Opinión

Elecciones y encuestas

‘Los resultados de las encuestas son un reflejo de la seriedad en su la elaboración, de la profesionalidad de sus ejecutantes y de los encargos reales que reciben de quienes las promueven. Todo ello nos lleva, nos guste o no, a la seriedad del país. En la política, y en aquello que tiene trascendencia política, sucede con demasiada frecuencia que las encuestas no se realizan para conocer lo que pasará, sino que se usan como una herramienta más para condicionar lo que queremos que pase’.

Olegario Ortega
Lunes, 17 de diciembre de 2012 | 09:23

Las pasadas elecciones autonómicas catalanas han colaborado mucho al desprestigio de las encuestas. Éstas han sido una de las víctimas colaterales. En contraste con los resultados, sus predicciones han sido bastante penosas. Esto no solo ocurre en Cataluña. En general, en España la cosa no mejora demasiado. ¿Estamos condenados a menospreciar eternamente esa herramienta y concluir que no sirven para gran cosa?

Las encuestas constituyen una de las principales herramientas de la sociología, de la psicología, de la medicina y de otras disciplinas. La sociología forma parte de las ciencias sociales. Las ciencias sociales no responden al principio de la exactitud de la física o de las matemáticas, trabajan con demasiadas variables concurrentes, ello impide que se miren en el espejo de la infalibilidad en la predicción.

Sin embargo, eso no las descalifica ni las hace inservibles. Para comprender la realidad presente y entender el desprestigio de los fallos predictivos no se debe recurrir al despectivo “las encuestas solo son encuestas”; si alguien conociera que esa descalificación se refiere a trabajos hechos con medios y métodos ortodoxos, podría responder: “¡Hombre, y te parece poco!”. Por tanto hay que ir más allá de la apariencia. Recuérdese la fiabilidad de las matemáticas del chascarrillo que explicaba la contabilidad de un ayuntamiento, cuando el alcalde afirmaba: “Diecinueve más catorce, dan cuarenta y dos, y me llevo veinte”; a lo que el secretario respondía: “Y las que sobren, pa mí”.

Los resultados de las encuestas son un reflejo de la seriedad en su la elaboración, de la profesionalidad de sus ejecutantes y de los encargos reales que reciben de quienes las promueven. Todo ello nos lleva, nos guste o no, a la seriedad del país. En la política, y en aquello que tiene trascendencia política, sucede con demasiada frecuencia que las encuestas no se realizan para conocer lo que pasará, sino que se usan como una herramienta más para condicionar lo que queremos que pase.

¿Cuántas encuestas se llevan hechas en Cataluña para conocer usos lingüísticos y porcentajes de hablantes? Seguro que infinitas no, pero a ello se tiende. ¿Cuánto dinero se dedica ello? Ni se sabe. ¿A quién benefician sus resultados, además de a las empresas que explotan el filón? A los que necesitan datos con apariencia de rigor académico para justificar insistir en su empeño de construir una realidad social distinta, porque la que es real no la pueden asumir en su discurso.

A este propósito, conviene recordar la iniciativa de José Domingo, quien propuso en el Parlamento autonómico que en la siguiente recogida de datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), para la elaboración del censo en Cataluña, se incluyeran preguntas simples para conocer la realidad lingüística de la Comunidad. Ello habría tenido la consecuencia de trabajar con datos reales de toda la población, y no los de una muestra. Además su coste habría sido muy escaso. Obviamente le tumbaron la iniciativa. ¡Cómo vamos a consentir conocer la realidad, si el objetivo es ignorarla!

Por eso, cuando las encuestas se hacen para complacer a quien las paga y para corroborar sus deseos o sus planes, ¿cómo prestigiarlas en tanto que herramientas al servicio del método científico? Una vía segura, pero muy lenta, es esperar a que el nivel del país mejore en todos los ámbitos, con la ambición de ser gente seria, pero eso, en nuestra realidad, merece un ¡largo me lo fiáis!; otra manera más rápida podría ser que algunos se pongan a trabajar con absoluta seriedad, sin necesitad de obtener rendimiento económico a corto plazo. Si lo hacen así, y aguantan el tiempo necesario, el prestigio acumulado por sus predicciones obligará a los políticos a ser más profesionales y dejará en la cuneta a los charlatanes a sueldo. Trabajar bien y esperar el fruto a medio y largo plazo; difícil elección.

Olegario Ortega es vicepresidente de Ágora Socialista

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4 Comments en “Elecciones y encuestas”

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  1. Erasmus - Lunes, 17 de diciembre de 2012 a las 09:41

    HAY QUE LEER EN CATALUÑA PRENSA ESTATAL DE MADRID Y LOS DOS ÚNICOS PERIÓDICOS EDITADOS EN CATALUÑA NO CONTROLADOS POR CIU

    Hay que curarse en Cataluña de la intoxicación que produce el ‘periódico único’, controlado por CiU, creado por Madí, de 7 tentáculos (La Vanguardia -‘boletín orgánico’ de CiU-, El Periódico, El Punt Avui, Ara, Nació Digital, Vilaweb y E-Noticies). A eso se añade la agencia ACN monopolizadora de la distribución de noticias en Cataluña que son objeto de una absoluta manipulación.

    Esos 7 periódicos, junto con la agencia noticiera, adoptan la línea de apoyo a la secesión de Cataluña dictada por CiU. Representan más del 90% de la audiencia de la prensa editada en Cataluña y dan la tónica al resto con muy contadas excepciones. Todo ello constituye un auténtico aparato de intoxicación de la opinión catalana de cuño ‘norcoreano’, inédito en una sociedad occidental. El antídoto contra tal toxicidad es leer periódicos estatales editados en Madrid y los dos únicos periódicos autóctonos catalanes no controlados por CiU.

    Los que lean en Cataluña prensa estatal de Madrid recibirán información libre y plural. Gustarán la vivacidad de la prensa hecha en libertad. Huirán la monotonía de los periódicos autóctonos catalanes con su único juguete de la secesión. Dejarán de tener como solo alimento la propaganda de CiU. Finalmente -‘last but not least’- no colaborarán al mantenimiento de un tinglado pseudo informativo controlado por CiU en su provecho (y secundariamente en el de toda la ‘familia nacionalista’), aparentemente de régimen de ‘empresa privada’, en realidad fraudulento e insolvente desde la perspectiva empresarial y que se tiene en pie solo por estar alimentado con dinero público.

    Prensa libre solo la hacen en Cataluña los 2 únicos periódicos catalanes de signo disidente no controlados por CiU, esto es, los digitales, LA VOZ DE BARCELONA (liberal-progresista), dirigido por Alejandro Tercero, y El Debat (socialdemócrata), dirigido por Alfons Quintá (http://www.eldebat.cat/). Ambos lectura imprescindible.

    Una de las claves del resultado de las pasadas elecciones autonómicas y del fracaso de CiU en ellas, según reconoció La Vanguardia, es que por primera vez en unas elecciones catalanas participaron intensamente en la campaña electoral los periódicos editados en Madrid (y los dos periódicos autóctonos no controlados), mientras que en todas las anteriores la campaña se desarrolló íntegramente en los medios autóctonos del sistema y primando al idioma catalán.

    Hay que tenerlo en cuenta para las próximas elecciones autonómicas catalanas, que tendrán lugar en dos años tras la legislatura más corta de la historia autonómica que se anuncia. Se puede decir que ya estamos en precampaña electoral y que en esas elecciones nos jugamos tanto como en las del 25 de Noviembre pasado.

    Aparte de buscar el interés propio es interés de las fuerzas no secesionistas en esas elecciones debilitar a CiU, principal fuerza secesionista y única preocupante. ‘Debilita la mano que te abofetea’ (Duverger).

    Cara a las previsibles elecciones adelantadas de 2014, y cuanto antes, es preciso neutralizar el ‘cañón’ del secesionismo que impulsa CiU: el ‘periódico único’.

    Erasmus

  2. AFOR - Lunes, 17 de diciembre de 2012 a las 10:38

    Esta es otra de los aspectos de la realidad que el nacionalismo controla en esta comunidad autónoma española. Oportuno artículo.

  3. José Ruiz - Lunes, 17 de diciembre de 2012 a las 22:15

    Excelente análisis de un hecho que es utilizado para enmascarar la realidad.
    Las encuestas bien hechas tienen gran exactitud sociológica, pero estas son caras y en política y en temas de opinión, no sirven las hechas por teléfono, que por su economía e interés partidista, son las más utilizadas, puesto que siempre salen según quiere el “contratador”, sin necesidad de seleccionar el universo al que queremos sondear.
    Pero en el caso español en el que prevalece la desconfianza ante el poderoso y el gobernante, la respuesta casi siempre o muy frecuentemente, está condicionada o es sencillamente falsa.
    ¿Qué votante se atreverá a confesar que va a votar a un partido tachado de “fascista” por ejemplo? Los 4 convencidos que pudiera haber y que con casi seguridad no les “toca” responder.
    Con respecto a la propuesta de José Domingo, creo que en parte fue incluida en los 2 últimos censos, sobre lengua/s, utilización y nivel alcanzado en las mismas. Pero con el miedo existente, (sí, miedo) y temor en los más valientes, sé de varias personas que mintieron en sus respuestas.
    Y los poderes establecidos como muy bien dice el autor, no están dispuesto que la posible realidad, les estropee sus deseos.
    Felicidades Olgario.

  4. Ramón Ibero - Jueves, 20 de diciembre de 2012 a las 12:50

    ENCUESTAS

    Considero que el breve e instructivo texto de Olegario debería abrir el camino a otros que ampliaran el campo de estudio y profundizaran en el tema de las encuestas como arma de control social en manos de los partidos políticos.

    Evidentemente, si conseguimos responder a la pregunta “cui prodest?” (¿a quién beneficia?), habremos averiguado por vía indirecta quién ha financiado una encuesta concreta y con qué fin.

    Y, como estamos en Cataluña, sin duda conviene recordar que toda realidad social asentada en una falsedad es una realidad social.

    Sí, mal que nos pese, pero sólo mientras dure Y es sabido que ninguna falsedad social dura eternamente.

    Pregunta de mi encuesta:

    “Cuánto tiempo va a durar la falsedad socio-política impuesta por los separatistas catalanes empeñados en mantener a más de la mitad de la población de Cataluña desprovista de sus derechos civiles y constitucionales por vía fraudulenta y por lo tanto delictiva?”

    Dos claves

    — En Cataluña, la política deben hacerla exclusivamente los catalanes, tanto para ellos como para los no catalanes.
    –Catalanes somos nosotros y aquellos que, en atención a sus méritos, nosotros decimos y decidimos que son catalanes.

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