Anarquista (dedicado a Laura Gómez)

10.05.2012 | 13:36
 

“Mi hija no es una terrorista, es una madre con ideales” (María del Carmen Rodríguez, madre de Laura Gómez)

Siempre he tenido predilección por la película italiana de 1971, dirigida por Giulano Montaldo, que recuerda el juicio de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, dos obreros anarquistas que fueron procesados por el atraco a un banco. A pesar de las dudas sobre su inocencia, fue su ideología, en un país como EEUU, la que les condenó. Recomiendo su revisión, pues, ayuda a entender mucho de los acontecimientos que venimos viviendo, en los últimos tiempos, en Barcelona.

El anarquismo es una filosofía política y social que llama a la oposición y abolición del Estado entendido como gobierno y, por extensión, de toda autoridad, jerarquía o control social que se imponga al individuo, por considerarlas indeseables, innecesarias y nocivas. Sébastien Faure, filósofo anarquista francés, dijo: “Cualquiera que niegue la autoridad y luche contra ella es un anarquista”. Bajo una formulación tan simple, pocas doctrinas o movimientos han manifestado una tan gran variedad de aproximaciones y acciones, que no siempre fueron bien entendidos por la opinión pública. Históricamente hablando, el anarquismo se centra en general en el individuo y en la crítica de su relación con la sociedad, su objetivo es el cambio social hacia una futura sociedad, en palabras de Pierre-Joseph Proudhon, “sin amo ni soberano” (fuente: Wikipedia).

Históricamente se ha observado una hostilidad general hacia este movimiento social en cuya represión ha participado, prácticamente, todo el espectro político -el que va desde la derecha más conservadora hasta, incluso, la izquierda comunista- con la utilización, a menudo, del aparato represivo del Estado. El principal objetivo de la acción policial, echando la mirada a atrás, frente a los atentados anarquistas era, obviamente, detener al culpable de cualquier acción delictiva. No obstante, esto no siempre era posible. Entonces, en el caso español, la experiencia demuestra que era vital detener a alguien para que pagase las culpas, aunque esta persona no hubiera tenido nada que ver con los hechos. Un buen ejemplo de esto lo tenemos en el famoso caso de las bombas del Liceo (el 7 de noviembre de 1893: en venganza por la ejecución del anarquista catalán Paulino Pallàs), en el que se detuvieron a dos culpables, uno tras otro, antes de detener al que se reconoce actualmente como el culpable real. No obstante, para cubrir apariencias, se acusó a los otros dos y a tres personas más de complicidad y se las ejecutó. Era una cuestión de prestigio.

Otro de los objetivos de la represión era predisponer a la opinión pública en contra del anarquismo y del movimiento obrero en general. Para ello se pretendía desprestigiarles aprovechando las acciones violentas y metiendo en un mismo saco a anarcocomunistas y anarcocolectivistas, a anarquistas y a marxistas, a socialistas y republicanos, y, en resumen a todos los grupos que pudieran estar en la oposición al régimen vigente.

Un tercer objetivo de la represión era acabar con las organizaciones anarquistas, socialistas y obreras en general. Se consideraba al movimiento obrero como enemigo del Estado y de la Iglesia, y por tanto, un enemigo con el que había que acabar. En este sentido, se constata la utilización de espías infiltrados en las organizaciones obreras y el uso de agentes provocadores que se dedicaban a incitar a la comisión de acciones delictivas.

Ya en los tiempos actuales, aquí y en las últimas semanas, hemos observado atónitos como se decretaba una inadecuada por desproporcionada prisión provisional para varios estudiantes y una líder sindical, para los que reclamé su libertad y a los que, parcialmente, mediante la estimación de un recurso, la Audiencia Provincial tuvo a bien dejar en la calle, rectificando a la magistrada instructora.

Sin embargo, continúa en la cárcel, la dirigente anarquista local que, según el sindicato Confederación General del Trabajo (CGT), sólo participó en una performance delante de la Bolsa de Barcelona cuando se produjeron unos actos vandálicos el pasado día 29 de marzo, durante la jornada de huelga general.

Las dudas que cualquier observador imparcial se podría hacer son las siguientes: ¿estaría en la cárcel si fuera afiliada de cualquier otra centra sindical de adscripción no anarquista, como por ejemplo, CCOO o UGT? ¿Por qué se ha centrado la represión en los miembros de este movimiento social, además, de en los estudiantes? ¿Resulta más fácil amedrentar a los que se consideran menos complacientes con el poder y a los más débiles?

Incluso desde los medios de comunicación controlados por el poder económico y político se llegó a afirmar que ‘el brote violento en Barcelona tiene una matriz anarcoitaliana’ y que ‘jóvenes fogueados en el movimiento No TAV animan la corriente antagonista catalana’ (La Vanguardia, 8 de abril, página 10) lo que llevó a la protesta de italianos residentes en la ciudad condal y a una respuesta de El defensor del lector del citado diario.

Existen antecedentes que van en la línea de poder concluir que fuera de lo que representa la ideología hegemónica y la sumisión a la misma, es decir fuera del nacionalismo, en Cataluña, la policía ha abierto la veda -envalentonados por quienes la controlan; ahora el consejero de Interior, Felip Puig (CiU), como antes lo fue con Joan Saura (ICV-EUiA)-, como sucedió, por ejemplo, con la celebración, eminentemente española, por la consecución del Campeonato Mundial de fútbol en la que se emplearon con una contundencia desproporcionada que fue incluso denunciada y llegó al Parlamento autonómico -entonces, tanto éste como el Ayuntamiento de Barcelona se habían negado a homenajear a algo que consideraban extraño-.

Malos tiempos, en definitiva, para los que el poder establecido considera fuera del sistema, peligrosos para el mismo o, simplemente, molestan: anarquistas, estudiantes, prostitutas… y los ciudadanos que osan afirmarse, públicamente, como españoles. Demasiados indicios para, en términos jurídico penales, no tener una duda razonable sobre la prisión provisional decretada, y en términos políticos poder soslayar la trayectoria histórica represiva hacia el colectivo en el que se inserta Laura. Por eso me uno a la petición que se ha convertido ya en un clamor: “¡Libertad inmediata para Laura! ¡Basta de represión!”.

2 Comments en “Anarquista (dedicado a Laura Gómez)”

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  1. Dani - Jueves, 10 de mayo de 2012 a las 22:26

    Completamente de acuerdo con el artículo. Libertad para Laura ya!

  2. Madre de LAURA - Viernes, 18 de mayo de 2012 a las 08:07

    Mi agradecimento a todas las personas a las que no conozco ,pero de lascuales si e oido su voz gritando !! LAURA LIBERTAD ,gracias desde lo mas profundo de mi corazon.
    Todos emos conseguido aquello que era justo por mucho que algunos se negaran a reconocer.
    GRACIAS AMIGA SABES QUE SIEMPRE TE ESTARE AGRADECIDA.
    LAURA SIEMPRE FUE LIBRE .

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