Opinión

Regresión

‘La iniciativa de mayor calado político es el anuncio de la reforma del sistema de elección de vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) -para que doce de ellos sean designados directamente por los jueces- superando cuotas partidistas. Aquí, Gallardón quiere retroceder más de 30 años y volver a 1980’.

Bernardo Fernández
Jueves, 31 de mayo de 2012 | 10:28

Tras la II Guerra Mundial en la Europa occidental se pusieron en marcha una serie de políticas socioeconómicas que dieron origen al Estado del bienestar moderno. Eric Hobsbawn, historiador británico de origen judío, calificó esa etapa como “la edad de oro del capitalismo”, ya que ha sido el período de crecimiento económico sostenido más prolongado del siglo XX.

Ahora, bajo el eufemismo de reformas los gobiernos, tanto el central como los autonómicos -con alguna honrosa excepción-, están desmontando ese Estado del bienestar, con prisa y sin pausa. Y lo hacen al ritmo que marca la economía especulativa, bajo la atenta mirada del Gran Hermano, que no es otro que la canciller Ángela Merkel.

De hecho, lo que la derecha política conservadora nos está imponiendo, no es otra cosa que la agenda neoliberal, regresando así a las condiciones de vida anteriores al Estado del bienestar. O sea, la vuelta al capitalismo puro y duro. Por eso, cuando se plantea la reforma laboral lo que de verdad se está poniendo sobre la mesa es una regresión laboral, y se hace mediante la supresión de una buena parte de los derechos de los asalariados, que se habían conseguido tras muchos esfuerzos y mucha lucha.

Ahora mismo se está planteado una reforma financiera que ya ha hecho desaparecer las cajas de ahorro (entidades que mejor o peor llevaban a cabo una determinada obra social) y se acabará concentrado el poder económico en manos de unos pocos bancos. De ese modo, se generará una nueva oligarquía financiera, más potente si cabe que la actual. O bien nos hablan de reforma educativa, cuando en realidad lo que se está haciendo es ceder a la Iglesia buena parte del control ideológico y económico de la educación.

Algo similar podríamos decir sobre la reforma sanitaria. Hace tiempo que se descubrió la gran bicoca que podría suponer una sanidad pública gestionada, en las áreas que generan beneficios, por empresas privadas. Pues bien, ahora ya se han puesto manos a la obra, y más pronto que tarde la gestión compartida será una realidad. Eso si, dejando en manos del sector público los ámbitos deficitarios, y en manos privadas aquellos que produzcan beneficios.

Y no crean, amables lectores, que la lista regresiva se acaba aquí, podíamos incluir los recortes a la Ley de la Dependencia, la supresión de las ayudas a la formación laboral de los discapacitados o la reforma de las pensiones, entre otros derechos adquiridos y que viernes tras viernes (tal y como anunció Mariano Rajoy) el Gobierno nos ira suprimiendo. Pero donde todo este proceso regresivo llega a su máxima expresión, es en el campo de la justicia. Desde su toma de posesión, el ministro Alberto Ruiz-Gallardón ha decidido retrotraernos, en el ámbito judicial, a los años 80.

En este contexto, la iniciativa de mayor calado político es el anuncio de la reforma del sistema de elección de vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) -para que doce de ellos sean designados directamente por los jueces- superando cuotas partidistas. Aquí, Gallardón quiere retroceder más de 30 años y volver a 1980, cuando se celebraron las primeras elecciones para ocupar doce de los 20 puestos del CGPJ. En aquel entonces, la Asociación Profesional de la Magistratura ocupó los doce puestos en liza, de manera que aquel gobierno de los jueces estaba integrado, sólo, por profesionales conservadores, no había ni progresistas, ni centristas, ni independientes, ni no asociados. De ese modo, quizás se pueda conseguir que el Poder Judicial sea independiente… y, a la vez, conservador. La cuadratura del círculo, vamos.

No obstante, la reforma de la Ley del Aborto, que se verá en el Congreso a finales de este año o principios del que viene, se lleva la palma. Cuando se apruebe, sencillamente se negará a la mujer a decidir sobre su cuerpo por sí misma. Surrealismo total. Mal que bien los ciudadanos podemos entender, aunque no compartir, determinados recortes por la carga económica que se precisa para su desarrollo. Eso es una cosa, y otra, muy diferente, es meter la tijera en derechos civiles y avances sociales ya asentados en la sociedad. Ahí es donde el Gobierno que preside Rajoy se retrata y muestra su versión más auténtica de derecha ultramontana y, con frecuencia, preconstitucional.

Bernardo Fernández Martínez es ex diputado autonómico del PSC y consejero nacional de la Federación de Barcelona del PSC

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4 Comments en “Regresión”

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  1. Pau - Jueves, 31 de mayo de 2012 a las 11:09

    Es un mito pensar que todo lo temporalmente anterior sea “regresivo”, a veces volver a soluciones anteriores en el tiempo es una forma progresista de corregir, lo que no quiere decir que sea este el caso.

  2. Jose Soñora Tubío - Jueves, 31 de mayo de 2012 a las 11:31

    Los progues lo arreglan todo con el bla,bla,bla.
    Y luego otros tenemos que pagar sus estropicios.

  3. scpopscocps - Viernes, 1 de junio de 2012 a las 12:08

    El problema es que la naturaleza no nos provee directamente de hospitales, maquinaria, instrumental, si no hay acumulación de capital y trabajo los derechos sociales tal y como los venden los políticos se quedan en nada, porque todo eso no llueve del cielo. Cualquiera que viva solo en el campo sabe que no basta con decir que tiene derecho a comer, para comer tendrá que convertirse en agricultor. Y que no se me malinterprete. Esto no quiere decir que las personas no tengan derechos.

  4. Manuel I. Cabezas - Viernes, 1 de junio de 2012 a las 19:20

    Sr. Bernardo,

    · No sea Ud. sectario. Ud. ve la paja en el ojo del PP, pero no la viga en el ojo del PSOE y en el PSC.

    · Cuando hablo de los políticos, hablo siempre de la “CASTA POLÍTICA” y, con este sintagma, me refiero a todos los políticos. Y suelo ser muy crítico con ella. Para mí y para la moyoría de los españoles (cf. las encuentas mensualles del CIS), la casta política es el segundo problema (si no es el primero) más importante que tiene que solucionar España. Es la causa de todos sus males.

    · Concido con Ud. en que el PP se ha pasado de frenada y se ha pasado muchos pueblos: ni tienen criterio, ni tienen ideas; y mienten más que respiran. Pero no se olvide Ud. del PSOE y del PSC del tripartito, que nos han conducido a la crítica situación actual y han sido tan incopententes y mentirosos como los del PP. Para empezar, los recortes de los derechos de los que Ud. habla los empezó el Chiquito de la Calzada de la política española, el impresentable “noi” de León, el de la Ceja, ZP.

    · Y ante la responsabilidad del PSOE y del PSC en los que estamos viviendo, ¿Ud. sigue en esa GRANJA ORWELLIANA que el PSC y/o PSOE del que forma Ud.parte? Su coherencia está bajo cero; su honestidad y sus principios éticos o morales han hecho mutis por el foro. ¡¡¡¡¡¡¡Hay que ser un sin-verguenza para declararse militante del PSOE-PSC!!!!!!!!!

    Manuel I. Cabezas

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