El pecado de ser africano en Barcelona

01.03.2012 | 11:23
 

“El capitalismo es capaz de destruir la posibilidad de una vida digna” (Noam Chomsky).

Los barceloneses los vemos cada día por las calles, aunque apenas nos fijemos en ellos y nunca intercambiemos palabra. Unos empujan en carros de supermecado toda la chatarra que pueden recoger; desde la mañana hasta la noche, de norte a sur, de este a oeste, sin descanso… por entre 5 y 15 euros el carro lleno. El 80% de los chatarreros del carro del super son subsaharianos. Hombres y jóvenes.

El otro gran foco de trabajadores negros africanos, en la calle, es el top manta. Acabar con la venta ilegal de todo tipo de productos en la calle era una promesa del alcalde, Xavier Trias (CiU), y en el Ayuntamiento se había alardeado de haber erradicado el fenómeno. Hay más presión policial y nervios entre los vendedores, pero los manteros siguen ofreciendo bolsos, gafas de sol y otros productos de imitación en los focos turísticos del centro de la ciudad, del Paseo de Gracia al puerto, pasando por toda La Rambla. Un mantero, si vende dos o tres bolsos -un día bueno-, consigue ingresar unos 15 euros.

Los servicios sociales del Ayuntamiento no tienen una estrategia paralela a la presión policial, admite un portavoz, que explica que resulta muy difícil asistir a este colectivo porque se encuentra en un limbo legal. El Ayuntamiento pueden ofrecerles alojamiento de urgencia o cubrir las primeras necesidades, pero no tienen ni los medios ni la potestad para hacer que entren en circuitos de inclusión y de reinserción laboral porque son inmigrantes sin papeles y las cuestiones de extranjería son de competencia del Gobierno.

¿Qué hacemos, entonces, por ellos? Nada salvo catalanizarlos por su bien, desmoralizarlos para que se vayan por sus propios medios o intentar devolverlos. El método escogido por Trias para desmoralizar a los manteros es ejercer sobre ellos “una presión clara, decidida y continuada” de carácter policial. Por otra parte, el Gobierno municipal de Barcelona incentiva el retorno de los inmigrantes a su país de origen mediante cursos de formación profesional; una de esas grandes ideas gestadas en los interiores de los grandes despachos políticos de la ciudad con nula o escasa repercusión práctica.

Por otra parte, Trias siempre ha abogado por expulsar a los irregulares sin atender a la raíz del problema, compleja y que hay que buscarla lejos, muy lejos. Conviene echar una mirada a la realidad histórica para no perder la perspectiva. “La soberanía ha sido un instrumento de emancipación de los pueblos de África, que están empezando a trazar caminos de transformación en la mayoría de los países africanos, después de siglos de depredación por el comercio de esclavos, el colonialismo y el neocolonialismo. Los ataques temerarios contra la soberanía de los países africanos son, por lo tanto, equivalentes a infligir heridas nuevas en el destino de los pueblos de África“, manifestaba, por ejemplo, la Unión Africana ante el Consejo de Seguridad de la ONU, hace unos meses, tras los ataques desproporcionados a Libia.

Manel Andreu, miembro de la Xarxa de Solidaritat amb els Assentaments, insistía [hace unos meses] en la necesidad de “hacer visibles a estar personas para que la ciudad sea consciente de que no se las puede abandonar en la calle”. Andreu agradeció las muestras de apoyo, entre ellas, la de la Síndica de Barcelona, que ha pedido “atención básica y un trato no discriminatorio para estos subsaharianos”, pero cargó contra el Ayuntamiento, al que acusó de hacer ver que ha hecho un seguimiento de la situación “cuando en realidad ha demostrado que no tienen ni idea”.

Tiene toda la razón; hagámosles visibles, si están entre nosotros deben gozar de plenos derechos civiles y merecen nuestra ayuda… aunque sólo sea por motivos humanitarios. La crisis no es excusa para la ética y la moralidad, sobre todo cuando estamos en el origen de sus problemas.

1 comentario en “El pecado de ser africano en Barcelona”

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  1. carmen sanchez - Sábado, 14 de abril de 2012 a las 00:44

    FELICITO A TODO EL COLECTIVO DE AFRICA.SON GENTE MARAVILLOSA,HUMILDE,CULTA,TRABAJADORA.SOY LATINA Y ME ENCANTARIA CONOCER UN AFRICANO DE 40 AÑOS.

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