Guarderías públicas municipales en huelga

08.05.2012 | 11:39
 

Esta semana, el alcalde Xavier Trias (CiU) no para de hacer amigos. Mientras se dedicaba, como es norma de actuación en los nacionalistas, a profundizar en la herida con el resto de españoles -esta vez con los extremeños a costa del AVE, sobre el que, además, no tiene ninguna competencia-, el gobierno convergente se enfrenta desde hoy a la primera huelga dentro de la Casa Gran de Barcelona: las escoles bressol (guarderías) municipales (EBM) pararán hasta el jueves (tres días). Maestros y familias protestan por los cambios organizativos adelantados por el Gobierno de Trias.

Manifiestan así su rechazo a las medidas adelantadas por el Área de Educación, dirigida por el concejal Gerard Ardanuy. Los 95 centros públicos abrirán sus puertas con un tercio de la plantilla más un directivo, según los servicios mínimos decretados por la Generalidad de Cataluña. Convoca la Plataforma en Defensa de l’Escola Bressol pública, compuesta por la Federación de Vecinos de Barcelona, el Colectivo de Maestros de las EBM y servicios complementarios de Barcelona e Iniciativa, entre otros.

No se trata de una lucha laboral, sino de la defensa de un modelo que está en peligro. Aunque las guarderías son en casi todos los países privadas y los padres se ven obligados a financiarlas, lo cual trae muchas dificultades al cuidado de los bebés, Barcelona ha destacado siempre por la introducción, con éxito, de un modelo público que se ha desarrollado en la ciudad en los últimos 30 años, como ya expliqué en otra entrada.

Las medidas que pretende introducir, justificándolas “para aumentar la cobertura y racionalizar costes”, no pueden ocultar que redundarán en la prestación de un servicio de peor calidad y de menor seguridad para los niños ya que supondrán, entre otras cosas: aumentar las ratios de niños, reducir el personal de apoyo y externalizar servicios. La Ley 18/2003, de apoyo a las familias, aprobada en la última etapa del Gobierno autonómico de Jordi Pujol (artículo 33) y la Ley 5/2004, de creación de llars d’infants de calidad (artículo 1), originada a través de una iniciativa legislativa popular y aprobada por unanimidad (también por CiU) afirman que el Gobierno autonómico de Cataluña, en coordinación y colaboración con los ayuntamientos, impulsará una red de llars d’infants de titularidad pública con el objeto de asegurar una oferta suficiente para la población menor de tres años que solicite una plaza en cualquier territorio de Cataluña.

En el programa electoral de CiU para las autonómicas de 2010 se apostaba por la ‘vinculación de las llars d’infants de iniciativa social al modelo educativo de interés público’ y el programa marco de CiU para las municipales de 2011 establecía como primer objetivo de políticas educativas ‘impulsar las llars d’infants de gestión municipal’. Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. Si revisamos el programa marco de CiU para las elecciones municipales del 22 de mayo de 2011, podemos leer lo siguiente:

Catalunya ha de situar les polítiques de suport i protecció de la família com una autèntica prioritat de país, ja que tradicionalment l’Estat espanyol ha destinat pocs recursos a aquestes matèries […]. Cal recuperar vitalitat demogràfica, cal un desplegament immediat de la llei catalana de suport a les famílies que emmarqui el suport, amb especial atenció a les famílies nombroses, a través d’equipaments, desgravacions fiscals, subvencions directes, permisos de maternitat i paternitat, i tot allò necessari per a reconèixer i donar suport socialment a la decisió de tenir fills, i a la seva responsabilitat‘.

¿Supone el cambio propuesto un mayor apoyo a las familias? Revisando, igualmente, el programa electoral de CiU para las municipales en Barcelona (el canvi en positiu –el cambio en positivo- que prometía Trias), se decanta por un sistema diferente al actual: las guarderías concertadas; es decir, por dar entrada al capital privado en la gestión de este segmento educativo, mediante la firma de convenios entre el Ayuntamiento de Barcelona y sector empresarial. Entre otras cosas, señala que fomentarán ‘la creació de places de llars d’infants i escoles bressol que acompleixin amb els criteris de qualitat establerts‘; fundamentando su propuesta en cuatro pilares: copago (Ayuntamiento-Generalidad-Familias), precio público universal para las familias, red de utilización pública que vele por las condiciones de calidad y sistema mixto compatible con las guarderías municipales existentes.

¿Garantiza el sistema propuesto la igualdad entre los ciudadanos cuando la realidad es que se dividen los equipamientos entre públicos y privados generando confusión, como ya ha sucedido con la preinscripción y la matriculación? La incompatibilidad natural entre una política conservadora que favorece la gestión privada de los recursos y una progresista que hace lo propio con una pública es evidente; pero, cuando un modelo se ha reputado por sus usuarios como de éxito y así se atestigua incluso internacionalmente al situarlo como referente, modificarlo por una cuestión ideológica, amparándose en circunstancias coyunturales que no son óbice para cuantiosas e innecesarias inversiones en otras materias, suena no sólo a excusa sino que, además, constituye un error.

UNICEF, a través de la Convención de los Derechos de la Infancia de 1989, afirma que la educación infantil es un derecho humano fundamental y una herramienta decisiva para el desarrollo de las personas y las sociedades. Los profesionales de la educación y los psicólogos coinciden en considerar la etapa educativa de 0 a 3 años como aquella en la que se construyen los cimientos de la personalidad, del lenguaje y la comunicación, del proceso de socialización, de los hábitos individuales y colectivos, de los comportamientos emotivos y de las pautas de convivencia. Es en el primer ciclo de la educación infantil donde los niños empiezan a adquirir actitudes y valores, y donde se desarrolla una función de prevención y detección de dificultades para evitar no sólo el fracaso educativo sino también el personal y el social.

El modelo Barcelona de guarderías públicas está en peligro. La opción alternativa propuesta desde el gobierno de la ciudad no responde a una mejora en el sistema sino a la lógica de los recortes y del empobrecimiento de los ciudadanos.

Mi solidaridad con las familias y educadores en una lucha justa que persigue lo mejor para una capa de la sociedad, los niños, que mañana será lo que de forma ordenada sembremos hoy. Si lo que funciona bien es mejor no tocarlo, aún con más razón lo que lo hace muy bien como lo ha sido el modelo de guarderías públicas de Barcelona, hasta el momento. Esperemos que el elefante Trias no entre en la cacharrería. ¡Aún podemos pararlo!

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