Opinión

Leyes legales

‘La sorpresa vino cuando se vio que los profesores, de forma inconsciente, actuaban de manera que favorecían a aquellos de los que esperaban un mayor rendimiento, en detrimento de los que pensaban que no gozarían de unos resultados exitosos. Es decir, actuaron de acuerdo con sus esquemas iniciales. Como corolario de estas acciones, los propósitos iniciales de los profesores se acabaron cumpliendo, y los bajos resultados de aquellos alumnos de los que no se esperaba un éxito académico, confirmaron los planteamientos iniciales de los profesores’.

Oriol Alonso Cano
Jueves, 1 de marzo de 2012 | 19:49

A lo largo de estos días han salido a la luz un número considerable de calificaciones y predicciones ejecutadas por diferentes entidades, tanto privadas como públicas, acerca del devenir económico de los diferentes países. Concretamente, las perspectivas económicas españolas, si nos atenemos a las determinaciones de estas instancias, no parecen ser nada halagüeñas (descenso de la calificación de nuestra deuda, visiones de recesión en la lontananza, ausencia de creación de empleo neto…).

Estas profecías, análogas a las que materializaban los antiguos oráculos, pueden inscribirse sin ambages en el seno de un fenómeno, que describieron Rosenthal y Jacobson en 1968, intitulado profecía autocumplida. En particular, esta consideración, propuesta inicialmente desde una perspectiva pedagógica, pero que, ulteriormente, fue trasladada a las investigaciones de corte sociológico, designaba el papel determinante que juegan los esquemas del conocimiento humano en su comportamiento.

Para ilustrar este hecho, los dos autores investigaron las bajas expectativas que tenían los profesores de San Francisco (Estados Unidos) para con sus alumnos de clase baja, respecto a su rendimiento escolar. La sorpresa vino cuando se vio que los profesores, de forma inconsciente, actuaban de manera que favorecían a aquellos de los que esperaban un mayor rendimiento, en detrimento de los que pensaban que no gozarían de unos resultados exitosos. Es decir, actuaron de acuerdo con sus esquemas iniciales. Como corolario de estas acciones, los propósitos iniciales de los profesores se acabaron cumpliendo, y los bajos resultados de aquellos alumnos de los que no se esperaba un éxito académico, confirmaron los planteamientos iniciales de los profesores. Dicho en otros términos, lo que nos plantea la temática de las profecías autocumplidas estriba en el hecho que los seres humanos tenemos prejuicios, expectativas, que nos llevan a actuar de una determinada forma, la cual acaba confirmando el prejuicio inicial.

Pues bien, algo de este fenómeno lo vemos en las actitudes y decisiones adoptadas por las distintas agencias de calificación, así como de los organismos reguladores y determinantes del actual funcionamiento económico, con sus actuales predicciones. Lanzan las profecías, como si se tratasen de leyes inexorables, lo que provoca una reacción determinada de los dirigentes, ciudadanía, y demás agentes, la cual hace confirmar la profecía inicial. Dicho de forma más concisa, si el FMI nos estipula que se va a producir en España recesión, esta tesis provoca reacciones de pánico en los mercados, gobernantes y ciudadanía, que, en última instancia, hacen que se cumplan las previsiones recesivas materializadas en un principio.

No obstante, este planteamiento revela un ingente número de cuestiones que no deben ser desatendidas. En primer término, muestra la capacidad que tenemos los ciudadanos de vernos impelidos, por instancias externas, de tal forma que cambiamos por completo nuestro rumbo inicial de actuación. Es decir, revela cuan fácil es manipular el comportamiento del sujeto. Huelga decir que esto no es nada nuevo: desde la sofística griega hasta las actuales concepciones de la biopolítica, se nos articula este acontecimiento de una forma diáfana.

El segundo hecho, y no por ello menos interesante, radica en apreciar el nuevo estatuto que ha adquirido la economía en nuestra actual concepción de su realidad. La mayoría de la ciudadanía parece asumir que la disciplina económica es poseedora de una certeza inquebrantable.

Si, desde el siglo XV, la física se había erigido en el paradigma de cientificidad, dado su rigor y precisión, así como sus aplicaciones en la vida práctica, ahora parece ser que la economía la ha desbancado del cetro científico, y ha ocupado su lugar privilegiado. Por esa razón, hoy en día salen a relucir por doquier economistas que nos muestran diáfanamente los rumbos que van a tomar nuestras vidas, tanto en el presente como en el futuro. Parece como si éstos hubiesen arrebatado el santo grial predictivo de la física, y asuman por completo los dictámenes de las viejas predicciones físicas.

Ahora bien, de lo que parecen olvidarse todos estos oráculos-chamanes economistas es que, desde hace bastante tiempo, en física, Werner Heisenberg formuló su célebre principio de la incertidumbre que, entre el ingente número de implicaciones que conlleva, estipula que la visión y medición de la realidad viene determinada por la perspectiva del investigador y por el instrumento de medición. Dicho en otras palabras, que ninguna predicción es pura de intereses y prejuicios, por un lado, y que la absoluta fidelidad de la previsión con los avatares mundanales, debe ser considerado de pura quimera, por el otro. Como mucho existen probabilidades de que ocurran los acontecimientos, pero nunca determinismo e inexorabilidad. Y esto es algo que debemos asumir todos, si queremos resguardar la pequeña porciúncula de libertad que nos resta.

Oriol Alonso Cano es docente de Filosofía y Epistemología en la UOC e investigador de la Facultad de Filosofía de la UB

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6 Comments en “Leyes legales”

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  1. Libre - Jueves, 1 de marzo de 2012 a las 20:36

    Hombre sí y no, sí y no. Es verdad que hay gente que va de agorera y de “se acaba el mundo” sin saber lo que dicen pero también hay algunos que piensan muy bien lo que argumentan para ser pesimistas. A mí me gusta mucho leer lo que predice Santiago Niño Becerra porque si bien no acierta siempre con exactitud se aproxima bastante. Bastante más que casi nadie.

  2. Alwix - Viernes, 2 de marzo de 2012 a las 12:26

    Molt recomanable una tal Nancy Fraser al respecte.

  3. Dani - Viernes, 2 de marzo de 2012 a las 22:11

    Muy interesante. Felicitaciones para el autor.

  4. enrique - Sábado, 3 de marzo de 2012 a las 11:05

    Coicidiendo obviamente con él ,para mí le falta por profundizar en un punto fundamental en la esfera económica .: La economía, basada en modelos matemáticos econométricos, NO, no es una ciencia exacta, sigue siendo una ciencia social y como tal sus paradigmas solo son creibles en un contexto teniendo en cuenta la influencia de las decisiones ponderadas, racionales o no y sobre todo ponderadas según el poder de quien las toma. Antes, mucho antes de la revolución neoliberal actual, en las facultades de económicas existia una asignatura llamada economía política cuyo primer axioma era que se partía de las decisiones políticas que estaban fuera de la actuación y juicio tecnico, no del político, del economista. La gran mentira, o gran acierto desde otra perspectiva, ha sido que a traves de la UE se ha inventado aquello de la gobernanza económica quitando las decisiones sobre la economia de las sociedades de la esfera política (es decir fuera del alcance de la soberanía popular) y pásando a un grupo de tecnocratas (realmente ideologos del capitalimo de la escuela austriaca) las decisiones al respecto y por extensión también los fundamentos de las leyes laborales y sociales. Lo dicho no implica que yo crea que la economía sea solo una decisión de la voluntad politica de la mayoria, no, existe una realidad y hay herramientas para influir en ella pero tambián es cierto que existen variables fuera de nuestro ambito de decisión o manipulación que a corto plazo (algunas en ningún plazo de escala humana) no pueden ser cambiadas. Eso lo hace la política, ya sea basada en la soberanía popular o en el poder de las oligarquias aunque sean estas basadas en el conocimiento y el mérito..

  5. Ortega - Sábado, 3 de marzo de 2012 a las 21:43

    Grandísimo artículo. Felicidades.

  6. José - Martes, 6 de marzo de 2012 a las 20:47

    Muy bueno el artículo.

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