Opinión

La solidaridad de la Unión Europea

‘El espejismo fue tal, que hasta un ministro socialista lanzó la fanfarronada -otra más- de que “España era el país donde uno se podía hacer rico en menos tiempo”, frase que podemos calificar de juzgado de guardia. Y ahí empezó nuestro mal, mucho antes de José María Aznar y de José Luis Rodríguez Zapatero’.

Félix de la Fuente
Jueves, 2 de agosto de 2012 | 18:19

La solidaridad es uno de los principios básicos de la Unión Europea, algo que se da por supuesto y a lo que todos los estados se comprometen cuando se adhieren a la Unión. La sociedad europea se caracteriza ‘por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres’ (artículo del Tratado de la Unión Europea).

En este principio de solidaridad se fundamenta toda la política regional de la Unión Europea, es decir toda la política de ayudas de las regiones ricas a las regiones pobres, prescindiendo del país a que estas últimas pertenezcan, con miras a reducir las diferencias entres las diversas regiones y el retraso de las menos favorecidas. En este principio se funda también la política de las ayudas a la agricultura, a la pesca y a la formación de los trabajadores, entre otras.

Esta política regional, que debería haber servido de ejemplo para las relaciones entre las regiones ricas y las regiones pobres de nuestra España, tiene no sólo un trasfondo humanista, sino, sobre todo, una justificación económica a nivel de toda la Unión Europea. El mercado único o mercado interior que constituyen el conjunto de estados de la Unión Europea, está favoreciendo sobre todo a los países ricos y céntricos de la Unión. Es lógico, por tanto, que estos favorezcan a los países menos industrializados, que, además, suelen ser los periféricos. De esta forma, los países más pobres disponen también de más dinero para poder comprar bienes industriales a los países ricos, cerrándose así el círculo y favoreciendo también indirectamente a todos los países.

Conviene recordar esto en un momento en que parece que los malos, los insolidarios, son los otros, en el que nosotros somos los buenos de la película. Es verdad que en estos momentos el señor Wolfgang Schäuble, el ministro de Finanzas alemán, puede marcharse tranquilo de vacaciones, mientras que Mariano Rajoy y, sobre todo, el españolito de a pie tiene que renunciar a las vacaciones y a otras muchas cosas más. Alemania dispone de todo el dinero que quiera a precio de saldo, mientras la prima (en el doble sentido) de España está por el Himalaya y el ciudadano español es el que está haciendo el primo.

La situación de la Unión Europea es grave y no sólo desde el punto de vista económico. La solidaridad, que es la columna vertebral de la Unión Europea, se está resquebrajando y se está volviendo al enfrentamiento entre los estados y las regiones, es decir al chauvinismo y al nacionalismo. O Europa termina con el nacionalismo o el nacionalismo terminará con Europa, porque, en estos momentos, Europa lleva el camino de la desintegración.

Pero no os penséis que voy a cargar contra Alemania o la señora Angela Merkel. Esto sería echar balones fuera. Los españoles somos mucho más insolidarios aún. Todos debemos asumir nuestra responsabilidad, aunque no todos en el mismo grado. Con la entrada de España en la Unión Europea en 1986, nos imaginamos entonces que nos había caído el maná. El nivel de vida de España era entonces bastante inferior a la media europea y empezaron a llegar las ayudas de Europa a través de los diversos fondos estructurales, que en parte sirvieron para crear infraestructuras, pero también para encarecer el coste de la vida.

El espejismo fue tal, que hasta un ministro socialista lanzó la fanfarronada -otra más- de que “España era el país donde uno se podía hacer rico en menos tiempo”, frase que podemos calificar de juzgado de guardia. Y ahí empezó nuestro mal, mucho antes de José María Aznar y de José Luis Rodríguez Zapatero. Los “descamisados” de Alfonso Guerra se vistieron de corbata y pajarita y se hacían llevar a todas partes con coche blindado y conductor gratis. El espíritu de esfuerzo y de superación que había caracterizado al español de la postguerra, desapareció de un plumazo. Había que seguir el ejemplo que nos daban los políticos.

La insolidaridad de España es mucho mayor que la insolidaridad actual de los países de la Unión Europea frente a España o a Italia. Los fondos estructurales fueron destinados en gran medida a inversiones suntuosas e inútiles, cuando no fueron distribuidos entre amigos y conocidos. Ese dinero procedía de los impuestos de otros ciudadanos de Europa, eran el sacrificio de otros europeos, y lo mínimo que se podía exigir de nosotros es que los empleáramos bien. ¿No es lógico que sean reacios a prestarnos un céntimo, cuando ven a dónde ha ido a parar su contribución? Cuando un hermano o un amigo nuestro vienen a pedirnos dinero para irse de borrachera, ¿acaso se los prestamos?

Pues eso es lo que está pasando. España, y todas sus CCAA, han estado sumidas durante muchos años en continua borrachera a costa del dinero de Europa, y todavía hoy estamos durmiendo la mona. ¿Se han tomado acaso algunas de las medidas de calado que están pidiendo los ciudadanos? No voy a enumerar todos los organismos y todas las subvenciones que yo suprimiría, pues siempre se me escaparía alguna. Solamente quiero decir que acabaría absolutamente con todas las subvenciones, excepto las que van destinadas a ayudas sociales, a la investigación y a la educación. Barramos de una vez todos los organismos e instituciones inútiles. Mientas no hagamos esto, es lógico que nadie se fíe de nosotros y que ni siquiera nuestros mejores amigos nos quieran prestar dinero. Los insolidarios no son los otros, somos nosotros, los españoles.

¿Seremos intervenidos? ¿Seremos rescatados por Europa? Creo que en el fondo me da igual, porque lo único que me preocupa es que desaparezca tanta injusticia, tanta necesidad y tanto paro en España. Y como no creo que nadie lo pueda hacer peor que nuestros pasados y actuales gobernantes, pues que nos gobierne quien sea, pero que nos gobierne.

Si los partidos políticos, los sindicatos y la patronal hubieran renunciado a las subvenciones que pagamos todos los españoles, creamos o no en los partidos y pertenezcamos o no a sindicatos, probablemente hubieran sido aceptados con mucha más resignación los recortes que se han hecho, o quizás no hubieran sido siquiera necesarios.

Dicho esto, creo que no son sólo los políticos españoles los responsables. Ni la Comisión Europea ni el Consejo de Ministros, es decir los demás estados miembros están libres de responsabilidad en la debacle de nuestra economía. ¿Dónde estaba Alemania, que tiene un peso considerable en el Consejo de Ministros de la Unión Europea, cuando todos nuestros gobernantes lanzaban el coche de la economía española a tumba abierta cuesta abajo y sin frenos?

Todo este tiempo España ha estado en Europa, pero su economía ha estado descontrolada ¿Para qué se reunían regularmente los ministros de los países de la Unión Europea, simplemente para tomar café? Ahora todos son muy listos para darnos consejos, que automáticamente desembocan en un apretón de cinturón cada vez más fuerte de los ciudadanos españoles. ¿Dónde estaban cuando nuestros gobernantes -ilusos- se jactaban de la marcha de la economía española, mientras muchos ciudadanos españoles que no sabemos de economía vaticinábamos la debacle?

Solamente quiero recordar -y no abusar de vuestra paciencia- que el Tratado de funcionamiento de la Unión Europea (este título nos recuerda al manual de instrucciones de un coche) dice textualmente en su artículo 121:

‘[…] El Consejo, basándose en informes presentados por la Comisión, supervisará la evolución económica de cada uno de los Estados miembros y de la Unión […] y procederá regularmente a una evaluación global […] cuando […] se compruebe que la política económica de un Estado miembro contradice las orientaciones generales mencionadas en el apartado 2 o puede poner en peligro el correcto funcionamiento de la unión económica y monetaria, la Comisión podrá dirigir una advertencia a dicho Estado miembro’.

¿Dónde estaba la Comisión Europea que está obligada a vigilar? ¿Hubo acaso alguna advertencia? ¿Dónde estaban la señora Merkel y el señor Schäuble? ¿Se ha preocupado la Comisión de controlar cómo se estaban administrando los dineros del Fondo Social Europeo, qué cursos se estaban dando, quién los daba, cuántas personas asistían a estos cursos? Y así podíamos seguir con los otros fondos.

Espero, por tanto, que la Comisión y el Consejo de Ministros asuman al menos ahora su responsabilidad y fuercen al Gobierno español a tomar las medidas que por pusilánime él no se atreve a tomar y que no hagan caer el peso de este desastre económico en el sujeto que menos responsabilidad ha tenido, es decir, el pueblo español. Si de paso, ambas instituciones aligeran el presupuesto de la Unión Europea de tantísimos gastos inútiles, que en parte también pagamos los españoles, tendrían mucha más autoridad moral.

Félix de la Fuente es autor del libro Glosario jurídico-político de la Unión Europea

Temas: ,

13 Comments en “La solidaridad de la Unión Europea”

NOTA: Sean respetuosos con sus comentarios. Se borrarán los comentarios cuyo contenido o enlaces puedan ser considerados difamatorios, vejatorios o insultantes. Recuerden siempre que las formas importan y que hay muchas formas de decir lo mismo. Gracias por participar.
  1. CIUDADANO NO NACIONALISTA - Jueves, 2 de agosto de 2012 a las 19:34

    Pues sí señor, la impresión que da es que en Europa nos han tomado el pelo y nos lo siguen tomando…primero colaboraron a endeudarnos por encima de nuestras posibilidades, y nosotros que nos dejamos tan ricamente, y ahora todo es achuchar a que devolvamos los euros a la carrera.

  2. Erasmus - Jueves, 2 de agosto de 2012 a las 20:06

    POSITIVO FÉLIX DE LA FUENTE

    Estoy bastante de acuerdo con el enfoque de Félix de la Fuente. Me parece que usa mucho el sentido común, siendo eso para mí una de las cualidades más valiosas de cualquier discurso. La solidaridad interregional es obvia (incluso traspasando fronteras estatales) y beneficia a unos y a otros, dice. También dice que el éxito fácil nos llevó al descontrol de la economía.

    También que los que ahora nos exigen rigor, podrían haber puesto algún veto antes. Tienen su parte de responsabilidad.

    Peso donde aprecio especialmente su actitud sensata y desprejuiciada es cuando dice: “¿Seremos intervenidos? ¿Seremos rescatados por Europa? Creo que en el fondo me da igual (…)”. Y la consecuencia de eso: “Espero, por tanto, que la Comisión y el Consejo de Ministros asuman al menos ahora su responsabilidad y fuercen al Gobierno español a tomar las medidas que por pusilánime él no se atreve a tomar”

    No creo que Rajoy sea tan indeciso como el articulista sugiere. Lo importante es que Rajoy comparte ‘los fine y los medios ‘ que propugna Europa para que España salga del bache. Si al Gobierno le hace falta un plus de voluntad (más bien para vencer inercias domésticas) y eso nos lo proporciona la intervención europea bienvenida sea la intervención. A mi también me da igual.

    Puede ser la mejor ayuda para que Rajoy saque adelante la reforma estructural de España. El impacto de la intervención en España será muy diferente al de Grecia, porque somos muy diferentes de Grecia. La intervención de España -si llega a producirse- será una intervención ‘light’. (La notarán más autonomías y sindicatos que enfermos y pensionistas).

    “ERASMUS”

  3. Erasmus - Jueves, 2 de agosto de 2012 a las 20:10

    Corrección de errata.-

    En el párrfo 4º, línea 2, de mi ‘post’ anterior debe decir:

    “Lo importante es que Rajoy comparte ‘los fines y los medios ‘ que propugna Europa para que España salga del bache”.

  4. Romualdo - Jueves, 2 de agosto de 2012 a las 20:21

    Pues que lo que la UE tenía que controlar tampoco lo controló. Que también se fió de los balances y cuentas que se le presentaban con sobrevaloraciones de activos y facturas pendientes en los cajones.

    Que aquí nadie ha controlado nada ni se han hecho las inspecciones y auditorías de rigor. Ni por parte de la UE que nos habría impedido llegar a esto denunciando nuestra situación real y obligándonos a rectificar, ni el Banco de España ni las instituciones que al efecto tiene el Estado Español con las Auditorías de Cuentas y la Comisión del Mercado de Valores o las Comunidades Autónomas con sus propios órganos.

    Todo era pura fachada de cara a la galería. Solamente cuando se dijo: NO HAY DINERO se supo que no había dinero.

    Como las primas y premios a la gestión de los altos directivos era alta, amén de sus sueldos, se daba por hecho que aquello que gestionaban producía beneficios. Porque ya se sabe que las empresas retribuyen a sus directivos en función de los beneficios que generan a sus propietarios o accionistas…

    ¿O resulta eso que otra era mentira más y que lo único que demuestra es que cuando uno es el que se fija el propio sueldo, las claúsulas de rescisión y los incentivos… se los fija siempre lo más altos posible independientemente de resultados porque para eso se DISFRAZAN ÉSTOS?

  5. robertg - Jueves, 2 de agosto de 2012 a las 20:27

    La visión del nuevo rico, del dinero fácil , la cultura del pelotazo…ha arraigado en España como en ningún otro sitio.
    España se ha convertido en el país de nuevos ricos por excelencia.
    Y ya sabemos lo que significa ser un nuevo rico.
    Los catalanes tenemos un dicho que lo resume de manera muy gráfica: “De porc i de senyor se n’ha de venir de mena”.
    Y los nuevos ricos son unos sobrevenidos, en todo. Especialmente en las formas “nuevoriquescas” de gastar los millones acumulados.
    Un amigo mío no hace mucho me contaba acerca de los clubes para “nuevos ricos”, campos de golf para “nuevos ricos”, urbanizaciones de lujo para “nuevos ricos”… Dice, son un espectáculo en si mismas. Botox, estética, coches de lujo, más motox, operaciones, decadencia , snobismo, desenfreno, lujuria, chavacanería intelectualoide, y un nuevo clasismo elitista basado en los “valores” del “nuevo rico”. Pura bazofia esperpéntica.
    Obviamente ser “nuevo rico” en España es estar vinculado con la política o con el pelotazo inmobiliario o con ambas cosas a la vez.
    Y todo eso, nuestros amigos europeos lo conocen a la perfección.
    En la prensa europea es raro el día que no salga uno o dos artículos explicando la paradoja de cómo Catalunya, con el PIB más alto de todo el estado, y con la segunda o tercera renta per capita más elevada, tiene esa monumental deuda. Hacen análisis críticos, comparaciones, valoraciones y también hacen mención a los recurrente tópicos españoles para explicarlo: gasto identitario, embajadas, protección de lengua, corrupción exagerada…. No les cabe en la cabeza como siendo Catalunya la que más ha contribuido a los fondos de solidaridad (16 mil millones de euros al año) durante estos últimos 35 años, tenga una deuda tan desmesurada y a la vez esté ofreciendo peores servicios que las otras comunidades. Amén de que sus ciudadanos tienen que soportar onerosos peajes, tatsas más elevadas de impuestos, costes de la vida mucho más caros, etc, etc Y encima acumulan el odio , el desprecio y el desagradecimiento del conjunto de españoles.
    Naturalmente se hacen eco de que Catalunya tiene el índice de funcionarios más bajo de todo el estado, un tercio del de Extremadura o Andalucía. Y que la mayoría de sus “inumerables casos de corrupción” acaban en sentencia absolutoria o no llegan ni a instruirse. Y es que la inmensa mayoría son producto de una campaña de descrédito desatada por los poderes centrales para socavar la confianza del ciudadano en sus autoridades locales.
    Además no les pasa desapercibida la obsesiva labor de todo un ejército de inspectores de hacienda y de fiscales analizando con lupa todo aquello que tenga apellido catalán y sea nacionalista. Ni de la repercusión inmediata que cualquier noticia o hallazgo por muy vago que sea encuentra de manera inmediata en los mass-media madrileños que lo magnifican despiadadamente.

    Todo eso Europa lo está observando porqué no tienen un pelo de tontos.

    Seguiremos informando.

  6. Erasmus - Jueves, 2 de agosto de 2012 a las 21:41

    JORDI PUJOL FUE EL MAESTRO DE DESPILFARRO PARA TODA ESPAÑA

    Se repara poco en que el despilfarro, que ha llevado al borde de la quiebra a la España de los 17 ‘miniestados’, tiene patente catalana. Más concretamente de Jordi Pujol.

    El verdadero despilfarro ha sido el autonómico. El Estado ha incurrido en exceso de gasto, pero no en el gasto absurdo de ‘nuevos ricos’ en que han incurrido las autonomías. Si miramos, por ejemplo, el agujero que suponen las empresas públicas, vemos que en el Estado han sido verdaderas empresas (aunque causantes de pérdidas, a fuer de públicas), y que viven desde hace tiempo un proceso de control estando ya casi todas privatizadas. En cambio las empresas públicas autonómicas (y, su imitación, las municiples) solo han sido chiringuitos para colocar amigos y, lejos de haber sido privatizadas, siguen tan pimpantes cuando Europa esta exigiendo su supresión inmediata.

    Jordi Pujol creó un modelo de gasto público en Cataluña que fue imitado en las otras comunidades. ¿Por qué los empleados públicos autonómicos están mejor pagados que los estatales, cuando sus procedimientos de selección son menos rigurosos y nada justifica dar mayor rango a lo regional que a lo estatal? ¿Por qué un policía catalán cobra casi el doble que su homólogo estatal, por no hablar de otros sueldos públicos catalanes? El modelo despilfarrador de Pujol fue copiado por todos. Salvo en el disparatado gasto identitario catalán, que no es diferencia menor pero solo supone una variante en el modelo. Pujol no fue únicamente el creador del despilfarro catalán, fue también el maestro de despilfarro para toda España. .

    La diferencia es que Pujol sabía por qué hacía lo que hacía, mientras que sus imitadores no lo sabían. Pujol buscó con remuneraciones elevadas ‘fidelizar’ a la burocracia catalana para el nacionalismo. Pero sobre todo buscó inflar el gasto al máximo con un fin preciso: justificar el ‘victimismo’ catalán. Poder decir que Cataluña ‘no llegaba a fin de mes’, siendo cierto que dejaba a deber una parte del gasto del mes. Acreditar la mentira del ‘expolio’. Parecería natural decir que Cataluña necesitaba más dinero del Estado y se dijo por activa y por pasiva.

    La deuda catalana no la creó Montilla, pues Montilla le transmitió a Mas (a precios constantes) la misma deuda que a él le transmitió Pujol, que Pujol creó en los 23 años de gobierno nacionalista dejando a deber cada año una parte de lo que gastaba que eso es el déficit. La izquierda solo incrementó la deuda catalana por el déficit anual habitual de sus 7 años de gobierno. Montilla fue ‘pujolista’, en el sentido de no buscar reducir el desmesurado gasto catalán sino aumentar los ingresos de Cataluña. Lo logró igual que Pujol presionando al Gobierno, cuando se encontró en situación de hacerlo, para arrancar la cesión de porcentajes de impuestos estatales a las autonomías lo que beneficia más a autonomías ricas. Nunca hubo un cambio que afectara solo la Cataluña. ¿Por qué se piensa que podría haberlo ahora?

    Montilla aumentó la financiación de Cataluña más que Pujol, con la reforma de la financiación autonómica de 2009 que fue tildada en toda España de ‘catalana’.

    La reforma de 2009 fue fruto de la complicidad algo acomplejada de Zapatero con las reivindicaciones financieras de Montilla, exacerbadas por su representante en la negociación el criptonacionalista Castells. Una negociación exigida por el Estatuto catalán todavía no corregido por el TC (apoyatura con la que no cuenta Mas ahora), para determinar la posición del Gobierno previamente a la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, en el que están representadas todas las autonomías. Las cesiones de porcentajes de impuestos estatales a las autonomías que se establecieron en 2009 (el 50%, o más, de los impuestos más recaudatorios), favorecieron a las autonomías ricas, olvidaron una vez más a los municipios y llevaron al Estado al borde de la anemia.

    Se recordó entonces que Jordi Pujol consideró una gran victoria para Cataluña el haber obtenido de Felipe González, en 1993, la cesión del 15% del IRPF a las autonomías, lo que quedó muy pequeño al lado de la cesión del 50% en 2009 de ese impuesto y otros. Castells necesitó muchos meses de negociación, con los dos interlocutores estatales que tuvo, primero Solbes y después Salgado, para arrancar al Gobierno de Zapatero las concesiones que le arrancó. Castells actuó con extrema dureza en esa larguísima negociación que puso de los nervios a Zapatero, llevándola en más de una ocasión al borde de la ruptura, no pareciendo importarle que se produjera un descarrilamiento de la misma y no se llegara a ningún acuerdo, como deseaba Artur Mas. Entonces comencé yo a pensar que Castells trabajaba para Mas, no para Montilla. Finalmente Castells, urgido por Montilla, logró un acuerdo con Salgado que aplaudió ERC, que incluso quiso atribuirse su logro tras mejorarlo en el último minuto. “Castells dice que es infantil que ERC quiera atribuirse el mérito del acuerdo”, fue titular. Entiendo que Castells, que para mí ha confirmado su condición de ‘submarino’ de CIU en el PSC, olvide lo que logró en 2009 y cómo lo logró. Lo que no entiendo es que el PSC -siendo el padre de la misma- reniegue de una reforma que proporcionó a Cataluña su mejor financiación histórica. No creo que Mas pueda mejorar esa financiación.

    No habrá más cesiones de ingresos estatales a las comunidades. Si acaso, recuperar el Estado algo de lo cedido. Que es reversible y debe ser revertido si lo aconseja el bien común.

    Pujol hizo de Cataluña la comunidad más despilfarradora y más endeudada de España. Hasta que la llegada del gobierno de Rajoy, forzado por sus circunstancias, ha obligado al Ejecutivo autonómico catalán a iniciar una corrección en el rumbo. CiU, antes de que Rajoy exigiera a la Administración autonómica catalana austeridad, nunca habló de ahorrar o hacer ‘recorte’ alguno en el gasto. Solo de que a Cataluña se le aumentaran los ingresos.

    Pujol buscó deliberadamente, puede decirse maquiavélicamente, practicar un gasto autonómico imposible de atender con los recursos catalanes y buscó que Cataluña se cargara con una deuda imposible de soportar a largo plazo. Para que un día todo estallase. A ese punto hemos llegado. Pero el Estado español es más sólido de lo que piensan los nacionalistas catalanes. No estalla, se reestructura.

    España necesita reducir su gasto público, especialmente el autonómico. Cada deudor debe pagar su deuda con su ahorro. Primero suprimiendo el déficit anual. Después pagando la deuda acumulada producto de muchos déficits anuales. Todavía estamos solo reduciendo déficit, seguimos aumentando deuda. El esfuerzo de Cataluña lo determina su cuantiosa deuda de 48.000 millones de euros que sigue creciendo. La más alta con diferencia de todas las comunidades. Tiene que ahorrar más quien ha despilfarrado más. Es justicia poética que los inventores del despilfarro catalán (despilfarro fue la palabra que usó The Economist, para referirse al gasto catalán), esto es, CiU, sean los encargados de gestionar su corrección.

    “ERASMUS”

  7. Pasaba por allí - Jueves, 2 de agosto de 2012 a las 23:28

    Robertg has descrito a Joan Laporta, todo un españolazo !!

  8. Romualdo - Viernes, 3 de agosto de 2012 a las 08:46

    Hay que recordar que la cultura del pelotazo, el nuevo rico, el dinero fácil ha arraigado en Cataluña como en ningún otro lugar de España.

    Eso sí, envuelto en el dulce nombre de la patria, así si alguien lo denunciaba era Anticatalán.

  9. luis - Viernes, 3 de agosto de 2012 a las 09:56

    Para Robertg.
    Con comentanrios tan tendenciosos como criticar a una España en la cual no incluyes Cataluña,tienes menos credibilidad que Arturo y su mesa cuadrada.
    Todos hemos gastado,incluida tu querida Catalonia,incluso yo diria que esta gasto mas aun,pues ademas de nuevos ricos habia que pagar la construccion nacional.
    Menos lobos caperucita,que el fanatismo deja sin seso incluso a los mas listillos.

    Salud para el personal.

  10. Jose Orgulloso - Viernes, 3 de agosto de 2012 a las 10:45

    Totalmente de acuerdo con Don Félix.

    Y yo sólo añadiría que dónde estaban todos los organismos europeos, empezando por el BCE y terminando por el PE, que buenos doblones nos cuestan, cuando por España circulaban el 50% de todos los billetes de 500 euros de la UE. ¿Esto no era sospechoso?

  11. Ciudadano Sinmitos - Viernes, 3 de agosto de 2012 a las 13:46

    Interesante artículo que induce a la reflexión y a la reconversión de nuestro estilo de vida y de nuestro Estado. Deberían leerlo todos los políticos y los ciudadanos que les votan. La salida de la crisis exige cambiar muchas cosas, no solo en España sino también en la UE. Lo que está claro es que no podemos retoceder. Hay que avanzar, con más Europa y más ciudadanismo europeo.
    .

  12. Pedro de Cilus - Sábado, 4 de agosto de 2012 a las 13:04

    Los mismos responsables de la UE y del BCE han cometido una dejación de sus funciones, ya que se suponía que el BCE iba a velar por el cumplimiento de los principios que rigen para la pertenencia al Euro, pero es evidente que no sólo no vigilaron el cumplimiento de los requisitos (como el mantener el déficit por debajo del 3%), sino que el mismo gobierno socialista alemán de entonces superó el 4%. Parece también que en realidad no existen mecanismos de control, como no se ha controlado el uso de subvenciones agrícolas (conocidos son los casos de pagos de subvenciones por olivares en Italia, Grecia y España que no existían, sin que se llegara a la producción de aceite que tantos olivos tenían que dar). En realidad, la UE sólo ha servido para el fraude a gran escala por parte de sus estados miembros, donde cada uno ha intentado sacar el máximo beneficio sin pensar en ninguna solidaridad. Ahora que el sistema se tambalea por los excesos del pasado se pide solidaridad, pero: ¿merecen solidaridad los estados que han abusado descaradamente de un sistema de ayudas y subvenciones y que han despilfarrado los fondos recibidos y los ingresos fiscales propios? Es un problema de mentalidad, de cómo se entiende en cada estado miembro lo que debe ser y para lo que debe servir la UE.

    Queda a la vista que en todas estas décadas de existencia de la UE no se ha trabajado en lo esencial, que es educar a los ciudadanos y sus representantes políticos en trabajar juntos y aportar algo al todo común europeo en lugar de pensar sólo en cómo se puede sacar algo en beneficio propio. Nos hablan de más Europa, cuando en realidad Europa sólo existe en lo económico, cuando no es una mentalidad europea. Nos falta Europa en cuestiones esenciales que afectan a la vida de cada uno de los ciudadanos y todos juntos (por ejemplo documentos de identidad europeos, seguros médicos europeos, sistema de pensiones europeo, derecho universal de voto en todos los niveles, una ciudadanía europea real como equivalente a la nacionalidad, un sistema fiscal europeo), pero los políticos están muy lejos de una Europa verdadera de los ciudadanos y sólo nos exigen sacrificios para arreglar los desaguisados económicos y financieros en los que nos han metido ELLOS. SI los mismos políticos no tienen una mentalidad europea, difícilmente podrá haber algo como una Europa unida de los ciudadanos.

  13. Olegario Ortega - Martes, 7 de agosto de 2012 a las 00:26

    La conclusión es que se debe avanzar hacia una Europa federal. Hacia un Estado Europeo Federal. Buen artículo de un buen conocedor de lo que escribe y habla. Un cálido saludo a Félix, Olegario

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.