Una Guardia Urbana de Barcelona al servicio del nacionalismo

15.10.2012 | 11:12
 

Ahora que ya ha pasado el 12 de octubre en el que, por primera vez desde hace años, ‘muchos catalanes [que] no participan de la corriente catalanista’ se manifestaron para defender la vinculación de Cataluña con el resto de España –en palabras del editorial que dedicó La Vanguardia a ese día-, hemos de referirnos, en perspectiva, al papel de la Guardia Urbana de Barcelona en los últimos acontecimientos.

Como se sabe, el cuerpo de policía local (también denominado en algunos municipios Policía Municipal o Guardia Urbana), es un instituto armado, de naturaleza civil con estructura y organización jerarquizada, rigiéndose, en cuanto a su régimen estatutario, por los principios generales de la Ley Orgánica 2/86, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, con adecuación que exija la dependencia de la administración correspondiente, las disposiciones dictadas al respecto por las Comunidades Autónomas y los reglamentos específicos para cada cuerpo y demás normas dictadas por los correspondientes ayuntamientos. En este sentido, hemos de recordar que la referida ley señala como principio básico de la misma el ‘ejercer su función con absoluto respeto a la Constitución y el resto del Ordenamiento Jurídico’.

Sin embargo, en Barcelona, es un hecho incontrovertido que la Guardia Urbana no ha levantado su voz para denunciar el uso y abuso que de la administración municipal ha hecho el nacionalismo, primero socialista y después convergente, en el poder. Tampoco en los últimos tiempos.

Su intendente mayor y jefe de la Guardia Urbana es Evelio Vázquez Sánchez, un andaluz que vive en Barcelona desde 1973, nombrado para el cargo en sustitución de su polémico antecesor. Vázquez está bajo la dirección de Joan Delort i Menal, ex secretario de Seguridad y asesor del departamento de Interior de la Generalidad, que se hizo cargo de la gerencia del Área de Seguridad de Barcelona. Personaje siniestro y mercenario –ha desarrollado diversas responsabilidades políticas en gobiernos de diversos partidos-, es conocido por las sospechas fundadas de su implicación en depuraciones políticas en los cuerpos policiales (como por ejemplo, cuando apareció el documento apócrifo ‘Actuacions dels 100 primers dies’, durante la legislatura de Montserrat Tura, del PSC, como Consejera de Interior, en la que se señalaba hasta 26 jefes de los Mossos para ser purgados).

Ambos personajes dirigen la seguridad en el Ayuntamiento de Barcelona y parecen tener, como los antiguos corsarios, patente para contravenir, soslayar o hacer, siempre, una interpretación de la ley favorable a los intereses de la reaccionaria ideología hegemónica en la ciudad y el resto de Cataluña.

En este sentido, se permite que el espacio público barcelonés sea, en contra de lo que establece el derecho vigente, absolutamente nacionalista. Así, por ejemplo, destaca sangrantemente que permitan que las señales de tráfico continúen siendo exclusivamente en catalán como ya he denunciado reiteradamente en un claro desafío prevaricador.

Favorecen, asimismo, las manifestaciones de esa ideología, magnificando sus resultados, relegando a la disidencia o, simplemente, haciéndola desaparecer. Así, la Guardia Urbana el 11 de septiembre cuantificó, contra toda lógica posible, en un millón y medio los asistentes a la manifestación secesionista de la Diada (cuando las fuentes independientes los limitaron a unos 600.000). Sin embargo, en la del 12 de octubre sólo contaron 6.000 manifestantes, cuando algunas otras fuentes oficiales los situaban en 65.0000; llegando, incluso, a censurar la difusión de la misma cortando la señal de la cámara de control de la plaza de Cataluña durante su desarrollo. ¿Cuándo se piensa dar explicaciones al respecto y asumir responsabilidades?

Con una Guardia Urbana que juega a favor del secesionismo y unos Mossos d’Esquadra que controla para la causa, igualmente, el inefable Felip Puig (CDC), consejero de Interior de la Generalidad en funciones, hoy por hoy la seguridad en Barcelona está a las órdenes del presidente en funciones de la Generalidad de Cataluña, Artur Mas, y el proyecto secesionista que representa, como se encargó de subrayar, públicamente y sin complejos, el propio alcalde de Barcelona, Xavier Trias, en un reciente acto.

Vivimos en una ciudad sin ley, con los cuerpos de seguridad controlados por los caciques del nacionalismo al servicio de su ideología y con el contrapoder que representan los tribunales incapaces de dar abasto y con tendencias elusivas ante la imposición y el temor que les causan, con amenazas más o menos veladas, los representantes de la ideología hegemónica. En estas circunstancias, los ciudadanos vivimos en la inseguridad jurídica permanente, en un espacio público sectario y excluyente donde se han puesto las bases para que la indeseada revuelta pueda explotar muy pronto en la calle.

¿Visto lo anterior en perspectiva y llegado el caso alguien se extrañaría de que se acudiese al auxilio de la Guardia Civil para preservar la Constitución, como ha expresado recientemente un líder político conservador excitando los ánimos de los iluminados de la secesión?

7 Comments en “Una Guardia Urbana de Barcelona al servicio del nacionalismo”

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  1. xpere - Lunes, 15 de octubre de 2012 a las 11:40

    La Delegación del Gobierno es una “fuente independiente” que valoró la asistencia a la pseudo-manifestación del 12-O en 65.000 personas cuando los propios organizadores la habían cifrado en 15.000 a las 12:30h (más de cuatro veces menos!!!)
    Esta misma fuente independiente se descalifica a si misma, por lo que los 600.000 presuntos manifestantes del 11-S fueron muchos más… ahora sí, cercanos al 1.500.000 personas como Mossos d’Esquadra fijaron!

  2. Santi - Lunes, 15 de octubre de 2012 a las 14:23

    Soy Guardia urbano y muchas veces se nos llama de fachas para arriba, ahora viene usted a decir que la Guardia Urbana es nacionalista… Mire usted,(usted y todo aquel que quiera politizarnos) dediquese a conocer en profundidad al cuerpo antes de hablar,le invito a conocer a una policía donde tienen cabida todas las opiniones políticas siempre desde el respeto, pero por favor, no hable por hablar de todo un colectivo.

  3. Federico Llosa Marsé - Lunes, 15 de octubre de 2012 a las 14:24

    Revise xpere el contenido de lo que señalo y no me haga decir lo que no dice el artículo. Concretamente se refiere a este párrafo:

    “La Guardia Urbana el 11 de septiembre cuantificó, contra toda lógica posible, en un millón y medio los asistentes a la manifestación secesionista de la Diada (cuando las fuentes independientes los limitaron a unos 600.000)”.

    Estas fuentes independientes son de la UAB, nada sospechosas de connivencia con los no nacionalistas; concretamente Llorenç Badiella (responsable del servicio de Estadística Aplicada de la Universitat Autonoma de Barcelona):

    http://www.lavanguardia.com/politic....sonas.html

    De todas formas, gracias por su participación.

  4. Federico Llosa Marsé - Lunes, 15 de octubre de 2012 a las 16:43

    Conozco Santi la Guardia Urbana de Barcelona y de este post no se deriva ninguna crítica para los funcionarios del cuerpo que trabajan de forma abnegada, con escasos medios y retribuciones. Me refiero, fundamentalmente, a sus mandos que hacen seguidismo del nacionalismo en el poder.

    ¿Puede decirme por qué no se ha denunciado el incumplimiento de la ley en materia de señalización viaria que exige, al menos, la presencia del castellano? ¿Puede decirme por qué se cuantifica muy al alza el número de manifestantes nacionalistas y a la baja los que no lo son? ¿Por qué no se ha quejado nadie del cuerpo al manifestar el Sr. Trias que el Ayuntamiento de Barcelona está al servicio del proyecto secesionista del Sr. Artur Mas? Muchas preguntas sin responder.

    Le agradezco su participación y le pido disculpas por si la generalización -que es siempre falsa- le ha molestado. Por favor, ayúdeme a contestar las preguntas. Gracias.

  5. pepe II - Martes, 16 de octubre de 2012 a las 07:57

    Estoy totalmente de acuerdo con el Guardia Urbano no se puede descalificar a todo un colectivo, PERO LOS MANDOS PUESTOS A DEDO POR EL GOBIERNO CORRESPONDIENTE ESTAN AL SERVICIO DEL POLITICO DE TURNO, eso esta mas claro que el agua, pero no solo en la Guardia Urbana sino en todas las policias locales de España eso es un hecho irrebatible al igual que en los demas cuerpos policiales, es lo que les queda a esos mandos a dedo para seguir en sus carguitos.

  6. pepo - Martes, 16 de octubre de 2012 a las 18:26

    Hay que ir al porqué de la represión del idioma español y la marginación de cuanto tenga que ver con España. En Cataluña hay un sistema racista so capa de democracia y hay que desenmascararlo y combatirlo:

    LA INEXCUSABLE REFORMA DEL SISTEMA ELECTORAL

    Si no hay una reacción pronta y contundente, la desaparición de nuestra Nación está servida al tirar cada poder localista para sí mediante procedimientos endogámicos y xenófobos hacia los que no son de la parroquia, y con desprecio y rechazo absoluto a todo el patrimonio común y a cuanto sea bueno y provechoso para todos los españoles.

    El sistema autonómico genera desprecio, cuando no odio hacia el bien común nacional de España. Y nadie hace nada para poner freno a tanto desatino.

    Hace falta una respuesta ciudadana para que los políticos dejen de explotar y manipular al pueblo llano, sufridor de tanto desbarajuste. Hay que exigir una reforma profunda que acabe con todos estos vicios. El pueblo español es en todas partes lo más homogéneo. Tratan de establecer diferencias entre las distintas partes los que en todas partes lo explotan.

    Uno de los grandes problemas que tenemos, del que se derivan muchos de los demás, es el sistema electoral proporcional, por el que los grandes partidos de ámbito nacional necesitan a pequeños y minoritarios partidos localistas, pilotados por minorías separatistas que imponen el chantaje de la obtención de privilegios para su terruño, socavando el poder del gobierno de la Nación, a cambio del apoyo que éste necesita para gobernar. Los mencionados partidos localistas, que tienen una representación ridícula en el conjunto nacional, son los que tienen la sartén por el mango. Algo surrealista. De este modo España está gobernada por los que la odian y desean verla hundida, por los anti-españoles.

    El sistema mayoritario (bien sea a una o a dos vueltas) es más justo, porque tiene la ventaja de que la opción más votada es la ganadora. No hay riesgos de que las minorías localistas, regionalistas o separatistas que trabajan contra la unidad nacional y chantajeen a la mayoría ganadora para que pueda gobernar. El sistema mayoritario es mucho más democrático y conduce a la estabilidad política.

    Se necesita, según la opinión de los expertos del derecho y de la economía que son honestos y que aman a nuestra España, implantar un sistema de base mayoritaria para evitar el referido chantaje separatista y la desmembración de la Nación, pero ningún partido tiene, hasta el presente, la intención de cambiar el sistema electoral proporcional, en el que más que la voluntad del pueblo español, mandan los intereses partidistas y las representaciones minúsculas.
    También se les podría exigir a los partidos que concurren a las elecciones del Congreso mínimo tanto por ciento del conjunto del voto nacional, un 10% no estaría mal.

    En todo caso es inexcusable, por parte de los ciudadanos sometidos a esta arbitrariedad, exigir a los poderes del Estado un cambio en el sistema electoral para lograr una representación verdaderamente democrática, homologable a la que tienen los países que fueron punteros en el establecimiento de la democracia, como Francia, Gran Bretaña o los Estados Unidos.

    Hay que acabar de una vez con la constante vuelta a los privilegios locales arcaicos y contrarios a la democracia e implantar de una vez por todas la igualdad, la libertad y la justicia para todos los españoles. No se puede tolerar que en cada región haya leyes y normas distintas, cuando sólo hay una soberanía, que es la que reside en el pueblo español, esto es un atentado contra la democracia( gobierno del pueblo) y contra el sentidos común.

    No se trata de que gobierne este partido o el otro. Gobierne quien gobierne, mientra no se reforme el sistema electoral estaremos siempre en las mismas. Y España irá siendo cada día menos España hasta acabar fagocitada completamente por los enanos que ella misma ha creado.

  7. Federico Llosa Marsé - Jueves, 18 de octubre de 2012 a las 13:01

    Lo dicho:

    Puig apela a la lealtad de los Mossos en caso de conflicto con España
    http://www.elperiodico.com/es/notic....na-2228719

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