¿Es admisible una subida del agua del 20%?

05.07.2012 | 10:15
 

El agua (del latín aqua) es una sustancia cuya molécula está formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno (H2O). Es esencial para la supervivencia de todas las formas conocidas de vida. La Asamblea General de Naciones Unidas, aprobó el 28 de julio de 2010, en su sexagésimo cuarto período de sesiones, una resolución que reconoce al agua potable y al saneamiento básico como ‘derecho humano esencial’ para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos. La Asamblea de Naciones Unidas se mostró “profundamente preocupada porque aproximadamente 884 millones de personas carecen de acceso al agua potable y más de 2.600 millones de personas no tienen acceso al saneamiento básico, y alarmada porque cada año fallecen aproximadamente 1,5 millones de niños menores de 5 años y se pierden 443 millones de días lectivos a consecuencia de enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento” (fuente: Wikipedia).

La política del agua es la política diseñada para asignar, distribuir y administrar los recursos hídricos y el agua. La disponibilidad de agua potable per cápita ha ido disminuyendo debido a varios factores como la contaminación, la sobrepoblación, el riego excesivo, el mal uso y el creciente ritmo de consumo. Por esta razón, el agua es un recurso estratégico para el mundo y un importante factor en muchos conflictos contemporáneos. Indudablemente, la escasez de agua tiene un impacto en la salud y la biodiversidad. Según un informe de las Naciones Unidas del año 2006, ‘a nivel mundial existe suficiente agua para todos’, pero el acceso ha sido obstaculizado por la corrupción y la mala administración.

Como vemos, el tema del agua es de una importancia vital y fuente de profunda preocupación para las autoridades a nivel, incluso, internacional. En Barcelona y en el resto de Cataluña, aunque tenemos aún cercanas en la memoria las restricciones por su escasez en época del tripartito, con la llegada al poder del nacionalismo conservador de CiU -con sus políticas neoliberales-, y con la excusa de la crisis, el gobierno de la Generalidad ha activado un proceso para privatizar el servicio de explotación de la red regional de abastecimiento de Barcelona, que gestiona la empresa pública Aigües Ter Llobregat (ATLL) en 140 municipios.

La empresa que gane el concurso asumirá las instalaciones, la conservación y mantenimiento de las potabilizadoras de Cardedeu (Ter) y Abrera (Llobregat), las desalinizadoras de El Prat y Blanes y las conducciones regionales. Evidentemente, lo anterior, además de ser una medida profundamente antisocial, tendrá un costo económico que se repercutirá en los ciudadanos de Barcelona y su área metropolitana: el Área Metropolitana alerta de que el coste aumentará un 119% para las compañías y los ayuntamientos y un 20% para el usuario final.

¿Es esto admisible? Una vez más se hace pagar a los ciudadanos la mala gestión de los últimos años que ha visto como ATLL presentaba pérdidas de 44 y 34 millones de euros los últimos ejercicios. El PSC no se ha opuesto al proceso privatizador siempre que los ingresos extra (canon) que se obtengan a cambio de la privatización se destinen a saldar la deuda de las infraestructuras hidráulicas -que ellos crearon- y que no vayan a afrontar los gastos corriente de la Generalidad. Había un refrán que decía: “Agua de enero, cada gota vale dinero”; ahora, parece que se hace extensible a todo el año. ¡Abróchense los cinturones, que vienen curvas!

1 comentario en “¿Es admisible una subida del agua del 20%?”

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  1. Peritta - Viernes, 6 de julio de 2012 a las 09:20

    22-Abril-2006
    CRÓNICA DESDE EL MASAI MARA: BUENAS NOTICIAS

    Aquí, en la almendra del Masai Mara, en el kernel que dicen los blancos, ha llovido.

    Bien. Los chamanes y los hombres santos no han tenido que sacar los amuletos en andas para invocar al espíritu de la lluvia y las grandes charcas están ya al 60% de su capacidad.
    Bueno, lo del 60% es un decir pues no creo que, por culpa de los muchos años pasados, la gran cantidad de sedimentos asentados y el mantenimiento realizado, la capacidad de las charcas siga siendo la misma que la que tenían cuando el Gran Caudillo Imperial de antaño las mandara construir

    y las inaugurara.

    Bueno, pues como se pueden imaginar, el cacique actual nos tiene prohibido regar praderas y alcorques (incluso de noche que hay menos evaporación) y sin embargo otros caciques anteriores sí que lo permitían, incluso en años más secos. Vale, hay que ahorrar, pero a éste Baldomero se le ve el plumero y me barrunto yo que lo que pretende hacer es subirnos la factura y ponerle precio al agua que nos manda Dios -oiga-, gratuitamente.
    Qué vamos a hacerle si nos ha tocado un cacique ansioso.

    Sin embargo hay una tribu por ahí, los ecologistas se hacen llamar, que, creyéndose en posesión de la verdad, nos miran a los demás con una superioridad insultante e intentan inculcar sobre la gente del común un sentimiento de culpa que nada tiene de bueno. La verdad, no quiero ponerme a elucubrar con qué oscuros fines.

    Puede que el dato sea viejo por tener ya alguna que otra década, pero más o menos es mismo que el actual y es que en regadíos se gasta el 80% del agua dulce. La industria consume entre el 10 o el 12% y nosotros, con nuestros baños en lugar de duchas, con nuestras lavadoras a medio cargar, nuestras piscinas de nuevos ricos y nuestros grifos abiertos mientras nos afeitamos, gastamos entre el 8 y el 10%.

    Vale, ponle unos puntos más porque hoy día hay más piscinas que antaño y quita otros pocos porque ahora se riega con goteo con menor gasto y mayor aprovechamiento, pero aún así la proporción sigue siendo abrumadora.

    Digo más y éste es un Dato del Masai-Mara, es algo más reciente y ofrecido por la propia empresa distribuidora de agua, que pasa por ser una de las más serias y formales: ‘la tercera parte del agua para consumo humano son pérdidas por tubería’. De modo que no se sientan ustedes culpables por bañarse en lugar de ducharse, por dejar correr el grifo del agua fría mientras se afeitan o por no llenar del todo la lavadora

    alguna que otra vez, claro.

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