¡A sus órdenes, mi general!

19.10.2012 | 10:49
 

“Ojo por ojo y al final el mundo acabará ciego”
(Mohandas Gandhi)

No hace ni tres días que me había referido, alertando del mismo, al control que de la seguridad tiene, hoy por hoy, el nacionalismo hegemónico en la ciudad y el resto de Cataluña, en los siguientes términos:

‘Con una Guardia Urbana que juega a favor del secesionismo y unos Mossos d’Esquadra que controla para la causa, igualmente, el inefable Felip Puig (CDC), consejero de Interior de la Generalidad en funciones, hoy por hoy la seguridad en Barcelona está a las órdenes del presidente en funciones de la Generalidad de Cataluña, Artur Mas, y el proyecto secesionista que representa, como se encargó de subrayar, públicamente y sin complejos, el propio alcalde de Barcelona, Xavier Trias, en un reciente acto’.

Corroborando mi afirmación, ayer, ante altos cargos de la policía autonómica catalana, el consejero de Interior, contraponiendo “legalidad jurídica a una legalidad democrática” (¿?) ha manifestado su convencimiento de que, llegado el caso, “en esta tesitura es donde estoy convencido de que el cuerpo [policial] que ahora representáis estará como siempre al servicio del país [por Cataluña] y de sus instituciones”.

Algunos pueden tener la tentación de comparar estas declaraciones, con clara vocación subversiva del orden establecido, con las que realizó Aleix Vidal-Quadras (PP), con una vocación diametralmente opuesta. En este choque de trenes que se adivina ya como inevitable, unos lo harán desde la más absoluta ilegalidad, amparados en una “legalidad democrática” que nadie sabe bien bien qué es. Los otros, desde el más absoluto respeto al derecho vigente (Constitución, jurisprudencia del TC y del TS, etc.); la “legalidad jurídica” de la que aquellos hablan de forma despectiva, pero, que es la única que reconocen nuestro ordenamiento y los tribunales de justicia.

Llegado el desgraciado caso anterior, el Estado deberá hacer uso de los instrumentos que la legalidad prevé, incluido el uso del monopolio de la fuerza que le corresponde como en cualquier Estado de derecho comparado de nuestro entorno.

Si de acuerdo con las previsiones del artículo 155 de la Constitución española fuera necesaria la suspensión de la autonomía catalana, el Gobierno del Estado estaría facultado para ‘dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas’. En este sentido, no es inverosímil pensar en la posibilidad de que, una vez forzado el Gobierno –porque así se lo exige la Constitución- a tomar las medidas que prevé el citado artículo, tuviese, en previsión de altercados, tener que pedir el auxilio de miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. No se me ocurre cuerpo más adecuado para llevar a cabo la citada labor que la Guardia Civil, por no tener dependencia jerárquica autonómica, tener presencia permanente en Barcelona y por tener entre sus funciones la misión genérica, de acuerdo con las previsiones del artículo 104 de la Constitución, de la ‘protección del libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana’.

Al ser el Instituto Armado de naturaleza militar, no es imposible un escenario en el que bajo mandato constitucional acudiese un General de Brigada a la sede central de los Mossos d’Esquadra en Barcelona y a su Major le hiciese partícipe de las órdenes recibidas. En ese momento, al jefe de la policía autonómica sólo le cabría una respuesta que no le situase en la ilegalidad: ¡A sus órdenes, mi general!

2 Comments en “¡A sus órdenes, mi general!”

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  1. Bernat - Viernes, 19 de octubre de 2012 a las 16:07

    La Guardia Civil y la Policía Nacional acatan la Constitución, y al menos una parte de los Mossos en declaraciones efectuadas por sus representes también. O sea que el choque de trenes se quedará en el paso de un mercancías por encima de aquellos que no acaten la Constitución.

  2. Albert Roig - Lunes, 22 de octubre de 2012 a las 07:58

    Mi carta de despedida:

    Apreciados compañeros:

    Os remito copia del correo que he enviado hace escasos minutos a mi agrupación y al Consejo General del que aún formo parte, por si alguna de las reflexiones que expongo pudiera ser de interés de alguno de vosotros. Vaya por delante que en absoluto forma parte de mi interés el desmotivaros en la lucha que, con cierta temeridad, hace años decidísteis …
    apoyar. Todo lo contrario: ojalá sirviera para ayudaros en la consecución de vuestros objetivos que, bien sabéis, son los míos.

    Sucede únicamente que no soy capaz de seguir mintiendo, ni apoyando a los que lo hacen día tras día para vivir de las cuotas que pagamos. Espero que nadie en este grupo se lo tome a mal, pues solo hemos compartido debates, esfuerzos, sufrimientos y esperanzas. El próximo lunes mi baja será efectiva y solo podremos seguir compartiendo estos pequeños placeres a título personal, que espero que nunca falte entre nosotros.

    Hasta entonces, os pido disculpas por mi tosca sinceridad (opinable sinceridad) y os mando mis mejores deseos para el futuro por el que seguís luchando.

    Un abrazo,
    Albert Roig.

    Mensaje reenviado:

    Despedida y cierre era el título de un mail muy divertido de hace 6 años en este mismo grupo. Ya nadie queda de entonces (que aún escriba).

    No pretendo ser el pesado pretencioso ni mucho menos, así que seré breve, o algo parecido. La época y la hora así me lo permiten. Solo dos cuestiones rápidas:

    1.- Apoyo al 100% lo escrito por los compañeros Pablo, Sergio y Verónica.
    2.- Sería largo contar el qué de el todo. Los últimos 6 años y medio. Las tropelías de unos y otros que, por suerte o por desgracia, he tenido la ocasión de vivir y, por si un día las hemerotecas o los juzgados lo requieren, recopilar y ofrecer (sin que falte una coma, un archivo, un documento firmado o un email).

    Ante la barbaridad que se perpetrará mañana, ya hoy, solo tengo dos cosas que deciros:

    La primera es que, después de casi siete años, de perder a amigos, de dar la cara en debates en televisión y radio, de abandonar aficiones e ilusiones, de cubrirle las espaldas a grandes corruptos (a menudo, la mayor parte de las veces, y sin que sirva de excusa, sin saberlo), de pringar como un mierda al servicio de unos nuevos ricos, de unos nuevos políticos profesionales a los que poco o nada les importa el ideario de un partido que nació para combatir, precisamente, a su clase social… Después de estos años, digo, os dejo que lo hagáis a vuestra manera, sin los lastres del pasado, de los que tenemos las manos manchadas de la misma sangre que los que os dirigen. De los que os aseguran que quieren regenerar la política después de haber hecho durante años EXACTAMENTE lo mismo que denuncian.

    La segunda, ante la oportunidad que tenéis mañana (ya para hoy) de hacer oír vuestra voz, recordaros lo que este partido dijo algún día defender; lo que personas que llevan años viviendo de la política en connivencia con el nacionalismo no pueden argüir; lo que personas que han convertido en su “modus vivendi” el parlamento autonómico no pueden seguir defendiendo; lo que personas que, sin estar ahí dentro, viven de vuestro dinero en formato de cargos internos, asesores o empleados, no pueden defender; lo que aquellos que han traicionado sus principios a base de contratar a sus propias empresas y los que han apoyado presupuestos que minan al empleado para favorecer al cargo orgánico y al despilfarro enchufista no pueden seguir ofreciendo; Los que, en resúmen, han traicionado y vendido los principios que fundaron este partido, no deben seguir liderando.

    En los últimos días personas que cobran un sueldo de vuestras cuotas al partido se han dedicado a llamar a afiliados para coaccionarlos a votar a determinadas personas. Yo, que no soy nadie, lo hago GRATIS, y os propongo votar a otras personas. Personas honestas, honradas, coherentes con el ideario de Ciutadans, críticas, con pensamiento propio y no impuesto por la corriente oficial (qué más dá que sea la de la Vanguardia, TV3, la Ejecutiva u otros estamentos si alguno se la cree a pies juntillas sin pensar siquiera en ello), con un firme sentimiento de apoyo al partido, pero sin la capacidad de comulgar con ruedas de molino ni mirar para el otro lado cuando se hacen barbaridades contrarias a los principios que nos llevaron a esta movida.

    Gente, en resumen, como Carmen de Rivera, Manel Castro, Marta Ferrer, Nito Foncuberta, Rafa Aragonés o Inés Arrimadas. Gente que no ha vendido sus principios a un puesto, un cargo o un sueldo. Gente Ciudadana. Los pocos que puedan quedar en las cúpulas de este partido que un día fue democrático.

    Seguid con salud, que no os quiten la ilusión, y procurar en lo posible que no os tomen el pelo ladrones corruptos de tomo y lomo como los que tenéis por Ejecutiva. Si la suerte no está con vosotros, tal vez algún día nos volveremos a ver. Hasta entonces, recordad, la lucha nunca termina.

    Atentamente,
    Albert Roig.

    PD: Por si algún chupóptero oficial quiere adelantarse a los acontecimientos, y al amparo de la legislación vigente en el seno del Partido, concreto: que mi baja no será efectiva hasta el lunes 22 de octubre del 2012, fecha hasta la cual (y sin que conste sanción en firme contra la libertad de expresión ni medida cautelar alguna) soy afiliado de pleno derecho y al corriente de mis obligaciones. Le joda a quien le joda.

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