España

El TC no pone límites a las mayorías cualificadas para los nombramientos del Consejo General del Poder Judicial

El Alto Tribunal rechaza el recurso de inconstitucionalidad, presentado por el PP, contra la reforma de la LOPJ del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que elimina las mayorías simples para elegir a los jueces.

Agencias / Redacción
Miércoles, 9 de enero de 2013 | 17:24

Sede del Consejo General del Poder Judicial, en Madrid.

El Tribunal Constitucional (TC) ha desestimado el recurso de inconstitucionalidad contra la Ley Orgánica 2/2004, de 28 de diciembre, de modificación de la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial (LOPJ) presentado en 2005 por el PP. La modificación de la LOPJ fue presentada y aprobada bajo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) y establece, entre otras cosas, el sistema de mayorías cualificadas para la elección de los magistrados de los altos cargos judiciales.

La sentencia 1/2013 del TC se ha hecho pública este miércoles y reconoce que, en contra de lo defendido por los populares, el Poder Legislativo tiene la máxima capacidad para establecer las mayorías cualificadas que considere oportunas para los nombramientos de los miembros del Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo y los respectivos tribunales autonómicos propuestos por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Aunque el fallo, cuyo ponente ha sido el magistrado Pablo Pérez Tremps y no se han firmado votos particulares, reconoce que una mayoría cualificada ‘refuerza la legitimidad de los nombramientos’. Actualmente, el CGPJ es el órgano encargado de los nombramientos de la mayoría de los magistrados de los altos tribunales (por ejemplo, es el encargado de elegir a dos de los miembros del TC).

Politización de la justicia

El PP argumentó en su momento que, con la reforma impulsada por el PSOE, se alteraba ‘el peso que en el CGPJ el constituyente quiso que tuvieran los vocales de extracción judicial, que ya no podrían adoptar por sí mismos las decisiones sobre nombramientos’. Una decisión derivada de las mayorías cualificadas necesarias. Los vocales de extracción judicial suman doce de los 20 que componen el CGPJ, frente al resto, que son abogados y juristas.

Los populares, según recogieron en su texto de inconstitucionalidad, consideraban que la reforma impedía que estos doce vocales de origen judicial pudieran adoptar por sí solos, sin acuerdo con los de procedencia de la abogacía o juristas, los nombramientos en altos cargos judiciales. Esto implicaba una politización de la justicia, según el recurso del PP.

Sin embargo, el Alto Tribunal no opina lo mismo que el partido ahora en el Gobierno. ‘La Constitución obliga, ciertamente, a que doce de los vocales sean elegidos entre jueces y magistrados de todas las categorías’, pero ‘no parece ser voluntad del constituyente que los vocales de origen judicial, cualquiera que sea su forma de designación, ocupen en el seno del CGPJ una posición distinta y superior de la que ocupan sus compañeros juristas’.

Sin límite al ‘legislador’

Para el PP, pese a todo, esta situación es sinónimo de situación de bloqueo por parte de las minorías, necesarias ahora para llegar a una mayoría cualificada. La reforma, por ejemplo, modificó el sistema de nombramiento de los presidentes de Sala y magistrados del Tribunal Supremo, y de los presidentes de los tribunales autonómicos, entre otros, y exige para realizar dichos nombramientos una mayoría cualificada de tres quintos en el pleno del CGPJ.

Los 82 congresistas del PP que firmaron el recurso consideraron que la reforma del PSOE ponía ‘de manifiesto la voluntad del Gobierno de incidir en el proceso de nombramiento de altos cargos judiciales’ y permitía que el reparto de los nombramientos judiciales respondiera a equilibrios o cuotas políticas.

La sentencia, por su parte, sostiene que la Constitución ‘no ha impuesto límite alguno al legislador a la hora de configurar el modo en que el CGPJ adopta las decisiones relativas a la provisión de plazas, salvo el respeto a los principios de mérito y capacidad‘ e incide en que ni el sistema de mayoría simple ni el de mayoría cualificada ‘son contrarios a la Constitución’, aunque sí se reconoce que los ‘una mayoría cualificada refuerza la legitimidad de los nombramientos’.

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2 Comments en “El TC no pone límites a las mayorías cualificadas para los nombramientos del Consejo General del Poder Judicial”

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  1. Erasmus - Miércoles, 9 de enero de 2013 a las 18:41

    HAY MUCHAS MANERAS DE HACER LAS COSAS

    No importa. Tan democrático es un sistema como otro. Hay muchas maneras de hacer las cosas.

    Erasmus

  2. ANS. HISPANO. - Jueves, 10 de enero de 2013 a las 13:58

    ELLIOTT Y EL DEBATE CATALÁN
    Francesc de Carreras
    La Vanguardia 9 Enero 2013

    En el actual debate mediático sobre la independencia de Catalunya se habla mucho de la historia, de sus razones históricas, de los agravios frente a España. Pero callan los historiadores y su silencio es una forma de asentimiento a la opinión dominante. Y esta opinión dominante puede resumirse en una frase: “Desde hace 300 años, desde 1714, España expolia y oprime a Catalunya”. Un mensaje claro y directo. Y simple y falso. Pero que hace mella.

    Últimamente, un historiador eminente ha empezado a terciar en el debate. Se trata nada menos que del británico John H. Elliott. A sus 82 años, desde su residencia de Oxford, hace declaraciones de una envidiable lucidez. A raíz de su último libro (Haciendo historia, Taurus, 2012), una recapitulación de su vida como historiador, ha concedido algunas entrevistas en las que se le ha preguntado sobre la actual situación de Catalunya y, como es natural o, mejor dicho, como es su obligación moral, ha respondido con toda sinceridad.

    Elliot es probablemente la más respetada autoridad en la historia española de los siglos XVI y XVII. Además, es un profundo conocedor de Catalunya. En los primeros años cincuenta, tras licenciarse en Cambridge, se vino a Barcelona y residió en ella durante algún tiempo, el suficiente para aprender a hablar perfectamente catalán y castellano. Se introdujo en el mundo académico de la época y trabó amistad y complicidad intelectual con Jaume Vicens Vives y su escuela.

    Vicens se había situado, ya desde antes de la guerra, en una posición crítica frente a la historia romántica que predominaba en Catalunya. Así lo explicó John H. Elliott en El País Semanal del pasado domingo: “Al ver lo que estaba intentando hacer Vicens Vives, desmitificar la historia de Catalunya, enseguida me encontré del lado de este grupo. Me di cuenta del peligro de la mitología en la formación de identidades colectivas y nacionales”.

    En otra entrevista publicada en octubre pasado, a preguntas de Tulio H. Demicheli, insistía en lo mismo: “Vicens Vives quería eliminar las categorías de ‘agravio’ o ‘expolio’ a la relación de España con Catalunya, un continuo ‘victimismo’ desde el compromiso de Caspe que es un reduccionista. Esos tópicos respondían más a los rencores que la arrogancia castellana había provocado en la sociedad catalana que a la realidad histórica, porque no es verdad que hubieran ‘perdido libertades’ en 1714, ni que el Principado fuera ‘más democrático’ antes que después de Felipe V.”

    Ciertamente esta desmitificación de la historia catalana era una de las pretensiones de Vicens Vives. Pero su prematura muerte en 1960 truncó esta tarea y, en la entrevista de El País, Elliott considera hoy que sus esfuerzos han sido baldíos: “Me habría gustado que en la Catalunya actual Vicens Vives hubiera ganado esa batalla, pero después de una o dos generaciones parece que no la ganó. Para mí ha sido muy triste, porque creo que una sociedad necesita sus mitos, pero si los mitos dominan y entorpecen una auténtica investigación, llegamos a una situación en la que el pueblo queda ensimismado y adopta una postura de agravio pensando que todos los desastres han sido culpa de otros. En ese momento es cuando se llega a una situación de crispación por cualquier problema. Hay políticos que se aprovechan de esto para fortalecer los mitos, para poner un énfasis excesivo en el victimismo y no darse cuenta de los problemas internos de una sociedad. Eso es lo que me preocupa especialmente”.

    Es decir, lo que preocupa a Elliott es que los historiadores catalanes -se entiende, la mayoría dominante- han vuelto a la historia de antes, la que cultiva mitos al servicio de las ideologías políticas y provoca una sociedad ensimismada, en la que el agravio se magnifica y el victimismo sistemático se utiliza para ocultar los verdaderos problemas. Es un retrato exacto de lo que está sucediendo: se utilizan los falsos “300 años de opresión española” para encubrir, tapar y disimular, el desgobierno actual. Y buena parte de los historiadores catalanes son cómplices de esta situación.

    ¿Por qué no explican que el 11 de septiembre de 1714 fue el final de una guerra de sucesión a la Corona de España provocada por el enfrentamiento entre las grandes potencia europeas? ¿Por qué no explican que en dicha fecha no perdieron los catalanes libertad alguna sino únicamente los antiguos fueros estamentales?

    ¿Por qué no explican que el siglo XVIII, gobernando los Borbones, empezó la prosperidad económica de Catalunya, tras siglos de decadencia, los dos últimos bajo gobierno de los Austria?

    ¿Por qué no explican que el auge del siglo XIX está basado muy fundamentalmente en el libre comercio con América concedido por Carlos III, un rey Borbón, mientras esta libertad fue negada antes por la dinastía de los Habsburgo?

    ¿Por qué no explican que la política proteccionista de los gobiernos españoles a la industria catalana durante los siglos XIX y XX, hasta el Plan de Estabilización de 1959, fue en beneficio de las empresas de Catalunya y, probablemente, en perjuicio de los consumidores del resto de España?

    En todo ello deben mojarse los historiadores.

    http://www.lavanguardia.com/opinion....reras.html

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