Este alcalde es una ruina

08.02.2013 | 10:52
 

Los datos se acaban de hacer públicos. Ha costado demasiado tiempo y demasiados esfuerzos en forma de presión ciudadana para que fueran conocidos. Sin ir más lejos, desde este blog hemos presionado (hasta en cinco posts: ‘Transparencia obliga, señor Trias’, ‘Estamos jodidos’, ‘Carta abierta al alcalde de Barcelona: ¿por qué no dice todo lo que cobra?’, ‘La Casta del Ayuntamiento no responde’, ”Pinocho’ Trias y las retribuciones municipales’) insistiendo constantemente para que unas cifras, que en otros países más avanzados hace tiempo se conocían, estuvieran al alcance de la opinión pública.

Ha tenido que ser el diario El País, a través de ‘una solicitud formal al registro de la Secretaría General’ del Ayuntamiento de Barcelona el que las consiguiera. Ahora, al fin voluntaria o forzadamente ante la perspectiva de un escándalo público aún mayor, sabemos que oficialmente el alcalde de Barcelona, del que sabíamos era el mejor pagado de toda España, alcanza unas retribuciones brutas de 143.708 euros; es decir, aproximadamente, dos veces más que, por ejemplo, el presidente del Gobierno de España o tres veces más que un jefe de departamento (funcionario) municipal.

Imagen tomada en una pared de la ciudad de Barcelona (foto: Federico Llosa Marsé).

Para quien, como Xavier Trias (CiU) es un firme defensor de los mecanismos del mercado basados en la libre competencia, donde todo se compra y se vende fijando así su precio, debería obrar con el ejemplo y preguntarse en privado si no está excesivamente retribuido. Aunque las cifras comparativas referidas anteriormente así parecen demostrarlo no parece dispuesto a modificarlas; más bien al contrario, pues acaba de calificar de “escándalo” no la retribución que recibe por abultada sino la de Mariano Rajoy (PP) por escasa. Además, por otra parte, no parece precisamente que nuestro actual alcalde-presidente del excelentísimo Ayuntamiento de Barcelona aporte un especial valor añadido a su función. Así, por ejemplo, se estrenó en el cargo delegando, por primera vez en democracia, la Presidencia de los plenos del consistorio barcelonés como “muestra de democracia, pluralidad y respeto a las minorías” cuando, en realidad, escondía su escaso don de palabra y sus evidentes temblores al expresarse en público.

Su propio partido, en una muestra de la confianza que les merecía, antes de avalarlo definitivamente como candidato a las elecciones en las que finalmente fue elegido, sondeó la posibilidad de buscarle un sustituto en la persona del populista, jaranero, salvapatrias y, aún, entonces presidente de un club de fútbol –hoy, lamentable y vergonzosamente para todos, concejal del mismo ayuntamiento-. Mención aparte merecen las retribuciones de los ediles que le rodean y alguno de la oposición; muy especialmente, las del cínico Jordi Portabella, todo un paradigma de lo que no debe ser un político en una sociedad con tradición democrática: imprudente y desvergonzado; ahora, además, sabemos que le echa mucho morro al asunto de las retribuciones con cargo a fondos públicos.

La mayoría de concejales complementan sus salarios con las dietas que perciben o bien en su condición de diputados —no se puede cobrar dos salarios públicos— o por asistir a reuniones de organismos como el Consejo Comarcal del Barcelonés —en vías de ser abolido— que tiene tipificadas hasta cuatro tipos de compensaciones distintas.

Las declaraciones revelan por primera vez los ingresos globales de los concejales, pero ningún organismo municipal verifica que la información entregada sea verídica. De hecho, muchos ediles obviaron las instrucciones de los formatos al no desglosar sus dietas. Es decir, todo lo declarado aún está empañado por un halo de duda que debería ser evitado.

Lo dicho, este alcalde y su consistorio, son una ruina para los contribuyentes. Todos indudablemente demasiado bien pagados; sobre todo, si tenemos en cuenta la situación de crisis que nos rodea y la sospecha fundada de que las comisiones en forma de sobres repletos de dinero negro no son un exotismo ajeno a la Ciudad Condal ni al Principado de Cataluña.

1 comentario en “Este alcalde es una ruina”

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  1. TOPO - Viernes, 8 de febrero de 2013 a las 11:53

    Lo que es vergonzoso, no es ya el dinero que cobran, que también lo es. Lo vergonzoso es que sigan cobrando ese dinero, como si su gestión estuviera siendo magnífica. Igual que tienen como usted indica “que tiene tipificadas hasta cuatro tipos de compensaciones distintas”, estas deberían quitárselas mientras no saquen a la ciudad y ayuden a CAT y al resto de ESP a salir de la crisis.

    Los trabajadores, tenemos pluses en nuestras nóminas, que no quitan cuando las cosas van mal, como actualmente, o simplemente no nos pagan porque no llegamos a esa productividad que ellos quieren y que calculan desde un despacho.

    Es vergonzoso. Pienso que sería mejor tener menos políticos y mejor pagados pero con pluses de objetivos, marcados por los ciudadanos.

    Como simpre, un placer leerle sr. Llosa.

    Saluto!

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