¡Maricón, yo!

14.03.2012 | 11:05
 

Sede de Unió Democràtica de Catalunya (foto: Federico Llosa Marsé).

Estuve dudando de cómo titular el post. Al final me decidí por este aún sabiendo el sentido mayoritariamente desfavorable que se otorga al término, pero, conocedor también de que ‘en un importante sector de la comunidad gay, al menos en España, se usa [la palabra maricón] entre los propios homosexuales sin ninguna carga peyorativa. Muchos la reivindican frente al término gay, como se hizo entre los angloparlantes con queer. Prefieren usar maricón porque consideran la palabra gay un eufemismo extranjero’ (fuente: Wikipedia). A ellos va dedicada esta entrada porque siempre haré mías las denuncias por discriminación que sufren las minorías de forma injusta.

A veces hay que recordar lo evidente: toda persona tiene una orientación sexual y una identidad de género. Cuando éstas no coinciden con las de la mayoría, se considera a menudo a la persona objetivo legítimo de discriminación o abuso señala Amnistía Internacional. Sin embargo, cada hombre, mujer y niño tiene el derecho a estar libre de discriminación basada en género, raza, etnia, orientación sexual u otra condición, así como a otros derechos humanos fundamentales que dependen de la realización plena de los derechos humanos para la protección de la discriminación. Estos derechos se encuentran establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los pactos internacionales, la Convención Internacional de los Derechos del Niño y otros tratados y declaraciones internacionales; todas éstas constituyen herramientas poderosas que deben ser puestas en marcha para eliminar todo tipo de discriminación.

Y es que la homosexualidad es un tema tabú todavía en el mundo, lo mismo hay un activismo político gay para defender los derechos que una caterva de políticos para atacarla ¡políticamente! Conocíamos que el nacionalismo era chovinista, xenófobo y racista; suficientes razones para poner a esta ideología, como mínimo, en cuarentena. Si a estas añadimos que, al parecer, en su versión más reaccionaria, la conservadora y confesional (de inspiración cristiana dicen ellos) que representa Unió Democràtica de Catalunya (UDC), además, es homófoba, existirían motivos sobrados para salir corriendo si no fuera porque existen personas que sufren en silencio y necesitan que actitudes como estas sean denunciadas, sobre todo, cuando exceden del ámbito privado.

Sabíamos que su líder, el oscense Josep Antoni Duran i Lleida (1952), ya en estos temas –que como otros, utiliza de forma propagandística, demagógica y sin el más mínimo pudor- defendió a los médicos que curan a los homosexuales, lo que hacía concluir que consideraba que existen terapias para ello como si esta fuera una enfermedad, al estilo de las tesis próximas al ultraconservador Tea Party Movement estadounidense por ejemplo, lo que le valió críticas hasta de su partido y una posterior y forzada rectificación: “La homosexualidad no es una enfermedad”.

Miembro de la Iglesia Bautista de Westboro con un cartel contra los homosexuales: 'Dios odia a los maricas' (foto: Wikipedia).

Ahora nos enteramos por los medios de que una revista, Barcelona Metrópolisuna iniciativa promovida por el Ayuntamiento de la ciudad-, vio como se censuraba el contenido de su último número por motivos homofóbicos. En él se trataban temas tales como un análisis sobre las familias lesboparentales a cargo de una antropóloga que trabaja para la Comisión Europea, un estudio comparativo de una especialista italiana sobre concepción en diversos países europeos, un estudio demográfico sobre los nuevos comportamientos y la transformación de los hogares, etc. Demasiado para los nuevos censores municipales; y así acabó siendo sustituido el dossier central previsto para el último número de la revista destinado a nuevas formas de familia, que dejó la anterior dirección, para dar paso a uno sobre nuevas tecnologías encargado por los responsables del flamante equipo municipal de CiU.

El antropólogo Bestard, que no ha cobrado sus emolumentos como coordinador ni llegó a escribir su introducción -si bien le consta que el resto de los colaboradores sí han percibido lo estipulado-, se siente tan molesto como sorprendido por la desaparición del cuadernillo central de Barcelona Metrópolis: “Estamos hablando de un dossier de corte científico multidisciplinar, de gente académica nada marcada ideológicamente”, apunta. Aunque cree que la clave del rechazo puede estar “quizá en un par o tres de artículos” por su tema: los dedicados a las familias homoparentales y lesboparentales, y el texto de Vale de Almeida sobre matrimonios entre personas del mismo sexo, según señalaba en El País.

Dentro de la casa la versión es que los responsables temían que el tema provocara susceptibilidades en UDC, señala el filósofo Manuel Cruz, director de Barcelona Metrópolis entre 2007 y 2011. La próxima vez que veamos a Josep Antoni Duran i Lleida presentándose ante los medios en su vertiente moderada y populista -como cuando apareció tocando la batería-, no olvidemos que se trata de una simple apariencia, un fingimiento con objetivos electorales que esconde al presidente de una formación que, entre otras cosas, al parecer esconde la discriminación a los homosexuales y censura las publicaciones que osan tratar, incluso científicamente, la problemática de una minoría que ha sufrido tanto y durante mucho tiempo por individuos como él. ¡Pobre hombre, tú!

1 comentario en “¡Maricón, yo!”

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  1. emilio - Miércoles, 14 de marzo de 2012 a las 12:10

    totalmente de acuerdo

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