Gitanos rumanos, los parias de Barcelona

10.04.2012 | 10:47
 

‘Se denominan gitanos, romaníes, zíngaros o pueblo gitano a una comunidad o etnia originaria del subcontinente indio, que data de los reinos medios de la India, con rasgos culturales comunes aunque con enormes diferencias entre sus subgrupos. Se encuentran asentados principalmente en Europa, ya que de hecho son la mayor minoría étnica de la Unión Europea, aunque están presentes también, pero en menor proporción, en el resto del mundo. El Día Internacional del Pueblo Gitano se celebra el 8 de abril recordando aquel día de 1971 en Londres donde se instituyó la bandera y el himno de la Comunidad’ (fuente: Wikipedia).

Coincidiendo con la celebración mundial de su día, nos levantábamos el pasado domingo con la noticia de que cuatro personas de origen rumano -tres hombres y una mujer, muy probablemente de etnia gitana- habían fallecido por inhalación de humo, después de que el fuego arrasara una parcela de terreno que habían habilitado como vivienda.

Rápidamente, el Consistorio, con la hipocresía que le caracteriza en los últimos tiempos, a través del primer teniente de alcalde, Joan Forn (CiU), ha manifestado que el Ayuntamiento les ofreció distintas opciones -facilitarles el retorno a su país, promover su inserción social y laboral y ayudarles a encontrar una vivienda- pero las rechazaron.

Según el Ayuntamiento, hay una treintena de asentamientos donde malviven unos 400 portugueses, 200 rumanos y 400 senegaleses. Los vecinos de los barrios de Pueblonuevo elevan los asentamientos a un centenar y critican al Consistorio por no actuar socialmente. La realidad, como en otros tantos casos, es que se les habrá sugerido marchar de retorno a su país, sin alternativa práctica alguna: Barcelona se está quedando, por los recortes que impone la crisis y la escasa sensibilidad en este campo del actual Gobierno nacionalista conservador, sin respuesta social y encontrar una vivienda para quienes malviven en la miseria no es viable.

Para la Síndica de la Ciudad el problema social es de tal calibre que recientemente recomendó al Consistorio que ubicara a las personas que viven en chabolas en módulos prefabricados. En Cataluña hay 80.000 gitanos; la mayoría se han integrado y conviven con el resto de la población sin problema. “Jo sóc gitano català, amb els dos cognoms catalans i avantpassats arribats a Catalunya el segle XIV; parlo i escrit el català molt millor que la immensa majoria de catalans blancs de pell. Els gitanos estem més integrats que ningú, som catalans de soca-rel, encara que portem patilles i penjolls“, decía, orgulloso, Pere Pubill Calaf, más conocido por su nombre artístico, Peret.

Sin embargo, una oleada de gitanos procedentes de Rumanía, que huyeron de la pobreza de aquellas latitudes que se cebaba en ellos y agravaba su marginación social, malviven desde hace años en la ciudad. Es frecuente verlos deambular por las calles mendigando, protagonizando pequeños hurtos o dedicados a tareas residuales como la recogida de la chatarra. Su situación se ha agravado hasta términos insostenibles desde que se inició la crisis económica.

En otras latitudes, como en Francia, el Gobierno conservador de Nicolas Sarkozy, sencillamente, ha pretendido eliminar el problema con la expulsión. Incluso, aquí cerca, en Badalona, sin tantas sutilezas, el PP llegó a repartir en campaña electoral folletos con el lema ‘no queremos rumanos’, con excelentes réditos electorales que le llevaron a conquistar la alcaldía de tan señalada población del área metropolitana de Barcelona.

La Directiva (2004/28) de la UE sobre la circulación de personas aunque garantiza que ‘la ciudadanía de la Unión confiere a todo ciudadano de la Unión un derecho primario e individual a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros’, pone límites. En su apartado 9, la directiva -norma comunitaria que los estados están obligados a trasponer a sus legislaciones- establece que ‘los ciudadanos de la Unión deben disfrutar del derecho de residencia en el Estado miembro de acogida durante un período que no supere los tres meses sin estar supeditados a más condiciones o formalidades que la posesión de un documento de identidad o un pasaporte válido sin perjuicio de un tratamiento más favorable, reconocido por la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, para los que buscan empleo’.

El apartado 10 es la continuación: ‘Conviene, sin embargo, evitar que los beneficiarios del derecho de residencia se conviertan en una carga excesiva para la asistencia social del Estado miembro de acogida durante un primer período de estancia. Por ello, debe supeditarse a determinadas condiciones el derecho de residencia de los ciudadanos de la Unión y los miembros de su familia por períodos superiores a tres meses’. Si el ciudadano se convierte en una ‘carga excesiva para la asistencia social’ del país de acogida, podrá ser expulsado, siempre que se estudie individualmente que efectivamente el inmigrante supone una carga excesiva.

Aquí radica la cuestión: no se estudian individualmente los casos, sino que se pretende su eliminación en bloque. Contra la marginación, está demostrado, la única respuesta es la de la atención que prestan los servicios sociales; sobre todo, en el caso de los gitanos, que han tenido desde antiguo un estilo de vida parcialmente nómada que les ha influido notablemente. Esta respuesta lleva tiempo y recursos, aunque sus resultados, a medio y largo plazo, se demuestran positivos.

Al final de la tarde se podía leer un mensaje en la valla que rodeaba el solar donde aconteció la tragedia: ‘Descansad en paz’. Firmado, los vecinos.

1 comentario en “Gitanos rumanos, los parias de Barcelona”

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  1. CATALUNYA - Martes, 10 de abril de 2012 a las 15:25

    Cada vez que abro la ventana de mi casa, veo delante un asentamiento de Rumanos en la calle Bolivia/Selva de Mar. Me siento incomodo, ya que veo decenas de camiones, chabolas y gente merodeando por el descampado, que por cierto, lo han dejado llenísimo de basuras, además de los escandalos nocturnos que tenemos que aguantar. Hemos hecho varias denuncias al ayuntamiento, pero por lo que veo, los servicios sociales se encargan de ellos y no se les puede mover del asentamiento. Que hacemos los vecinos de estos asentamientos, que no podemos ni salir tranquilos a pasear por la zona, además de no saber bien de que vive esta gente. Nosotros estamos aterrados ante esta situación y espero que el ayuntamiento actue de una forma eficaz, cosa que no hará por lo que he podido comprobar….

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