Opinión

El gobierno de los incondicionales

‘Para tener un gobierno fuerte y estable, lo mejor es incorporar en el mismo a las diferentes sensibilidades, para contar de esa manera con diferentes opiniones y poder contar con un conjunto de referentes e informaciones que te permitan tomar una decisión informada y te mantengan en contacto con la realidad. En un gobierno conformado principalmente por tu círculo más próximo existe el riesgo de falta de debate, de falta de consideración de las diferentes alternativas y opciones ante decisiones difíciles y situaciones complicadas como la actual; y para unir fuerzas y promover que haya un mayor número de personas trabajando juntos en pos de los mismos objetivos compartidos y evitar, de paso, que dentro de tu propio partido preparen tu funeral político sacrificándote por otro líder cuando sea necesario’.

Víctor Andrés Maldonado
Viernes, 11 de enero de 2013 | 12:19

Una de las ventajas de haber trabajado en el mundo de las relaciones internacionales durante un buen número de años es tener marcos de referencia con los que comparar situaciones que se dan en otras partes del mundo. Si bien es cierto que cada país es diferente, debido a sus características propias: población, historia, entorno geográfico, nivel de desarrollo económico y político, etc., en base a mi experiencia, he llegado al covencimiento que existen pautas que nos pueden dar pistas sobre la evolución probable de una situación específica en un país determinado.

Al ser investido presidente de la Generalidad en 2010, Artur Mas nos dijo que quería poner la casa en orden después del desaguisado del tripartito y hacer frente a la crisis económica en Cataluña. Por ello, Mas definió a su primer gobierno como “el gobierno de los mejores”. A mi, personalmente, me gustó el lema utilizado; además, ¿quién podría oponerse a la idea de elegir a los mejores para luchar contra una crisis que ya empezaba a dar muestras claras de extrema dureza? Sin embargo, en lo que sí destacaron los “mejores” fue en aplicar políticas de recortes en un claro enfoque neoliberal yendo incluso más allá de lo aplicado por el Gobierno de Mariano Rajoy en el ámbito del Estado.

En esas estábamos, cuando se produjo la manifestación del pasado 11 de septiembre y el presidente autonómico nos regaló con una convocatoria anticipada de elecciones para ponerse al frente del “clamor” (independentista, por supuesto), que yo diría tenía al menos dos lecturas no necesariamente complementarias: subida del independentismo y descontento social por las políticas de recortes aplicadas tanto en Cataluña como en España en su conjunto. Todos sabemos el resultado: de solicitar una mayoría excepcional a recibir un varapalo electoral que ha hecho más difícil la gobernabilidad de Cataluña y la toma de decisiones para afrontar la crisis económica que padecemos.

Ante esta situación, cabía la posibilidad de formar un gobierno de base amplia apoyado por varios partidos políticos que permitiera abordar de manera conjunta la gravedad de la situación. Eso es lo que ha ocurrido en otros países de nuestro entorno (empezando por Grecia y acabando por Italia), donde los principales partidos del arco parlamentario se han puesto de acuerdo para afrontar la crisis. Pero en Cataluña, no. Aquí, no. La lectura ha sido diferente: ponerse al frente de la manifestación reafirmando el mandato hacia el proceso soberanista sobre la base de que la independencia nos proporcionará los medios para solucionar la crisis y evitar los recortes.

Para ello, el primer intento fue conformar un gobierno de coalición con ERC, pero, ante su imposibilidad, se ha llegado a un acuerdo de legislatura para sostener el gobierno de CiU apoyado en tres elementos fundamentales: primero, una hoja de ruta para la convocatoria de una consulta sobre el futuro político de Cataluña donde se prevee el establecimiento y/o la preparación de diferentes estructuras que permitirían echar a andar el nuevo Estado de inmediato (Agencia Tributaria, banco público, Seguridad Social, administración de justicia, etc.); segundo, una larga lista de propuestas tanto legislativas como de actuación de la Administración autonómica (ventanilla única empresarial, ley de regulación del comercio, ley de contratos públicos, pacto contra la pobreza, etc.) con el fin de afrontar la recuperación económica y fortalecer la cohesión social y los servicios públicos; y, tercero, un marco presupuestario donde se detallan la introducción de nuevos impuestos o la modificación de algunos ya existentes (sobre depósitos bancarios, Patrimonio, Sucesiones, euro por receta, etc.), así como criterios para el recorte de los gastos (reversibilidad de los recortes, menor incidencia en colectivos vulnerables, incentivar la generación de actividad económica, etc.).

Por supuesto, el acuerdo de legislatura es explícito en apuntar hacia la causa de todos los males que nos afligen: el comportamiento desleal y asfixiante del Estado español, empezando por el incumplimiento sistemático de los acuerdos alcanzados con Cataluña, pasando por el déficit fiscal estructural del 8,5% del PIB de Cataluña con el resto de España y acabando por un reparto desproporcionado de la reducción del déficit previsto para 2013 sobrecargando el esfuerzo a realizar por las Comunidades Autónomas. En una palabra, el culpable se llama España y la solución la independencia.

En mi opinión, el acuerdo de legislatura adolece de dos deficiencias fundamentales: en primer lugar, es una larga lista de elementos a menudo inconexos entre sí, una especie de cajón de sastre donde se puede encontrar un poco de todo pareciéndose más a un programa electoral (o mejor, a la fusión de los de CiU y ERC, sobre todo de este último) que a un verdadero y coherente programa de gobierno, a la vez que excesivamente ambicioso para una legislatura que se anuncia relativamente corta (un máximo de dos años, según lo expresado por Oriol Junqueras); en segundo lugar, una incoherencia manifiesta entre dos filosofías económicas contrapuestas, por un lado, la de la austeridad defendida por el equipo económico de CiU y sobrevenida por la reducción del déficit público acordado con Bruselas y, por el otro, la del incremento de la progresividad en los impuestos y protección de los más vulnerables defendida por ERC.

A esta situación hay que añadir que algunas de las propuestas incluidas en el acuerdo de legislatura supondrán la creación de nuevos organismos y estructuras, con el correspondiente gasto adicional para el presupuesto de la Generalidad. Esta es una mezcla explosiva que augura una legislatura inestable. Esta impresión se refuerza por el hecho de que ERC se reserva el derecho a ejercer como partido de oposición en aquellas materias no cubiertas por el acuerdo de legislatura, es decir, deja la puerta abierta a que el gobierno de CiU se quede en minoría. En el caso de que se produjera en el marco de la aprobación de los presupuestos de la Generalidad, la crisis estaría servida. No es posible sostener parlamentariamente a un gobierno y a la vez pretender tener las manos libres para hacer oposición cuando mejor te convenga.

Por el contrario, el acuerdo tiene un elemento unificador que le da sentido y cohesión (lo que los franceses llaman un hilo conductor): el proceso soberanista. Lo que es curioso en este contexto es el hecho de que el acuerdo no se para en la preparación de la consulta de autodeterminación, sino que va mucho más allá y prepara el camino para el salto final hacia un Estado propio dando por sentado que el resultado de la consulta será positivo. En cierto sentido, podríamos hablar de un proceso revolucionario al revés, es decir desde el poder, en lugar de desde abajo hacia arriba. Pero, además, este proceso esconde elementos que pueden poner en cuestión la ruptura de la legalidad existente, poniendo en un verdadero compromiso a los ciudadanos de Cataluña al tener que verse obligados a elegir entre dos legalidades, lo que a su vez podría llevar a preguntarnos el porqué cumplir con la legalidad cuando nuestros propios líderes electos no lo hacen. A este respecto, tengo que confesar que me he quedado un poco más tranquilo cuando Francesc Homs, actual consejero de la Presidencia, ha dicho hace unos días que ante la creación de la Agencia Tributaria catalana, los ciudadanos no estarán obligados a escoger entre ésta y su homologa española (¡se imaginan lo que podría pasar en tal caso!).

Pero volviendo al gobierno nombrado por el presidente autonómico Mas en su segunda etapa, y como se ha puesto ya de manifiesto en varios medios de comunicación, este está conformado por su entorno más cercano, por el núcleo duro que lo rodea (por el llamado pinyol), apartando del mismo a otras sensibilidades dentro de su partido. En mi experiencia internacional, esto suele ocurrir cuando el líder se siente atacado y su posición en peligro, lo que le lleva a reaccionar buscando la seguridad de sus leales. Pero en realidad, lo que denota es un síntoma claro de debilidad que normalmente anuncia el principio del fin del gobernante.

Para tener un gobierno fuerte y estable, lo mejor es incorporar en el mismo a las diferentes sensibilidades, para contar de esa manera con diferentes opiniones y poder contar con un conjunto de referentes e informaciones que te permitan tomar una decisión informada y te mantengan en contacto con la realidad. En un gobierno conformado principalmente por tu círculo más próximo existe el riesgo de falta de debate, de falta de consideración de las diferentes alternativas y opciones ante decisiones difíciles y situaciones complicadas como la actual; y para unir fuerzas y promover que haya un mayor número de personas trabajando juntos en pos de los mismos objetivos compartidos y evitar, de paso, que dentro de tu propio partido preparen tu funeral político sacrificándote por otro líder cuando sea necesario.

En conclusión, me temo que hemos pasado de un gobierno de los “mejores” a un gobierno de los “incondicionales”. Sólo pondré un ejemplo de lo que este tipo de aislamiento del líder puede originar: según diversos medios de comunicación, Homs (encargado de las relaciones internacionales dentro del gobierno de la Generalidad, pero al parecer sin experiencia en este ámbito) se jactaba hace unos días de haber iniciado contactos con Bruselas para lograr relajar el déficit fiscal de las CCAA (y, por tanto, también de Cataluña) en 2013 del 0,7% al 1,5%, pero fue corregido de inmediato por el portavoz de Economía de la Comisión de la Unión Europea quien dejó claro que el único interlocutor que reconoce es al Gobierno español.

Es, quizás, en este contexto de debilidad (tanto respecto del acuerdo de legislatura entre CiU y ERC, como dentro del propio gobierno) donde hay que encuadrar el próximo establecimiento del Consejo Catalán para la Transición Nacional (previsto en el mismo acuerdo) formado por personalidades de reconocido prestigio y partidos que defienden el derecho a decidir, lo que podría permitir un mayor abanico de voces y opiniones. El único problema es que, al final, estamos hablando otra vez del mismo punto de vista: escuchar a los que promueven el proceso soberanista.

Claro que existe también una lectura alternativa. Estoy convencido de que el presidente autonómico Mas es un hombre inteligente y que todo lo que hemos vivido hasta ahora, desde el varapalo electoral que sufrió el pasado 25 de noviembre, puede esconder una sutil y fina estrategia que le permitiría rehacerse políticamente. La idea podría ser demostrar en los próximos meses que ERC no es un socio razonable ni fiable para gobernar, a la vez que aprovechar los errores del PP para seguir poniendo de manifiesto que de España no puede venir nada bueno, y convocar nuevas elecciones en Cataluña en el horizonte de un año o año y medio, con la esperanza que un doble victimismo devuelva a CiU los votos que perdió a finales de noviembre pasado. A ustedes -lectores- les toca decidir si esta alternativa tiene algún viso de ser posible o es mera especulación sin fundamento. ¿Quizás una mezcla de las dos?

Para terminar, sólo decir que se acercan tiempos complicados. El primer acto lo veremos en el Parlamento autonómico de Cataluña el próximo 23 de enero durante la discusión de la ‘Declaración de Soberanía del Pueblo de Catalán’, que intentará sentar las bases sobre la cual erigir una nueva legalidad y otorgar legitimidad democrática a la futura consulta de autodeterminación en el caso de que el Gobierno de España se oponga a su celebración. Importante conocer la posición que adoptarán tanto el PSC como ICV-EUiA.

Víctor Andrés Maldonado es economista y experto en relaciones internacionales

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6 Comments en “El gobierno de los incondicionales”

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  1. ANS. HISPANO. - Viernes, 11 de enero de 2013 a las 12:36

    LA PRENSA DEL “MOVIMENT” MIRA PARA OTRO LADO.

    La prensa del Movimiento del “régimen catalaní” al 4%
    (La Vanguardia, El Periódico, Avui, TV3%, etc)
    la de las Editoriales conjuntas y univocas continúa callada y
    mirando para otro lado.
    Como tiene que ser. Con un par…
    Para algo les paga il Padrino Pujolone Trinconetti.

    La prensa de investigación en el oasis del Honorable Reino
    de la Pujolandia siciliana ni se conoce ni se le espera.
    Para conocer cómo van las cosas, los españoles solo
    podemos informarnos con la prensa de Madrid que es libre,
    investiga y no se casa con nadie. Y además está repleta de
    buenos profesionales catalanes que se han “exiliado”
    huyendo de la “mafia pujolera” y en busca de LIBERTAD.

  2. ANS. HISPANO. - Viernes, 11 de enero de 2013 a las 12:50

    ‘FORJARON ESPAÑA’
    Por José Javier Esparza y Carmelo López-Arias
    LD 12.05.11

    Las LAUDES HISPANIAE constituyen un género muy temprano de nuestra literatura, pero sólo adquieren un tono de reivindicación de la identidad nacional a partir del prólogo, de “estirpe virgiliana” según Claudio Sánchez-Albornoz, con el que San Isidoro de Sevilla abre su Historia de los godos, los suevos y los vándalos.

    Casi dos siglos antes, sí, el poeta calagurritano Prudencio había derrochado versos con los que ensalzar las tierras y las ciudades de Hispania, pero… de Hispania como provincia romana. Su provincia romana. Ahí se detenía el patriotismo.

    San Isidoro, sin embargo, canta las glorias de un pueblo en plena asunción de una existencia política propia, y él y los suyos desempeñarán un papel decisivo en ese proceso: una familia bendita de Dios que consiguió vivificar con un alma católica el cuerpo de España, ya unificado por un monarca arriano.

    Leovigildo derrotó a suevos y bizantinos, redujo los focos de resistencia astures y cántabros y dejó a los Visigoths como clase única dominante sobre el viejo sustrato hispanorromano. Levantó la estructura de lo que hoy denominaríamos un Estado con las fronteras bien definidas, si bien ad intra el abismo social seguía abierto entre el pueblo, fiel al Papa, y la élite renuen­te a aceptar la divinidad de Cristo. Sin cubrir esa fisura la unidad ha­bría resultado ficticia y débil.

    Pero la Providencia envolvió la estirpe de Leovigildo con el manto de otra estirpe singular, la de Severiano, un noble de Cartagena cuya sangre era puente entre las dos realidades, en cuanto hijo de católico y arriana. Hombre valiente y fiel a la Iglesia, sus cuatro vástagos llegaron a los altares: San Fulgencio, que fue obispo de Écija; Santa Florentina, fundadora de cuarenta conventos, y, sobre todo, San Leandro y San Isidoro.
    San Leandro aprovechó su ascendiente sobre Hermenegildo y Recaredo, los hijos de Leovigildo, para llevarlos a la Fe. Al primero le costó el martirio negarse a comulgar de manos de un obispo arriano, y de esa sangre, simiente de cristianos, brotó la gracia del momento capital de nuestra historia: la conversión de su hermano en 587, ya como rey, y la proclamación en el III Concilio de Toledo de la religión católica como la propia del reino.

    En 589 San Isidoro asistió al evento. Tenía treinta y tres años y no era aún obispo. Sucedió a su hermano en la sede hispalense en 596: llegaba su momento en la historia al cruzar el ecuador de una vida intelectualmente feraz. Marcelino Menéndez Pelayo juzga su entendimiento como “el más sintético, universal y prodigioso de su siglo”, y fray Justo Pérez de Urbel ve en él al “doctor universal de un milenio”. La teología, el derecho, la historia, la literatura o la astronomía formaban parte de sus saberes, y la pretensión universal de sus Etimologías, mentís formidable del supuesto oscurantismo medieval, las convierte en el gran precedente cristiano de la anticristiana Enciclopedia, también por el importante elenco de supersticiones que condena, prestigiosas y antiguas como las de Zoroastro o Egipto, o contemporáneas del santo y no menos torpes.

    El papa Inocencio XIII elevó a San Isidoro a la consideración de doctor de la Iglesia en 1722, mas para nosotros su relevancia va más allá de tan elevada estima doctrinal. Su conocimiento de las ciencias sagradas se puso al servicio no sólo de la gloria de Dios, sino de la audacia política que late en otro de sus grandes empeños unificadores: la liturgia.

    La ley de la oración es la ley de la fe, dicen los teólogos: como se reza, se cree. San Isidoro percibió además que la ley de la oración es asimismo la ley de la caridad, al menos de la caridad política: si rezamos unidos, permaneceremos unidos. En un mundo tan fragmentario no fue poca cosa, por ejemplo, que el día de la Pascua fuese el mismo para todos, o que se extendiese un único ritual de inmersiones para el bautismo, o que la música imperase en los templos limpia de toda contaminación profana. Hay una arquitectura sagrada isidoriana como hay oficios (el de Sábado Santo, nada menos) y antífonas que se le atribuyen o que él reconoce: “Cosas propias de mi pobre ingenio”, proclamaba con humildad. Él definió la liturgia visigótica, signo de identidad nacional hasta que la sustituyó, a partir del siglo xi, el rito romano.

    Cuatro centurias oraron los españoles, en cuanto españoles, bajo las normas que fijó en 633, tres años antes de su muerte, un provecto San Isidoro ya venerado por todos. Fue en el IV Concilio de Toledo, en el que se ha visto además un precedente de las Cortes medievales, y donde, con la primera unción de los reyes con el óleo santo, la monarquía hispánica se definió como institución al servicio de la Iglesia.

    San Isidoro sustituyó a San Leandro en el asesoramiento y consejo a Recaredo, y lo continuó con su hijo Liuva. Combatió el empeño de restauración arriana de Witerico, apoyó el regreso de Gundemaro a la ortodoxia y vivió una gozosa complicidad con Sisebuto, su amigo, y con Suintila, en cuya magnanimidad y compasión con los más débiles veía las virtudes modélicas del gobernante cristiano. Pero frenó las apetencias de dominio de todos ellos, pues, aunque firme defensor de la alianza del trono y el altar, advirtió y combatió la invasión de prerrogativas civiles en materia eclesiástica, que se desbocó a su muerte.

    De estirpe goda, San Isidoro había asumido la herencia autóctona, convirtiéndose en un entusiasta de la unidad nacional y creador de una cultura específica que sobrevivirá a la invasión islámica como catalizador y referente de la Reconquista. Sin él no se entienden ni don Pelayo en la obertura ni Isabel y Fernando en el aria final del primer acto de nuestra ópera verdiana. Ensalzado universalmente como sabio de la humanidad y doctor de la Iglesia, para España es, ante todo, un padre de la patria. ¿El padre de la patria, quizás?

    LAUDES HISPANIAE
    (San Isidoro de Sevilla, siglo VI):

    1. ¡Oh España, madre sagrada y siempre feliz de príncipes y de pueblos! Eres la más hermosa de todas las tierras, habitadas y por habitar, desde Occidente hasta las Indias. Con todo derecho eres ahora la reina de todas las provincias, luminaria de la que se benefician tanto el Oriente como el Ocaso. Tú eres el encanto y el ornamento de todo el orbe, la parte más ilustre de la tierra, en la que se regocija sobremanera y florece espléndidamente la gloriosa fecundidad del pueblo godo.

    2. Con gran indulgencia, aunque merecidamente, te enriqueció la naturaleza con notable abundancia de todo tipo de bienes. Eres rica en frutos, copiosa en uvas, alegre en cosechas; te vistes de mieses, los olivos te ofrecen sus sombras, y las vides te sirven como vestido. Tus campos están llenos de flores, tus montes te hacen frondosa, y tus costas abundan en peces. Estás situada en la zona más agradable del mundo; gracias a ello, ni te abrasa el ardor del sol tropical, ni te agarrota el rigor de los hielos glaciales, sino que abrazada por la zona más templada del cielo, te nutres de felices céfiros. Porque, efectivamente, tú haces posible la fecundidad de los campos, el precioso valor de las minas, y cuanto de hermoso tienen los seres vivientes. Y de ninguna manera tienen por qué minusvalorarte esos ríos a los que ennoblece la merecida fama de sus rebaños.

    3. Superas a Alfeo en caballos y al Clitumno en reses, por más que el sagrado Alfeo pueda entrenar a sus veloces cuadrigas por las pistas para hacerse con las palmas olímpicas, y el Clitumno se dedicara en el pasado a ofrecer en sacrificio enormes novillos en el Capitolio. Gracias a tus abundantísimos pastos, no necesitas ambicionar los prados de Etruria, ni, rebosante de palmas, te admiras ante los bosques de Molorco; tampoco sientes envidia de los carros de Élide en la carrera de tus caballos. Tú eres feracísima gracias a tus caudalosos ríos, los torrentes que arrastran pepitas de oro te visten de color amarillo, posees la fuente que engendra la mejor caballería, y te pertenecen los vellones teñidos de púrpura que brillan igual o más que los colores de Tiro. En ti se encuentra la piedra preciosa que brilla en el sombrío interior de los montes y resplandece casi como el sol.

    4. Además, eres rica en hijos, en piedras preciosas y en púrpura; por otra parte, a tu gran fecundidad deben su existencia numerosos talentos y gobernantes de imperios, eres opulenta para encumbrar príncipes y feliz a la hora de parirlos. Con razón te deseó desde siempre la áurea Roma, cabeza de los pueblos; y, aunque el romano terminara un día poseyéndote gracias a su Romúlea fortaleza, al final el floreciente pueblo godo, tras numerosas victorias por todo el orbe, te robó el corazón y te amó, y goza ahora de ti con segura felicidad entre la pompa regia y el esplendor del imperio.

  3. Erasmus - Viernes, 11 de enero de 2013 a las 13:05

    DECLARACIÓN DE SOBERANÍA

    El PSC ya ha dicho que votará no a la Declaración de Soberanía del 23 de enero (si no la aplazan al quedarse solos la familia nacionalista: CiU, ERC, CUP). Falta saber lo que hará ICV que es semisoberanista.

    Erasmus

  4. Erasmus - Viernes, 11 de enero de 2013 a las 16:12

    TV3%. Muy bien.

    Erasmus

  5. Eduardo Pinzolas Germán - Viernes, 11 de enero de 2013 a las 17:19

    Estando de acuerdo con la formulación de hechos que expone el articulista, me gustaría hacer algunos matices:

    1. No debe olvidarse nunca que el argumento o pretexto económico, aunque puesto como bandera últimamente, es coyuntural y secundario. Se trata de un instrumento para captar más adeptos no necesariamente nacionalistas al independentismo, adeptos que necesitan para hacer más viable la consecución de los objetivos. La causa profunda, verdadera e inmutable del independentismo es sentimental, de carácter identitario y cultural, y ese “sentimiento” nacionalista ha sido inculcado en la persona desde la infancia, bien sea por tradición familiar, bien sea por influencia del sistema educativo, de los medios de comunicación o de las relaciones sociales, o bien sea por la suma de todo ello.

    2. No creo que Artur Mas posea la inteligencia que le supone el articulista y, por tanto, sea capaz de urdir esa estrategia que apunta en el penúltimo párrafo. Creo más bien que el proceso iniciado en la Diada del 2012 (o incluso antes, desde la conversión de Jordi Pujol al independentismo) va en serio o trata de ir en serio.

    3. Si me equivocara y todo resultara ser una estrategia “maquiavélica” para acrecentar su poder y el de su partido, sería incluso peor. Es imperdonable jugar con la gente y provocar el daño que ha hecho y sigue haciendo a la sociedad catalana por una pura cuestión de provecho político personal.

  6. Romualdo - Sábado, 12 de enero de 2013 a las 11:24

    Yo, recordando la comparecencia en TVE tras conocerse el desastroso resultado, creo que las caras de Pujol, Durán y De Gispert estaban pidiendo la dimisión de Mas.

    Pero no ha dimitido y como al no conseguir el Pacto Fiscal se creyó respaldado por la población para coaccionar al gobierno planteando el referéndum independentista ha decidido, naturalmente con el apoyo de los de la cara seria, tirar para adelante y que sea lo que Dios quiera.

    No es ninguna estrategia fina porque si Mas fuera un fino estratega no habría metido la pata de forma tan escandalosa con la convocatoria de elecciones anticipadas. Puede ocurrir, como dice el señor Andrés Maldonado, que tras la ruptura del Pacto dentro de año y medio vuelva a convocar elecciones y le salgan bien. Pero no respondería a ninguna estrategia, sería fruto de la casualidad. Porque esa posibilidad existe como existe que le salga todavía peor y termine de hundirse.

    Todo dependerá de cómo vayan discurriendo los acontecimientos.

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