CiU: metro no, casino sí

30.01.2012 | 11:57
 

La palabra casino ‘proviene de las casas de campo casini que estaban integradas dentro de palacios o villas italianas y que servían para el recreo de los nobles del siglo XVII. Una de estas distracciones eran los juegos de azar. Durante el siglo XIX, se empleó este término para referir cualquier lugar público donde tenían lugar actividades recreativas (juego, deportes, salón de lectura…)’ (fuente: Wikipedia).

No es de extrañar atendiendo al origen etimológico de la palabra que la burguesía catalana, promotora y votante natural de CiU se pirre al igual que la aristocracia madrileña –en esto no hay diferencias- por traerse a su terruño la inversión millonaria que la empresa Las Vegas Sands Corporation que preside Sheldon Adelson, la 16ª fortuna del planeta, según Forbes, con casinos en Singapur, Macao, Bethlehem y Las Vegas pretende realizar en el sur de Europa.

En época de vacas flacas como las actuales el capital foráneo se observa como auténtico maná caído del cielo. Las cifras son espectaculares hasta para el más crítico con la operación: 14.800 millones de euros de inversion, 132.000 puestos de trabajo, 36.000 habitaciones en hotels de lujo, 50.000 plazas de restauración, etc.

Sin embargo -siempre hay uno-, las contrapartidas que reclama Adelson son inéditas en España. Al menos en el caso de Madrid, el magnate pide que casi se cree una isla legal en la que se cambie el Estatuto de los Trabajadores para “relajar los convenios” y la Ley de Extranjería para “dar un trato preferente a sus empleados”, exenciones de dos años en las cuotas a la Seguridad Social y en los impuestos estatales, autonómicos y municipales, y que se pueda fumar en los locales de la compañía. Además, también exige cambios en la ley de horarios comerciales, la de enjuiciamiento civil, la del juego y la de blanqueo de capitales. Es decir, el que paga manda y quiere mandar mucho… quizás, demasiado. ¿No les parece?

En las antipodas de la anterior inversión, está la del metro de Barcelona. Esta es harina de otro costal para el gobierno de la ciudad y su homónimo de la Generalidad. Nunca han apostado por verter grandes cantidades de los recursos que gestionaban en él, a diferencia -en este caso sí- de los conservadores madrileños. No en vano las grandes inversiones en infraestructuras de transporte público se han hecho con gobiernos progresistas (por ejemplo, la totalidad del tranvía y las últimas líneas inauguradas, parte de la línea 9 y líneas 10 y 11). Ahora, de nuevo han dado un golpe en la frente a esta infraestructura y han cerrado estaciones y paralizado las obras previstas en la línea 9 por falta de recursos, excepto el ramal que finaliza en el aeropuerto.

Por otra parte, con el gobierno del alcade nacionalista conservador Xavier Trias los ciudadanos de Barcelona hemos sufrido la subida de tarifas más elevada de la historia (12% en el título de transporte más utilizado) lo que, a juicio de los sindicatos mayoritarios, demuestra su escasa sensibilidad social.

Los escasos recursos en inversiones y los recortes parecen que no se limitan a aquellas e, incluso, en el mantenimiento tenemos ya motivos para la preocupación. Se reconocen cuellos de botella en el sistema que afectan a la seguridad, e, incluso, el director general de Transportes de la Generalidad de Cataluña manifestó, en el colmo del cinismo, alegremente y sin sonrojarse que: “No está en mis manos” garantizarla en el Clot. Font denunció la falta de inversiones “durante años” y admitió que se sabe “hace tiempo” que hay “un problema en los accesos a Barcelona”. Los túneles del Paseo de Gracia y de Plaza Cataluña están “al máximo de la capacidad”, y aumentarla, por ahora, es “imposible”. Y bla, bla, bla… lo de siempre en el discurso nacionalista: el enemigo exterior es el culpable de todo sin la menor autocrítica.

En conclusion, grandes capas de ciudadanos del cinturón industrial de Barcelona ven paralizada una obra, absolutamente necesaria para su bienestar y progreso, y, a cambio, se les penaliza con subidas de tasas inasumibles para la gran mayoría –clases medias/bajas- que residen en esas áreas. No se incentiva la utilización del transporte público y, lo que es peor, se profundiza en la brecha social, es decir, en la exclusión. Además, y por si fuera poco, se pone en cuestión la seguridad del sistema.

En Barcelona, CiU siempre lo ha tenido claro con el metro: el progreso de los ciudadanos puede esperar. Demos, en cambio, la bienvenida al amigo americano con los brazos abiertos; su inversión es necesaria aunque sea a costa de los derechos de los trabajadores y del derecho sin más. ¡Bienvenido Mr. Adelson!

1 comentario en “CiU: metro no, casino sí”

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  1. Boni - Lunes, 30 de enero de 2012 a las 21:36

    Pues si, a mi me parece una falta de respeto a todos los que sufrimos las subidas de impuestos, directas e indirectas.
    A nosotros que nos cambian para que vivamos mejor?
    Este personaje puede pedir, lo que el Gobierno consentir.
    “el progreso de los españoles” eso que es?….
    Vergonzosas declaraciones de E.Aguirre y si Botella la apoya, pues lo mismo.
    Este ricachón poco menos que quiere un negocio para enriquecerse el y desplumar al que acuda a su local(prestamos a jugadores).
    Amos con todo lo que pide, yo lo mando a tomar viento, pero nuestros gobernantes están dispuestos a darle la vuelta a todas las normas,leyes etc.
    Yo me pregunto… por que los empresarios del sector veteranos, no se pronuncian.. estarán esperando que se apruebe..
    No se hay mucho mutismo sobre el asunto.

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