Opinión

Ajuste económico, no reforma laboral

‘En la práctica, desequilibrios orgánicos y crisis operativas, una vez digeridas y asimiladas, han contribuido a mejorar la salud del capitalismo y a ampliar sus expectativas de vida. A mi modo de ver, una reforma laboral con cargo a la clase trabajadora exigiría -¡necesariamente!– como contrapartida una reforma laboral con cargo al empresariado’.

Ramón Ibero
Martes, 27 de marzo de 2012 | 10:10

A la vista de las abundantes y aleccionadoras experiencias de Europa y sus naciones, no dudaré en afirmar que lo que España necesita con urgencia, desde hace años, es un ajuste integral y equilibrado de todo su sistema económico, no una reforma laboral concebida y vendida como apaño por vía de urgencia. ¿A qué jugamos? Evidentemente, a lo que hemos jugado durante toda nuestra historia.

Históricamente, el sistema económico español presenta dos patologías gravísimas de muy difícil tratamiento y aún más difícil curación: una endémica falta de productividad y un no menos endémico desequilibrio orgánico. Para colmo, en esta etapa histórica del capitalismo la economía especulativa –llámese bolsa, banca, mercados o gran hermano– manda descaradamente sobre la economía productiva e impone dolosa y furtivamente su ley a empresarios y obreros.

La falta de productividad y rendimiento es propia de los países meridionales, en este caso de los PIGS, mientras que el desequilibrio nace, al menos en mi opinión, del espíritu especulador del ser humano y en la práctica aparece  íntimamente ligado con el modo de producción europeo o, en otras palabras, con nuestro capitalismo.

Lo que deja no se deja o, si se prefiere,  sólo se deja lo que no deja. Marx vaticinó que los desequilibrios congénitos e irreconciliables del capitalismo provocarían su autodestrucción en forma de una última y definitiva crisis sistémica, más a corto que a largo plazo. Evidentemente no ha sido así y de momento no parece que vaya a ser así, aunque sólo sea por falta de alternativas. Pero a estas alturas de la historia de la humanidad  es obligado admitir que el capitalismo actual es muy diferente del de hace 100 ó 150 años, pues, volens  nolens, ha aprendido no sólo a hacer concesiones que la clase obrera se ha apresurado a contabilizar y capitalizar como conquistas propias y avances sociales –¡que lo son!– sino también a mejorar la operatividad de su máquina productiva con ajustes y reajustes, más o menos amplios y profundos, que le han permitido superar crisis y conjurar amenazas que ponían en peligro su existencia presente y futura.

En la práctica, desequilibrios orgánicos y crisis operativas, una vez digeridas y asimiladas, han contribuido a mejorar la salud del capitalismo y a ampliar sus expectativas de vida. A mi modo de ver, una reforma laboral con cargo a la clase trabajadora exigiría  -¡necesariamente!– como contrapartida una reforma laboral con cargo al empresariado, pues por más que el judío alemán nacido en la romana Tréveris diga que el capital del asalariado son sus brazos (¿lapsus o perfidia?), hoy en día el asalariado piensa y, como piensa,  tiene derechos y formula exigencias.

Ahora, la Europa de las naciones y las democracias aceptablemente operativas nos enseña que el equilibrio de la máquina económica de un país exige a su vez un equilibrio de las relaciones laborales y un equilibrio del conjunto de la sociedad civil. En definitiva, la democracia, si quiere ser funcional, operativa y duradera, debe responder a un pacto bona fide entre las partes. Hoy nadie es más listo que los demás y, sobre todo, nadie acapara tanto poder como para  imponerse a todos los demás sin tener en cuenta los derechos y las aspiraciones de éstos.

Personalmente considero que los españoles deberíamos aprender de quienes han decidido reducir de manera uniforme y equilibrada –¡voluntariamente!– su jornada laboral, y consecuentemente sus ingresos, para no mutilar ni arruinar irracionalmente la máquina productiva, por no hablar de quienes han renunciado a dos semanas de vacaciones pagadas, convencidos de que, a la larga,  ese  regalito o Bescherung  es perjudicial para la ciudadanía.

Es posible que, a la vista de tan democráticos e inteligentes ejemplos, algún asalariado de estas tierras comprenda que, para luchar contra la explotación, tal vez lo más acertado es empezar por dejarse explotar y que, dentro de ciertos límites,  los trabajos mejor remunerados son aquellos en los que más se aprende. Por el contrario, trabajar sin aprender convierte al ser humano en víctima y verdugo de sí mismo, al tiempo que lo recluye en un círculo que perpetúa su explotación.

La convivencia  humana, fruto de un egoísmo racional, cristaliza en una relación simbiótica que tiene su origen en la naturaleza y, muy concretamente, en el instinto de supervivencia de los animales irracionales: depredador y depredado se necesitan mutuamente para vivir y sobrevivir. ¿Y qué pasa  entonces con los parásitos?

Ramón Ibero es traductor y periodista

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4 Comments en “Ajuste económico, no reforma laboral”

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  1. Erasmus - Martes, 27 de marzo de 2012 a las 10:36

    EL PP GOBERNARÁ 20 AÑOS

    Ha comenzado una era del PP en España. No solo por los errores del PS, también como reacción vital ante el riesgo de desaparición como nación a manos de nacionalismos centrífugos. La única medicina para eso es el predominio durante 20 años de un partido regenerador. Ese predominio lo asegura la dimensión de los triunfos electorales presentes del PP (incluso en Andalucía, donde no ha alcanzado el gobierno, pero ha sido por primera vez la fuerza más votada). En los próximos años se acentuará la ventaja del PP, como explotación de su victoria sobre el PS.

    Después la socialdemocracia comenzará una lenta recuperación. UPD-Ciudadanos se afirmará como 3ª fuerza, al dejar de ser útil el voto secesionista y el voto comunista (o sea, el voto del ‘fascismo rojo’, como les llamaba Raymond Arond). El hundimiento de separatistas y estalinistas permitirá que emerja la ‘tercera posición’, que debe ser su enterrador.

    No es una eternidad, 20 años. El PSOE de González gobernó 14 años. Mejor con mayoría que en su última etapa chantajeado sin ella. Aunque González, como buen socialdemócrata, prefirió pactar con nacionalistas centrífugos burgueses antes que con estalinistas, ganándose el odio eterno de los desdeñados y futuras ‘pinzas’.

    El equilibrio de PP y PS, 45%-45%, era utilizado por minoritarios disgregadores. No lo será un 55%-35%. El PS tardará en volver, pero volverá. Nadie le hace sombra como alternativa. En Cataluña habrá un juego ‘triangular’, PPC-CiU-PSC, no bipolar, abierto a todas las combinaciones. Y la persistencia de Ciudadanos en un nivel modesto.

  2. Ay Ay Ay - Martes, 27 de marzo de 2012 a las 13:30

    El mundo es tan estructuralmente desigual que un pais puede producir un bien a (x) precio mientras en España necesitamos (3x) o mas para producir el mismo o parecido bien, con lo cual guste o no debemos limitar el coste de los factores de producción para poder vender no solo al exterior, sino incluso en nuestro propio mercado interior.

    Le voy a dar una gran noticia por si no se había enterado: Hoy en día y en términos economicos las naciones ya no existen. Solo existe un gran mercado global y como ya no podemos invadir una nación, para robarles como se hacia antes cuando se estaba en una situación parecida a la nuestra, ya no tenemos mas remedio que acatar las normas de este mercado global aunque nos disguste, Siendo la reforma laboral la primera medida urgente a realizar sino queremos fabricar mas de un millon de parados mas es los próximos seis meses.

  3. gfs12 - Martes, 27 de marzo de 2012 a las 14:28

    Hacen falta más empresarios, más gente que emprenda y más gente que arriesgue capital.

  4. Jose Orgulloso - Jueves, 29 de marzo de 2012 a las 13:16

    Discrepo de la mentira (he dicho mentira) de la productividad.

    Si bien es cierto que, en términos absolutos, la cantidad de producción por hora de trabajo es baja, debemos tener presente que, como que la hora de trabajo se paga en España a entre la mitad y una tercera parte de a lo que se paga en los paises avanzados, la productividad relativa, es decir salario medio dividido por cantidad de producto, es mucho mejor que la de los paises centroeuropeos.

    Quizá tendríamos que mirar por qué paises como Alemania, Holanda, Francia per también Italia o incluso la hoy hundida Grecia pueden vender su producción, industrial o agrícola, a buenos precios mientras que España no.

    Aquí la humildad tiene que venir de parte de todos.

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