Good bye, Mr. Crouch!

12.07.2012 | 12:21
 

“Aquellos que defienden la justicia siempre ocupan el lado correcto de la historia” (Barack Obama, presidente de los EEUU).

El concepto de diplomacia reviste distintas acepciones de acuerdo al mayor o menor grado de inclusión de objetivos y prácticas que a través de ella se desarrollan. De este modo, y de acuerdo con autores referentes en la materia, podemos definirla como:

“El manejo profesional de las relaciones entre soberanos” (Cohen).

“Sentido común y comprensión aplicados a las relaciones internacionales. La aplicación de la inteligencia y el tacto a la dirección de las relaciones oficiales entre gobiernos de estados independientes” (Nicolson).

“La conducción de las relaciones internacionales por negociación, más que por la fuerza, la propaganda, o el recurso del derecho, y por otros medios pacíficos  -como recabar información o generar buena voluntad- que están directa o indirectamente diseñados para promover la negociación. Una actividad esencialmente política y una institución del sistema internacional” (Berridge).

“El conjunto de reglas y métodos que permiten a un Estado instrumentar sus relaciones con otros sujetos del derecho internacional, con el doble objeto de promover la paz y cultivar una mentalidad universal fomentando la cooperación con dichos sujetos en los más diversos campos” (Cantilo).

La práctica diplomática se remonta hasta la Grecia clásica, dándose su evolución paulatinamente de acuerdo al proporcional incremento de las relaciones internacionales, proceso que se intensifica en nuestros días. La importancia de la práctica diplomática radica en la versatilidad de las funciones desempeñadas por la figura de los embajadores residentes, cuyas funciones giran en torno a la generación de información fidedigna, la minimización de las fricciones potenciales y el fomento de las relaciones amistosas entre los estados soberanos (fuente: Wikipedia).

Generación de información fidedigna, minimización de las fricciones potenciales y fomento de las relaciones amistosas entre los estados soberanos… No sé si lo anterior lo tuvo muy en cuenta el cónsul general de los EEUU en Barcelona, Greggory D. Crouch, al conceder una entrevista como despedida -pues marcha de vuelta a su país- al diario Nació Digital el cual tiene por eslogan ‘diari català i independent‘, pero que, sin embargo, en realidad está fuertemente subvencionado por la Generalidad de Cataluña.

El bueno de Crouch, que ha estado tres años entre nosotros, parece que aún no se ha enterado de lo manipulador que llega a ser el nacionalismo y, en especial, sus medios de comunicación cuando subsisten -la mayoría en Cataluña- gracias a las aportaciones públicas.

Aunque dijo lo que dijo, y recomiendo la lectura de la entrevista, Bernat Ferrer, el redactor que se la hizo concluyó, entre otras cosas, que el diplomático norteamericano ‘valida el uso del catalán en la escuela como herramienta de cohesión social y para fomentar la integración de los inmigrantes’. Recomendaría al señor Crouch que la próxima vez que conceda una entrevista lo haga a un medio verdaderamente independiente, como por ejemplo LA VOZ DE BARCELONA, donde las preguntas no serán capciosas, las respuestas no serán tergiversadas y sólo la razón de la justicia mueve a sus redactores, entre otras cosas porque nuestro trabajo lo hacemos de forma completamente altruista.

Antes de marchar, por favor señor Crouch, permita que le haga una recomendación: compre el ensayo de Mercè Vilarrubias, Sumar y no restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña (Editorial Montesinos, 2012). A mí me ha servido para consolidar los argumentos sobre el tema, saber con quién hablo y no meter la pata. Hasta pronto señor Crouch, buen viaje y salude, de nuestra parte, al presidente Obama.

1 comentario en “Good bye, Mr. Crouch!”

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  1. barrufedo - Jueves, 12 de julio de 2012 a las 14:54

    Ya, pero el tío no se moja cuando le pinchan con su hipotética actitud si se proclamara la independencia de Cataluña. Todo buenas palabras, que no cuestan nada.

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