Opinión

La ‘marinización’ de los espíritus en la UMP

‘Existe una izquierda naíf; existe incluso una izquierda idiota. Es ésa que se alegra de ver a musulmanes integristas comparar la política de Manuel Valls (ministro socialista del Interior) a la de Nicolas Sarkozy, sólo porque defiende el derecho a la seguridad y la laicidad.’.

Caroline Fourest
Martes, 19 de junio de 2012 | 12:18

Habrá hecho falta bien poco para acercar a la extrema derecha al electorado conservador: una treintena de triangulares y un resultado de tan sólo el 13,6% a nivel nacional para el Frente Nacional (FN). Es algo más que en 2007, cuando Nicolas Sarkozy consiguió cautivar al electorado frontista, pero lejos del récord de 1997 (15% de los votos en la primera vuelta). La diferencia está en otro sitio: el 66% de los votantes de la UMP de hoy desean forjar alianzas electorales con el FN. Es aquí, en esta cifra, donde se juega la ruptura de la presa republicana. No en las alianzas, sino en los espíritus.

Así se comprende mejor la actitud de los dirigentes de la UMP y su decisión de optar por al estrategia del ni-ni: ni FN, ni voto a favor del Partido Socialista (allí donde éste se enfrente al FN). Una no-decisión, en realidad, provocada por la presión de las bases, y que se convierte en una verdadera tortura para personalidades como Nathalie Kosciusko-Morizet. Verla renegar (de sus propias convicciones) hasta ese punto es doloroso para todos los que creen en el compromiso, a veces sincero, de algunos políticos. Pero esta crueldad no ha caído del cielo. Es la consecuencia lógica de una política y de un eje diseñado por Nicolas Sarkozy, Patrick Buisson y sus aliados.

Empezando por los excesos en todos los órdenes, sobre los peligros de la inmigración, sobre la seguridad, sobre los cuerpos intermediarios… Los que han fabricado estos discursos no siempre se los creen. Pero sí lo hacen quienes los escuchan. Resulta difícil hacerlos regresar a los matices. Sobre todo, cuando basta que el FN amague con dar un paso para que la UMP siga corriendo detrás.

Por ejemplo, al manipular unas cuantas banderas extranjeras para celebrar la victoria de François Hollande en la Bastilla (la más visible era la de la oposición siria a Bachar Al-Assad). Por no hablar del rumor, falso, según el que la nueva ministra de Justicia (Christiane Taubira, independiente vinculada al partido radical de izquierdas, PRG) quería amnistiar a los que queman banderas francesas… O alertando contra el laxismo, cuando esta misma ministra de Justicia pretende, de manera fidedigna en este caso, suprimir los tribunales correccionales para menores y los jurados populares. Algo que no es más que devolver la República a su lugar.

Existe una izquierda naíf; existe incluso una izquierda idiota. Es ésa que se alegra de ver a musulmanes integristas comparar la política de Manuel Valls (ministro socialista del Interior) a la de Nicolas Sarkozy, sólo porque defiende el derecho a la seguridad y la laicidad. Es ésa que cree que da respuesta a lo que Laurent Bouvet denomina “inseguridad cultural” al proponer el derecho de voto de los extranjeros en las elecciones locales, pero sin insistir en el necesario respeto a los valores comunes; es ésa que cree que se pueden dar respuestas económicas, pero en ningún caso en el terreno de los valores laicos, que considera propios de la derecha anti-islam.

Esa izquierda existe, pero es minoritaria y está poco presente en el seno del Gobierno. No hay nada racional que justifique la comparación entre el PS con un peligro tan grande como el FN. De igual forma que no es honesto hacer la amalgama entre el Frente de Izquierdas (Front de Gauche, alianza entre el PCF y el Partido de Izquierda o Parti de Gauche, PG, escisión radical del PS) y el FN. El Frente de Izquierdas es un partido antirracista donde resulta desesperante ver que un amigo de complotistas y antisemitas (Réné Balme, candidato del PG a las legislativas) es tolerado. El FN, en cambio, es un partido cuyo credo jerarquiza a los franceses, en el que sorprende que ciertas personas sean excluidas por haberlo recordado con demasiada nitidez. Es toda la diferencia entre la regla y la excepción. Fingir que no hay ninguna diferencia es una decisión política, estratégica, pero que tendrá consecuencias ideológicas.

Caroline Fourest es profesora en el Instituto de Ciencias Políticas de París, Sciences-Po París, y redactora jefe de la revista feminista Pro-Choix

[Artículo publicado en Le Monde el pasado 15 de junio. Reproducido en español con autorización de la autora. Traducción de Juan Antonio Cordero Fuertes]

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11 Comments en “La ‘marinización’ de los espíritus en la UMP”

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  1. Erasmus - Martes, 19 de junio de 2012 a las 18:04

    ININTELIGIBLE

    Un artículo perfectamente ininteligible. Espero que la Fourest se explique mejor la próxima vez. O quizá es que no somos capaces de seguir las sutilezas de la política francesa. ¿Es sutileza, es decadencia espiritual, es `marinización’, concepto explicativo no explicado? Es solo para franceses, absténganse bárbaros del Sur.

  2. Erasmus - Martes, 19 de junio de 2012 a las 19:49

    PRIMACÍA DE LA POLÍTICA

    La economía es muy importante pero, como decía el general De Gaulle, no deja de ser la ‘intendencia’. Los problemas de las sociedades en el fondo siempre son políticos y su solución política. España tiene la gran ventaja sobre otros países europeos con problemas económicos similares, especialmente los que han sido intervenidos, de la gran solidez de su sistema político, es decir, de su sistema de fuerzas políticas. Los sistemas basados en dos grandes fuerzas, una de centroderecha y otra de centroizquierda, que se relevan en el gobierno, son los que poseen mejor funcionalidad democrática y gobiernos más estables. Lo tenemos en España, con el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, de ideologías popularista y socialdemócrata. Fuera de esas fuerzas solo hay en España, como fuerzas nacionales, el comunismo residual de IU (contaminado de nacionalismo local) y una fuerza liberalprogresista creciente (UPD-Ciudadanos) de techo limitado, como partido bisagra, y en el plano regional, algunas fuerzas secesionistas que han tenido una influencia inmerecida en la política nacional, porque se lo han permitido las dos grandes (a falta de fuerza propia, han podido ‘inclinar la balanza’) y han creado el mayor problema y que exige tratamiento más urgente de España hoy, esto es, el desmedulamiento de la nación.

    Las elecciones generales de 2011 han sido trascendentales, porque han fortalecido mucho a una de las dos grandes fuerzas, el PP, que casi ha doblado en votos a la segunda, el PSOE (11 millones de votos el PP, por 7 millones el PSOE). Eso ha reforzado la capacidad de decisión y la estabilidad del sistema, al hacerlo pasar de un modelo electoral bipolar 45%-45%, a uno 60%-30%. Lo que da un plus de operatividad al partido al que la historia ha encargado hacer la reforma estructural que necesita España. A la larga se restablecerá el equilibrio de las dos grandes fuerzas, pero el Partido Popular ya habrá tenido tiempo de realizar su misión histórica. En base al cambio político producido por las elecciones de 2011, el Partido Popular puede esperar gobernar 4 legislaturas seguidas con mayoría absoluta. Superará así la marca del PSOE de Felipe González, que tuvo 3 mayorías absolutas consecutivas.

    Ese es el gran capital político que tiene España ahora y que no puede malbaratar. Podría hacerlo por dos vías. Una, sería olvidando el PP que su base de gobierno es una mayoría absoluta muy amplia, esto es, no gobernando apoyándose en ella, sino diluyendo el protagonismo de la gobernación compartiéndolo con otras fuerzas. Sería un gran error, tras el resultado electoral habido. Sobre todo si sirviera para prestigiar a desleales fuerzas secesionistas, cuando lo que hay que hacer es demostrar a la ciudadanía que la existencia de tales fuerzas es inútil y dañina. El Gobierno debe asumir el protagonimo pleno y la responsabilidad plena ante los electores de la gobernación. La mejor manera de perder la mayoría absoluta es no usarla, pues los electores no votarán lo que no sirve para nada.

    Otra vía de malbaratar el capital político surgido de los comicios de 2011, sería no denunciar -y con ello, derrotar- la perversa doblez actual del PSOE, que por un lado, busca a hacerse la ‘foto’ con el Gobierno, para ganar respetabilidad, mientras que por otro lado, instiga toda agitación y todo desorden callejeros. Donde la pasada huelga general ha representado el papel estelar. La huelga general siempre es huelga política, por tanto, ilícita en democracia, justificada solo para derribar a un Franco, o a un Pinochet, las que no fueron capaces de hacer sindicalistas y políticos en la ocasión. Todas las huelgas generales han sido en España antidemocráticas, sin excepción. Un error, o una inconsciencia, que espera la crítica pertinente. Huelgas pocas, por el bien de la economía, generales, ninguna en democracia.

    La agitación callejera es peligrosa (erosiona al gobierno), porque puede activar a todas las potenciales fuerzas de desorden de una sociedad, que se unen en la negación aunque no puedan hacerlo en afirmación alguna. Al margen del partido que vaya a beneficiarse de tal desorden. Por ello, a pocos meses de su derrota electoral por goleada, el PSOE pinta capaz de sentar en el banquillo al Gobierno. La prevalencia de la calle sobre las urnas, representa la derrota de la democracia. Conjurar esa amenaza, es la primera batalla que tiene que dar y ganar el Gobierno.

    Los que dicen que la mayoría absoluta (que es sinónimo de decisividad de un sistema político) es mala, o son pillos interesados, o son necios ignorantes, cuando en otras latitudes se llega a cambiar la ley electoral para dar esa mayoría a la fuerza que se aproxima a ella sin alcanzarla, con el fin de otorgar estabilidad y fortaleza a los Gobiernos. Nos preguntamos cómo puede España ganar la confianza exterior, cuestión clave hoy para la buena gestión de los asuntos domésticos. No hay que buscar mucho: Rajoy debe vender en el exterior la nueva estabilidad política reforzada de España (hoy España es el pais con mayor estabilidad política de la zona euro, oportunidad -no riesgo- para el euro), cuya excepcional consistencia es ignorada por falta de ser explicada. Con eso es suficiente, para los mercados y para las cancillerías.

    “ERASMUS”

    (12/06/2012)

    (revisado)

  3. robertg - Martes, 19 de junio de 2012 a las 22:28

    La izquierda ha perdido su discurso. Eso es una obviedad.
    Lo que describe Fourest simplemente es la constatación.
    Además, la izquierda francesa, encarnadora de los valores jacobinos que sacrificaron la riqueza y pluralidad cultural de Francia, en nombre de la supuesta “grandeur” se ha dado de bruces con otro concepto cultural, casi emulativo, también homogeneizador, uniformista y también impositivo, pero contrario. No , no estoy hablando de la “megalomanía cultural” de los limpiabotas fregasuelos reproyectados a quijote universal gracias al dinero de otros . A éste nos lo comemos en cuatro días.
    Es algo mucho más complejo y peligroso. Es toda una bomba de relojería articulada alrededor de la esencia metafísica de un “dios”obsesivo, que , recubierta de diferentes envoltorios, es capaz de encandilar y engañar a los que fantasean con sumarla a su lucha particular.
    Y esa bomba si no es desarticulada a tiempo, estallará y causará estragos incalculables.

  4. Erasmus - Martes, 19 de junio de 2012 a las 23:37

    Robertg. Me gustaría que perfilara usted algo más (o al menos lo diera nombre, lo mismo que ha nombrado el concepto ‘jacobino’) ese otro concepto, o dios, o valor, o bomba que según usted ha entronizado la izquierda francesa, o está en trance de hacerlo, y que puede producir tanto daño. Lo que dice es demasiado abstracto y puede tener muchos significados.

    “ERASMUS”

  5. robertg - Miércoles, 20 de junio de 2012 a las 00:17

    Usted Erasmus tiene un grave problema de comprensión lectora.
    Pero no solo eso, se cree que copiando y pegando de manera compulsiva hasta la extenuación y sin ton ni son, esos textos infumables que escribe , va a convencer a nadie de sus obsesiones. Allà usted.
    Yo el otro día le ofrecí mi ayuda desinteresada y sincera, más allá de nuestras discrepancias políticas. Y usted , lejos de agradecerme nada, me contestó de una forma muy grosera y antipática.
    Espero , por su bien, que alguien de su entorno , que le quiera bien, tome cartas en el asunto.
    Ya ve que no le estoy dando el tratamiento de tú, como me pidió el otro día.
    Pero eso no me impide aconsejarle que usted reciba el tratamiento que necesita.

  6. Erasmus - Miércoles, 20 de junio de 2012 a las 02:18

    Para Robertg 00:17.-

    ¡Cielo santo! Quise ser considerado con usted y en lugar de decir que su escrito de 22:48 es más vacío de contenido que pretencioso de forma y no dice absolutamente nada (a la vista está), solo le pedí educadamente que aclarase algo lo que quería decir y usted lejos aclarar lo más mínimo el sentido de sus oscuras palabras me contesta con un furibundo ataque que roza lo procaz. No tengo problemas de comprensión lectora, es que su escrito es incomprensible. No necesito ninguna ayuda y menos de usted. Está bien que haya rectificado en lo del tuteo.

  7. Rapso - Miércoles, 20 de junio de 2012 a las 02:44

    Hola Erasmus .- Creo yo que ese termino “marinizacion” como bien lo habras pensado proviene casi seguro porque la Sra Le Pen se llama Marine y con respecto al pobre nacionalista catalan Robertg no hay que preocuparse mucho, recuerda aquell cancion de Serrat :

    “Cada loco con su tema “!

    http://www.quedeletras.com/letra-ca....-tema.html

  8. Erasmus - Miércoles, 20 de junio de 2012 a las 09:06

    Rapso, sé que va por Marine Le Pen, pero es inexpresivo en el contexto de un artículo inexpresivo. Es el peor artículo que le he leído a Fourest. Tampoco ha tenido suerte con su exégeta nacionalista de La Voz. Un saludo.

  9. robertg - Miércoles, 20 de junio de 2012 a las 14:02

    Rapso:

    Ni pobre ni nacionalista. Solo catalán, por favor.
    Y siempre en lucha contra el nacionalismo español,en cualquiera de sus manifestaciones y en cualquier parte del universo
    Hasta la desaparición total de dicha anomalía del territorio catalán.

  10. Jose Orgulloso - Miércoles, 20 de junio de 2012 a las 18:04

    Don Erasmus, estoy de acuerdo con su primer comentario. Yo hace tiempo que el discurso de esta señora me resulta espeso, muy espeso y, además, por desconocimiento de la política francesa, se me escapa incluso su intencionalidad.

  11. menos humos - Miércoles, 20 de junio de 2012 a las 18:43

    robertg:

    grans catalans han estat també molt grans espanyols. això és un fet històric constatable i vigent avui dia. et recomano el llibre de Jesús Lainz ” La nación falsificada”

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