Opinión

Indultos tiránicos

‘En nuestra historia reciente han sido numerosos los casos de indultos que en base a oscuras fundamentaciones, si es que las había, escondían el propio interés particular del que los otorgaba -en ocasiones, inconfesable-; como, por ejemplo, el concedido por el Gobierno de Aznar (PP) al magistrado Javier Gómez de Liaño, condenado por prevaricación y el del Gobierno de Zapatero (PSOE) al banquero Alfredo Sáenz, condenado por denuncia falsa’.

Antonio-F. Ordóñez
Viernes, 6 de abril de 2012 | 19:08

‘No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y con color de justicia’, escribió Charles Louis de Secondant, Baron de Montesquieu, en Grandeur et Décadence des Romains, XIV. Según el Diccionario Jurídico Colex, el indulto es la ‘gracia otorgada al que ha sido condenado por sentencia recaída en un proceso penal, que consiste en la extinción por el perdón de su responsabilidad criminal’.

En España, su regulación se encuentra -asómbrense ustedes- en una ley del siglo XIX -en aquellos tiempos lejanos de la Constitución de 1869 que estableció como forma de gobierno una monarquía constitucional y que encumbró a la Jefatura del Estado a Amadeo de Saboya-, concretamente en la Ley de 18 de junio de 1870 modificada, parcialmente, por otra de 1988.

Aunque en el derecho comparado encontramos esta institución en la mayoría de estados de nuestro entorno (Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, etc.), se trata de una reminiscencia del pasado cuyo posible uso debería interpretarse siempre de forma restrictiva y nunca arbitrariamente. Este ‘derecho de gracia’, en nuestro país, supone una renuncia al ejercicio del poder punitivo del Estado, fundada en razones de equidad, oportunidad o conveniencia pública.

El trámite de solicitud de los indultos particulares puede llevarse a cabo por los penados, sus parientes o cualquier otra persona en su nombre. Las solicitudes son sometidas a informe del tribunal sentenciador, debiendo ser oídos el Ministerio Fiscal y el ofendido, si lo hubiere. La concesión compete al Rey, a propuesta del ministro de Justicia, previa deliberación del Consejo de Ministros, y se acordará mediante Real Decreto, que deberá insertarse en el Boletín Oficial del Estado.

En nuestra historia reciente han sido numerosos los casos de indultos que en base a oscuras fundamentaciones, si es que las había, escondían el propio interés particular del que los otorgaba -en ocasiones, inconfesable-; como, por ejemplo, el concedido por el Gobierno de Aznar (PP) al magistrado Javier Gómez de Liaño, condenado por prevaricación y el del Gobierno de Zapatero (PSOE) al banquero Alfredo Sáenz, condenado por denuncia falsa.

El último episodio escandaloso en la utilización de esta figura la hemos sufrido los ciudadanos por los recientemente concedidos por Mariano Rajoy (PP) a Josep Maria Servitje y a Víctor Manuel Lorenzo Acuña, vinculados a Unió Democràtica de Cataluña (UDC), que habían sido condenados por prevaricación y malversación de caudales públicos. A los integrantes del poder político, aquellos a los que familiarmente ya se les conoce como la Casta, no les ha importado lo más mínimo saltarse a la torera la legislación vigente, cuyo artículo 11 exige, para su otorgamiento, razones favorables ‘a juicio del tribunal sentenciador’.

Sin embargo, respecto a Servitje, el tribunal, en este caso, la Audiencia Provincial de Barcelona, dice en mayúsculas y negrita: informa en sentido desfavorable a la medida atendida la especial gravedad de los hechos por afectar al erario público y no siendo de apreciar razones de justicia o utilidad pública. En el caso de Acuña, incluso va más allá y añade que se opone también al indulto parcial, pues ya había sido condenado por hechos similares a trece meses de cárcel por el mismo tribunal, presidido por el magistrado José María Pijuan, en consonancia con la previsión del artículo 2 que exceptúa, entre otros, a los reincidentes de tal posibilidad.

Resulta como mínimo chocante saber que el inefable Josep Antoni Duran i Lleida (UDC) se reunió con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría (PP), diez días antes de aprobarse el indulto referido pese a los contundentes informes en contra de los jueces y el fiscal.

Las circunstancias coyunturales son de todos conocidas: el PP apoya a CiU en el Parlamento autonómico de Cataluña, mientras este hace lo propio en el estatal. Demasiadas coincidencias para no sospechar que aquellas medidas de gracia iban incluidas en un paquete de contrapartidas acordadas al máximo nivel.

Un dato más para la reflexión: el indulto de Servitje lo apoyaron decenas de personas públicamente; entre otros, Jordi Pujol. ¿Quiebra del principio de legalidad penal y de la separación de poderes? Quizás. ¿Burla al Estado de Derecho? Seguro. Son ya numerosos los casos en que al ciudadano se le hurta algo fundamental inherente a su condición: la igualdad ante la ley; la que se supone implica no puedan existir privilegios ni prerrogativas de sangre, de títulos nobiliarios o de pertenencia a una clase privilegiada. Los de la Casta son los últimos recién llegados; no hacen ruido pero están ahí, cuan nuevos mandarines, invulnerables, inmunes al derecho, por encima de él… como los antiguos reyes absolutistas a los que creíamos desterrados para siempre.

Antonio-F. Ordóñez Rivero es letrado e inspector de Hacienda del Ayuntamiento de Barcelona y miembro de la junta directiva de Alternativa Ciudadana Progresista

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8 Comments en “Indultos tiránicos”

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  1. Ciudadano Sinmitos - Viernes, 6 de abril de 2012 a las 20:12

    Realmente la cosa está para que los ciudadanos sensatos nos paremos a reflexionar. Para mi está claro que así no vamos a ninguna parte. Esto debe terminar. La ética y el respeto a la ley deben regir en la política por el bien de todos. Porque en el siglo 21, y en la Europa del Euro, los ciudadanos ya no podemos tolerar la tiranía en provecho de unos pocos que gestionan el poder. Necesitamos una regeneración profunda de esta democracia producto de una transición hecha a base de componendas hace muchos años. Hace falta una Renovación Ciudadanista.

  2. Erasmus - Viernes, 6 de abril de 2012 a las 20:23

    CONTRA EL INDULTO DE SERVITJE Y ACUÑA

    Ha sido un error del PP conceder ese beneficio sin justificación a Servitje y Acuña, como muestra el artículo. Ni es modo de mejorar la relación con otro partido (que tiene la desvergüenza de pedirlo), ni el PP necesita congraciarse con CiU. El Gobierno, con mayoría absoluta muy amplia, no necesita para nada a CiU. Ni siquiera es CiU una amistad recomendable para el Gobierno, pues muchos en España lo verán mal. En Cataluña, donde CiU sí que necesita al PPC, el pacto entre esas fuerzas es por conveniencia mutua y por razones exclusivamente catalanas. No corresponde en Cataluña a un inexistente pacto estatal entre tales fuerzas.

  3. Erasmus - Sábado, 7 de abril de 2012 a las 09:47

    EL PP GOBERNARÁ 20 AÑOS

    Ha comenzado una era del PP en España. No solo por los errores del PS, también como reacción vital ante el riesgo de desaparición como nación a manos de nacionalismos centrífugos. La única medicina para eso es el predominio durante 20 años de un partido regenerador. Ese predominio lo asegura la dimensión de los triunfos electorales presentes del PP (incluso en Andalucía, donde no ha alcanzado el gobierno, pero ha sido por primera vez la fuerza más votada). En los próximos años se acentuará la ventaja del PP, como explotación de su victoria sobre el PS.

    Después la socialdemocracia comenzará una lenta recuperación. UPD-Ciudadanos se afirmará como 3ª fuerza, al dejar de ser útil el voto secesionista y el voto comunista (o sea, el voto del ‘fascismo rojo’, como les llamaba Raymond Arond). El hundimiento de separatistas y estalinistas permitirá que emerja la ‘tercera posición’, que debe ser su enterrador.

    No es una eternidad, 20 años. El PSOE de González gobernó 14 años. Mejor con mayoría que en su última etapa chantajeado sin ella. Aunque González, como buen socialdemócrata, prefirió pactar con nacionalistas centrífugos burgueses antes que con estalinistas, ganándose el odio eterno de los desdeñados y futuras ‘pinzas’.

    El equilibrio de PP y PS, 45%-45%, era utilizado por minoritarios disgregadores. No lo será un 55%-35%. El PS tardará en volver, pero volverá. Nadie le hace sombra como alternativa. En Cataluña habrá un juego ‘triangular’, PPC-CiU-PSC, no bipolar, abierto a todas las combinaciones. Y la persistencia de Ciudadanos en un nivel modesto, que con suerte, podría configurar un ‘cuadrilátero’.

  4. Erasmus - Sábado, 7 de abril de 2012 a las 09:53

    EL PP CATALÁN PUEDE LLEGAR A SER LA 1ª FUERZA POLÍTICA DE CATALUÑA

    La radicalización soberanista de CiU, deja al PPC como única fuerza de centroderecha moderada y realista en Cataluña. El PPC ha perdido la imagen creada por la propaganda nacionalista de partido ‘anti catalán’ y aparece como la opción de centroderecha no nacionalista que necesita Cataluña para frenar al independentismo.

    El PPC es el partido que más crece en Cataluña. Será pronto la 2ª fuerza (como ha anunciado Camacho), sobrepasando al PSC, sobre todo, si el PSC sigue apoyando la discriminación escolar del español contra el interés de sus votantes. El PPC puede llegar a ser la 1ª fuerza política de Cataluña. La perspectiva de gobernar el Partido Popular el Estado con mayoría estable durante una larga etapa (sin pintar CiU nada en ‘Madrid’), será decisiva para impulsar su implantación en Cataluña.

    CiU y PPC, dos partidos de centroderecha, han pactado el ‘gobierno económico’ de Cataluña, de momento para 2012 (pactando los Presupuestos -el ‘plan de gobierno puesto en cifras- y una Agenda económica de 10 puntos). Pero mantienen sus respectivas posiciones en cuanto al estatus político de Cataluña, CiU su posición soberanista, el PPC su posición constitucionalista. El PPC ha logrado su objetivo de ganar centralidad, al participar en el gobierno de Cataluña, mientras que CiU ha obtenido un apoyo que necesitaba. Es una actitud inteligente del PPC.

  5. Diego Vega - Sábado, 7 de abril de 2012 a las 11:49

    No puede ser considerado un error del PP teniendo en cuenta que la manera de gobernar del PP (y también del PSOE) se fundamenta en este tipo de “errores” basados en la malsana complicidad partidista, en el trapicheo de favores, en el trilerismo político.

    El caso que nos ocupa, otro más de entre los que se mofan directamente de la separación de poderes, provoca una nueva crisis de legitimidad. La democracia tal y como la entendemos recibe un nuevo varapalo y se crea un caldo de cultivo proclive al nihilismo y a la despolitización de la sociedad.

    Siendo los protagonistas, en este caso, el PP y el nacionalismo catalán, la posibilidad de que este nuevo escándalo sea lo suficientemente divulgado se queda en bien poco. Se han dicho y se han escrito cosas, pero no en el grado y la proporción que hubieran podido ser. El valor de este artículo es doble por esa razón.

  6. Romualdo - Sábado, 7 de abril de 2012 a las 15:08

    Esto y la Amnistía a los defraudadores y… ¡Mejor me callo!

    Enhorabuena al señor inspector de Hacienda. Eso es lo que necesitamos: Saber la verdad que se esconde tras los hechos.

  7. Ciudadanista I - Domingo, 8 de abril de 2012 a las 00:28

    Me gustaría que el autor estudiara un poco más a fondo la condena de Gómez de Liaño, quién fue el juez que le condenó, por qué razón, que intervención tuvo el todopoderoso Polanco etc. Yo no tengo las cosas tan claras como él.

  8. Al Alba, Al Alba - Martes, 10 de abril de 2012 a las 12:31

    A-q-qque-que-queest qui eeeeesssss?. Nnno l´he vivivissttt maai a laa seuu de UPyD a Ba-ba-barceeeelona. ViViVisca CaCaCatalunya Lli-lli-lliure!

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