César, un leonés, máximo goleador del Barça

20.03.2012 | 10:11
 

[…] Hijos de Una, Grande y Libre…
Metro Goldwyn Mayer…
Lo toma o lo deja…
Gomas y lavajes…
Quintero, León y Quiroga…
Mazapanes y sabañones…
Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón.
(Joan Manuel Serrat, Temps era Temps)

El leonés César, jugador del Barça (foto: Wikipedia).

Muchos medios de comunicación se hacen eco esta semana de la posibilidad de que Leo Messi bata el récord histórico de César y se convierta así en el máximo realizador de la historia azulgrana en partidos oficiales. Si revisamos el listado, por nacionalidades, de los treinta máximos goleadores de la historia del F.C. Barcelona, observamos que diecisiete eran españoles (seis catalanes, dos castellanoleoneses, dos vascos, dos asturianos, dos navarros, uno gallego, uno valenciano y uno canario). Se confirma lo que ya comenté en un post anterior: la preponderancia de los jugadores nacionales en la historia de este club.

Pero, ¿quién era éste jugador que se ha mantenido tantos años a la cabeza de los goleadores del Barça? César Rodríguez Álvarez, nació en León el 5 de julio de 1920. ‘Fue fichado por el club catalán en 1939, una vez acabada la Guerra Civil Española, a su club de origen, el Frente de Juventudes de León. Pero en 1940 tuvo que cumplir el servicio militar obligatorio en Granada, y fue cedido por el Barcelona al club de la ciudad de La Alhambra durante un año. César llevó al Granada a proclamarse campeón de la Segunda División Española y a ascender a Primera por primera vez en su historia […]. Una vez de regreso a Barcelona, en 1941, se ganó la camiseta con el número 9 de titular, que lució durante 15 temporadas consecutivas, colaborando con sus más de trescientos goles a que el F.C. Barcelona ganase cinco Ligas, tres Copas de España y dos Copas Latinas […]. Abandonó el F.C. Barcelona en 1956 y regresó a su ciudad natal para jugar en la Cultural Leonesa’ (fuente: Wikipedia).

Dos anécdotas reflejan el sentir de una época: ‘Cuentan que César [antes de fichar por el F.C. Barcelona] tenía otra oferta del Atlético de Madrid, pero que se plantó: “O me voy al Barça o me quedo en León. Yo quiero ver el mar”‘. Y, ‘en 1951 el Murcia visitaba Les Corts [el campo de entonces del Barça]. Un rival a priori de los facilitos. Tanto, que nadie dudó en aplaudir a rabiar la deportiva acción de César [aunque después se complicase el partido]. En el minuto 3 […] el árbitro favoreció a los azulgrana con un penalti inexistente. El público lo acogió con una bronca, ante la evidencia del error arbitral, y César tuvo la gentileza de lanzarlo suavemente hacia las manos del portero. Ovación ensordecedora’.

Aún cuenta en su haber con una gesta que ni Messi ha igualado aún: en el Granada-Castellón (7-3), de la temporada 1941-42, marcó seis goles. Muchos nos preguntamos cuándo se perdió la caballerosidad en el deporte, el fair play y la generosidad con el adversario; virtudes de las que era ejemplo destacado éste gran jugador. También, por qué el nacionalismo olvida interesadamente que la historia de Barcelona, de Cataluña, está preñada de españolidad, entre otras cosas, porque son ya muchos siglos de convivencia entre españoles de una u otra comunidad que han configurado lo que es hoy ésta, haciéndola mejor.

Algunos preferirían que algún día César constase como extranjero en la historia del club. Me temo que son los mismos que nunca hubieran venido a la ciudad condal, tan solo, por ver el mar, ni nunca entenderán por qué aquel día, ante el Murcia, lanzó suavemente un penalti.

2 Comments en “César, un leonés, máximo goleador del Barça”

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  1. Alwix - Martes, 20 de marzo de 2012 a las 12:19

    A mi em sembla que ho bé no entens el nacionalisme català, o només fixes en la minoria radical.

  2. Federico Llosa Marsé - Martes, 20 de marzo de 2012 a las 13:10

    Respondiendo a Alwix con Fernando Savater, que lo resumió muy bien: “El nacionalismo en general es imbecilizador, aunque los hay leves y graves, los del forofo del alirón y el que se pone el cuchillo en la boca para matar. Hay gente sin conocimientos históricos, el nacionalismo atonta y algunos son virulentos. Afortunadamente en Cataluña la situación es diferente a la del País Vasco, aunque esa minoría es una alarma que nos dice que algo hay que hacer. El nacionalismo es una inflamación de la nación igual que la apendicitis es una inflamación del apéndice.”

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