Autonómicas 2012

Homs: si Cataluña fuera independiente, hace tiempo que no habría desahucios

En pleno debate público -con tres suicidios en un mes- el portavoz de la Generalidad asegura que los desahucios no se producirían en una Cataluña separada del resto de España. CiU -junto a PP y PSOE- votó en contra de la dación en pago en el Congreso.

Maite Molina
Lunes, 12 de noviembre de 2012 | 13:48

“Si Cataluña hubiera contado con las herramientas propias de un Estado ya habría abordado el problema de los desahucios hace tiempo”. Nacionalismo y populismo nunca estuvieron enfrentados, y menos en campaña electoral. Las primeras son palabras de Francesc Homs (CiU), portavoz en funciones de la Generalidad, mencionadas en pleno debate público sobre los desahucios, pocas horas después del suicidio de una mujer en el País Vasco.

Homs ha señalado, este domingo, que “en Cataluña, las formaciones políticas hace muchos meses que nos pusimos de acuerdo en qué se tenía que hacer sobre el tema de los desahucios”. El dirigente de CiU hace así referencia a la propuesta del Parlamento autonómico aprobada por unanimidad, elevada a las Cortes Generales, sobre la dación en pago, que no sobre los desahucios.

Sin embargo, en el Congreso, desde donde sí se pueden cambiar las leyes relativas a este tema, CiU, PP y PSOE se han opuesto en tres ocasiones al cambio legislativo, tal y como ha denunciado recientemente el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. Es más, pese a no tener las competencias, en el Parlamento autonómico también se ha votado, en 2011, una propuesta para poner en marcha la dación en pago. CiU votó en contra.

Pero las palabras del portavoz autonómico en funciones van más allá. Homs ha indicado que “el drama” que existe en Cataluña, en este tema, “es que no tenemos las competencias” para actuar, dando por sentado que en la Comunidad ocurren los desahucios y los suicidios por este tema por culpa del Gobierno y las Cortes Generales, y descartando cualquier responsabilidad de la Generalidad.

Legislación contraria a la de la Unión Europea

El suicidio de una mujer de 53 años en Baracaldo (Vizcaya), ex concejal del PSOE y esposa de otro ex concejal, también socialista, este viernes que se tiró por la ventana mientras la comitiva judicial entraba en su piso, ha sacudido la campaña electoral en Cataluña. El piso, propiedad de La Caixa, ya estaba a la venta desde hace un año, según ha informado la televisión autonómica pública del País Vasco, y se ofrecía por 233.180 euros.

Esta muerte, además, se ha producido solo un día después de que la abogada general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea hiciera público un informe en el que advierte de que la legislación en España sobre los desahucios contradice la ley europea de derechos del consumidor.

La letrada ha considerado que la regulación procesal española no protege contra posibles cláusulas abusivas en el contrato hipotecario, al permitir la pérdida de la propiedad y el desalojo antes de que el consumidor pueda ejercitar una acción por daños y perjuicios. El informe no es vinculante.

Los bancos paralizan los desahucios por dos años

El de la mujer de Baracaldo no es el primer suicidio que ha provocado el proceso de desahucio por no pagar la hipoteca. De hecho, en un mes ya van, al menos, tres suicidios por este tema (otro en Valencia y otro en Granada), aparentemente. Antes estos hechos, la presión mediática y la preocupación social, PP y PSOE están negociando una reforma de la legislación para frenar de manera urgente los desahucios.

Todo indica que el Gobierno podría aprobar un decreto-ley inminentemente declarando una moratoria de dos años en la ejecución de las hipotecas para los casos extremos. Sin embargo, esta por ver el encaje legal ya que la modificación de la norma no podrá ser retroactiva para las hipotecas firmadas en proceso de ejecución.

Por su parte, la Asociación Española de Banca (AEB) ha anunciado, este lunes, en un comunicado que tras una reunión con el Gobierno se ha comprometido ‘por razones humanitarias y en el marco de su política de responsabilidad social’ a:

‘Paralizar los lanzamientos durante los dos próximos años, en aquellos casos en que concurran circunstancias de extrema necesidad’.

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114 Comments en “Homs: si Cataluña fuera independiente, hace tiempo que no habría desahucios”

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  1. EDUARDO GOLIGORSKY - Martes, 13 de noviembre de 2012 a las 14:38

    CATALUÑA.
    ESN BORRANDO LA LINEA ROJA
    Por Eduardo Goligorsky

    Hace pocas semanas, cuando el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, advirtió a los indignados de que reprimiría con mano dura a quienes cruzaran “la línea roja que separa nítidamente las actitudes democráticas de las que no tienen en cuenta la voluntad de la mayoría, expresada con claridad aritmética en las urnas”, escribí que esa línea roja está tan desteñida que resulta casi invisible, porque la pisotean hasta el hartazgo quienes tienen la obligación de proteger el marco constitucional.

    Ahora, Artur Mas y su entorno secesionista parecen resueltos a borrarla premeditadamente.
    Cinco patricios catalanes
    Òmnium Cultural, una organización con 25.000 socios que jamás ha recibido el aval de “la voluntad de la mayoría, expresada con claridad aritmética en las urnas”, fue el muñeco que se encargó de transmitir a la sociedad lo que el ventrílocuo le dictaba desde el centro del poder: la amenaza de objeción fiscal si la mayoría claramente expresada en las urnas no cede a las exigencias de la élite de rancio abolengo que allí se congrega desde hace medio siglo. Fue precisamente cuando se celebró el cincuentenario del club en el opulento Palau Dalmases de Barcelona –con delegaciones de la Catalunya Nord francesa y el Alguer italiano– que su presidenta recitó el memorial de agravios contra España, y enumeró los objetivos por conquistar como si de la cima de una montaña se tratara. La escalada abarcaría tres etapas: la “independencia cultural”, con una inmersión lingüística invulnerable a “acciones particulares”; la “independencia fiscal”, impuesta mediante la “objeción fiscal”, y, tocando el cielo, “el ejercicio irrenunciable y efectivo del derecho a la autodeterminación”. La aplaudieron el alcalde de Barcelona, Xavier Trias; la presidenta del Parlamento, Núria de Gispert, y los consejeros de Cultura (Ferran Mascarell), Economía (Andreu Mas-Colell) e Interior (Felip Puig).

    Josep Maria Sòria aprovechó el acontecimiento para ofrecer una reseña de la historia de Òmnium Cultural (La Vanguardia, 10/7/2001) que plantea serias duras al lector no sectario. Sòria hace hincapié en la dura represión de la dictadura franquista contra el menor atisbo de cultura catalana, aunque recuerda “que de vez en cuando era autorizado algún libro, siempre severamente controlado por la censura y en condiciones de auténtica heroicidad, como hizo Josep Pla en la colección Selecta”. La censura, como es sabido, controlaba los contenidos y no la lengua, y prohibía sin contemplaciones libros escritos en castellano. Pero aun así, según explicó Ferran Soldevila en Que cal saber de Catalunya, en 1942 aparecieron 4 libros en catalán; en 1946, 12; en 1947, 53; y así sucesivamente, hasta llegar a 208 en 1963, 294 en 1964 y 453 en 1965.

    En 1960 “cinco patricios catalanes” –como los define Sòria–, encabezados por Félix Millet i Maristany, crearon el premio de novela catalana Sant Jordi, dotado con 150.000 pesetas, para competir con el Nadal. Aunque llegaron tarde: en 1948 Maria Aurelia Capmany ya había recibido el premio Joan Martorell de novela catalana por El cel no és transparent. En 1960 Josep Maria de Sagarra recibe la orden de Alfonso X el Sabio tras la publicación de sus Memories en catalán. Y así se prolonga una larga lista de premios y distinciones en el terreno de la literatura y el teatro catalanes, aunque no de la política, vedada a castellanohablantes y catalanohablantes por igual.
    Satisfechos con el franquismo

    Ha sido precisamente el hijo de Josep Maria de Sagarra, Joan, quien ha matizado con una dosis de ironía el relato épico de Sòria (La Vanguardia, 17/7/2011). Señala Joan de Sagarra que Fèlix Millet i Maristany fue tildado de “traidor” por sus cofrades de la catalanista y clandestina Agrupació Cultural Minerva, nacida en 1943 con el nombre de Benéfica Minerva, cuando la abandonó en 1961 para fundar Òmnium Cultural con la ayuda de un grupo de burgesos catalanistes. Joan de Sagarra evoca un encuentro que él y Terenci Moix tuvieron con Pau Riera, viejo miembro de la Benéfica Minerva y a la sazón presidente de Òmnium Cultural, para pedirle, inútilmente, que esta institución concediera a Josep Pla el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes. Este fue el argumento de Joan de Sagarra:
    Teniendo en cuenta que muchos de los miembros de la Benèfica Minerva y de Òmnium, sin ser declaradamente franquistas, sí están relativamente satisfechos con el franquismo (como el mismo Félix Millet, amigo personal de Carceller, el ministro de Finanzas de Franco), y teniendo en cuenta que su adscripción a la Benéfica y a Òmnium (como era el caso del señor Pau Riera) obedece, ante todo, a su interés por preservar y levantar la lengua y la cultura catalanas, no entiendo cómo le niegan el premio a Pla, quien probablemente se ha beneficiado menos con el franquismo que algunos prohombres de la Benéfica y de Òmnium Cultural (…) Pero todo eso ya es historia. Pau Riera y Josep Pla están muertos, y hoy Òmnium Cultural organiza gigantescas manifestaciones y lanza proclamas políticas.
    ¡Y que lo diga! Como sentenció Enric Millo, diputado autonómico del PP: “Òmnium es cada vez menos cultural y más partidista, y se erige como representante de la sociedad civil catalana cuando no la representa”. Efectivamente, el Òmnium partidista convocó la “gigantesca manifestación” independentista del 10 de julio del 2010, que según Lynce, la entidad especializada en medir científicamente la asistencia a este tipo de eventos, no reunió a un millón o un millón y medio de personas, como calcularon alegre e indistintamente los organizadores, sino sólo a 76.000, con un máximo improbable de 100.000.

    Una sátira corrosiva
    Miquel Porta Perales desvela en su corrosiva sátira Diccionari persa de Catalunya (L’Esfera dels Llibres, Barcelona, 2006) los entresijos de una peculiar caza de brujas promovida por el Òmnium partidista. Cuando en el 2005, en pleno debate sobre el Estatut, algunos fanáticos lanzaron un boicot contra productos de origen catalán, el Òmnium político respondió con un boicot contra productos… ¡de origen catalán, porque no estaban etiquetados en la lengua vernácula! La lista de anatematizados que reproduce Porta Perales es impresionante: Fontvella, Viladrau, Fontdor, Vichy Catalán, Dani, Casa Tarradellas, El Castillo, Soley, Marcilla, Granja San Francisco, Gallo, Damm, San Miguel, Torres, Bach, René Barbier, Freixenet, Rondel, Codorniu y un largo etcétera. “Entre los fanáticos de uno y otro bando –reflexiona Porta Perales–, el industrial catalán lo tiene muy difícil”.

    Volvamos a la propuesta de objeción fiscal que formuló la presidenta del Òmnium partidista el día en que se celebraba el cincuentenario de la entidad fundada por aquellos “cinco patricios” bien relacionados con el franquismo, y el primer aniversario de la manifestación convocada por esta misma entidad con discutido éxito. Después de haber lanzado la amenaza por boca de su muñeco, los ventrílocuos de la Generalitat calificaron la iniciativa de “reflexión interesante”. Francesc Homs, portavoz del Gobierno autonómico, advirtió de que no convenía mostrar todas las cartas con antelación: “El plan B no se enseña si no es porque falla el plan A. Si lo explicas todo estás vendido y la otra parte ve a la legua tus intenciones”, añadió Homs, quien, no obstante, agradeció “las sugerencias de Òmnium” porque avivan el debate sobre la revisión del modelo fiscal.

    La anhelada independencia
    La metáfora del escalador que, al completar la tercera etapa, encuentra en la cima la anhelada independencia la desarrolló Xavier Rubert de Ventós en un artículo titulado, sin eufemismos, “Rumbo a la independencia” (La Vanguardia, 22/1/2011):
    No se trata de empezar por lo más emocionante [es decir, la independencia] sino por lo que a priori suscita un mayor acuerdo en Catalunya (sic): eso del pacto fiscal, por ejemplo. Un concierto económico que tanto si “sale bien” como “si sale mal” puede tener efectos beneficiosos. Si sale bien (como es poco probable) y Madrid acepta el reto, porque cargará nuestras arcas y nos dará medios económicos para enfrentar a la vez la crisis fiscal y la construcción estatal de Catalunya (sic). Y si sale mal, si Madrid se resiste, servirá para cargar definitivamente de razones nuestro independentismo. Como dice Terricabras, “el rechazo habrá servido entonces pedagógicamente para que, de aquí a cuatro años, el independentismo tenga más munición”… y menos lastre.
    El profesor Francesc de Carreras, después de reproducir este texto en su artículo “La autonomía como peldaño” (La Vanguardia, 28/4/2011), escribe:
    No se puede ser más claro: el pacto fiscal como elemento táctico de una determinada estrategia. Por unas u otras razones, siempre se sale ganando. Eso sucede cuando la autonomía no es un fin en sí misma sino sólo un peldaño para la independencia.

    Cómplice activo
    Mientras tanto, los políticos secesionistas siguen perseverando en su afán por borrar “la línea roja que separa nítidamente las actitudes democráticas de las que no tienen en cuenta la voluntad de la mayoría, expresada con claridad aritmética en las urnas”. La última transgresión, que los coloca en el lado incorrecto de la línea roja, la cometieron el portavoz del Gobierno autonómico, Francesc Homs, y nada menos que el consejero de Interior, Felip Puig, teóricamente responsable de velar por la seguridad y el respeto a la ley y las instituciones, cuando exhortaron a cubrir la E de las matrículas de los vehículos con la pegatina del CAT. Algo que el portavoz de la policía autonómica calificó de ilegal y pasible de multa. Puig, el “talibán senior” (José Martí Gómez dixit), incluso traspasó la línea de la chulería cuando confesó que él lleva la pegatina en su moto, y que la Guardia Urbana lo multó por exceso de velocidad pero no por desfigurar la matrícula.

    En medio de este desbarajuste, el candidato Alfredo P. Rubalcaba compareció en TV3 con la esperanza de rebañar algunos votos nacionalistas y se jactó de compartir con Jordi Pujol la paternidad de la ley de inmersión lingüística, esa ley que ha sido desautorizada por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional y que la Generalitat continúa aplicando, una vez más, desde el lado incorrecto de la línea roja. De lo cual se infiere que Rubalcaba no sólo fue el cómplice activo de los desafueros del zapaterismo, sino que también lo fue de la política discriminatoria del secesionismo. Y lo seguirá siendo si no lo impide una mayoría abrumadora de ciudadanos.

    Un texto magistral
    Releo, en busca de consuelo, un texto magistral de Fernando García de Cortázar (Los mitos de la historia de España, Planeta, 2003), que debería servir de preámbulo unificador a los programas del PP, PSOE y UPyD, por mucho que éstos difieran en otras cuestiones:
    Sigue resultando desolador pensar que cuando por primera vez en siglos nos ha sido posible disfrutar de un sistema de libertades basado en la igualdad jurídica y en la ciudadanía es cuando más nos hemos volcado en la vindicación de lo primitivo, en la exaltación de un estado de naturaleza en el que se es lo que se es de nacimiento y para siempre, por pertenencia étnica y lingüística, por una especie de pureza ancestral siempre agraviada y sin embargo intacta, originada en un tiempo anterior a la historia. Sigue siendo desolador pensar que lo que los regionalistas y los nacionalistas se disponen a recuperar, muchas veces con la colaboración de una izquierda cegada por la versión franquista del pasado, es una rancia particularidad que los ilustrados del XVIII, los liberales progresistas del XIX, los socialistas de Pablo Iglesias y los republicanos de Azaña quisieron enterrar en el sepulcro del Cid: la pureza de sangre, lengua y territorio, la posibilidad de trazar fronteras entre españoles, de diferenciarnos según procedencia regional, de obligarnos a lealtades místicas, de inaugurar un régimen de servilismo, esta vez a supuestas identidades telúricas, cuando se han acabado otras servidumbres parecidas.

    Es imposible trazar con mayor nitidez la línea roja que separa el progresismo auténtico, por un lado, de la pseudoprogresía bastarda amancebada con el nacionalismo, por otro.
    cede a las exigencias de la élite de rancio abolengo que allí se congrega desde hace medio siglo. Fue precisamente cuando se celebró el cincuentenario del club en el opulento Palau Dalmases de Barcelona –con delegaciones de la Catalunya Nord francesa y el Alguer italiano– que su presidenta recitó el memorial de agravios contra España, y enumeró los objetivos por conquistar como si de la cima de una montaña se tratara. La escalada abarcaría tres etapas: la “independencia cultural”, con una inmersión lingüística invulnerable a “acciones particulares”; la “independencia fiscal”, impuesta mediante la “objeción fiscal”, y, tocando el cielo, “el ejercicio irrenunciable y efectivo del derecho a la autodeterminación”. La aplaudieron el alcalde de Barcelona, Xavier Trias; la presidenta del Parlamento, Núria de Gispert, y los consejeros de Cultura (Ferran Mascarell), Economía (Andreu Mas-Colell) e Interior (Felip Puig).

    Josep Maria Sòria aprovechó el acontecimiento para ofrecer una reseña de la historia de Òmnium Cultural (La Vanguardia, 10/7/2001) que plantea serias duras al lector no sectario. Sòria hace hincapié en la dura represión de la dictadura franquista contra el menor atisbo de cultura catalana, aunque recuerda “que de vez en cuando era autorizado algún libro, siempre severamente controlado por la censura y en condiciones de auténtica heroicidad, como hizo Josep Pla en la colección Selecta”. La censura, como es sabido, controlaba los contenidos y no la lengua, y prohibía sin contemplaciones libros escritos en castellano. Pero aun así, según explicó Ferran Soldevila en Que cal saber de Catalunya, en 1942 aparecieron 4 libros en catalán; en 1946, 12; en 1947, 53; y así sucesivamente, hasta llegar a 208 en 1963, 294 en 1964 y 453 en 1965.

    En 1960 “cinco patricios catalanes” –como los define Sòria–, encabezados por Félix Millet i Maristany, crearon el premio de novela catalana Sant Jordi, dotado con 150.000 pesetas, para competir con el Nadal. Aunque llegaron tarde: en 1948 Maria Aurelia Capmany ya había recibido el premio Joan Martorell de novela catalana por El cel no és transparent. En 1960 Josep Maria de Sagarra recibe la orden de Alfonso X el Sabio tras la publicación de sus Memories en catalán. Y así se prolonga una larga lista de premios y distinciones en el terreno de la literatura y el teatro catalanes, aunque no de la política, vedada a castellanohablantes y catalanohablantes por igual.

    Satisfechos con el franquismo
    Ha sido precisamente el hijo de Josep Maria de Sagarra, Joan, quien ha matizado con una dosis de ironía el relato épico de Sòria (La Vanguardia, 17/7/2011). Señala Joan de Sagarra que Fèlix Millet i Maristany fue tildado de “traidor” por sus cofrades de la catalanista y clandestina Agrupació Cultural Minerva, nacida en 1943 con el nombre de Benéfica Minerva, cuando la abandonó en 1961 para fundar Òmnium Cultural con la ayuda de un grupo de burgesos catalanistes. Joan de Sagarra evoca un encuentro que él y Terenci Moix tuvieron con Pau Riera, viejo miembro de la Benéfica Minerva y a la sazón presidente de Òmnium Cultural, para pedirle, inútilmente, que esta institución concediera a Josep Pla el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes. Este fue el argumento de Joan de Sagarra:
    Teniendo en cuenta que muchos de los miembros de la Benèfica Minerva y de Òmnium, sin ser declaradamente franquistas, sí están relativamente satisfechos con el franquismo (como el mismo Félix Millet, amigo personal de Carceller, el ministro de Finanzas de Franco), y teniendo en cuenta que su adscripción a la Benéfica y a Òmnium (como era el caso del señor Pau Riera) obedece, ante todo, a su interés por preservar y levantar la lengua y la cultura catalanas, no entiendo cómo le niegan el premio a Pla, quien probablemente se ha beneficiado menos con el franquismo que algunos prohombres de la Benéfica y de Òmnium Cultural (…) Pero todo eso ya es historia. Pau Riera y Josep Pla están muertos, y hoy Òmnium Cultural organiza gigantescas manifestaciones y lanza proclamas políticas.
    ¡Y que lo diga! Como sentenció Enric Millo, diputado autonómico del PP: “Òmnium es cada vez menos cultural y más partidista, y se erige como representante de la sociedad civil catalana cuando no la representa”. Efectivamente, el Òmnium partidista convocó la “gigantesca manifestación” independentista del 10 de julio del 2010, que según Lynce, la entidad especializada en medir científicamente la asistencia a este tipo de eventos, no reunió a un millón o un millón y medio de personas, como calcularon alegre e indistintamente los organizadores, sino sólo a 76.000, con un máximo improbable de 100.000.

    Una sátira corrosiva
    Miquel Porta Perales desvela en su corrosiva sátira Diccionari persa de Catalunya (L’Esfera dels Llibres, Barcelona, 2006) los entresijos de una peculiar caza de brujas promovida por el Òmnium partidista. Cuando en el 2005, en pleno debate sobre el Estatut, algunos fanáticos lanzaron un boicot contra productos de origen catalán, el Òmnium político respondió con un boicot contra productos… ¡de origen catalán, porque no estaban etiquetados en la lengua vernácula! La lista de anatematizados que reproduce Porta Perales es impresionante: Fontvella, Viladrau, Fontdor, Vichy Catalán, Dani, Casa Tarradellas, El Castillo, Soley, Marcilla, Granja San Francisco, Gallo, Damm, San Miguel, Torres, Bach, René Barbier, Freixenet, Rondel, Codorniu y un largo etcétera. “Entre los fanáticos de uno y otro bando –reflexiona Porta Perales–, el industrial catalán lo tiene muy difícil”.

    Volvamos a la propuesta de objeción fiscal que formuló la presidenta del Òmnium partidista el día en que se celebraba el cincuentenario de la entidad fundada por aquellos “cinco patricios” bien relacionados con el franquismo, y el primer aniversario de la manifestación convocada por esta misma entidad con discutido éxito. Después de haber lanzado la amenaza por boca de su muñeco, los ventrílocuos de la Generalitat calificaron la iniciativa de “reflexión interesante”. Francesc Homs, portavoz del Gobierno autonómico, advirtió de que no convenía mostrar todas las cartas con antelación: “El plan B no se enseña si no es porque falla el plan A. Si lo explicas todo estás vendido y la otra parte ve a la legua tus intenciones”, añadió Homs, quien, no obstante, agradeció “las sugerencias de Òmnium” porque avivan el debate sobre la revisión del modelo fiscal.

    La anhelada independencia
    La metáfora del escalador que, al completar la tercera etapa, encuentra en la cima la anhelada independencia la desarrolló Xavier Rubert de Ventós en un artículo titulado, sin eufemismos, “Rumbo a la independencia” (La Vanguardia, 22/1/2011):
    No se trata de empezar por lo más emocionante [es decir, la independencia] sino por lo que a priori suscita un mayor acuerdo en Catalunya (sic): eso del pacto fiscal, por ejemplo. Un concierto económico que tanto si “sale bien” como “si sale mal” puede tener efectos beneficiosos. Si sale bien (como es poco probable) y Madrid acepta el reto, porque cargará nuestras arcas y nos dará medios económicos para enfrentar a la vez la crisis fiscal y la construcción estatal de Catalunya (sic). Y si sale mal, si Madrid se resiste, servirá para cargar definitivamente de razones nuestro independentismo. Como dice Terricabras, “el rechazo habrá servido entonces pedagógicamente para que, de aquí a cuatro años, el independentismo tenga más munición”… y menos lastre.

    El profesor Francesc de Carreras, después de reproducir este texto en su artículo “La autonomía como peldaño” (La Vanguardia, 28/4/2011), escribe:
    No se puede ser más claro: el pacto fiscal como elemento táctico de una determinada estrategia. Por unas u otras razones, siempre se sale ganando. Eso sucede cuando la autonomía no es un fin en sí misma sino sólo un peldaño para la independencia.

    Cómplice activo
    Mientras tanto, los políticos secesionistas siguen perseverando en su afán por borrar “la línea roja que separa nítidamente las actitudes democráticas de las que no tienen en cuenta la voluntad de la mayoría, expresada con claridad aritmética en las urnas”. La última transgresión, que los coloca en el lado incorrecto de la línea roja, la cometieron el portavoz del Gobierno autonómico, Francesc Homs, y nada menos que el consejero de Interior, Felip Puig, teóricamente responsable de velar por la seguridad y el respeto a la ley y las instituciones, cuando exhortaron a cubrir la E de las matrículas de los vehículos con la pegatina del CAT. Algo que el portavoz de la policía autonómica calificó de ilegal y pasible de multa. Puig, el “talibán senior” (José Martí Gómez dixit), incluso traspasó la línea de la chulería cuando confesó que él lleva la pegatina en su moto, y que la Guardia Urbana lo multó por exceso de velocidad pero no por desfigurar la matrícula.
    En medio de este desbarajuste, el candidato Alfredo P. Rubalcaba compareció en TV3 con la esperanza de rebañar algunos votos nacionalistas y se jactó de compartir con Jordi Pujol la paternidad de la ley de inmersión lingüística, esa ley que ha sido desautorizada por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional y que la Generalitat continúa aplicando, una vez más, desde el lado incorrecto de la línea roja. De lo cual se infiere que Rubalcaba no sólo fue el cómplice activo de los desafueros del zapaterismo, sino que también lo fue de la política discriminatoria del secesionismo. Y lo seguirá siendo si no lo impide una mayoría abrumadora de ciudadanos.

    Un texto magistral
    Releo, en busca de consuelo, un texto magistral de Fernando García de Cortázar (Los mitos de la historia de España, Planeta, 2003), que debería servir de preámbulo unificador a los programas del PP, PSOE y UPyD, por mucho que éstos difieran en otras cuestiones:
    Sigue resultando desolador pensar que cuando por primera vez en siglos nos ha sido posible disfrutar de un sistema de libertades basado en la igualdad jurídica y en la ciudadanía es cuando más nos hemos volcado en la vindicación de lo primitivo, en la exaltación de un estado de naturaleza en el que se es lo que se es de nacimiento y para siempre, por pertenencia étnica y lingüística, por una especie de pureza ancestral siempre agraviada y sin embargo intacta, originada en un tiempo anterior a la historia. Sigue siendo desolador pensar que lo que los regionalistas y los nacionalistas se disponen a recuperar, muchas veces con la colaboración de una izquierda cegada por la versión franquista del pasado, es una rancia particularidad que los ilustrados del XVIII, los liberales progresistas del XIX, los socialistas de Pablo Iglesias y los republicanos de Azaña quisieron enterrar en el sepulcro del Cid: la pureza de sangre, lengua y territorio, la posibilidad de trazar fronteras entre españoles, de diferenciarnos según procedencia regional, de obligarnos a lealtades místicas, de inaugurar un régimen de servilismo, esta vez a supuestas identidades telúricas, cuando se han acabado otras servidumbres parecidas.

    Es imposible trazar con mayor nitidez la línea roja que separa el progresismo auténtico, por un lado, de la pseudoprogresía bastarda amancebada con el nacionalismo, por otro.

  2. tralala - Martes, 13 de noviembre de 2012 a las 15:38

    Pues claro que no había desahucios porque Don Francisco, Arturo, Jorgito los los acogerían en sus casas. Qué bonito, y qué bondadosos.

  3. Iñigo - Martes, 13 de noviembre de 2012 a las 17:02

    Me han dicho que con la independencia la gente sanaría de inmediato de sus enfermedades, todo el mundo sería feliz, todo el mundo tendría casa y no necesitaría trabajar para vivir.

    Lo ha dicho un tal Mas. ¿Me lo podéis confirmar?

  4. Manu - Martes, 13 de noviembre de 2012 a las 17:03

    Cataluña nunca ha sido democrática,
    No existe pluralismo en una región insana que existe Odio enfermizo, junto al racismo existente.
    Y, TV3 no es un medio en sí, es el “Gramma” Cubano en el Noreste peninsular, una Máquina de hacer propaganda Nacionalista anti democrática, donde existe ciudadanos de 1ª, “ellos”, y de 2ª los que “ellos” deciden quienes han de ser considerados como tal.

  5. tritan - Martes, 13 de noviembre de 2012 a las 18:27

    hipocritas,por tres veces han votado CiU en el congreso en contra de la dacion en pago junto a PP y PSOE

  6. amigo del amor - Martes, 13 de noviembre de 2012 a las 22:32

    Claro,que no habría desahucios.Ni gente sin hogar en las calles.Todos tendrían una suite en el Palau( a cuenta de Millet).Y si hiciera falta,los pujols facilitarían habitaciones de matrimonio y suites en el hotelazo que tienen en Méjico.Que asco de gentuza.

    p.s.
    Oye roquefort,que a Ítaca,se fueron mucho,pero regresar sólo regresó Ulises(oriol pujol?).Lo mejor es que os vayáis todos los catalibanes,catalufos a Port Aventura.Os fumáis unos “macas”.Luego os montáis en la montaña rusa o en la estampida,pero sin freno.

  7. Rockero - Miércoles, 14 de noviembre de 2012 a las 11:53

    A este sujeto hace tiempo que se han olvidado de cambiarle los pañales. Ya empieza a oler muy mal.

  8. copa - Miércoles, 14 de noviembre de 2012 a las 14:18

    si cataluña fuese independiente, no habria desahucios, nadie tendria cancer, todos los catalanes llegarian a los cien años, a todos se les meteria un millon de euros en su cuenta bancaria y viviriamos todos en un mundo feliz. firmado artur mas y sus acolitos

  9. BCN, ESPAÑA - Miércoles, 14 de noviembre de 2012 a las 17:27

    EN UNA CATALUÑA INDEPE SOLO CAMBIARIA UNA COSA:

    LA COMISION DE CIU PASARIA DEL 3-5% AL 10-20%

    IDIOCRACIA

  10. José Ruiz - Jueves, 15 de noviembre de 2012 a las 15:57

    Si Cataluña fuera independiente todos vivíriamos en pisos de 300 m en el Paseo de Gracia y recibiríamos el sueldo que Francesc Pujol, creia que todo catalán merecía por mero hecho de serlo.
    Lástima que no dijera quien lo había de pagar, pero es fácil deducir y por ello no lo debió decir. Los que desde siempre nos han robado, aunque el gran Pompeyo (Gener por descontado), me hace dudar, ya que estaba convencido que debido a los aires de la Sierra Guadarrama, que azotaban MadriT, a sus habitantes les faltaba una pocas luces, por lo que muy bien pudieran ser estos los que aportasen los pecunios necesarios.

  11. LUIS - Jueves, 15 de noviembre de 2012 a las 22:58

    CUALQUIER CENUTRIO SIRVE DE MINISTRILLO DE POCA MONTA

    TODOS SABEMOS QUE ESTARÍAMOS BAJO LOS PUENTES

  12. LUIS - Jueves, 15 de noviembre de 2012 a las 23:00

    LO MISMO QUE SI SOMOS INDEPENDIENTES NO TENDREMOS CÀNCER

    CENUTRIO EL QUE LO DIJO

    PERO LO PEOR ES LA GRAN FAMILIA DE CENUTRIOS QUE COMIENZA HA HABER EN cataluña

    CUANDO SE PRODUZCA LA INDEPENDENCIA SEAT SE NOS VA A MARRUECOS

  13. LUIS - Sábado, 17 de noviembre de 2012 a las 00:13

    Y YO SERIA MÁS GUAPO SI TU ESTUVIERAS EN CASITA COMO TU JEFE

  14. un bilingue - Lunes, 10 de diciembre de 2012 a las 20:37

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