“Estamos jodidos”

10.02.2012 | 10:36
 

‘En política, la representación es el acto mediante el cual un representante (sea este gobernante o legislador) actúa en nombre de un representado (elector en el caso de las democracias) para la satisfacción de sus intereses‘ (fuente: Wikipedia).

Nuestra Constitución, en su artículo 23, así lo recoge: ‘Los ciudadanos tienen el derecho de participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos, en elecciones periódicas por sufragio universal’. Cuando el representado desea controlar y exigir que el gobernante cumpla con sus responsabilidades, surge el problema. Los medios, en este caso, son limitados y, en definitiva, de facto y para el caso que considere que no ha cumplido, sólo le queda esperar a castigar a su partido político en las siguientes elecciones. No importa, para nada, si el representante se ha demostrado incapacitado para su cargo en repetidas ocasiones.

¿Ha servido con objetividad los intereses generales desde su elección como alcalde de Barcelona el señor Xavier Trias (CiU) tal como le exige la ley? De igual manera, ¿se ha movido en su actuación por los criterios de eficiencia y servicio a los ciudadanos, actuando de conformidad con los principios de transparencia y de participación que le exige el derecho vigente?

Realicemos, aunque sea someramente, un recorrido por su actuación desde que ocupara el cargo como máximo representante de los ciudadanos en su Ayuntamiento, allá por el mes de julio de 2011, hace apenas ocho meses; se trata, en general, de titulares de noticias aparecidas en prensa –juzguen ustedes-:

27 de julio: El Ayuntamiento de Barcelona utiliza el catalán como única lengua de integración de los niños inmigrantes (La Voz de Barcelona).

27 de julio: Ramón Simó, nuevo director, ‘a dedo’ del festival Grec (El País).

6 de septiembre: Trias dice que “no permitirá la alteración del modelo lingüístico en Barcelona” (E-notícies).

16 de septiembre: Xavier Trias entierra el modelo de guarderías públicas en Barcelona (El País).

20 de septiembre: Trias privatizará la gestión del anillo olímpico 20 años después de los Juegos Olímpicos (La Vanguardia).

28 de septiembre: ‘Tijeretazo’ de dos millones en becas de comedor en Barcelona (El País).

21 de octubre: 39.400 euros en multas lingüísticas en la ciudad de Barcelona durante los seis primeros meses del año (La Voz de Barcelona).

15 de noviembre: El gobierno de Trias no renueva las atracciones del Tibidabo (El País).

24 de noviembre: El precio de la T10 aumentará un 10% a partir de enero (El Periódico).

25 de noviembre: PSC y ICV-EUiA critican la decisión de Trias de instalar una pista de hielo en la Plaza de Cataluña (El Debat).

29 de noviembre: Trias gasta el 20% más que Hereu en Navidad (El País).

30 de noviembre: La acumulación de dietas dispara más del 40% el sueldo de varios ediles (El País).

5 de diciembre: El monumento a los castellers ha costado 700.000 euros (E-notícies).

14 de diciembre: El Ayuntamiento de Barcelona premia a Òmnium Cultural en su 50 aniversario (La Voz de Barcelona).

15 de diciembre: Trias asegura que Barcelona no renunciará a los juegos de invierno de 2022 (La Vanguardia).

21 de diciembre: El Ayuntamiento de Barcelona estudia privatizar Parques y Jardines (Público).

9 de enero de 2012: La Barcelona de la brecha social: la desigualdad aumenta en la ciudad y la diferencia de rentas según el barrio se dispara (El País).

10 de enero: Multado por indigente: el Ayuntamiento de Barcelona sanciona cada día a tres personas por dormir en la calle (El País).

11 de enero: Barcelona: suben el billete del metro y se reparten 800.000 euros en dietas (El Confidencial).

11 de enero: Cobra 5.500 euros al mes por dirigir un centro de arte que no existe [dependiente del Ayuntamiento] (La Vanguardia).

26 de enero: Entidades sin lucro exigen a Trias que no privatice los equipamientos (El Periódico).

26 de enero: Trabajadores de TMB se manifiestan en Barcelona contra los recortes (El País).

31 de enero: El TSJC condena TMB a indemnizar más e 600 conductores (E-notícies).

31 de enero: Standard and Poor’s rebaja la deuda [del Ayuntamiento] (20minutos).

8 de febrero: La operación Spanair le costó 50 millones al Ayuntamiento de Barcelona (La Voz de Barcelona).

9 de febrero: Del Canódromo a un proyecto de vuelo gallináceo: Moritz Küng, el director cesado del centro de arte contemporáneo fallido, acusa a los políticos de malgastar más de cuatro millones de euros (La Vanguardia).

En resumen, la política de Xavier Trias al frente del Consistorio barcelonés, objetivamente, se puede resumir en: privatizaciones -transfiriendo el patrimonio municipal de todos al poder económico-, identidad -manteniendo una política basada en criterios etnolingüísticos-, recortes a los ciudadanos -desmantelando, en una escalada sin precedentes, el Estado de bienestar- y opacidad –entre otras cosas, no sabemos qué retribución total recibe el alcalde y toda la pléyade de altos cargos que le acompañan en el Consistorio y en el conjunto de empresas que forma el grupo del Ayuntamiento de Barcelona-.

Si a lo anterior superponemos las políticas neoliberales que desde el Gobierno de España y desde la Generalidad de Cataluña venimos sufriendo las mayoría de ciudadanos, la situación para el conjunto no puede ser más desolador. Hace unos días, el señor alcalde manifestaba, a propósito de la fallida operación de Spanair que “hemos de ser capaces de dirigir el aeropuerto sin depender de Madrid. Si hemos de estar sometidos a las necesidades y a las conveniencias de AENA, estamos jodidos”.

Pareciera, a la luz de tales declaraciones, que uno de los principales actores del desastre, de pronto, se hubiese convertido en víctima como por arte de magia. Son las cosas de los nacionalistas y su eterno enemigo imaginado exterior al que achacan, recurrentemente, las culpas de todo para ocultar sus propias responsabilidades. ¡No debería comportarse como un trilero, ni utilizar leguaje tan soez, señor alcalde; no olvide qué representa y por qué tiene usted el tratamiento de Excelentísimo Señor!

‘En noviembre de 2011 una líder vecinal, María Ruiz Martos, del barrio de la Prosperitat de Barcelona rechazó, de manos del propio Xavier Trias, en el Salón de Ciento del Ayuntamiento de Barcelona la Medalla de Honor del Consistorio en protesta por los recortes producidos en la sociedad catalana. María Ruiz Martos, conocida en el barrio como Maruja, había sido propuesta por las entidades del distrito de Nou Barris en reconocimiento a su trayectoria en defensa de los derechos vecinales, y formaba parte de la veintena de galardonados. Ruiz declinó la medalla que iba a entregarle el alcalde de CiU, al considerar que recibirla “de los mismos que están recortando los derechos por los que había luchado no era lo más idóneo”, y abandonó el acto con los familiares que le acompañaban’ (fuente: Wikipedia).

Efectivamente, Maruja –no hay nada como la experiencia de décadas en la lucha reivindicativa para verlos venir- ya lo tenía claro en noviembre: parafraseando al señor Trias, los ciudadanos de Barcelona “estamos jodidos”, sí, pero por usted y sus políticas; ¡y aún nos quedan más de tres años para las próximas elecciones!

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