Enchufada

16.05.2012 | 10:15
 

Estos días asistimos atónitos a declaraciones de unos y otros que evidencian que, en determinadas administraciones públicas de nuestro entorno, se vulnera a menudo el artículo 103 de la Constitución que, entre otras cosas, exige que las mismas sirvan con objetividad los intereses generales con sometimiento pleno a la ley y al Derecho y que el acceso a la función pública lo sea de acuerdo con los principios de mérito y capacidad.

Nada de lo anterior se respetó, por ejemplo, cuando se exigía para contratar en Baleares, con la administración controlada por Unió Mallorquina, el pagar fuertes sumas de dinero y colocar a determinados trabajadores del partido (“Eso se hace así aquí: los contratistas pagan y contratan a empleados“), o, cuando, determinados cargos de la Administración autonómica, controlada por el PP en Valencia contrataban, a través de la empresa Ciudad de las Artes y las Ciencias, SA (CACSA), y el Ayuntamiento de Valencia, con el Instituto Nóos sencillamente porque lo respaldaba Iñaki Urdangarin… y los que este tenía detrás, y no necesariamente en este orden (no los olvidemos).

Ahora hemos sabido, por la prensa del corazón, que Telma Ortiz, de 38 años, hermana de la Princesa de Asturias, y su prometido se casaron en secreto el pasado viernes. Telma se ayudaba de muletas ya que se recupera de la operación de rodilla a la que se sometió hace dos semanas. La recién casada se lesionó durante su estancia en la estación de esquí de Aspen (Estados Unidos), a la que se había desplazado en Semana Santa. Telma, que está de baja laboral en el Ayuntamiento de Barcelona, aún no ha renunciado formalmente a su puesto de trabajo pero todo parece indicar que lo hará en breve pues su marido ha anunciado que la pareja se va a vivir a Londres. Al parecer, su marido celebró la boda publicando un escrito en el diario El Mundo en el que, además de confirmar el enlace, lanzó una diatriba contra la prensa para defender la particular batalla que desde hace años libra Telma Ortiz en defensa de su derecho a la intimidad, calificando de ‘zarrapastrosos’ a los paparazzi y afirmando que la crónica social funciona como una mafia ya que ‘emplea métodos criminales para lograr sus objetivos’.

Me quedo con lo de criminal; que para quien no lo recuerde hace referencia al que ha cometido o procurado cometer un crimen, es decir, un delito grave (como lo son, por ejemplo, la prevaricación, la malversación de caudales públicos, el cohecho, etc.). Son criminales, presuntamente y en este sentido, aquellos de Baleares y Valencia; pero, también los que favorecen el acceso profesional a la administración no por principios constitucionales sino por otras razones ajenas a estas, como pudiera serlo, la amistad, el parentesco declarado y conocido públicamente u otras circunstancias no admitidas legalmente.

Llegados a este punto, cabría preguntarse: ¿cómo accedió a su actual puesto de trabajo público en la Administración municipal, la cuñada del futuro Rey de España? De entrada se creó, por el entonces alcalde, Jordi Hereu (PSC), un puesto específico para Telma Ortiz, en el departamento de Relaciones Internacionales que se había reestructurado para la ocasión -cambien ustedes una letra por una f de la denominación del departamento en el que se incardinaba el puesto de nueva creación y sabrán, con chanza y sorna, como se le conoció, a partir de entonces, entre los empleados públicos del consistorio-.

La contratación de Telma Ortiz fue propuesta por el delegado de presidencia del Ayuntamiento, Ignasi Cardelús, El Marco Polo de Sant Jaume (como un rotativo lo bautizó por sus numerosos y costosísimos viajes por todo el mundo a costa del erario público y que algunas fuentes vieron unido sentimentalmente a la misma, con la que al parecer se encontraba en esos viajes) -uno de los hombres de máxima confianza del entonces alcalde, quien dio el visto bueno- y que la había conocido “en mayo [del 2009] durante el seminario Migraciones Forzosas que organizó el Centre per la Pau del castillo de Montjuïc”. ¿No les parece llamativo? Sin embargo, por altos cargos del PSC se explicó que “se valoraron otras candidaturas”, especificándose que Ortiz y diversas personas “entraron en julio en el Ayuntamiento a hacer las entrevistas de selección con el director de Relaciones Internacionales”. Más tarde, por este affaire y otros, su figura en el partido entenderían muchos de su formación política que ya había quedado “amortizada”. Incompresible.

Telma Ortiz se había incorporado en septiembre de 2009 a la plantilla del Ayuntamiento de Barcelona con carácter de personal eventual y la función de directora adjunta de proyectos del departamento de Relaciones Internacionales, sin embargo, y contrariando la normativa aplicable, no se comunicó hasta octubre en comisión a los grupos municipales. Se justificó el retraso en la información sobre esta contratación eventual a “un error, ya que pensábamos que tenía que ir al pleno”.

Sobre su cualificación académica y experiencia profesional, era y es licenciada en Económicas por la Universidad de Barcelona -además es políglota, incluido, al parecer aunque nunca confirmado, el catalán (exigido a todo el personal municipal)- y había sido cooperante de varias organizaciones internacionales, en el momento de acceder a la plaza; entre ellas, la Agencia Española de Cooperación, de la que ocupó plaza interina durante un tiempo, pero de la que suspendió la oposición correspondiente a su plaza, por lo que la tuvo que abandonar forzosamente a finales de 2007.

Su cometido específico era conocido con carácter previo y había sido pactado con ella: coordinar la participación de Barcelona en la Exposición Universal de Shanghái. Nada que ver, sin embargo, con su experiencia acreditada. Su sueldo bruto anual era, según algunas fuentes, cercano a los 80.000 euros -más entonces, por ejemplo, que un concejal (cargo público) de la oposición con dedicación exclusiva-, si bien, el Ayuntamiento, a través de un comunicado y ante el revuelo producido, lo situó en 54.958,68 euros. Además, su cargo, de designación directa, incluía entre 200 y 400 euros brutos mensuales en dietas y transportes pagados en el caso de realizar viajes para proyectar la política de cooperación internacional del Ayuntamiento que no se había frenado en tiempos de crisis.

Algunos medios, en fin, han hablado sin tapujos de que el puesto fue creado a medida y por ser quien era la beneficiada. ¿Ustedes que creen? Trias (CiU), que se había opuesto a la designación, inicialmente, pero que no la destituyó al llegar a la alcaldía, recientemente, al saber de su marcha, ha alabado la labor de Ortiz en su puesto: “El trabajo que ha hecho lo hace a plena satisfacción del Ayuntamiento”. ¡Cómo cambian las cosas!

Telma Ortiz, que en un tiempo llevó a medio centenar de medios de comunicación a los tribunales para reclamar su derecho a tener vida privada, posiblemente olvidó al ser contratada por el Ayuntamiento de Barcelona su condición de persona “normal y corriente”, como ella aseguraba quería ser, para verse beneficiada por un trabajo. Su marido quizás lo aclare en un comunicado futuro que esperamos ansiosos.

1 comentario en “Enchufada”

NOTA: Sean respetuosos con sus comentarios. Se borrarán los comentarios cuyo contenido o enlaces puedan ser considerados difamatorios, vejatorios o insultantes. Recuerden siempre que las formas importan y que hay muchas formas de decir lo mismo. Gracias por participar.
  1. desconcierto total - Miércoles, 16 de mayo de 2012 a las 17:56

    Hay dinero para lo que interesa.

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.