Opinión

Del concepto de normalización

‘Desde la Revolución francesa (1789), se ha impuesto, y por este orden, la trilogía ‘liberté, égalité, fraternité’. En un país libre y sin fronteras, como España, los ciudadanos son libres de instalarse donde les apetezca y deberían poder hacerlo; y son también libres para aprender y utilizar la o las lengua(s) que prefieran y deberían poder ejercer este derecho’.

Manuel I. Cabezas González
Lunes, 4 de febrero de 2013 | 10:11

Desvelada la primera mentira, vamos a ocuparnos de una nueva, que se asienta sobre esa primera patraña en la que se afirma, sin sonrojarse, que el catalán es la lengua propia de Cataluña. En efecto, de esta primera patraña, la casta política catalana ha sacado la conclusión de que había que proceder a la normalización del uso del catalán en todos los ámbitos (social, económico, educativo, cultural, etc.). De aquellos polvos (la lengua propia de Cataluña es el catalán), los lodos de la normalización lingüística. Ahora bien, ¿qué se entiende o habría que entender por normalización y por normalización lingüística?

Normal. Anormal. Normalización. El contenido semántico de estas tres unidades léxicas está interrelacionado y el significado de una está delimitado por el significado de las otras. Por eso, explicitar este contenido, consultando ese templo del saber semántico que es el diccionario de la RAE, parece necesario para huir de las memeces, proferidas por la casta política y ciertos lingüistas de servicio.

Por definición, toda unidad lingüística tiene significados diferentes. Así, normal es aquello que se encuentra en su medio natural; o aquello que es regular y ordinario y que se toma como norma o regla; o aquello que no es raro o que no tiene deficiencias. Anormal significaría todo lo contrario: lo que se halla fuera de su estado natural; lo infrecuente, estadísticamente hablando; lo que es raro o tiene deficiencias. En fin, normalización sería la acción y el efecto de normalizar: regularizar o poner en orden lo que no está, hacer que algo se estabilice en la normalidad, tipificar (ajustar a un tipo o norma), acabar con lo anormal. Ahora bien, determinar qué es normal o anormal y precisar los límites y el significado de normalizar y de normalización implica siempre un cierto grado o dosis de subjetivismo.

Normalización lingüística. En teoría, el significado de esta expresión se desprende o se infiere de las definiciones precedentes y está muy claro. En efecto, esta expresión, aplicada a la lengua catalana, denota que el uso del catalán es considerado anormal, antinatural, raro, deficiente, ilógico; y por lo tanto, se debe hacer lo necesario para que se transforme en normal. Ahora bien, como lo acabamos de precisar, la normalización lingüística es también un concepto relativo. No es fácil ni evidente determinar cuándo se ha llegado a una situación de normalidad o cuando se ha conseguido la normalización del uso de la lengua catalana. No hay consenso ni sobre esto ni sobre los medios que hay que utilizar para conseguirlo.

Para unos, los partidarios del bilingüismo equilibrado, con la normalización lingüística aplicada en Cataluña, se ha llegado ya demasiado lejos: se ha practicado una radical discriminación positiva del catalán; y esto ha provocado choques de convivencia con el español, eliminándolo como lengua vehicular de la enseñanza y como lengua de comunicación en todas las situaciones formales e institucionales (Parlamento autonómico, medios de comunicación catalanes, instituciones públicas, etc.), poniendo en entredicho, no su uso social, sino su aprendizaje y su dominio funcional por parte de los ciudadanos de Cataluña. Sin embargo, para otros, los de la casta política nacionalista -y a pesar de todo lo hecho durante 30 años y del estatus actual del catalán en todos los ámbitos formales de la sociedad catalana- el catalán sigue y está en peligro de desaparición ante el vigor de esa lengua de gran difusión que es el español.

Ante estos balances totalmente opuestos, ¿qué dice la lingüística o un análisis objetivo, racional y desapasionado de la mal llamada normalización lingüística de la lengua catalana? Como ya hemos analizado y argumentado, el lenguaje y la lengua son atributos del ciudadano y nunca de un grupo social o territorio. Por lo tanto, en ausencia de coacciones, lo normal es que, en un mismo territorio, convivan ciudadanos con lenguas propias diferentes. Ahora bien, cuando se llevan a cabo políticas lingüísticas totalitarias y autoritarias, como las de la Generalidad, se imponen, manu militari, las falsas ecuaciones siguientes: una lengua = una nación; una nación = un territorio; un territorio = una lengua. Y, como correlato, se considera anormal que en Cataluña convivan varias lenguas propias. Y esta situación de anormalidad debe ser normalizada, imponiendo el catalán a todos los ciudadanos de Cataluña, con independencia de su voluntad, aunque esto implique pisotear uno de los derechos fundamentales de la persona: los derechos lingüísticos, que implican el derecho a decir lo que se quiera en la lengua que el ciudadano elija en cada momento y el derecho a elegir la lengua vehicular en la educación de sus hijos.

Desde la Revolución francesa (1789), se ha impuesto, y por este orden, la trilogía liberté, égalité, fraternité. En un país libre y sin fronteras, como España, los ciudadanos son libres de instalarse donde les apetezca y deberían poder hacerlo; y son también libres para aprender y utilizar la o las lengua(s) que prefieran y deberían poder ejercer este derecho. Si esto sucediese, las lenguas que ofrecieran mayores ventajas y perspectivas a los ciudadanos lograrían mayor difusión y se impondrían por sí solas. Así, como lo afirma Jesús Mosterín, “la evolución lingüística y la frecuencia de uso [del catalán o del español] será la resultante de muchas decisiones individuales libres y no de una imposición política. Sólo cuando esto se haya conseguido, podremos hablar de normalización lingüística [de Cataluña y de España]”.

Coda: “Je ne demande pas à être approuvé, mais à être examiné et, si l’on me condamne, qu’on m’éclaire” (Charles Nodier).

Manuel I. Cabezas González es profesor titular de Lingüística y de Lingüística Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona

Este es el segundo texto de una serie de cinco. Anteriormente, se ha publicado La lengua propia de Cataluña.

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56 Comments en “Del concepto de normalización”

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  1. JJGD - Jueves, 7 de febrero de 2013 a las 19:11

    BoigxTu: Resulta que en Estados Unidos la mayor parte de la gente es monolingüe en inglés, y según mis últimas noticias dominan el mundo, o al menos eso parece. Los mejores hospitales, las mejores universidades, la meca de la investigación, premios Nobel, etc. Y eso a pesar de ser monolingües la inmensa mayoría de su población. Tengo entendido que Kant no dominó más que el alemán, como Goethe; también Beethoven. Cuando Einstein fue a USA no dominaba el inglés, y cuando lo aprendió sus alumnos se quejaban de fuerte acento germánico a veces ininteligible. Por eso me parece algo absurdo eso de que en Cataluña hasta el más burro habla dos idiomas. Lo que no dice nada es que se puede ser tonto en muchos idiomas, o inteligente en uno solo. De paso pronto hablaré con una prima de mi mujer, bióloga y nacida en USA de padre gallego emigrante, en un perfecto castellano que también dominan sus hijos, cosa que se va extendiendo mucho en esas tierras yanquis. Será por incultura, sin duda.

  2. Prueba del algodón - Jueves, 7 de febrero de 2013 a las 23:58

    JJGD

    No soy capaz de ver relación alguna entre la exposición sobre historia de la Franja y el nombre que se le ha de dar. Insisto en que el nombre de Franja es generalizado entre los aragoneses.

    Por ejemplo, las declaraciones del obispo de Barbastro al decir “‘bienes de la Franja’ son propiedad del Obispado de Barbastro-Monzón y deben ser entregados a la Diócesis de forma definitiva”.
    http://www.rondasomontano.com/revista/12273

    En lo que está equivocado y no lo digo yo, sino Antonio Tovar si no recuerdo mal, es en su hipótesis sobre las zonas de transición en la Franja. Ocurrió algo ligeramente distinto.

    Existieron, y existen, zonas de transición entre el catalán y el aragones, PERO EN LA ZONA DEL PIRINEO. La más conocida es el benasqués, realmente curioso. Pero al sur jamás hubo estas hablas de transición por la sencilla razón de que estaban ocupadas por los musulmanes.

    De manera que o hablaron mozárabe o árabe, pero ni catalán ni aragonés. Una vez conquistadas por los cristianos fueron repobladas en el centro y sur de la Franja por Catalán y en el resto por aragoneses que luego pasaron al castellano, pero sin transición (las hablas de transición son las que aparecen al crearse las fronteras lingüísticas lentamente. Lo que si existe, evidentemente, es una fortísima huella del castellano por el contacto.

    Sobre la condición del castellano como lengua de aluvión, no queda invalidad por ninguna de sus anotaciones històricas. Porque no es eso de lo que hablamos. Sin entrar en ellas, algunas se contradicen con otras tantas afirmaciones de otros autores de los mismos sigles, todos ellos indican que el castellano era aprendida como lengua segunda, como el inglés hoy día.

    Pero de lo que hablamos es del aluvión de familias castellanoparlantes llegados a Catalunya en el siglo XX. Y como has citado L’Hospitalet de Llobregat me he molestado en buscar las cifras.

    Durante el franquismo, dicha población pasó de unos 50.000 habitantes a casi 300.000. En sólo 10 años, de 1950 a 1960) se incrementó en 120.000 habitantes.¿Insistes en que no es un aluvión?

    Pero hay más. En los últimos 100 años la población del estado español se ha doblado. Y como L’Hospitalet tenía unos 6000 y pico habitantes en 1910, ahora debería tener unos 13.000 yi pico si hubiera crecido al ritmo de la media.

    Lo cierto es que de los 6000 que vivían en 1910 los de lengua materna castellana debían contarse con los dedos de la mano.

    Con el tema de los lituanos y otros me parece que o eres justos. Los rusos invadieron Lituania y persiguirieron la lengua lituana para hacerla desaparecer y con ello asimilar al milenario pueblo que la usaba.

    Los lituanos no hacen nada parecido a los rusos de Rusia sino que se han encontrado con el hecho de que durante la ocupación rusa y aprovechándose de ella, miles de rusos llegaron a esa tierra y una mayoría se negó a aprender esta lengua tratándo de rusificarla.

    Es como comparar a un violador con la víctima que le araña para defenderse.

    Estas cosas se entienden mejor con un poco de empatía. ¿Que te parecería que Marruecos invadiera Andalucía y después de un horror de 60 años de dictadura de ejecuciones, encarcelamientos, etc, una vez recuperada la independencia quedaran 10 millones de marroquíes intentado arabizar tu tierra y sin interés alguno en aprender castelano. ¿Te parecería bién?

    Incluso si me dices que te encantaría, no es eso lo que piensa la mayoría de andaluces ni españoles. De hecho, hasta han puesto vallas electrificadas para impedir que vengan a vivir sin otra intención que trabajar y eso que todos aprenden castellano.

    Es lo de siempre. La doble vara de medir. Los españoles tienen derecho a decidir quien entra o sale, que lenguas son oficiales, que lenguas son obligatorias, etc. Pero los catalanes, o los lituanos, no podemos hacer nada parecido so pena de ser poco menos que genocidas.

  3. ANS. HISPANO - Viernes, 8 de febrero de 2013 a las 01:14

    JJGD (19:11h)

    Genial su frase:

    “(…) se puede ser tonto en muchos idiomas, o inteligente en uno solo (…)”
    .

  4. Reino de Aragón - Viernes, 8 de febrero de 2013 a las 02:25

    Reino de Aragón – Jueves, 7 de febrero de 2013 a las 22:26
    BOIGxTU – Jueves, 7 de febrero de 2013 a las 18:47

    Da Vd. muestras de ser un nacionalista sectario, ignorante o mentiroso. Dice saber cinco idiomas, y no es capaz de demostrarlo en este foro expresándose en español. Dice que viaja por toda Europa y según dice no ha necesitado usarlo en ningún sitio, cuando en Cataluña, como en el resto de España, es el idioma básico de cualquier transacción comercial o cultural (excepto las de Omnium, claro).

    Seguramente su ceguera le impide ver la proyección de internet en este idioma, que es también el propio de la mayoría de los catalanes. Tampoco se ha formado en ninguna universidad catalana, puesto que en ellas el mayor uso y riqueza cultural se produce en este idioma.

    Quizá es por odio o envidia indisimulada, por lo que tampoco lee la gran cantidad de libros en español editados por autores catalanes, como la mayor parte de los fondos documentales e históricos generados en su propia región. Su soberbia le lleva a despreciar a buena parte de sus conciudadanos, amigos o familiares, que seguro que no sufren tanto como él por su falta de equidad y respeto.

    Es Vd. libre de pensar lo que quiera y expresarse en el idioma que quiera, que los demás le entenderemos, pero por favor no deforme la realidad.

  5. JJGD - Viernes, 8 de febrero de 2013 a las 12:57

    Estimado Prueba del Algodón: Según Hector Moret el término de “Franja” surge de reuniones de catalano parlantes aragoneses de esa zona con leridanos a partir de 1970. Y los aragoneses han decidido llamarlo de variadas formas: Aragón Oriental, Franja Oriental, Comarcas Orientales o Franja de Levante. Y como ya he dicho, si la gente decide llamarlo Franja, Orientas u Occidental según el punto de vista geográfico, pues con ese nombre se quedará. Aunque sea un neologismo, como Tailandia, que hasta 1939 fue siempre Siam. En cuanto a la cuestión lingüística, no existe consenso de cuáles son las poblaciones a integrar en esa Franja o Comarca. El Instituto de Estudios Catalanes no se pone de acuerdo con el también GREC catalán en cuanto a la extensión y municipios a incluir, y la Gran Enciclopedia Aragonesa da otras cifras. El problema suele ser siempre el mismo: computar si un pueblo es o no catalano o castellano hablante depende de una contabilidad que va variando con los años. Al parecer, porque en éste asunto nada parece seguro, en esa Franja o Comarca Oriental el 47% de la población tiene como materna la lengua catalana, según el Instituto de Estadística aragonés, porcentaje que sube al 74% según la Generalidad catalana. Y tampoco coinciden los límites geográficos, o sea que desde Aragón y desde Cataluña se barre “pro domo sua” y cada una dice lo que quiere. Políticamente sin embargo la diferencia es clara, ya que los partidos más catalanistas (ERC, CiU) tienen una representación marginal en la Franja o Comarca Oriental. Que ruego a aragoneses y catalanes se pongan de acuerdo en cómo llamarla, ya que si solo la llamo Franja, tal vez se me enfaden algunos o muchos aragoneses, y si la llamo Comarca Oriental o Aragón Oriental, tal vez lo hagan los catalanes. De paso indicarle que el Instituto de Estudios Catalanes considera que las poblaciones de Azanuy-Alins, Isábena, Lascuarre y San Esteban de Litera lo que hablan son lenguas de transición. Tal vez el IEC no sabe de lo que habla, pudiera ser.

    El asunto de las lenguas de aluvión es más historiográfico (el arte de escribir la Historia) que histórico (los hechos como sucedieron). Si aluvión es la llegada de habitantes de afuera de un territorio que emplean y en cierta manera imponen una lengua por presión demográfica, pues Valencia es tierra de aluvión sí el valenciano no es más que catalán, porque antes de Jaime I no se hablaba en catalán en tierras levantinas y además fue de las zonas donde más habitantes musulmanes quedaron, como lo muestra el hecho que a su expulsión por Felipe III (ya moriscos), eran 1/3 de la población total valenciana. Pero igual ocurriría en El Carche, con emigración desde la levantina Pinoso a finales del XIX y comienzos del XX. Igual en la sarda Alguer, cuyos habitantes sardos fueron expulsados por Pedro IV por una rebelión y repoblada por catalanes que incluso la llamaron Nueva Barcelona, nombre que no tuvo mucho éxito. Por supuesto con las repoblaciones castellanas en Andalucía, con el caso curioso de Sevilla, que abandonada tras la conquista por Fernando III y cuyos habitantes marcharon al reino de Granada, vasallo del rey santo, fue repoblado con gallegos, sin hablarse gallego en Sevilla desde que se tiene recurso histórico. Y yendo más lejos, lo que ocurrió con el latín respecto a las lenguas íberas y celtas peninsulares.

    En cuanto al tema demográfico, la gente emigra a donde tiene oportunidades. Nigerianos irán a Noruega, al revés, pues no. Y la emigración en cierta forma se autorregula. Por la crisis actual numerosos sudamericanos y africanos que vinieron a España se están marchando, de la misma forma que argentinos emigran a Italia cuando numerosos italianos emigraron en sus tiempos a Argentina. En cuanto al ejemplo que pone de mi Andalucía, es que ya ocurrió, desde el 711 a 1492. Eso fue una invasión, aunque ahora algunos autores ponen en duda la invasión. Y que yo sepa la gente fue a Hospitalet no eran un ejército ni conquistadores. Eran gente en busca de oportunidades. Recuerde la fuerte emigración catalana a tierras sudamericanas en el siglo XIX, que fue la más importante en proporción al número de habitantes de toda España, excluyendo la gallega. En el bienio 1827-1828, según estudios de Mª Dolores Pérez Murillo, fueron nada menos que el 72% del total de la emigración española, por la crisis en Cataluña desde 1821 a 1830, bien estudiado por Vicens Vives. Casi todos procedentes de zonas costeras, ligadas al tráfico ultramarino.

    Acabo. Por supuesto alguien tendrá que decir que lengua es oficial o no. Pero tendrá que atender a la Sociología del país o región o como queramos llamarlo. No veo el problema en que haya una o dos, incluso más. El tema es si existe discriminación de una a favor de otra. Y aquí me limito a reproducir lo que el responsable del informe Pisa decía para el caso catalán: que no se evaluaba el conocimiento del castellano. Y no muy antes, el año pasado. Por lo que se produce un fenómeno que yo he percibido profesionalmente. En materia de selección de personal, durante algunos años me dedicaba en parte a eso. Una de las pruebas era un dictado que se debía escribir a mano y la otra era una redacción de una carta comercial. En castellano, para zonas castellano parlantes. Un desastre. En mi Andalucía por deficiencias de formación que debemos corregir, pero para optantes catalanes, por empleo de catalanismos, errores gramaticales y de sintaxis. Por ponerle un solo ejemplo, en la redacción de una carta comercial que disculpaba el no acudir a una cita por enfermedad, indicó el optante que no podía ir a “Osca” (por Huesca) por estar sufriendo una “malatía” (por enfermedad). Eso es lo que debemos corregir entre todos. Y añadiendo el inglés, hasta que sea el chino. Y saludos especialmente muy cordiales, porque veo que vozbcn lo está mandando al archivo.

  6. JJGD - Viernes, 8 de febrero de 2013 a las 13:01

    Está mandado al archivo el tema, no a Ud.,estimado La prueba del algodón. Y también lo hace conmigo. Nada es eterno.

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