su figura [la del antiguo director, era] vista mayoritariamente con recelo. Se ha criticado insistentemente el cosmopolitismo del CCCB y su falta de referentes al ideario nacionalista. […] Siempre tuvimos que soportar críticas sobre nuestra falta de celo nacionalista y nuestro excesivo cosmopolitismo”, explica Rafael Vilasanjuan, que fue subdirector del CCCB hasta el pasado mes de enero [del 2011]. “Se nos intentaba presionar para cambiar el modelo y enfocarlo hacia las tradiciones”, añade, “sin ir más lejos en la época del tripartito, el consejero Joan Manuel Treserras [ERC] nos pidió que ligáramos la sardana con el festival de música electrónica Sonar. También se nos dijo que Kosmópolis estaba demasiado influenciada por la cultura no catalana”.

Desavenencias personales: los nuevos dueños que quieren reorganizar el mapa cultural de Barcelona muestran claras desavenencias personales que amenazan con enfrentar a las dos instituciones con incidencia en la ciudad presentando dos proyectos opuestos. El del Ayuntamiento de Barcelona, personificado por el teniente de alcalde de Cultura, Jaume Ciurana (CiU), y el del consejero de Cultura de la Generalidad, Ferran Mascarell (ex PSC). Ciurana pretende articular los equipamientos que acogen el arte contemporáneo en torno al Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), y encargó a su director, Bartomeu Marí, una propuesta que, por lo que se sabe, permitirá al Macba ocupar las salas de exposición del contiguo CCCB para que alberguen la importante colección permanente surgida de la unión con la Fundación La Caixa. Otros espacios ya rehabilitados de Barcelona, como El Canódromo o Fabra y Coats, acogerían las fábricas de creación o el arte más experimental. Mascarell, por su parte, proponía la creación de un holding, en el modelo del Centro Pompidou (París, Francia), que integraría el Macba, el CCCB y la nueva Filmoteca de Cataluña, junto a otras instituciones de menor calado.

Errores de bulto: en este apartado, los ejemplos son innumerables y sangrantes, en época de crisis, porque suelen tener un costo económico en recursos públicos que suponen restarlos de otras partidas necesarias. Señalaré dos recientes y significativos. Uno, se construye un monumento a los castellers que ha supuesto 700.000 euros de gasto y cuyo resultado es, como mínimo, discutible en términos artísticos y urbaníticos; dos, el suizo Moritz Küng, que ganó un concurso internacional para dirigir el frustrado proyecto cultural del Canódoromo, ha estado dos años cobrando una nónima bruta de 5.500 euros al mes por dirigir un centro que no existe.

Anuncio de recortes: para el mandato y en cuanto a la financiación en cultura, el presupuesto municipal disminuirá, entre otros recortes, la aportación del Consistorio a los consorcios culturales de la ciudad -Auditorio, Liceo y CCCB- un 1,5% aproximadamente. La rebaja de lo que aporta la Generalidad será superior al 10% y oscilará entre el 15 y el 18%. Algunos cálculos indican que representan unos 12 millones de euros menos. Destaca, como en otras partidas presupuestarias, que el gobierno de la ciudad echa una mano a sus compañeros de partido que dirigen la Generalidad, hipotecando el futuro del Ayuntamiento de Barcelona.

Este es un resumen de la realidad actual de la organización pública cultural de Barcelona. ¿Con estos mimbres, de verdad pensamos que se incentiva a los creadores y se puede situar a la ciudad a la vanguardia del mapa cultural internacional? ¿Qué es la cultura? Dicen que es el reflejo de la sociedad y la totalidad de lo creado por ella. Si es así, en Barcelona su reflejo es turbio y la creación se está asfixiando. Quizás algo de esto influye en que muchos de los que quieren vivir libremente de esto estén emigrando a Madrid, en busca de aire fresco huyendo de la censura y los censores. Malos tiempos para la lírica.

1 comentario en “Cultura: de Barcelona a Madrid”

NOTA: Sean respetuosos con sus comentarios. Se borrarán los comentarios cuyo contenido o enlaces puedan ser considerados difamatorios, vejatorios o insultantes. Recuerden siempre que las formas importan y que hay muchas formas de decir lo mismo. Gracias por participar.
  1. Carolina - Martes, 7 de febrero de 2012 a las 21:43

    Efectivamente, esto sólo confirma mis comentarios en la entrada anterior. Para evitar el provincianismo y ser más abierto de miras, apoyen un proyecto de nivel que lidera un madrileño universal.

    Y el mundo de la danza, que demuestra ser el más claro exponente del deporte nacional -la envidia, sí, no el fútbol, no!!- que muestre algo de generosidad y buen hacer, en lugar de echar piedras en tejados ajenos y no querer reconocer la excelencia donde abunda la mediocridad.

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.