España

Navarro lanza una advertencia al PSOE: “España será federal o no será”

El líder del PSC asegura durante su intervención en el Comité Federal del PSOE que “la sensación es que nadie en el resto de España es capaz de entender ese desasosiego profundo de una parte importante de la sociedad catalana, que comparten no pocos votantes socialistas”.

Redacción
Lunes, 10 de septiembre de 2012 | 09:31

El primer secretario del PSC, Pere Navarro (foto: socialistes.cat).

El primer secretario del PSC, Pere Navarro, ha trasladado este domingo a la dirección del PSOE su “profunda preocupación” por “la deriva que están tomando las relaciones entre Cataluña y el resto de España”, de la que ha culpabilizado a CiU, y que “lleva a Cataluña a un enfrentamiento civil de consecuencias inciertas y alarmantes“.

Durante su intervención en el Comité Federal del PSOE celebrado en Madrid, Navarro ha pedido a los presentes “valentía, inteligencia, esfuerzo y complicidad” para afrontar esta situación y les ha planteado una disyuntiva:

“O España reconoce sin ambages la diversidad de pueblos que la integran, o las tensiones identitarias se harán insoportables. O nuestras instituciones comunes se impregnan de espíritu federal, o la deslealtad mutua entre el Gobierno [autonómico] de Cataluña y el Gobierno de España se harán insostenibles. Dejadme que lo diga más contundentemente: España será federal o corre el riesgo de disgregarse. Será federal o no será”.

“Percepción de falta de respeto a la diversidad y de maltrato económico”

En una breve alocución que ha causado sorpresa en buena parte de los miembros de la dirección socialista, Navarro ha instado a liderar “el discurso federal sin complejos y conjuntamente desde el PSOE y el PSC”. Y ha insistido:

“Habrá quien piense que estoy formulando una amenaza, y se equivocará del todo. Lo que digo es que los socialistas no podemos asistir en silencio a un deterioro de las relaciones entre Cataluña y el resto de España, causado por deslealtades entre gobiernos, deficientes diseños institucionales y un sistema de financiación que genera graves injusticias entre territorios. Lo digo como lo siento, como lo sentimos”.

El líder del PSC ha alertado de que “quienes pretenden la independencia quieren capitalizar el malestar sobre la percepción de falta de reconocimiento y respeto a la diversidad y de maltrato económico, que se suman al malestar general por la crisis y sus terribles efectos”.

“No cabe duda alguna sobre la responsabilidad del PP en todo ello, por sus políticas recentralizadoras y regresivas en lo territorial y social, pero la sensación es que nadie en el resto de España es capaz de entender ese desasosiego profundo de una parte importante de la sociedad catalana, que comparten no pocos votantes socialistas”, ha añadido.

Navarro pide al PSOE “libertad de voz” para el PSC

Navarro ha apelado a la “responsabilidad con España y con el socialismo español”, a la “convicción propia”, y al “amor a Cataluña”, para “hacer de nuestra libertad de acción y de nuestra libertad de voz nuestra principal arma contra soberanismos e independentismos cuando la situación lo requiera”. “Debemos asumir nuestras responsabilidades y no os quepa duda que así lo haremos, de una forma o de otra“, ha advertido, aunque también ha pedido “el apoyo” del PSOE.

“Compañeros y compañeras, no olvidéis que somos quienes queremos a Cataluña y queremos a España los que más debemos trabajar por el respeto y el entendimiento mutuos. […] Del éxito del PSC depende hoy más que nunca el entendimiento de los catalanes con el resto de pueblos de España y por lo tanto el propio concepto y la propia identidad de España”, ha concluido.

Rubalcaba toma nota

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha mostrado su “preocupación” por el “creciente clima de tensión entre Cataluña y el resto de España” y ha pedido al Comité Federal que reflexione sobre la situación para “entender y apoyar” a “los compañeros catalanes”, aunque ha subrayado que en este tema “el PSC tiene su posición propia”. Para Rubalcaba, el PSC es “muy importante” para el PSOE porque “juega un papel fundamental” en Cataluña y en su relación “con el resto de España”.

Respecto a la presencia de destacados miembros del PSOE en la manifestación independentista de la Diada (el alcalde de Lérida, Àngel Ros, y las ex consejeras Marina Geli y Montserrat Tura han anunciado su presencia, mientras que Ernest Maragall y Joaquim Nadal no lo han descartado), Rubalcaba se ha limitado a mostrar su “respeto” y “apoyo” por “lo que decidan”.

En este sentido, Navarro, en declaraciones a los medios tras la reunión del Comité Federal, ha defendido una posición similar a la del portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, y ha considerado que no se trata de una marcha secesionista. “Los que quieran interpretar que es una gran manifestación independentista seguro que se equivocan. Es una manifestación que refleja muchos malestares. […] La capitalizarán los independentistas, pero irá mucha gente que no lo es”, ha señalado.

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118 Comments en “Navarro lanza una advertencia al PSOE: “España será federal o no será””

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  1. ERASMUS - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 20:07

    El 77% DE LOS ESPAÑOLES ESTÁ CONTRA LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA

    Según una encuesta que publica el diario madrileño La Razón, con fecha 10/09/2012, citada por el diario digital barcelonés E-noticies (artículo “La Razón contraprograma”, de hoy, 10/09/2012) ‘el 77% de los españoles está contra la independencia de Cataluña’.

    El digital barcelonés reseña el artículo de La Razón (10/09/2012) que lleva como titular principal “El 77% de los españoles rechaza que Cataluña se independice” y como subtitular “Encuesta ante la Diada”.

    Enlace http://www.larazon.es/noticia/3611-....ndependice

    Erasmus

  2. Barcelona IS NOT Catalonia - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 20:08

    Ya no queda ni la más mínima duda de que CIU y PSC sirven a los mismos, pero utilizando diferentes estrategias para abarcar más. Están en el mismo equipo de burgueses, esto se lo tenéis que explicar a todos los que sepáis que votan al psc.

    De otra forma no se pueden entender tamañas demostraciones de mendicidad e impostura, en nombre de la diversidad nos sale, el gañan este. Creo que ya esta bien de tanta fantocheria, a estos nadie les ha dicho NUNCA que ya esta bien! y que ya hemos tenido suficiente! que NO nos merecemos a estos muñequitos y mezquinos como politicos. BASTA YA!!!

    “Estos señores quiereren leyes justas, con excepción de la ley de aduanas, que debe ser hecha a su guisa. Es preciso que el español de Granada, de Málaga o de La Coruña no compre las telas de algodón inglesas, que son excelentes y que cuestan un franco la vara, por ejemplo, y adquieran telas catalanas, muy inferiores y que cuestan tres francos la vara”. Memorias de un turista, Stendhal (1838). Siguen igual…

  3. ERASMUS - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 20:23

    El 77% DE LOS ESPAÑOLES ESTÁ CONTRA LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA (SEGÚN UNA ENCUESTA DEL DIARIO LA RAZÓN, DE 10/09/2012)

    Los independentistas catalanes ya saben que 3 de cada 4 españoles (catalanes incluidos) rechazan la secesión de Cataluña, que supone la mutilación de España.

    Erasmus

  4. Rockero - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 20:38

    Y mañana suerte a los independentistas y haber hasta donde llega el “seny”, si es que queda algo de él. Yo apuesto a que habrá mas hostias que en un congreso eucaristico y que de independencia, hoy por hoy, NADA DE NADA

  5. Rockero - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 20:39

    Y mañana suerte a los independentistas y haber hasta donde llega el “seny”, si es que queda algo de él. Yo apuesto a que habrá mas hostias que en un congreso eucaristico y que de independencia, hoy por hoy, NADA DE NADA. Ya veremos el porcentaje de unos, y de los que no queremos “esta” independencia.

  6. FRAN-BCN - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 20:44

    Vale de acuerdos Erasmus, pero según tu forma de ver las cosas, que se tendría que hacer para apaciguar los ánimos?. Y para que CAt sea una CAA digamos que autosuficiente?

    (no vale lo de siempre ok??)

    Llegint articles de publicacions diverses puc afirmar que, poden existir separatistes però també molts “separadors”

    BONA DIADA…que passeu un bon dia!!!!

  7. FRAN-BCN - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 20:56

    para Extremeño y catalán (español) – Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 19:15

    quizás yo tengo una visión no tan catastrofista del asunto. No me considero separatista solo un catalán moderado. Cualquier zona del mundo, cuando existe una base emprendedora, planifica inversiones, las cuales, con el capital adecuado, puede entonces efectuarse tanto obra pública, privada, etc. ¿Porqué existió a finales del XIX, y durante todo el s XX en CAT ésta base burguesa emprendedora y no en otras zonas del pais. ? Logicamente si vino gente de otras zonas a ganarse la vida, bienvenidos, han progresado trabajando y diginificándose aqui cuando en su zona de origen no pudieron hacerlo. Igualmente a emigrantes españoles que lo hicieron en Alemania, donde había una base emprendedora para levantar el pais y capital suficiente .
    No hace falta darle mas vueltas. Puede que parte de esa base burguesa fuera oligarca y con privilegios pero no necesariamente todos, Existieron muchos prohombres que en su época fueron adalides de la cultura y mecenas.

    Ninguna sociedad es perfecta pero tampoco hace falta que nos echemos a la espalda todo lo negativo. Toda persona actúa en funcion de sus vivencias personales o de su entorno.

    Podria decirte personalmente que mi padre pasó una guerra y pagó los platos rotos no por sus ideas, sino por circunstancias como muchos…y se casó a los 40 años. en cambio jamás me inculcó odio sino una cosa muy importante “treballar, treballar i treballar…..i sobretot, ser bona persona i no deure calers a ningú”

    salutacions i bona diada !!!

  8. VARDULIA - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 21:03

    SI LA RANA QUIERE REVENTAR
    QUE REVIENTE ELLA SOLA.

    Editorial. La rana que reventó
    LD 10 Septiembre 2012
    http://fonoteca.esradio.fm/2012-09-....48768.html

    Editorial. El ojo arrancado (Madrid mantiene a Cataluña)
    LD 5 Junio 2012
    http://fonoteca.esradio.fm/2012-06-....44980.html

    Editorial. La estafa nacionalista
    LD 14 Marzo 2012
    http://fonoteca.esradio.fm/2012-03-....41386.html

    Editorial. El nacionalismo catalán
    LD 11 Febrero 11
    http://fonoteca.esradio.fm/2011-02-....23498.html

  9. ERASMUS - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 21:13

    ¿QUÉ HAY QUE HACER?

    Para: FRAN-BCN – Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 20:44

    Pues yo creo que hay que hacer democracia, respetando la Constitución (las reglas del juego). Si debido a propuestas democráticas que convenzan a los ciudadanos decidimos hacer un España más descentralizada, o cambiar el sistema fiscal, estará bien. Y si es lo contrario lo que apoyan mayoritariamente los ciudadanos estará igualmente bien.

    No sé si eso calmará los ánimos a corto plazo. Pienso que a medio plazo sí. También habría que preguntarse por qué algunos han hecho tanto para excitar los ánimos.

    Erasmus

  10. momium - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 21:45

    Para FRAN-BCN :

    (no es la visión catastrofista, es la visión realista…del asunto)

    ________________________

    HISTORIA DEL DOMINIO ECONÓMICO VASCO-CATALÁN : 300 AÑOS DE OPRESIÓN

    La sociedad industrial en la que hoy vivimos comenzó a desarrollarse en el siglo XVIII, hace 300 años. El actual muro de represión cultural y política, de saqueo económico, comenzó a construirse entonces; el muro del dominio de las oligarquías vasco-catalanas. Ellos han participado en todas las maniobras para impedir el bienestar, el progreso y las libertades del pueblo y de las instituciones, es decir de la nación española.

    El inicio de su poder es el monopolio del comercio americano y peninsular que lograron Barcelona y Bilbao, creando y controlando las redes comerciales que cubrían las costas mediterránea y cantábrica y el centro marítimo de Cádiz, marginando al resto.

    Estas ciudades participaron en el comercio naval americano desde el principio a pesar del monopolio formal que poseía la ciudad de Sevilla, y después Cádiz.

    Se creó una clase mercantil que termina dominando toda la zona mediterránea, utilizando cuando le conviene el contrabando, pabellones de conveniencia o el tráfico de esclavos.

    Una clase mercantil formada por banqueros, financieros y comerciantes al mayor que dominaron no sólo el tráfico comercial sino la mayor parte de la vida económica a partir del siglo XVIII. La red burocrática que tejieron los cargos locales y estatales copados por las élites terratenientes y comerciales y sus conexiones familiares, al servicio de sus propios intereses familiares y de grupo social, les dieron además el control político para enfrentarse a las medidas reformistas del Estado.

    La administración de entonces se basaba en numerosos procesos de negociación con cientos de señoríos, terratenientes, ciudades forales e instituciones religiosas que ocasionaban un auténtico atasco y fragmentación administrativos. Hasta el siglo XX y a pesar de la reforma provincial del siglo XIX, los funcionarios provinciales no tuvieron ninguna autoridad.

    La oligarquía barcelonesa controlaba una red comercial que tenía como cabeza Barcelona e iba desde la frontera francesa hasta Málaga y por el interior en su punto más ancho hasta Zaragoza, habiendo anulado la autonomía de Alicante, Valencia y Mataró, donde sólo se embarcaban cargas parciales de comerciantes (o de financiación) barceloneses y que no recibían los productos coloniales y la plata que iban directamente a Barcelona, que ya tenía una estructura de astilleros y servicios navieros y financieros-comerciales, o a los agentes barceloneses en Cádiz.

    La red del norte, controlada por los vascos del mismo modo, iba desde Vigo a San Sebastián y hasta Valladolid, con centro en Bilbao, neutralizando a Santander y La Coruña.

    La recuperación vasca frente a la posición marginal de su hierro en el mercado europeo y a las guerras carlistas proviene de su relación con el comercio lanero castellano hacia los Países Bajos, la reconstrucción de la Marina española en sus astilleros, el desvío del comercio americano de Cádiz y el abastecimiento de Madrid, es decir que su éxito se basó en su firme relación con la economía española en general y en sus prácticas monopolistas desleales.

    Otra red tenía como centro Sevilla hasta Sierra Morena, pero las sucesivas ventas de tierras aumentaron excesivamente sus latifundios y desequilibraron la escala social, y durante el siglo XIX vio marginada su industria. Y la última comprendía las dos Castillas con centro en Madrid, dedicada sobre todo a la agricultura, aunque la élite bancaria era mayoritariamente norteña y la de los comerciantes al por mayor catalana.

    Ya en 1524 hay agentes aragoneses y catalanes en Sevilla, puerta de América. Y por otra parte la construcción del 80 % de los barcos de la ruta americana se lleva acabo en puertos del Norte.

    Ya antes, en el siglo XVI, salen de los problemas financieros y la despoblación que provocaron sus guerras civiles de 1462-1472 gracias a los privilegios comerciales para las plazas africanas y Sicilia y Nápoles, concedidos por los Reyes Católicos.

    A mediados del siglo XVIII comienzan los viajes directos a América de sus naves y se instalan corresponsales en los puertos americanos del mismo modo que los había en todos los puertos de las redes, para controlar la totalidad del proceso, lo que supuso un despegue económico extraordinario a costa del de otras zonas peninsulares y de la debilidad estatal.

    Es entonces cuando se otorga el monopolio de la Real Compañía de Barcelona para el área del Caribe, y la Guipuzcoana para Venezuela, por orden del rey Felipe V, el primer Borbón, contra el que algunos habían combatido en Cataluña durante la guerra de Sucesión.

    Las Compañías fueron la primera obra conjunta de la naciente burguesía urbana vasca y catalana formada por la élite de los negocios enriquecida con el comercio americano, y su monopolio fue la causa directa de la acumulación de capitales que permitieron la industrialización (mediocre y falta de dinamismo) durante el siglo XIX, para sustituir las importaciones agrícolas.

    Fueron las presiones catalanas las que lograron la promulgación de la “Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas”, el 20 de julio de 1882 y del arancel cubano de 1891, para captar el mercado antillano en su totalidad para las industrias catalanas de bienes de consumo.

    Ello fue reconocido por la Comisión de Fabricantes de Tejidos de Algodón, en 1889. Las exportaciones de tejido de algodón pasan de 458 toneladas anuales en 1867 a 3.315 toneladas anuales en el periodo de 1886-1890 y a 5.265 toneladas anuales en el de 1896-1900.

    De ahí que los industriales catalanes fueran los patriotas más fanáticos, y posteriormente los primeros separatistas.

    Hoy se considera que ello llevó a plantear la independencia a las oligarquías criollas en 1895.

    A finales del siglo, con la pérdida de América, la repatriación final de esos capitales cimentará la industria y acentuará el desequilibrio territorial en el siglo XX; además, las redes norteñas controlarán directamente el comercio con el resto de las posesiones españolas: Cuba, Puerto Rico y Filipinas, a pesar de la ampliación del comercio exterior a 13 puertos españoles.

    Hacia finales de la década de 1830 aparecen las fábricas algodoneras catalanas, en estrecha dependencia de los cuantiosos capitales procedentes del comercio americano con el objetivo de exportar el producto en esa ruta, así como la lana, la seda y los tintes.

    El dominio económico lo tuvieron las oligarquías locales y americanas, sólo formalmente leales o abiertamente rebeldes cuando consideraban lesionados sus intereses, como fue el caso de la revuelta granadina en 1568 o la catalana de 1640. Su incompetencia y avaricia destruyeron la operatividad de la Marina, convirtieron la guerra americana en un desastre y arruinaron el comercio gaditano. Se perdió América por su culpa.

    Durante el siglo XIX, fundamental en la interpretación del atraso económico español, se registró en sus inicios una moderada expansión, con un aumento en la producción de bienes y servicios junto a la de la población, pero lastrada por los costes económicos de la transición del antiguo régimen a la sociedad liberal y las secuelas de la guerra carlista, la invasión napoleónica y la emancipación colonial.

    Y en el siglo XX España era un país con una economía capaz de utilizar un amplio abanico de tecnologías industriales de la época, con una agricultura en evolución constante, un proceso de urbanización en marcha, y un crecimiento sostenido de la población a pesar de tres guerras, crisis de abastecimiento y varias epidemias.

    La idea de una correspondencia entre la modernización y la industrialización es característica de los autores marxistas. Pero análisis de otros, de la solvencia de E.A. Wrigley o Rostow, demuestran que los elementos de la modernización no se dan simultáneamente ni completamente y que además son producto de un lento proceso acumulativo.

    La modernización no implica necesariamente la industrialización, como ilustra la obra de Roessingh sobre la Holanda del siglo XVIII o la de Deprez y de Mendels de la Bélgica valona. El caso inglés es una excepción. La conexión entre ambas parece mucho más una cuestión de feliz coincidencia que de necesidad ineludible.

    La acusación de atraso es falsa y la de achacar las diferencias regionales a cuestiones caracterológicas en lugar de favoritismo es cinismo

    Fue el dominio de las élites comerciales y políticas vasco-catalanas lo que provocó el atraso económico a través de la monopolización económica y política, el desequilibrio territorial, la falta de competitividad, de inversión y productividad de su industria, su dependencia exterior, y su exigencia de un mercado subdesarrollado y protegido a partir de la pérdida de América, lo que demuestra su fracaso.

    Fue el mantenimiento de los fueros y códigos medievales, en Cataluña primero y después en Vasconia (las guerras carlistas), lo que impidió una igualdad fiscal, económica y político-militar. Localismo motivado por el beneficio político y económico que les proporcionaba una unión a la que ellos apenas aportaban nada y exigían mucho.

    Esto produjo un Estado débil, una burocracia paralizada, una crisis fiscal permanente y una soberanía estatal cuestionada. El dominio político de las oligarquías locales se transformó en caciquismo con la llegada de los partidos, comprometiendo la modernización y recuperación de España en el siglo XX.

    El monopolismo interior se inició en 1897 con la constitución del Sindicato Siderúrgico Vizcaíno, que logrará copar en 1907 la Central Siderúrgica de Ventas institucional, y con la expansión de la concentrada Banca vasca, que en 1921 verá consagrado su dominio con la Ley de Ordenación Bancaria, unida al nombre del financiero catalán Cambó, y el Decreto-ley de 1926.

    Con el estallido de la I Guerra Mundial en 1914 y la neutralidad española exigida por la burguesía vasca y catalana se registra una expansión económica comercial e industrial, especialmente de la siderurgia y el textil norteños, pero financiados por capitales agrarios o urbanos de las zonas agrarias del resto de España.

    Esa mejoría económica permitió superávits de la balanza comercial y liquidar la deuda exterior, pero el descenso de importaciones, el alto nivel especulativo en las exportaciones y la bajada de los precios agrícolas provocan alzas de precios, inflación y desabastecimiento interior, que recaen en la mayoría de la población frente a los elevados beneficios e improvisación económica de los industriales y exportadores del norte, con una industria fragmentada y desestructurada, atenta más al beneficio inmediato que a la innovación y planificación.

    Atentas a sus intereses, abortan en 1917 la reforma fiscal del ministro liberal Alba sobre los beneficios empresariales, provocando el estado crónico de déficit de la Hacienda, el aumento de los créditos personales y la entrada masiva de capital extranjero.

    Con la llegada a las ciudades de la inmigración masiva del campo, especialmente a los grandes centros industriales, se agudiza la desigualdad territorial, la redistribución de rentas y la explotación y exigencias de las zonas privilegiadas.

    La siguiente etapa, la Dictadura del general Primo de Rivera en los años 20, con su política de inversión desarrollista, proteccionista, intervencionista y monopolista, volverá a generar precios elevados y altos beneficios empresariales, pero será muy gravosa para el Estado.

    Pero su tímida legislación laboral y social y las medidas fiscales movilizarán a las patronales, capitaneadas por la Federación de Industrias Nacionales (la asociación de productores de acero y electricidad vasco-catalanes) en cuanto flaquearon los beneficios y los monopolios vieron sus privilegios contestados por sectores económicos perjudicados por el proteccionismo.

    Ya no propondrían una solución económica sino política, “un cambio de la relación entre España y Cataluña”, es decir el dominio directo.

    La Liga Regionalista catalana, creada en 1888, inicia entonces una ofensiva que llega hasta hoy: pretenden una descentralización pero con su liderazgo, utilizando el control político y el chantaje económico. El reaccionario y racista PNV nace en 1897 con postulados más integristas. Son reacciones a la nueva situación social y al activismo de una masa obrera identificada como doblemente peligrosa por sus raíces culturales populares y españolas.

    Durante la II República de 1931, el catalanismo supuso una provocación y amenaza constantes, con su socavamiento del Estado y su deslealtad económica y política, que culminaría con la traición abierta durante la Guerra Civil, al intentar pactar con los franquistas, al igual que los nacionalistas vascos.

    El franquismo y la izquierda, con sus visiones de España y la sociedad elitistas, ideologizadas y desligadas del sentir popular, contribuirían a fortalecer con sus políticas a los nacionalismos disgregadores, especialmente desde finales de los años 60.

    El franquismo promovería el localismo tradicionalista como forma de refuerzo ideológico ante la agitación de la izquierda a mediados de la década de 1960. La izquierda quedaría fascinada por la movilización nacionalista a raíz del proceso de Burgos a ETA y traicionaría sus presupuestos de clase y de Estado.

    Con la llegada de la democracia formal de 1977, los nacionalismos periféricos reproducirían sus tácticas, aprovechando el poder que los partidos de ámbito nacional les han dado generosamente, la influencia político-ideológica que tienen y el recurso a la violencia o a la coacción que practican ambos.

    Así llevamos 300 años: saqueados y oprimidos por los mismos que tanto gritan. Ahora pretenden continuar explotándonos sin contribuir al esfuerzo común del que siempre han sido los principales beneficiarios aportando casi nada.

    Han aumentado su arrogancia y su desprecio hacia nosotros como pueblo y nación españoles y como trabajadores, producto de su ignorancia y provincianismo y de su arraigado complejo de inferioridad y envidia.

    Lograron “inventarse”, restaurar y maquillar a través de sesudos procesos de cirugía plástica unas culturitas y unos seudo-idiomas falsamente históricos (Prat de la Riba, Sabino Arana; Pompeu Fabra 1918) para justificar su saqueo económico y su chantaje político.

    Durante estos siglos han bloqueado el progreso político, acaparado el bienestar económico y los avances sociales y provocado el atraso del que, con absoluto cinismo, nos acusan a nosotros y a las instituciones españolas

  11. momium - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 21:47

    LAS 10 MENTIRAS DEL NACIONALISMO VASCO-CATALÁN :

    Mentira 1: “Cataluña no pudo participar en el comercio americano”.

    Incluso en los inicios participaron, a través de los agentes autorizados en los puertos de Sevilla y Cádiz. Después el tan odiado por ellos, rey Felipe V, creó los monopolios de la Compañía de Barcelona y de la Compañía Guipuzcoana de Venezuela, sobre varias zonas americanas.

    Mentira 2: “Cataluña desarrolló su industria por sí misma”.

    Fueron de los beneficios del comercio americano (monopolios) y de los ahorros de las zonas más agrícolas del resto de España (porque su banca fracasó). Después un proteccionismo económico salvaje y feroz ha hecho el resto

    Mentira 3: “Siempre se ha marginado a Barcelona”.

    Ellos marginaron a los demás. La Compañía de Barcelona y la Guipuzcoana de Venezuela controlaron todo el litoral levantino y cantábrico, anulando el desarrollo económico de ciudades como Mataró, Alicante, Valencia, Málaga, Santander y La Coruña.

    Mentira 4: “España vive de Cataluña”.

    Nunca ha sido verdad. Perdidos todos los territorios americanos, exigieron un proteccionismo absoluto y crearon un mercado cautivo a medida de su subdesarrollada y poco reinvertida industria.

    Ahora aún es peor, nos roban y oprimen.

    Mentira 5: “Cataluña genera más riqueza que la recibida”.

    Navarra o Baleares tienen una renta per cápita mayor, y Madrid (la obsesión de los catalanistas) supera a Barcelona en comercio e inversión industrial, y sobre todo, aún serían menos sin el mercado, los capitales y la mano de obra españolas.

    Mentira 6: “Cataluña quiso reformar España”.

    Todas las intervenciones catalanas en la política nacional han sido interesadas y nefastas : Cambó en la etapa de Primo de Rivera, la disolución en el seno de la I República, las agitaciones de la II, la traición a sus aliados en la Guerra Civil, la permisividad y connivencia del franquismo con ellos y el constante acoso en la actual democracia.

    A los catalanistas, a diferencia de los asesinos vasquistas, no les basta con la separación sino que quieren seguir dominando y para ello necesitan un conjunto de cantones desmembrado.

    Mentira 7: “Somos progresistas”.

    Jamás lo han sido. Su ideología nace del reaccionarismo católico, como en el caso vasco, y su “integración” es el reverso de la actitud racista : negar al otro.

    Sus aparentes políticas “progresistas” en el campo socio-cultural le sirven para esconder sus propósitos, diluir a la izquierda y a las fuerzas democráticas y eliminar resistencias del pueblo y la cultura (sobre todo el idioma) españoles.

    Mentira 8: “Somos solidarios y tolerantes”.

    La “solidaridad” es infiltración, sólo les interesa ondear la banderita y, sobre todo, atacar lo español y a los españoles, objeto de su odio y envidia.

    Quien se mira el ombligo con intenso fanatismo no puede aceptar a otros.

    Mentira 9: “Atacan a Cataluña”.

    Todo nacionalismo crea una nación imaginada y la convierte en fetiche político y banderín de enganche de todas las frustraciones personales y colectivas de sus componentes.

    Quieren ser porque no son ni fueron.

    Mentira 10: “Cataluña es”.

    No es nada. Económicamente sólo existen Barcelona y Tarragona, y el término territorial “catalán” no existe más que en el voluntarismo nacionalista surgido en el siglo XIX y las manipulaciones de sus instituciones.

    El “antiguo reino” no existió sino como condado enfeudado al aragonés, cuya bandera copiaron.

  12. momium - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 21:50

    EL CONTEXTO ECONÓMICO :

    El particular desarrollo de la región vasca proviene exclusivamente de su integración en España y su participación en la economía castellana al igual que cualquier otro territorio; se beneficiaron por lo tanto de la bonanza del comercio del Norte y luego del comercio Atlántico.

    El reino de Aragón, pese a su antiguo esplendor no logró la fuerza financiera necesaria para competir comercialmente ni en el mercado interior (debido a las numerosas barreras aduaneras internas) ni con la Banca extranjera (p.ej., Andrea Doria, genovés, fue banquero de Carlos V) que obtuvo beneficios comerciales y privilegios para establecerse.

    La orientación de la economía vasca, que se ha mantenido hasta hoy, se ha caracterizado por la fabricación de productos industriales pesados (construcción naval, industria del hierro), con el Estado como único cliente (e impulsor) posible, y la aplicación masiva de capital de procedencia extranjera, local, e incluso estatal. Así se produjo un rápido desarrollo del capitalismo y una notable capacidad financiera traducida en la creación de los mayores bancos de España.

    En Cataluña, el desarrollo fue completamente distinto. El comercio Mediterráneo de productos agrícolas, vino, y pequeña producción artesanal, solamente permitió la lenta formación de una pequeña clase media rural (que posteriormente se deslizó hacia actividades industriales). No habiendo podido crear una potencia financiera, basó su desarrollo industrial hacia los bienes de consumo (textiles, etc.,) que no requieren elevadas inversiones ni dependen de la intervención del Estado y se orienta al pequeño consumo. En consecuencia el aspecto comercial fue predominante. Este tipo de desarrollo generó elites locales fuertes pero no poderosas a nivel del Estado, y una amplia variedad de clases medias.

    Las circunstancias históricas que mantuvieron a ambas regiones al amparo de la contribución militar y económica requerida por la política imperial de la dinastía de los Habsburgo (fuero e inmunidad, en el caso vasco; mantenimiento autónomo de la Corona de Aragón e incluso la no integración plena en el sistema tributario, en ambos casos incluso después de 1716, pese a los tan denostados decretos de Nueva Planta) y al propio tiempo gozar del beneficio del mercado interior, provocó el retroceso del reino de Castilla y favoreció las incipientes diferencias en el grado de desarrollo que acumulativamente se han hecho significativas en ambas regiones.

    Aunque el desarrollo industrial fue tardío (e impulsado por el Estado y la financiación extranjera) fue suficiente para que en las décadas anteriores a la Guerra Civil (1936-39) y muy especialmente durante el franquismo éstas regiones se sobredesarrollaran con respecto al resto, creando así las condiciones para la movilización nacionalista como instrumento para alcanzar sus objetivos.

    En este punto, y aunque sea una disgresión, es necesario referirnos a dos mitos difundidos a lo largo del tiempo por las interpretaciones interesadas de los “historiadores” nacionalistas, y que parecen haber sido asumidos por la población española; son importantes porque forman parte de la estrategia legitimadora de los nacionalismos y porque inducen el sentimiento de sobrevaloración de los ciudadanos de esas áreas y el complejo de inferioridad de los restantes.

    Se trata de :

    El mito de “somos los únicos desarrollados” en un país agrario, inmovilista, atrasado, atávico, tradicional, sin cultura … Se trata del mito de “la isla industrial”.

    EL MITO DE LA ISLA INDUSTRIAL :

    Con relación al supuesto inmovilismo agrario hay que decir que durante el s.XIX la agricultura peninsular, aún sometida al azar de las malas cosechas, fue capaz de alimentar a toda la población sin recurrir a compras en el extranjero y vendiendo producto al exterior; esa bonanza estimuló la modernización de sus infraestructuras (industria harinera, molinos, y ferrocarril).

    El ferrocarril estuvo estrechamente vinculado a la agricultura; surgió como consecuencia del mercado agrario y se construyó por la iniciativa, y el dinero, de los propietarios agrarios importantes, con la finalidad de abaratar el transporte. Simultáneamente ese medio permitió la comercialización de otros productos (perecederos) que anteriormente no habían podido ser objeto de intercambio.

    Como instrumento económico, el ferrocarril, se inició hacia ~ 1855. Su importancia fue tal, que por sí mismo, produjo la integración real del mercado español al superar la dificultad que la geografía de España opone a las comunicaciones terrestres. Ese obstáculo había regionalizado la actividad comercial hasta entonces. Con el tren, no solamente se incrementó el comercio, sino que impulsó definitivamente la “especialización productiva”, dando lugar a las economías complementarias (que constituyen una economía nacional) entre las zonas agrícolas e industriales, uniendo el interior y la periferia.

    La agricultura no fue ni atrasada ni inmovilista. Hacia el final del siglo se produjo la hecatombe de los mercados europeos con la irrupción de los productos americanos, argentinos, canadienses y australianos. Esto provocó un frenazo importante al proceso de modernización. No obstante, la agricultura peninsular no se colapsó pese a la invasión de grano barato en el litoral (Castilla vendía el 50% de su producción en Cataluña, al suministrarse ésta con grano exterior, más barato, la infligió un duro golpe), y los más competitivos subsistieron: Castilla y León con los cereales, y Andalucía incluso alcanzó la hegemonía del aceite en Europa hasta bien entrado el s.XX.

    En esas circunstancias, agricultores y viticultores (zona mediterránea) reclamaron, y obtuvieron, del Estado la protección arancelaria. En cambio no lo logró, y por tanto desapareció, la ganadería lanar, que no podía competir con la lana extranjera importada a bajo precio para favorecer a los fabricantes textiles catalanes.

    En cuanto a la industria, también el punto de vista difundido está distorsionado interesadamente. Durante el s.XIX la industria creció bajo el proteccionismo del Estado, con el mercado interior al amparo de la competencia internacional. Los catalanes fueron quienes constantemente exigieron el proteccionismo aduanero, requiriendo un mercado nacionalizado, a través de sus asociaciones empresariales (el Instituto Industrial de Cataluña y el Fomento de la Producción Nacional).

    Al inicio del siglo, las mejores perspectivas industriales las tenían Cataluña y Andalucía. Andalucía fue pionera en el uso del vapor como fuerza motriz (50 años antes que Cataluña) en la industria molinera y en el curtido de pieles.

    En 1830 se instalaron Altos Hornos en Marbella, y junto a ellos se desarrolló una serie de industrias: algodonera y lanera (ambas equipadas con la más moderna maquinaria, igualando la capacidad catalana), industrias químicas auxiliares y del ácido sulfúrico. Pero todos esos desarrollos, se enfrentan a un problema básico: el carbón (la única fuente de energía en esa época).

    El carbón local era de mala calidad, y al tener que utilizar el procedente de Asturias, se encarecían los costes. Se solicitó del Estado una rebaja aduanera para importar carbón europeo barato, pero las protestas de los industriales del Norte (que utilizaban carbón inglés), impidieron la concesión. La siderurgia tuvo que cerrar en 1885. Con ello se frenó la ya iniciada expansión de los ferrocarriles en la región, y el intento de construcción de una industria avanzada. La actividad se limitó a la transformación de productos agrícolas (vino, azúcar, refino de aceite,…) y la industria química quedó muy reducida. La huida de capitales propios dejó en manos del capital extranjero la rica minería (líder mundial en la producción de plomo) y la industria química complementaria, y como consecuencia los beneficios no revirtieron en la región, no dando lugar a ningún desarrollo posterior, funcionó como una colonia.

    Encontramos ejemplos similares en la industria carbonera asturiana, que pese a su riqueza, sólo promovió un muy lento desarrollo industrial, por falta de capitalización, ya que a la cercana industria vasca le fue posible importar carbón inglés.

    Estos ejemplos, y muchos más, indican que el proteccionismo actuó de forma selectiva, favoreciendo a unos y perjudicando a otros, pero sin voluntad clara de tender al desarrollo de todo el país. También nos muestran la capacidad real de las elites locales para influir en el Estado a favor de sus intereses particulares, en particular para mantener el “mercado cautivo”, impidiendo el acceso a los productos industriales europeos, más baratos.

    Las acciones de las elites locales sobre el tan odiado (y débil) Estado centralista tuvieron grandes consecuencias económicas y sociales. Produjo un desarrollo absolutamente desequilibrado del país (promoviendo, a la vez, una imagen fraccionada del mismo); la prosperidad que la industrialización promovió se concentró en esas dos zonas (catalana y vasca), que absorbieron el excedente de trabajadores procedentes de la agricultura, despoblando así a las zonas agrarias del interior. El efecto generó una dinámica progresiva; el crecimiento económico en ellas transcurrió paralelamente a la llegada de trabajadores de otras regiones, fortaleciendo al mismo tiempo el propio mercado local.

    Los nacionalistas jamás reconocerán estos hechos, corroborados con los datos estadísticos, que atentan contra sus supuestas superioridades raciales: cultural, laboral, empresarial etc., y han desarrollado una actitud xenófoba hacia quienes, según ellos, vienen a “comer su pan” y a “destruir su cultura y su identidad”. Niegan por ello los cambios sociales que conlleva el desarrollo económico, pretenden la modernidad tradicionalista, el conservadurismo rural en la urbe industrial, es decir la síntesis de los opuestos; no en vano fue en esas áreas donde arraigó con más fuerza y persistencia el carlismo.

    Las regiones del interior y del sur se fueron descapitalizando, y ya en la época franquista, y también como consecuencia de ese régimen nefasto para ellas, sobrevino el absoluto estancamiento desde 1940 hasta prácticamente 1960, cautivos de sus estructuras agrarias inacabadas y sometidos a los dictados del capital de las dos regiones industriales privilegiadas.

    Nada tiene de sorprendente que las elites catalanas y vascas pretendan no solamente influir en el Estado, sino su control total y, de no lograrlo, las viejas instituciones locales son un buen lugar donde aislarse y atrincherarse.

    La difusión del mito de su singularidad requiere la puesta en circulación de diversas afirmaciones propagandísticas (e historias manipuladas) como la queja actual de que para ellos, España es un lastre, incluso un lastre histórico. La amnesia súbita les ha hecho olvidar que han sido ellos quienes han impuesto sistemáticamente el proteccionismo del cual se han beneficiado, y que examinado desde otra perspectiva, el lastre lo han sido ellos para el resto al cerrar el país al desarrollo industrial y a la innovación procedente de Europa.

    También afirman que: “Diversas causas (mercado pobre, malas comunicaciones, etc.) impidieron que la burguesía catalana pudiera colonizar al resto de la península y que, incluso, ella misma fuera parcialmente colonizada por el capital extranjero.” (de “Fulls dels Enginyers”, enero 2000, pág.9), la irracionalidad, y la soberbia, del nacionalismo ya no pueden ir más lejos, resultando que es culpa del colonizado el que el colonizador sea un incapaz.

    La realidad es que siempre han necesitado de un mercado cautivo de sus intereses (aunque pobre) porque jamás fueron, ni lo son, capaces de colocar sus productos en el mercado internacional, ni por precio ni por calidad.

    Es un hecho también que pese a los extraordinarios beneficios que obtuvieron de la neutralidad española en la 1ª Guerra Mundial, no se generó, aprovechando la posición de ventaja sin riesgos, ningún tipo de mejora productiva ni de procesos ni de productos, ni tan sólo la renovación de instalaciones; tras la contienda fueron inmediatamente barridos de los mercados internacionales, y durante ese período sin competencia no fueron capaces ni de cosechar un mínimo prestigio, fabril o comercial, que les hubiera permitido alguna presencia internacional posteriormente.

    Constatamos que solamente “triunfan” cuando no hay competidor, nada más se evidencia su capacidad industrial y organizativa cuando están solos, rodeados de muros que les aislan del mundo, como con el monopolio en Cuba… o con ¡el régimen franquista!. Las importantes inundaciones de la comarca del Vallés (inmediaciones de Barcelona) en 1962 arrasaron las fábricas de la “brillante” industria textil catalana mostrando con consternación la estafa : toda la maquinaria era prácticamente material de museo, jamás, desde sus orígenes, había sido renovada. De igual modo la siderurgia vasca es antediluviana y no admite la menor comparación con cualquiera otra europea. Se podrían acumular muchos casos que dejan sin fundamento cualquier arrogación de prestigio, no se trata de casos personales, son los sectores completos, que sólo han generado industrias mediocres o ineficientes.

    Como quiera que sea, la industria en ambas regiones se ha desarrollado exclusivamente en el contexto español del que todavía dependen por completo. A título de ejemplo se muestran alguno datos:

    % de PIB español :

    Cataluña (15% de la población) :

    1960 : 18%
    1973 : 20%
    1985 :19%

    País Vasco (5.7% de la población) :

    1960 : 7%
    1973 : 7%
    1985 : 6%

    CATALUÑA :

    Exporta al resto de España :

    1967 : 69%
    1975 : 76%

    Importa del resto de España :

    1967 : 89%
    1975 : 85%

    No hay pues genialidad alguna, ni existe el “carácter de los pueblos”, que explique el “éxito” (a costa de) de esas regiones a parte de la trayectoria histórica, que es la que es, y las circunstancias políticas que han tenido lugar en la Península Ibérica, inextricablemente enlazadas a la historia de Europa y del mundo.

    _______________________________________

    BIBLIOGRAFÍA :

    Balcells, Albert. “El nacionalismo catalán” 1999 Historia 16. Madrid

    Diez Medrano, Juan. “Divided nations. Class, Politics, and Nationalism in the Basque Country and Catalonia” 1995 Cornell University Press, Ithaca (NY).

    Expo92 Sevilla. “Navegación”. Centro Publicaciones Expo’92. Sevilla

    García Cortázar, Fernando. “El nacionalismo vasco” 1999 Historia 16. Madrid.

    García Cortázar, Fernando. “Breve historia de España” 1994 Alianza Editorial. Madrid

    Nogué, Juan. “Nacionalismo y territorio ” 1991 Editorial Milenio. Lérida

    Percebal, José Mª. “Nacionalismos, xenofobia y racismo en la comunicación” 1995 Ed. Paidós. Barcelona

    Ringrose, David R. “Spain, Europe and the ‘Spanish miracle’” 1996 Cambridge University Press.

  13. Extremeño y catalán (español) - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 22:05

    FRAN-BCN – Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 20:56
    ¿Porqué existió a finales del XIX, y durante todo el s XX en CAT ésta base burguesa emprendedora y no en otras zonas del pais. ?

    Ah…pues no sé … dinoslo tú

    Son más tontos por ahí quizás ?

    Alguna cuestión biológica y científica que lo explique ?

    No se … Igual tiene algo que ver que la guerra de Sucesión al trono del Rey fué el despegue de alguien, que ese alguien consiguieron con el malvado Felipe V los monopolios del comercio americano y que una vez repatriados esos capitales iniciaron una (tardía) “revolución” industrial a la catalana (productos de mala calidad, caros y mercado del resto de España cautivo todo al amparo de la competencia internacional ¿ no ?

    En esa misma línea que te parece la cita de Stendhal que nos trae acertadamente un poco más arriba otro forero ? :

    “Estos señores quiereren leyes justas, con excepción de la ley de aduanas, que debe ser hecha a su guisa. Es preciso que el español de Granada, de Málaga o de La Coruña no compre las telas de algodón inglesas, que son excelentes y que cuestan un franco la vara, por ejemplo, y adquieran telas catalanas, muy inferiores y que cuestan tres francos la vara”. Memorias de un turista, Stendhal (1838).

    Tú no tienes la visión catastrofista del asunto. Evidentemente que no. No hace falta que lo jures.

    Tú lo que tienes es visión idílica y de leyenda rosa del “asunto”.

    Normal, Don Moderado

  14. fran-bcn - Martes, 11 de septiembre de 2012 a las 11:32

    Es clar sempre teniu la raó, i quan veieu discrepàncies, “l’altre” està equivocat i “vosaltres” la teniu tota.

    Creo que nadie está en posesión de “ninguna” verdad. A mi me da igual, sinceramente.

    Pienso que las justificaciones históricas solo son para colectivos que las necesitan. el pasado es el que es y no se puede cambiar, pero es de sociedades inteligentes (la nuestra no lo es) evitarlo de nuevo.

    El poder y el capital aquí y en todos lados siempre han hecho de las suyas (véase USA). El afán de poder y la ambición de pocos ha aniquilado a muchos y el pueblo como siempre, ha pagado. Eso ha sido la historia de la Humanidad, aquí y en todas partes.

  15. FER - Martes, 11 de septiembre de 2012 a las 12:53

    Espanyolistes, a la vostra Espanya imperial de matriu castellana li queden dos telediaris.

  16. lia - Martes, 11 de septiembre de 2012 a las 14:36

    Fer,

    Te esperan muchos años de frustración. Te recomiendo trankimazin.

  17. gaya - Miércoles, 12 de septiembre de 2012 a las 16:35

    Este tío no sabe lo que es el Federalismo. En España se está haciendo antifederalismo y los primeros son los separatistas de CiU , ERC y IC

  18. JOSEP Pages Canaleta de Cardedeu - Jueves, 13 de septiembre de 2012 a las 11:45

    SI Catalunya consiguiera su independencia , el partido politico mas perjudicado con esta Separacion seria el P.S.O.E. DE RUBALCABA No podria contar con los Votos de los Socialistas de Castaluña que son muchos . Esto haria imposible al P.S.O.E. Ganar las elecciones Españolas . Haora el P.S.O.E. no tiene ningun Respecto al P.S.C. Pero si Catalunya es libre lo hecharia mucho de menos . En cambio para el P.S.C. ,, seria todo lo contrari sin SU AMO ESPAÑOL DE MADRID El P.S.C. En la Cataluña independentista serian un partido autentico catalan serian EL P.S.C. libres del P.S.O.E. Luego si ganarian muchos votos al no depender del P.S.O.E.

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