Cataluña / Viñeta

Secesión sin rencor

Secesión sin rencor

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Urodonal
Sábado, 3 de noviembre de 2012 | 11:02

20 Comments en “Secesión sin rencor”

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  1. No persona - Sábado, 3 de noviembre de 2012 a las 11:09

    ¡Qué majos son!

    En Europa ya los van conociendo.

  2. Xavi Gil - Sábado, 3 de noviembre de 2012 a las 11:56

    Y que me sigas comprando!

  3. Jona - Sábado, 3 de noviembre de 2012 a las 12:37

    Clavado clavado xD

  4. No persona - Sábado, 3 de noviembre de 2012 a las 12:54

    La filosofía del nacionalismo catalán siempre ha sido esa: nadar y guardar la ropa. Por eso nadie se los toma en serio ni en el resto de España ni en la Unión Europea.

  5. simarro - Sábado, 3 de noviembre de 2012 a las 13:37

    ¿EL EJEMPLO? “CCAA”
    ¿Cataluña?,
    si no saben “convivir” con las otras 17 (incluida CAT) autonomías, ¿Cómo van a respetar en la Unión Europea las Leyes, que “incumplen” con España?
    ¿El Nacionalismo? “NO son de fiar”… nuestra historia en común, ha quedado DEMOSTRADO! Sea de izquierdas y/o derecha)
    Han demostrado que no saben convivir en un Chalet con “17” habitaciones! Pudiendo convivir en todas, se obstinan en vivir en una sola Habitación!!

  6. ANS. HISPANO. - Sábado, 3 de noviembre de 2012 a las 14:25

    ES CATALUÑA (ANTIGUA MARCA HISPÁNICA) UNA COLONIA?
    PARA LOS SEPARATISTAS DE PUJOLANDIA, SÍ. (!?)

    El proceso de autodeterminación es sólo para los paises colonizados
    (Ej Africa, India, etc) y así lo contempla la ONU y la Comunidad Europea.
    Acaso es Cataluña una colonia?

    Estos botarates de OMNIUM-CULTURETA, TV3, BUNKER-BARRETINA (vertical),
    FRENOPATIC INDEPENDENTISTA, CATALIBANES DE ARENYS,
    CAC-GESTAPO
    y demás indigentes intelectuales no paran de hacer el ridículo delante de toda España.
    No les da verguenza?

    Luego, cuando se ponen feas, se hacen las víctimas, lloran como nenazas
    y acaban huyendo por las alcantarillas de Bcn, como hizo el conseller Dencás de ERC
    el 6 de octubre de 1934, a las 10 HORAS de haber proclamado el estrafalario “Estat Catalá” ( de la Srta Pepys).

    Lean los libros

    “DIEZ HORAS DE ESTAT CATALÁ” de Enrique de Ängulo,

    “1934 LA GUERRA CIVIL EMPEZÓ EN ASTURIAS” de Angel Palomino.

    Comprobarán la cagalera colectiva de los separatistas de ERC.,
    con el “caganer en cap” Josep Dencás,
    los rios Llobregat y Besós bajaban marroncillos.

    Traidores y , encima, caganers,
    !menuda tropa!.

    Pero la mayor culpa la tienen los Gobiernos de la transición UCD, PSOE y PP
    que con tal de estar en el poder son capaces de vender a su madre.
    El tiempo los pondrá a todos delante del juez por todas sus felonias y traiciones.

  7. Anna - Sábado, 3 de noviembre de 2012 a las 14:31

    Yo te apuñalo por la espalda, pero de buen rollo eh… seguid comprándonos los productos, que teneis que pagarnos el caviar y la independencia. Pero de buen rollo eh.

    Con el odio generado, no nos darán ni los buenos días. Y en turismo se llena de españoles de vacaciones en Catalunya hasta ahora; seguro que los españoles estarán encantados de pasar la frontera para hacer turismo en Catalunya una vez independizados.

    No se quien pagará las pensiones y la sanidad en una catalunya sin empleo.

    Lo mismo NOS CORTAN HASTA EL EBRO, que estarían en su derecho, ya que la Generalitat no cumple con la Ley ni la Constitución.

  8. Angel - Sábado, 3 de noviembre de 2012 a las 15:18

    Un cuatribarrado dice,”te amo España ,pero no pudo vivir contigo,sino me das la caja”.

  9. MANUEL. Ripollet - Sábado, 3 de noviembre de 2012 a las 15:47

    CONTRA PEDRADAS, BIBLIOGRAFIA

    Interesante artículo de Marina Uriza (UPyD)
    (ayer noche apedrearon su sede sita en Las Ramblas de Bcn):

    LA RESISTIBLE INFECCIÓN DEL VIRUS NACIONALISTA
    Marina Uriza. (militante de UPyD)
    http://www.upyd.es/contenidos/notic....cionalista

  10. Volem la independència i rodes noves pel tractor - Sábado, 3 de noviembre de 2012 a las 15:51

    Si uno lee a los grandes ideólogos del nacionalismo catalán (Prat de la Riba, Rovira i Virgili, mossèn Armengou i Feliu, etc., quienes, a su vez, tomaron su doctrina del filósofo y lingüista alemán del siglo XIX Herder) encuentra que, de entre todos los rasgos definitorios del concepto de nación, la lengua es para ellos el más importante de todos con diferencia.
    La lengua como signo identitario, y también como elemento vertebrador, aglutinante y homogeneizador de la población en su proyecto totalitario de creación de un Estado.
    Por eso el régimen catalanista lleva 30 años articulando medidas impositivas encaminadas a eliminar completamente el español de la vida pública, reducirlo a la residualidad en la esfera privada, y construir una gran naSSió (delirio anexionista-imperialista de los Països Catalans) monolingüe en catalán. Únicamente en catalán.
    Pero el separatismo cobarde disfraza esa operación presentándola cínicamente como protección de una lengua minoritaria.

  11. Miguel - Sábado, 3 de noviembre de 2012 a las 16:51

    La viñeta refleja la hipocresía del razonamiento nacionalista, la estrategia de tirar la piedra y esconder la mano.

    Más aún busca la humillación de lo español y la burla de los valores positivos que representan la reconciliación y el respeto.

    Lo que buscan no es otra cosa que fomentar conductas perniciosas y perversas. Conductas enfermizas del tipo: yo te abofeteo, tú me debes sonreír. Pon la otra mejilla. Consiénteme todo.

    Esto se debe a que la política con el nacionalismo ha sido de “apaciguamiento” y de poner siempre buena cara a sus excesos, a sus rabietas y egoísmos. Zapatero más que nadie malcrió a los pequeños tiranos concediéndoles sus deseos por absurdos que fueran.

    Sin embargo, esto es un error, no se debe consentir que se humille lo español de manera indiscriminada en Cataluña.

    Como le dijo Churchill a Chamberlain en un muy recordado debate en la Cámara de los Comunes a propósito de sus Pactos con el nacionalismo de Hitler:

    «Tuvo usted para elegir entre la humillación y la guerra, eligió la humillación y nos llevará a la guerra».

    http://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3....iguamiento

    Hay que frenar el nacionalismo antes de que se crezca demasiado y pase de sugerir que utilizará a los Mossos d’Esquadra como ejército a que termine por hacerlo. O que haga algo muy similar en términos de lucha popular, jaleando a la población, que muchos tendríamos luego que lamentar.

    Si se consiente la humillación de lo español eso no hará más que alimentar el instinto depredador del nacionalismo.

  12. Charnego molesto - Sábado, 3 de noviembre de 2012 a las 17:19

    Mientras no se hable de la ruina de las empresas, todo va bien. Maniobra de distracción exitosa. Y si encima se consigue algo parecido al concierto vasco, pues miel sobre hojuelas.

  13. No persona - Domingo, 4 de noviembre de 2012 a las 12:36

    Yo me paso casi trescientos años enriqueciéndome vendiéndote a ti productos que podrías comprar más baratos y de mejor calidad en el extranjero si te dejase el gobierno y cuando al cabo de ese tiempo hay gobiernos democráticos que redistribuyen mínimamente la riqueza y, además, se puede comerciar libremente con toda europa entonces te insulto, te trato de vago y de ladrón y amenazo con irme.

    Y el malo eres tú.

  14. Angel - Domingo, 4 de noviembre de 2012 a las 20:25

    No persona

    Tu comentario es lo que nos esta pasando a todos los españoles con el nacionalismo catalan,pero no son 300 años,si contamos desde los reyes catolicos,son 520 años.El nacionalismo no cuenta que muchos edificios y iglesias se hicieron con el oro y la plata de america.

  15. ANS. HISPANO. - Martes, 6 de noviembre de 2012 a las 12:45

    MENTIRAS DE LA HISTORIA DE USO COMÚN
    MENTIRA VII. Cataluña es una nación (pág. 89)
    Cesar Vidal
    Editorial: La Esfera de los Libros

    El aprobado estatuto de Cataluña contiene una afirmación que ha sido enarbolada durante décadas por los partidos nacionalistas, la de que Cataluña es una nación. La inclusión ha venido además refrendada por el Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero y por el PSOE, en un comportamiento sin precedentes. Semejante pronunciamiento (que colisiona frontalmente con el articulado de la Constitución) se sustenta no sobre la realidad de la Historia, sino sobre una mentira histórica de notables dimensiones. Y es que Cataluña jamás se consideró una nación, sino una parte más de una nación llamada España.

    En fecha tan tardía como 1893, Francesc Cambó inició la tarea de predicar el catalanismo por las tierras de Cataluña. Sería él mismo quien, en sus Memorias, describiría el ambiente con que se encontró.

    “En su conjunto, el catalanismo era una cosa mísera cuando, en la primavera de 1893, inicié en el mi actuación (…) Organizamos excursiones por los pueblos del Penedés y del Vallés, donde había algún catalanista aislado (…) no creo que hiciéramos grandes conquistas: los payeses que nos escuchaban no llegaban a tomarnos en serio (…) Aquél era un tiempo en el que el catalanismo tenía todo el carácter de una secta religiosa. Puede decirse que todos los catalanistas se conocían entre sí”.

    Las palabras de Cambó serían confirmadas por Josep Pla, que añadiría:
    “Los catalanistas eran muy pocos. Cuatro gatos. En cada comarca había aproximadamente un catalanista: era generalmente un hombre distinguido que tenía fama de chalado“.

    Desde luego, no dejaba de ser una situación peculiar la descrita por los dos ilustres catalanes si se tiene en cuenta que, de acuerdo con los postulados del nacionalismo, Cataluña es una nación oprimida por España. Por el contrario, lo que escribían sobre la situación de hace más de un siglo Cambó y Pla resulta lógico si se tiene en cuenta que, en términos reales y no míticos, fidedignos y no mentirosos, la historia de Cataluña y de los catalanes siempre ha sido la historia de España.

    Desde luego, los romanos –que crearon el término Hispania– siempre incluyeron en sus límites los territorios de la que, ya muy avanzada la Edad Media, sería Cataluña. No en vano Tarraco, la actual Tarragona, fue capital de una de esas Hispanias. Lo mismo sucedió cuando, deshecho el Imperio Romano, se estableció en la Península un dominio visigodo que cristalizaría en un reino de España.
    Significativo resulta, por ejemplo, que la primera capital de ese reino, con Ataúlfo, estuviera en Barcelona. Sabido es que muy pronto la capital, con lógica irrefutable, se trasladó al centro de la Península, y más concretamente a Toledo, pero a esas alturas los escritores visigóticos, con Isidoro de Sevilla a la cabeza, hablan de una nación llamada España cuyas raíces son romanas y cristianas y a la que han llegado recientemente los godos. Semejante visión no quebró –todo lo contrario– cuando la invasión islámica de 711 pulverizó el reino visigótico. El reino, no España, que se aprestó inmediatamente a la resistencia frente al invasor musulmán.

    En un intento de protegerse de un ataque islámico, los reyes francos se apoderaron de unos territorios situados al sur de los Pirineos, a los que denominaron Marca Hispánica (nombre, ciertamente revelador,) y a los que convirtieron en zona de salvaguarda. Sin embargo, de manera bien significativa, los monarcas francos fueron conscientes de que aquel territorio que siglos después sería Cataluña era ya entonces España.

    En abril de 815, poco después de la creación del condado de Barcelona como separación entre el reino de los francos y los musulmanes, Ludovico Pío, rey de Aquitania y soberano de Septimania, promulgó un precepto destinado a la protección de los habitantes del condado de Barcelona y otros condados subalternos. En el texto se habla, literalmente, de los “españoles” Juan, Chintila y un largo etcétera, y, sobre todo, se dice algo enormemente interesante sobre los habitantes de lo que ahora denominamos Cataluña:

    “Muchos españoles, no pudiendo soportar el yugo de los infieles y las crueldades que éstos ejercen sobre los cristianos, han abandonado todos sus bienes en aquel país y han venido a buscar asilo en nuestra Septimania o en aquella parte de España que nos obedece“.

    En el documento –como era de esperar– no aparece la palabra “Cataluña” ni la palabra “catalanes” porque eran ideas aún inexistentes, pero sí se hace referencia a cómo esa zona territorial formaba parte de España y a que sus habitantes eran españoles.

    Hasta el año 1096 la familia de los condes de Barcelona –que seguían siendo vasallos del reino franco– fue de origen extranjero, y, con la excepción de Berenguer III, que se casó con María, hija del Cid Campeador, los matrimonios siempre se contrajeron con mujeres procedentes de algún lugar situado al norte de los Pirineos.

    En el año 1137 un conde de Barcelona llamado Ramón Berenguer IV rompió con esa tradición, seguida durante siglos por sus antecesores, y contrajo matrimonio con la princesa Petronila de Aragón. De esta manera, el condado de Barcelona –que ni era Cataluña, ni era una nación catalana, ni tenía pretensión de serlo– volvía a reintegrarse en el proceso de reconstrucción, de reconquista, de una España que había estado a punto de desintegrarse por completo a causa de la invasión islámica. Y lo hacía como parte no de una confederación catalano-aragonesa, como dicen los nacionalistas, a pesar de que jamás aparece tal nombre en las fuentes históricas, sino como parte de la Corona de Aragón.

    Esa conciencia de que Cataluña era tan sólo una parte de España y no una nación independiente la encontramos también en los reyes que ejercieron sobre ella su soberanía. Citemos algunos ejemplos. Cuando, en 1271, Jaime I salió del Concilio de Lyon, tras haber ofrecido la cooperación de sus hombres y de su flota para emprender una cruzada, exclamó: “Barones, ya podemos marcharnos; hoy a lo menos hemos dejado bien puesto el honor de España”. De la misma manera, cuando socorrió a Alfonso X de Castilla en la lucha contra los moros de Murcia, Jaime I sostuvo que lo hacía “para salvar a España”. De manera semejante, el rey Pedro III afirmó que había salvado el honor de España al acudir a Burdeos para batirse con Carlos de Anjou, manteniendo su palabra.

    Y si esto pensaban los monarcas que reinaban –entre otros territorios– sobre Cataluña, no otra cosa pensaban sus historiadores. En el siglo XIV, el catalán Ribera de Perpejá escribió la Crónica de Espanya, en la que señalaba precisamente cómo Cataluña era una parte de esa España despedazada por la invasión musulmana pero ansiosa de reunificación. Y el gran historiador catalán Ramón Muntaner reclamó una política conjunta de los cuatro reyes de España, que son, escribió, “d’una carn e d’una sang”.

    Nada de esto puede extrañar, si se tiene en cuenta que guerreros tan catalanes como los almogávares se lanzaban al combate gritando no Cataluña, sino “¡Aragón! ¡Aragón!”. ¿Hubieran podido gritar otra cosa, cuando Cataluña no era sino una parte de la Corona de Aragón y no una nación independiente?

    Por su parte, Bernat Desclot, un autor cuya lectura sería más que sobrada para desmontar la mayoría de las mentiras históricas del nacionalismo catalán, nos ha dejado referencias bien significativas. Por ejemplo, al mencionar la batalla de las Navas de Tolosa (1212) señaló, en su Crónica, que en dicho combate habían intervenido “los tres reyes de España, de los cuales uno fue el rey de Aragón”.

    De la misma manera, al narrar un viaje del conde de Barcelona a Alemania para entrevistarse con el emperador, Desclot relató que aquél se había presentado ante su majestad imperial diciendo: “Señor, yo soy un caballero de España”. Acto seguido, ese mismo conde de Barcelona había dicho a la emperatriz alemana: “Yo soy un conde de España al que llaman el conde de Barcelona”. No resulta extraño que el emperador, según nos cuenta el mismo Bernat Desclot, dijera a su séquito: “(…) han venido dos caballeros de España, de la tierra de Cataluña”.

    No cabe duda de que los catalanes medievales –mal que les pese a los nacionalistas– tenían las ideas muy claras, y éstas no eran formar parte de una nación independiente.
    Con esos antecedentes repetidos vez tras vez no puede sorprender que, durante los siglos siguientes, Cataluña y los catalanes se sintieran hondamente españoles. Como el resto de los españoles, participaron en la guerra civil de inicios del siglo XVIII, que algunos pretenden presentar falsamente como un conflicto independentista catalán, cuando fue un enfrentamiento dinástico. Defendían –con personajes como Casanova, convertido en icono nacionalista– no la independencia de la nación catalana, sino al pretendiente austriaco frente al borbónico.

    Como el resto de los españoles, los catalanes también resistieron al invasor francés en el Bruch y en el asedio de Gerona, y no deja de ser significativo que una de las heroínas españolas más famosas de la guerra de la independencia fuera la catalana Agustina de Aragón.

    Como el resto de los españoles, también los catalanes combatieron en Marruecos en 1859, a las órdenes de un general catalán llamado Prim, y desfilaron por las calles al sonido de Los voluntarios, una marcha militar que se interpretó entonces por primera vez.

    Como el resto de los españoles, los catalanes sufrieron también el desastre de 1898. Cuatro de los 33 últimos soldados de Filipinas fueron catalanes.

    Como el resto de los españoles, en suma, sufrieron las alegrías y tristezas de la historia de España, sin excluir la guerra civil de 1936, en cuyos dos bandos participaron. Nadie puede olvidar, por ejemplo, al Tercio de Montserrat, que, encuadrado en el ejército nacional, dejó su sangre, por ejemplo, en la batalla del Ebro.

    No puede extrañar que, como señalaba Cambó, no hubiera apenas catalanistas antes de él, o que, como dejó escrito Pla, los pocos que existían tuvieran fama de chalados. ¿Cómo iba nadie a creer en el nacionalismo con ese pasado histórico? A día de hoy, una mentira histórica tan monstruosa como la del nacionalismo pretende cerrar los ojos de los catalanes a la verdad. Para ello ha seguido la consigna de Prat de la Riba:

    “Había que saber que éramos catalanes y que no éramos más que catalanes… Esta obra no la hizo el amor… sino el odio“.

    Tristes son las palabras de Prat de la Riba, pero no pueden ser tachadas de falsas. Durante décadas, los nacionalistas han inoculado en sucesivas generaciones de Cataluña ese odio a España, una España a la que se ha pintado no como la madre común, sino como una opresora; no como el tronco que sustenta las diferentes ramas nacionales, sino como un árbol odioso y extraño.

    Además, los que han sembrado el odio se han empeñado en usurpar el nombre de Cataluña, como si fuera de su propiedad exclusiva, y se han permitido tachar de catalanófobos a los que no comparten los delirios del nacionalismo y tan sólo aspiran a que Cataluña sea una tierra en la que ni se asalte ni se agreda a los que no son nacionalistas; en la que la lengua catalana no sea barrera de separación sino instrumento de unión; en la que los padres puedan educar a sus hijos en su lengua madre, en la que no se vea al resto de España como enemigos sino como hermanos y en la que la ley sea la misma para todos, independientemente de que sean o no nacionalistas.

    Para impedir tan nobles metas, para implantar el nacionalismo en centenares de miles de corazones, el nacionalismo catalán ha tenido que recurrir al uso sistemático e ininterrumpido de la mentira, una mentira que, entre otras cosas, afirma que Cataluña es una nación.

  16. Romualdo - Martes, 6 de noviembre de 2012 a las 16:37

    La viñeta es totalmente fiel a la realidad.

    El nacionalismo juega exactamente a eso: El otro se va a comportar como a mí me interese. Le haga yo lo que le haga y le trate como le trate.

  17. ANS. HISPANO. - Jueves, 8 de noviembre de 2012 a las 03:34

    JA SOC AQUÍ
    http://www.libertaddigital.com/chic....lon-65927/

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    Y PONE A ARTUR MAS ENTRE LAS CUERDAS
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    EL “PELOTAZO DE LOS PUJOL EN MEXICO
    http://www.libertaddigital.com/chic....276468367/

  18. ANS. HISPANO. - Jueves, 8 de noviembre de 2012 a las 04:12

    EL HONORABLE MAS, A VECES, HABLA DE
    ESTADO PLURINACIONAL Y DE FEDERALISMO.

    Cuándo han habido naciones en España a lo largo de la historia?
    He puesto sumo interés en buscar a las pretendidas naciones
    y no las encuentro por ningún lado. !Que fastidio!

    Como ya he comentado en alguna otra ocasión,
    en la Edad Media se hablaba, a veces, “de nacionalidad
    castellana”, “de nacionalidad andaluza”, de “nacionalidad vasca”,
    de “nacionalidad catalana”, etc. pero se referian única y exclusivamente
    al LUGAR DE NACIMIENTO, no a que los habitantes de dichos territorios
    conformaran una nación, porque EN LA EDAD MEDIA NO HABIAN NACIONES,
    sino reinos, principados, condados, etc.

    El concepto moderno de NACIÓN surge con la Revolución Francesa
    y se lo atribuyen los tres paises más antiguos de occidente que
    no son otros que ESPAÑA, FRANCIA y GRAN BRETAÑA, los demás
    estaban en fase de unificación como ALEMANIA, ITALIA, etc.
    de ahí su FEDERALISMO que tiende hacia la unidad.

    El FEDERALISMO sirve para estos últimos paises pero NO SIRVE
    PARA LOS PAISES YA UNIDOS Y MÁS ANTIGUOS DE OCCIDENTE
    que he citado anteriormente, porque seria ir hacia la regresión.
    Es lógico, una cosa unida no la puedes desunir con el Federalismo,
    aunque a los secesionistas el Federalismo tampoco les hace mucha gracia,
    porque es una especie del “café para todos” actual, pero más estricto
    y controlado

    El maestro José Ortega y Gasset lo dejó muy claro en varios
    discursos efectuados en las Cortes Constituyentes allá por 1931.
    Sugiero su lectura y muchas otras en la compilación del libro
    DISCURSOS POLÍTICOS,
    editado por Alianza Editorial,
    núm. 500.

    Saludos.

  19. Aragones - Jueves, 8 de noviembre de 2012 a las 11:46

    Y cuando decís que os vais, yo ya e comprao CAVA GRAN DUCAY,de Cariñena para celebrar que las ratas abandonan el barco, antes de hundirse y resulta que el barco funciona mejor y sin plagas .INDEPENDENCIA YA.

  20. ANS. HISPANO. - Jueves, 8 de noviembre de 2012 a las 12:55

    CATALUÑA NUNCA HA SIDO NI REINO NI NACIÓN

    Insisto de nuevo, en la Edad Media no existian naciones en Europa,
    sino reinos, condados, principados, etc.

    El concepto moderno de Nación surge con la Revolución Francesa
    y España en aquella época era el REINO más antiguo de occidente,
    junto a Gran Bretaña y Francia.

    Lo siento por algunos pero la antigua HISPANIA es una
    unidad física, sensitiva, emotiva e histórica desde los romanos,
    Leovigildo y San Isidoro de Sevilla (siglo VI) donde la denominación
    Cataluña todavia no habia nacido ya que se conocia como la MARCA HISPÁNICA.

    Existen documentos de esa época donde se dice “de nación castellana,
    de nación andaluza, de nación catalana, de nación vasca” etc. pero
    se refieren única y exclusivamente AL LUGAR DE NACIMIENTO y no a que
    los habitantes de aquellos territorios conformaran una Nación porque, repito,
    en la Edad Media no existian naciones sino reinos condados, principados, etc.

    Esa es la cuestión y la paella es paella y no arroz con leche.

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