Opinión

Veto al deseo

‘El objetivo sería crear un marco de legislación que regularice esta digna labor, que se erige en la más ancestral de la humanidad. De esta manera, tendríamos una prostitución con derecho a la seguridad social y, por ende, a las prestaciones de desempleo y a la sanidad. Como contrapartida, generaría una serie de impuestos, que serían recaudados por la Comunidad de turno, lo cual, a su vez, conduciría a toda una serie de ganancias que nos alejarían, verbigracia, de las podadas en sanidad o educación’.

Oriol Alonso Cano
Lunes, 10 de septiembre de 2012 | 10:14

Es de sobras conocida la noticia de que el Ayuntamiento de Barcelona, así como de otras localidades catalanas y españolas, ha puesto coto a la prostitución callejera. Según los parámetros de esta medida, pueden producirse multas de hasta 3.000 euros, si se diese el caso de mantener relaciones sexuales callejeras. Cabe destacar que el pago correspondiente a dichas infracciones puede llevarse a puerto tanto por los sujetos que consumen la prostitución como a aquellos que la materializan.

Estas últimas decisiones en contra de la prostitución revelan un ingente número de cuestiones, que, para no lastimar la paciencia del lector, vamos a intentar ofrecerlas de una forma panóptica y, por ende, reducida.

El postulado del Ayuntamiento barcelonés revela, en primer término, la doble moral con la que se interpreta el fenómeno de la prostitución española. Se intenta eliminar una tarea que se considera indigna para aquel que la materializa pero, por otro lado, no se ponen frenos a la prostitución de lujo, auspiciada por grandes mecenas y consumida en masa por miembros de la alta alcurnia y pudientes de nuestra sociedad. Dicho en otros términos, como acontece con la mayor parte de decisiones sociales, siempre es el eslabón más bajo el que se ve impelido por la ley, mientras que los estratos altos se yerguen eximidos de los postulados.

Por otro lado, parece ser que, de nuevo, emergen por doquier las consecuencias de una sociedad, marcada durante tantas centurias, por unos valores cristianos, en donde la venta del propio cuerpo se halla bajo el estigma del pecado. Es notorio destacar, en este punto, que el ejercicio de la prostitución es calificada de ignominiosa puesto que la mujer u hombre que la ejecuta, debe vender su cuerpo a cambio de una determinada cantidad económica. Pues bien, todos vendemos nuestro cuerpo, en el momento en que desarrollamos una actividad laboral. Dicho en otras palabras, mi cuerpo, que se halla tan liviano en el dormitorio, y que desearía yacer allí, debe movilizarse hacia la universidad, hacia el aula, en mi caso, para ejecutar la tarea asalariada que llamamos trabajo. De la misma forma que yo vendo mi cuerpo -otro debate, que no penetraremos puesto que nos conduciría a ramificaciones difícilmente abordables en un artículo de opinión, es si lo hacemos con gusto, placer- la totalidad o mayoría de los trabajadores asalariados lo hacen. La única diferencia estriba en que mi prostitución se fundamenta en mi discurso, en la oratoria, y no en el intercambio sexual.

Todo ello nos hace patente cuan retrógrada y cínica es una sociedad, conocedora de la prostitución, que la condena pero que, simultáneamente, la consume y la goza. Nunca he necesitado consumir este tipo de mercancía, empleando el lenguaje de la sociedad capitalista que nos oprime –tampoco nunca he necesitado consumir comida basura, lo cual no quiere decir que nunca lo haga en un porvenir-, pero ello no me exime para defender una tarea digna en la que, la mayor parte de empleadas/os, lo hacen por obligación, pero existe una porciúncula que lo materializa por deseo y voluntad. De lo que se trataría es de generar las mejores condiciones posibles para que este sector pueda verse liberado de la mafia que la domina y mueve por el sendero de la perdición. El objetivo sería crear un marco de legislación que regularice esta digna labor, que se erige en la más ancestral de la humanidad. De esta manera, tendríamos una prostitución con derecho a la seguridad social y, por ende, a las prestaciones de desempleo y a la sanidad. Como contrapartida, generaría una serie de impuestos, que serían recaudados por la Comunidad de turno, lo cual, a su vez, conduciría a toda una serie de ganancias que nos alejarían, verbigracia, de las podadas en sanidad o educación. Todos sabemos donde se lleva a cabo la prostitución, de todo tipo. Incluso los medios de comunicación la fomentan, con sus anuncios a toda página. ¿Por qué prohibirla? ¿Por qué no regularizarla?

Oriol Alonso Cano es docente de Filosofía y Epistemología en la UOC e investigador de la Facultad de Filosofía de la UB

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15 Comments en “Veto al deseo”

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  1. Don Oppas - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 10:59

    Eso, y después legalizar las drogas también, ¿verdad hijo? Tú querrás llamar a eso liberalismo, pero yo le llamo libertinaje. Me huelo que tu propuesta, la fragmentación del reino de España y la misma crisis provocada por el capitalismo fenicio internacional ya se habían predicho en los famosos “Protocolos de los sabios de Sión” que tantas veces nos han recomendado en “.es Radio” personajes de la talla intelectual de Jiménez Losantos y César vidal.

  2. ERASMUS - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 11:30

    UNA SOLUCIÓN PRAGMÁTICA Y TRANSITORIA

    Una solución “definitiva” (reducción al mínimo de esa actividad y de la indecorosa exhibición publica de su práctica o de su oferta) solo puede alcanzarse con la evolución de la sociedad. Legalizarla como actividad laboral (¿con empresarios, o sin empresarios solo como ‘profesión liberal’?) de modo que las ‘respetuosas’ coticen y tengan seguridad social, no resolvería el problema que supone para el decoro de la ciudad la oferta publica de ese servicio en la calle.

    Pienso que no es lo mismo ofrecer ese servicio en la Rambla, escaparate de la ciudad, que en una calle algo apartada o en un rincón de un parque no céntrico.

    Erasmus

  3. Probrecito hablador - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 11:38

    Don Oppas – Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 10:59

    César Vidal es el clásico imformador de un medio de ultraderecha que de golpe es visto por sus fieles (si no fuera el programa de radio sería un telepredicador de estos que salen en las teles de barrio) como un hombre impresionantemente inteligente, muy trabajador y muy culto, y se creen a ciegas todo el que dice.

    Si a ti te han vendido que el tío que te habla sabe todo esto…ESTA ES LA PURA REALIDAD:

    Es un licenciado en Historia y Derecho, y NADA MAS, después los otros títulos que dice que tiene son de pseudouniversidades religiosas americanas que no dan títulos homologados por el Estado, son títulos que no tienen validez ni en los propios EEUU ni fuera, tienen el mismo valor académico que los títulos CCC y esto de los idiomas, nunca nunca lo ha demostrado. En cuanto a los libros, tiene a una legión de “negros” escribiéndole e incluso el inepto de Girauta le ha escrito uno.

    César Vidal está en el mismo barco que el Fedeggggico, el Pedro J. y el Nacho Villa, la estrategia de los cuales es hacer ahora lo mismo que hizo en su día Luis Herrero, el hijo de ministro franquista. La estrategia que les encarga la derecha más dura, la del Opus Dei y la eclesiástica es la de luchar porque el partido conservador (el PP) no se aparte de mantener como preceptos inamovibles la Unidad de España y mantener in eternum los conceptos cristianos de “família, tradición y posesión” e ir contra todo el que huela a “rojo-separatista”.

    Son un fraude de gente que a en cualquier país de Europa estarían en la prisión.

  4. Lluis C - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 11:50

    Ja ho saps, noi. Si vols anar de putes, hauras de pagar més…

  5. Angel - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 11:54

    El tema de la prostitucion es un tema muy complejo.es tan complejo, ningun pais tiene hasta hoy una formula buena a seguir.No veo que regulando la prostitucion la sociedad gane algo,creo que seria todo lo contrario.Cualquier protituta que gane dinero,tiene hoy formulas para pagarse los autonomos,no hace falta que se declare prostituta.Nos podemos encontrar con regular la prostitucion,dar por un negocio legal,lo que haria mas gente dedicada a la prostitucion y por lo tanto mas problemas.

    Hasta hace poco,el Estado fomentaba el fumar,cuando se dieron cuenta que esto suponia un problema de salud y economico,el Estado ha puesto leyes para no fomentar el fumar.El tema de las prostitutas es mucho mas complejo,de fomentarlo el Estado,nos trairia mas problemas que benficios,tanto sociales como economicos.

  6. Delendus est PSC - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 12:13

    Don Oppas, pues sí. Primero legalizar la prostitución y luego las drogas. O mejor dicho, abolir la prohibición. Y las razones son las mismas en ambos casos: el estado no tiene derechoa regular la conducta privada entre individuos que no cause daños a terceros, y la alternativa, la prohibición, ha demostrado ser peor remedio que la enfermedad.

    Pretender hacer virtuosos a los ciudadanos a base de prohibiciones es iluso, porque donde no existe libertada de elegir no existe virtud ni vicio, sino que se pierde la distinción.

    Y no hay que remontarse mucho en el tiempo para encontrar periódos en los que la prostitución estaba regulada, se ejercía discretamente en zonas designadas para ello y las ejercientes pasaban control sanitario. ¡Inclúso durane el primer franquismo!

    Siempre va a haber prosititutas y drogadictos igual que hay fumadores y alcohólicos. Pero rpefiero trtar un problemas sanitarios o social que uno policial capáz de destruir estados como México.

  7. Jose Orgulloso - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 12:21

    ¿Verdad que no defecamos u orinamos en medio de la calle, por muy natural que sea el acto en sí y que todos lo realicemos por necesidad fisiológica? Pues lo mismo pasa con una serie de actos que, por muy comunes que sean, no los hacemos en público. ¿Por costumbre, por tabú social o por decoro? Pues sí pero no lo hacemos.

    Igualmente, la prostitución se considera de mal gusto o desagradable exhibirla en la vía pública. Al menos en la mayoría de sociedades.

  8. Romualdo - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 12:22

    Totalmente de acuerdo con el comentario de Ángel respecto a su complejidad y al problema que para una prostituta supone figurar para siempre como tal en unos archivos.

    Porque por mucho que el autor compare su explotación laboral con el trabajo de una prostituta y pretenda equipararlos para borrar el estigma social que padece la segunda eso no deja de ser una declaración de buenas intenciones que para nada se corresponde con la realidad.

    La realidad es la que es y la mala consideración social hacia la prostituta no es de raíces cristianas únicamente, se da prácticamente en todas las culturas. Legalizándose la prostituta proclama su profesión a los cuatro vientos. Y una mayoría no quiere, prefiere llevarla oculta porque espera abandonar su “profesión” antes o después.

    Y como dice Ángel puede darse de alta como autónoma con otro perfil profesional. De todos modos efectivamente es muy complejo.

  9. ERASMUS - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 13:58

    PARA CAZADORES DE BRUJAS

    Para: Don Oppas – Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 10:59 y Probrecito hablador – Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 11:38

    Federico Jiménez Losantos, César Vidal y Pedro J. Ramírez son más liberales que Montesquieu y Stuart Mill al lado de talibanes como Homs, F. Puig y Oriol Pujol.

    Erasmus

  10. Angel - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 14:24

    Delendus est PSC

    No existe prohibicion a la prostitucion y es imposible que exista,porque la prostitucion se ejerce con el cuarpo de la persona y una pareja basta que los dos esten de acuerdo,para hacer sexo.Lo que existe y es logico y normal,es que no se permite utilizar la calle que son espacios publicos,para hacer sexo,de la misma manera que no se permite ir desnudo,cagarse o mearse,etc.Nadie puede evitar que uno se ponga en contacto con una prostituta y vayan a un hotel,alquilen una habitacion y hagan lo que les de la gana.Muchos hoteles tienen un buen negocio alquilando habitaciones a parejas,de todo tipo,porque muchos fornican con sus amantes,novias o amigas.No todos los que fornican lo hacen con prostitutas.

    Insisto que es un problema muy complejo y no creo que sea bueno que el Estado lo considere un oficio.

  11. ERASMUS - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 15:19

    BARCELONA ES LA CIUDAD ESPAÑOLA CON MÁS ÉXITO EN EL MUNDO

    Barcelona es la causa de que Cataluña sea la comunidad española que más turistas recibe, pues Barcelona recibe la mitad de esos visitantes.

    El turismo es un renglón económico fundamental hoy, que en muchas ciudades de Europa sustituye a las fábricas perdidas. Por esa y otras causas las ciudades son en el mundo actual crecientemente las células sociales básicas (junto con los Estados que tienen otra función). Vamos a una España de ciudades, a una Europa de ciudades y a un mundo de ciudades, no de regiones históricas subestatales. (Señalo que el alcalde barcelonés, Maragall, fue un adelantado en ver las cosas así desde el inicio de la década 1980).

    Las ciudades compiten hoy en el mundo (por la excelencia como ámbitos de vida, por atraer eventos) en una especie de ‘Liga Champions’ de ciudades, en la que Barcelona se sitúa invariablemente en los primeros puestos de los ránkings formalizados. Barcelona posee un ‘six appeal’ que arrasa en el mundo, sin que el actual dominio nacionalista en la comunidad y en la ciudad (que pueden ser considerados ‘antibarceloneses’) lo hayan menguado apreciablemente como tampoco lo hizo el dominio franquista.

    Una ciudad en que te apetece pasear por sus calles, callejear, lo tiene todo. Los visitantes de una ciudad le crean una atmósfera especial (sobre todo si son muchos), porque sus ojos se iluminan cuando la miran. Eso lo produce cada día el encanto de Barcelona en sus numerosos visitantes de todos los continentes. Con las tiendas más bonitas del mundo y también las tabernas más bonitas. Con su paisaje urbano que invita a callejear. Con músicos en la calle dotados de carné municipal situados en rincones de calles y plazas reservados para ellos (aunque la represión nacionalista quiere eliminarlos). Con bandadas de bicicletas en sus calles (signo de modernidad y cultura física), como en Amsterdam o Copenhague.

    Barcelona es la ciudad del urbanismo modélico, que admiran profesionales y profanos. Que ha crecido armónicamente desplegándose en tres ciudades acumuladas la última todavía en ciernes o cribándose (Ciudad Vieja, Ensanche, Frente Marítimo). No en vano la palabra urbanismo, que se dice igual en todas las lenguas, la acuñó el barcelonés Ildefonso Cerdá.

    Las ciudades son poco apropiables por los marcos territoriales en que se encuentran y reflejan más su personalidad propia que la de la región o el país a que pertenecen, aunque se las contempla inscritas en un marco estatal. Por eso los visitantes extranjeros de Barcelona piensan que vienen a una ciudad de España. Muchos no saben ni que existe Cataluña. Que existe España y que en ella está Barcelona, obviamente sí que lo saben.

    Erasmus

  12. Don Oppas - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 17:14

    ERASMUS – Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 13:58

    ¡Tienes más razón que un santo!
    ¡Todos contra la legalización de las drogas y la prostitución!

  13. Olegario - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 23:11

    Si pulsáis la palabra prostitución (en azul), al final del artículo, encontraréis más textos sobre este asunto publicados en LVdB.

  14. celeste - Sábado, 22 de septiembre de 2012 a las 19:47

    Hay un libro desgarrador que se llama “las ocultas” una historia sobre la prostitucion desde dentro. Te lo recomiendo.
    Supongo que la prostitucion no se ve igual siendo hombre. Leyendo el libro verás la barbaridad que es. En Suecia es un delito porque se considera maltrato a la mujer, si a ti te parece buen trato hacia la mujer, no se porque no le dices a tu novia, mujer, madre, hijas que se dediquen a ello???

  15. robertg - Martes, 25 de septiembre de 2012 a las 20:52

    Caldria habilitar un espa semi-protegit -potser un barri o un area- a cada ciutat on aquestes activitats estéssin permeses.
    No es pot anar contra la natura humana. Però almenys es podria dignificar una mica

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