Opinión

El Túnez de las Luces, en lucha

‘En París, se ha ido un poco rápido al felicitarse por la renuncia del partido islamista Ennahda a inscribir la ley islámica en la Constitución que se está redactando. Lo que los periodistas francesas se empeñan en presentar como “islamismo moderado” es en realidad simple estrategia. [Ennahda] ha comprendido que podía perfectamente mantener el artículo primero que proclama el islam como religión de Túnez’.

Caroline Fourest
Jueves, 12 de abril de 2012 | 09:35

Bajo el régimen de Zine El-Abidine Ben Ali, uno se la jugaba si criticaba el poder temporal. Bajo la autoridad de Moncef Marzoufi y el partido islamista Ennahda, uno se la juega si critica la religión y si planta cara al oscurantismo. La responsabilidad del actual Gobierno es evidente, pero aparece solapada.

Ésta consiste en dejar que los salafistas más exaltados aterroricen a los demócratas laicos, para después desentenderse de unos y de otros fingiendo equidistancia. Algo que, en realidad, equivale a apoyar a los más violentos. Como los que amenazan a Nadia El Fani por su película Laïcité Inch’Allah (Laicidad, si Dios quiere), o los que siembran el terror en el campus universitario de Manouba y presionan a su heroico decano. ¿Se imaginan el coraje que necesita este hombre, pacífico e ilustrado, para hacer frente a estos rabiosos [enragés], dispuestos a secuestrarle para ejercer su chantaje?

Un día, exigen un oratorio; otro día, que las estudiantes puedan asistir a clase con el niqab; terminan por reivindicar que ondee la bandera negra salafista sobre el tejado de la facultad. Como en la peor época en Argelia, hay estudiantes que resisten. Una joven sindicalista tunecina se ha convertido en icono nacional tras descolgar la bandera de los salafistas para reponer la bandera nacional de Túnez. Su gesto le costó ser molida a palos por los integristas.

¿Qué hace la policía? Aún fundamentalmente benalista (copada por partidarios de Ben Ali), deja que la situación se pudra. ¿Con la esperanza de que se instale la nostalgia por el antiguo orden? Funesta ilusión. Es otro antiguo orden el que pervive, el de los jueces. A falta de una nueva Constitución que regule sus poderes, los más oscurantistas aprovechan esta transición caótica para poner en prisión a todo aquel considerado blasfemo o apóstata. Así lo atestigua la suerte que han corrido dos jóvenes internautas tunecinos, Ghazi Béji y Jabeur Mejri, condenados por atentado contra “el orden público” y la “moral”. Han sido sentenciados a siete años de prisión firme. Uno ha huido hacia Grecia, el otro se dispone a cumplir su pena. Sus amigos hablan de tortura. ¿Su crimen? Haber difundido en las redes sociales una novela satírica sobre la vida del profeta Mahoma. La sentencia, severa y muy desproporcionada, ha conmovido a la blogosfera tunecina y marroquí. No así al Gobierno tunecino. Y sin embargo es ahí, en esa pasividad cómplice, donde está el peligro.

Oscurantismo de los jueces

En París, se ha ido un poco rápido al felicitarse por la renuncia del partido islamista Ennahda a inscribir la ley islámica en la Constitución que se está redactando. Lo que los periodistas francesas se empeñan en presentar como “islamismo moderado” es en realidad simple estrategia. [Ennahda] ha comprendido que podía perfectamente mantener el artículo primero que proclama el islam como religión de Túnez, tal y como existía bajo Habib Bourguiba y Ben Ali, y llevarlo hacia una interpretación más teocrática merced a la relación de fuerzas sobre el terreno.

Apoyándose en el extremismo de los salafistas y el oscurantismo de los jueces, una formulación vaga es suficiente para hacer retroceder la secularización, la libertad de conciencia y de opinión para todos. En otras palabras, para abortar la primavera democrática. No hay en realidad muchas razones para la celebración; pero sí las hay, todas, para apoyar a los tunecinos que luchan, con un coraje inaudito, en favor de otra interpretación de la futura Constitución y de la libertad de todos.

Caroline Fourest es profesora en el Instituto de Ciencias Políticas de París, Sciences-Po París, y redactora jefe de la revista feminista Pro-Choix

[Artículo publicado en Le Monde el pasado 6 de abril. Reproducido en español con autorización de la autora. Traducción de Juan Antonio Cordero Fuertes]

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2 Comments en “El Túnez de las Luces, en lucha”

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  1. Libre - Viernes, 13 de abril de 2012 a las 14:31

    El Túnez de las luces mal lo tiene ahora. En el mundo árabe parecía que por fin estaban encendiendo la luz y resulta que era sólo para volver a apagarla con otro interruptor.
    De los dictadores a los islamistas.

  2. Julia Alcover - Sábado, 28 de abril de 2012 a las 13:41

    Menudo plomazo de artículo.

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