Mascarell quiere ser alcalde

15.02.2012 | 11:56
 

La figura de Ferran Mascarell i Canalda (San Just Desvern, 10 de julio de 1951) es de aquellas que darían para un estudio psicologico profundo, casi para una tesis doctoral sobre la cintura política y el cambio de chaquetas al servicio de un objetivo: el poder.

Este historiador de profesión y gestor cultural de vocación dejó descolocado al que era su partido, el PSC, al aceptar la oferta de Artur Mas (CiU) para ser consejero de Cultura de su Ejecutivo autonómico surgido de las últimas elecciones de 2010. En la primera remodelación del Gobierno autonómico socialista de Pasqual Maragall (PSC), realizada el 20 de abril de 2006, ya fue nombrado para ocupar, entonces, ese puesto. Desde el sector cultural se aplaudió su decisión, ahora en CiU, pero le llovieron las críticas de entre sus antiguos compañeros de partido viéndose obligado a abandonarlo.

En su biografía destacaría tres momentos que pueden servirnos para resumir su trayectoria vital y para entender al personaje: ‘En 1982 fue promotor y primer presidente de la Asociación de Publicaciones Periódicas en Lengua Catalana. […] Director gerente del Instituto de Cultura de Barcelona entre 1996 y 1999. […] Desde noviembre de 2007 es vicepresidente primero del Ateneo de Barcelona’ (fuete: Wikipedia).

Visto lo anterior y aunque se autodefine como “socialdemócrata y catalanista”, no es difícil concluir que su ideología es ambivalente, pero, clara e indiscutiblemente nacionalista. Sirva de ejemplo su pública y manifiesta beligerancia que viene mostrando -más papista que el Papa (más nacionalista que los que se definen como tales)- desde que asumió su actual alta función, en contra de acatar la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña que prescribe el ‘equilibrio inexcusable’ entre las dos lenguas oficales en Cataluña.

Personaje calculador como ninguno utiliza sus contactos fuera –por ejemplo, ha sido consejero delegado de RBA Audiovisual- y dentro de la política para ascender y colocarse en la mejor posición posible de cara a atacar las cimas más altas. Los que han trabajado con él acaban por abandonar o pedir el traslado por su autoritarismo y afán de control absoluto de todo y de todos.

Como se sabía sin posibilidades para alcanzar, dentro del PSC, una candidatura con posibilidades para la presidencia de la Generalidad de Cataluña, se fijó como objetivo la alcaldía de Barcelona, pensamiento íntimo que siempre le ha acompañado y que, incluso, ha manifestado veladamente ante los medios no pudo, finalmente, alcanzar. “Este proceso [sonó para ser candidato del PSC a la alcaldía de Barcelona] ha sido tan extraordinariamente barroco que ha resultado fatigante. No tengo nada más que decir. He recibido demasiadas indicaciones de naturaleza demasiada variada y de formas demasiado imprecisas y difíciles de entender hasta el punto de decir basta. Ya no forma parte de mis opciones”, decía en El País pocos días después de aceptar la oferta de Mas.

Sin embargo, el diario Ara, donde por cierto es colaborador habitual, ha destapado esta semana que Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) sopesa presentar a Ferran Mascarell como futuro alcaldable de Barcelona, con el objetivo de captar el voto desencantado del PSC para conseguir la mayoría absoluta en el Consistorio. Sus defensores, dentro de la formación nacionalista conservadora, destacan el “perfil transversal” del potencial candidato.

No es la primera vez que desde CDC se le busca sustituto al actual alcalde de Barcelona, Xavier Trias; al que se considera una opción de bajo perfil, acabada, transitoria y sin recorrido político. Hasta, aproximadamente, un año antes de las elecciones municipales de 2011, se tanteó la posibilidad de que el populista, jaranero y salvapatrias Joan Laporta, entonces, presidente del Barça encabezase su lista a la alcaldía. Sin embargo, aquella propuesta que, al parecer, llegó a formularse seriamente, fue desechada por el propio propuesto cuyos pensamientos iban por otros derroteros, en la senda de crear y encabezar su propia formación política independentista.

Trias se ha tomado el aviso recogido, ahora en Ara, como un chiste, asegurando que ya sabe desde donde provienen estas informaciones y ha lanzado un mensaje claro: “Quiero estar en el Ayuntamiento de Barcelona ocho años”. Conociendo la trayectoria depredadora y falta de escrúpulos de Mascarell, aconsejaría a Trias que tuviera la espalda cubierta… no vaya a ser que un puñal (metafóricamente hablando y en clave política) acabase, como el que no quiere la cosa, casualmente, sin saber cómo, perdido y clavado en su espalda. No sería la primera vez que esto ocurre en política.

2 Comments en “Mascarell quiere ser alcalde”

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  1. Ay Ay Ay - Miércoles, 15 de febrero de 2012 a las 20:29

    Algo se mueve, pues algunos elementos relacionados con el PSC hacen correr hace un par de semanas el bulo de que Trias tiene los días contados como alcalde de la ciudad con el cuento de su falta de salud y por lo que veo alguien ya se ha apuntado y ha levantado la mano.

    El problema es que Mascarell no puede transmutarse en concejal sin ser elegido antes en unas elecciones y para las próximas falta aún demasiado tiempo para empezar a moverse.

    Mientras la número dos de Trias es de Unió y no creo que Convergencia permita tal cosa.

    Aunque nunca se sabe porque esta concejala lleva un apellido mágico en estos momentos, el pues lleva el apellido de un importante industrial del sector de la alimentación al que Canal 33 y TV3 le ha hecho esta semana dos programas masaje sin venir a cuento, como si fuese a ser elevado a la categoría de empresario oficial del régimen.

  2. Iñigo - Jueves, 16 de febrero de 2012 a las 13:27

    Creo que pocos representantes de lo público ejemplifican mejor la falta de escrúpulos como Mascarell. Yo personalmente le tengo mucha tirria, especialmente desde que despreció como despreció a Ana María Matute con motivo de la entrega del Cervantes.

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