Opinión

Recuperar la identidad (y III)

‘El día que la nueva socialdemocracia acceda al poder se deberá afanar en promover el crecimiento y reducir el desempleo. De igual forma, será necesario desarrollar un nuevo modelo de producción que supere la época del ladrillo. No podemos obviar que nuestro Estado del bienestar es muy precario, como se ha puesto de manifiesto en esta crisis, por tanto, será inexcusable instrumentalizar políticas que garanticen le estabilidad de todos, pero sobre todo de los más desfavorecidos y en consecuencia habrá que descartar incluso por ley, si es preciso, cualquier tipo de recorte sobre los logros conseguidos’.

Bernardo Fernández
Miércoles, 13 de febrero de 2013 | 11:40

Me parece oportuno empezar esta tercera y última entrega sobre la situación del socialismo con una afirmación que sirva para aclarar conceptos: el federalismo es necesario para los proyectos socialistas español y catalán, pero es insuficiente. Para convertir España en un Estado federal se necesita, como mínimo, voluntad y mayoría política. La primera está por ver y la segunda, de momento, no existe. Lo cual no quiere decir que haya que abandonar el proyecto. Ni mucho menos. Simplemente significa que habrá que perseverar en realidades tangibles que tengan como consecuencia recuperar el crédito de la ciudadanía y generar confianza e ilusión en el electorado, algo qué aquí casi nadie recuerda.

Ramón Jáuregui explicaba, en un artículo publicado recientemente, que ‘el PSOE ha iniciado un ambicioso proceso de reforma ideológica y de modernización del proyecto socialista y todavía lo sabe poca gente. […] Desde la primavera del año pasado más de 300 expertos en todas las disciplinas, mayoritariamente ajenos a la militancia partidaria, pero comprometidos con nuestras ideas, están debatiendo y escribiendo sobre los grandes y graves problemas de la España de hoy’.

El descalabro social es tal que para muchas personas existe el riesgo –cierto, por otra parte-, de que pueda perderse buena parte de lo logrado en los últimos 30 años. Y, en consecuencia, como advirtiera Tony Judt, ven cercano ‘el trauma social y político que representa la inseguridad económica’. También, como decía Judt: ‘La derecha utiliza la crisis como excusa para desplegar ferozmente sus prioridades, entre las que destacan menos protección social y menos solidaridad’.

Y Jordi Sevilla sostiene que: ‘La derecha aprovecha las circunstancias y presenta sus propuestas como si la solución a los problemas fuera técnica, imparcial, objetiva, indiscutible o exenta de ideas. Pero la realidad es bien diferente: se trata de incrementar el poder de los más poderosos’. Con este panorama de fondo, el proceso -al que hacía referencia Jáuregui en su escrito-, debería desembocar en un nuevo proyecto socialdemócrata sin etiquetas, que supere fallos y errores del pasado.

En mi opinión, y puesto que hace tiempo que ninguna clase social posee la condición de sujeto político hegemónico -ya que en las sociedades actuales no existen mayorías naturales-, se debería elaborar una propuesta interclasista válida a medio y largo plazo que apueste de forma inequívoca por lo global a partir de soluciones locales.

Ante la ofensiva neoliberal conservadora, la socialdemocracia se ha de caracterizar -más que nunca-, por ser defensora de la prevalencia de la idea de lo público. Hay que lograr la hegemonía de la política sobre la economía para que de esa forma las instituciones puedan asumir su rol. Se debería empezar a trabajar por un cambio en el sistema electoral, los ciudadanos han de tener una participación mucho más activa. No se trata sólo de listas abiertas, qué sí. Hay que poner también en práctica las consultas populares, la limitación de mandatos y un largo etcétera de iniciativas que acerquen el sistema a la ciudadanía.

La financiación de los partidos ha de ser nítida y transparente, a la vez que la organización interna de los mismos, democrática. Se debería crear una banca pública, y si no es posible, que la existente actúe, cuando menos, con criterios de servicio público. Y, ¿cómo no?, habrá que reformar el sistema fiscal para que se colabore con equidad, a la vez que se proteja el medio ambiente de manera razonable y sostenible.

De igual manera se deberían introducir tasas sobre las transacciones financieras y mecanismos que eviten la fractura entre la economía financiera y la economía real. También se debería legislar para limitar los beneficios empresariales cuando se produzcan reducciones de plantillas y deslocalizaciones. Parece una obviedad que las retribuciones de los directivos estén ligadas a la situación de la empresa.

Hay que establecer mecanismos de garantía hipotecaria que preserven la vivienda habitual. Se deberá revisar el Impuesto sobre el Patrimonio y la introducción de un impuesto sobre las grandes fortunas. De igual modo, será necesaria una regulación estatal del Impuesto de Sucesiones para evitar una competencia fiscal a la baja. Y, por supuesto, se enfatizará la lucha contra el fraude fiscal y la eliminación de los paraísos fiscales, así como la penalización de los movimientos especulativos de capital o de materias primeras.

El día que la nueva socialdemocracia acceda al poder se deberá afanar en promover el crecimiento y reducir el desempleo. De igual forma, será necesario desarrollar un nuevo modelo de producción que supere la época del ladrillo. No podemos obviar que nuestro Estado del bienestar es muy precario, como se ha puesto de manifiesto en esta crisis, por tanto, será inexcusable instrumentalizar políticas que garanticen le estabilidad de todos, pero sobre todo de los más desfavorecidos y en consecuencia habrá que descartar incluso por ley, si es preciso, cualquier tipo de recorte sobre los logros conseguidos.

De manera simultánea, se deberán buscar las necesarias complicidades para el fortalecimiento racional de la Unión Europea (UE). A la vez que se busca la cooperación pertinente para poder proyectar al mundo una imagen de Europa unida, haciendo una UE al servicio de los ciudadanos y no de los mercados. Se trata de trabajar por la Europa de las personas.

Para implementar un proyecto tan ambicioso y complejo, basado en conceptos laicos y progresistas, no estaría de más poner de relieve algunos preceptos republicanos como, ‘amar a la justicia sobre todas las cosas, vivir con honestidad, intervenir rectamente en la vida política, cultivar la inteligencia o proteger al débil’. Sin olvidar que ‘quien rinde culto a la dignidad, se lo rinde a la libertad y la igualdad; no avasalla a nadie, ni por nada se deja avasallar, y tampoco reconoce primacías innatas, ni acata privilegios infundados’. Como se dice en el epílogo de los mandamientos republicanos.

En definitiva, necesitamos recuperar la política como elemento de transformación. No saldremos de la crisis por la izquierda con medidas económicas de la derecha neoliberal. Por otra parte, de la misma manera que nadie cuestiona que la izquierda es la mejor garante en cuestión de libertades, la socialdemocracia tiene la gran oportunidad de convertirse, también, en la defensora de la seguridad de las clases medias y populares. Sí, aunque suene raro. Seguridad ante la delincuencia, el terrorismo, el infortunio, la enfermedad, la vejez, los desmanes de los más poderosos o los posibles desaguisados de alguna administración. De hecho, hay indicios racionales para pensar que la sociedad demanda, cada vez más, más Estado, pero eso sí, un Estado eficaz combativo y lo menos burocratizado posible.

Al fin y al cabo, se trata de establecer las bases para poder vivir con dignidad y de ese modo, empezar a ser razonablemente felices. No es pedir demasiado.

Bernardo Fernández Martínez es ex diputado autonómico del PSC y consejero nacional de la Federación de Barcelona del PSC

Este artículo es la tercera y última parte de dos previos publicados el pasado 14 de enero, titulado Recuperar la identidad (I)y el 30 de enero, titulado Recuperar la identidad (II).

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12 Comments en “Recuperar la identidad (y III)”

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  1. AFOR - Miércoles, 13 de febrero de 2013 a las 12:23

    Socialdemocracia NO; Socialismo SÍ.

  2. Romualdo - Miércoles, 13 de febrero de 2013 a las 12:45

    ¡Bravo! Ese es el camino de la izquierda. Pero hay un problema: Que hay quien defiende eso sólo en Cataluña, porque es de izquierdas y nacionalista. Por consiguiente cree en el “derecho a decidir” y los tiene dentro de su Partido.

    Entonces, ¿De qué nos hablan los socialistas con su reflexión de más de trescientos expertos ajenos? ¿Dónde quedan sus relaciones con el nacionalismo? Sí, con esos socialistas y de otras izquierdas que sólo quieren repartir con Cataluña.

    El Estado Federal sólo es posible tras una Asamblea Constituyente y no tiene ningún sentido si no lo defienden las fuerzas nacionalistas del País Vasco y Cataluña. Porque aunque la sociedad española, incluída la de esas dos comunidades lo aceptase en referéndum mayoritario e incluso abrumador, nos encontraríamos con los caciques desafiando al Estado al día siguiente a ver si es capaz de hacer cumplir las leyes.

    Exactamente igual que ahora donde estamos en un estado al que para ser federal solo le falta el nombre.

    Como todos los artículos de Bernardo Fernández y como el que el fin de semana pasado escribía el senador Rojo en El Correo falla por la base. La otra pata del banco: El nacionalismo.

    Ese al que no se atreve a enfrentarse la izquierda. Además no dice nada de la necesaria Reforma Electoral que impida el condicionamiento de los nacionalistas respecto de la política española.

    Total: Agua de borrajas. Si están escribiendo trescientos, que esos trescientos hablen de lo que piensa el socialismo sobre el nacionalismo y de cómo lo va a combatir, frenar y superar ideológicamente.

    A propósito, el PP va a subastar patrimonio público, concretamente montes, una riqueza paisajística para obtener dinero. Porque efectivamente está aprovechando la crisis para favorecer a los más ricos. El socialismo tiene que enfrentarse a ello con todas sus fuerzas y lo hace. ¿Por qué no hace lo mismo con los nacionalistas que son igual de derechas que el PP aunque algunos se llamen de izquierdas, pues incluso los que se llaman de izquierdas son de derechas?. Porque la insolidaridad con los más desfavorecidos siempre ha sido considerada de derechas, sean esos desfavorecidos compatriotas o no. Pero hoy es “muy de izquierdas” llamar vago al pobre de otras Comunidades Autónomas. ¡Vivir para ver!

    Pero de eso Vd. no dice nada.

  3. Jose - Miércoles, 13 de febrero de 2013 a las 12:46

    ¿Cual socialismo,el de la hoz y el martillo o el de Jesucristo?

  4. Erasmus - Miércoles, 13 de febrero de 2013 a las 12:49

    PARTIDOS Y SISTEMAS DE PARTIDOS

    La ideología propia (aún siendo básica como pricipio diferenciador) no es el único factor moldeador de la personalidad de un partido, es igualmente importante el factor sistémico. Los partidos (fuerzas) viven en ‘sistemas de partidos’ y la personalidad del sistema -que depende esencialmente de su composición numérica y de su tiempo histórico- influye en la de sus componentes incluida su ideología. No es igual un partido de determinada ideología en un sistema concentrado que en un sistema fragmentado de fuerzas. No es igual un mismo partido si es una fuerza menor o extraparlamentaria que si se convierte en fuerza de gobierno autosuficiente o principal. Los partidos se hacen más moderados cuando gobiernan. La evolución histórica ha convertido a la derecha y la izquierda tradicionales en fuerzas centristas, en centroderecha y centroizquierda.

  5. Angel - Miércoles, 13 de febrero de 2013 a las 13:10

    La crisis es algo normal y es una consecuencia natural porque tiene que ver con la falta de disponer de una administracion perfecta.De cada crisis la sociedad saca experiencias y de estas nacen nuevas formas de administrar.Administrados y Administradores formamos un equipo,de la buena funcion de todos dependen los buenos resultados.

    España no ira mas bien porque sea un Estado Federal,Autonomico o un Estado con un solo Gobierno central.,porque en realidad todo es lo mismo,solo cambian los nombres de las instituciones.Lo que hace falta es control y transparencia,en todo,para que todos seamos controladores y controlados al mismo tiempo.

    Poco importa si los que dirigen son socialdemocratas,liberales o conservadores,sino disponemos de una adminstracion eficaz.De lo que se trata, da igual que el gato sea blanco o negro,lo que importa es que caze ratones.La ley no es mas buena porque la hace la Izquierda o la Derecha,es buena por los resultados que aporta a la sociedad.

    Se trata de disponer de control y transparencia en todo,lo mas rapido posible,para solucionar cualquier problema que se nos presente.La justicia no puede funcionar tardando como ahora 10 años o mas en solucionar un pleito.Tampoco debemos enterarnos por casualidad de alguien que se hace millonario con dinero publico o una administracion crea una deuda imposible de pagar sin que la sociedad se entere,hasta que no hay solucion.

    Todo lo que esta pasando ahora,no es nuevo,lo que es nuevo es que ahora por el desarrollo que disponemos,nos enteramos,aun que sea tarde o por casalidad.De aqui,lo que hace falta es hacer modificaciones extructurales encaminadas a perfeccionar el sistema de Administracion,en todos los campos.Mas eficaz,mas rapido,mas transparente,mas justo.

    Lo dicifil no es la teoria,sino,la practica,quizas por eso los paises mas ricos son los que tienen la practica mas desarrollada.

  6. AFOR - Miércoles, 13 de febrero de 2013 a las 13:45

    José

    El socialismo de Marx… ¿te acuerdas?

  7. Pilimili - Miércoles, 13 de febrero de 2013 a las 18:25

    Se esté o no de acuerdo (personalmente no ñlo estoy): marxismo es socialismo y viceversa, el resto es la derecha, o lo liberal… et altri. Dinamitada la base teórica del marxismo la socialdemocracia es nomás que el refugio de la mala conciencia enajenada y olvidada de sí misma.

  8. Ramón Ibero - Miércoles, 13 de febrero de 2013 a las 19:26

    BERNARDO, A LA TRIBUNA DE INVITADOS

    Días pasados propuse en este foro la creación en él de una tribuna para los agentes del separatismo catalán. Éstos tendrían rango de invitados de honor y, evidentemente, podrían dedicarse a espiar, intrigar y trajinar (por supuesto, sólo de cintura para arriba) sin censura ni cortapisa a lo dicho y aún por decir, fuera en la lengua propia de Cataluña o en la lengua propia de España y sus regiones.

    “Va de soi” que nuestros invitados tendrían derecho a ocultar sus intenciones con todo el repertorio de añagazas y trampantojos propio de la “política de la puta i la Ramoneta”.

    La idea es que nuestros invitados trabajen para la causa y actúen como una pequeña quinta columna de la burguesía catalanoseparatista en este humilde foro numantino, que lo entendería y recibiría como un reconocimiento de su labor.

    Y como, en mi opinión, Bernardo Fernández cumple irreligiosamente la norma de que en Cataluña es delito denunciar en público o en privado delitos como la inmersión obligatoria y excluyente en catalán y la marginación dolosa de más de cuatro millones de ciudadanos españoles para así poder administrar y comercializar sus votos como votos separatistas integrados en el conjunto del pueblo catalán, considero que el susodicho Bernardo Fernández reúne las condiciones requeridas para que se le dé acceso a la tribuna de invitados y así lo solicito como interfecto que soy, sin voz ni voto.
    Se entiende que a los invitados de esta tribuna ni se les concederán ni se les exigirán credenciales. Bastará con que declaren que son lo que no son.

  9. rosa - Miércoles, 13 de febrero de 2013 a las 22:17

    ¡Jo! que nivelazo tienen algunos comentarios. Yo alucino con algunos opinadores. Son la leche.

  10. Jose Antonio Rodriguez - Jueves, 14 de febrero de 2013 a las 14:39

    Reproduzco párrafos de Romualdo porque no puedo estar más de acuerdo:

    1.- El Estado Federal sólo es posible tras una Asamblea Constituyente y no tiene ningún sentido si no lo defienden las fuerzas nacionalistas del País Vasco y Cataluña. Porque aunque la sociedad española, incluída la de esas dos comunidades lo aceptase en referéndum mayoritario e incluso abrumador, nos encontraríamos con los caciques desafiando al Estado al día siguiente a ver si es capaz de hacer cumplir las leyes.

    2.- La otra pata del banco: El nacionalismo.

    Ese al que no se atreve a enfrentarse la izquierda. Además no dice nada de la necesaria Reforma Electoral que impida el condicionamiento de los nacionalistas respecto de la política española.

    Total: Agua de borrajas. Si están escribiendo trescientos, que esos trescientos hablen de lo que piensa el socialismo sobre el nacionalismo y de cómo lo va a combatir, frenar y superar ideológicamente.

    Y más cosas que ha puesto negro sobre blanco. Se puede decir más alto pero no más claro.

  11. robertg - Jueves, 14 de febrero de 2013 a las 22:39

    El federalismo en un pais de sacamantecas, es como la prolongación del tocomocho.
    Y menos cuando quien lo propone es el más truhan de todos ellos.
    La receta válida, desde mi punto de vista:
    1) Separación en paz
    2) Que cada uno limpie su casa
    3) A partir de ahí, emprezar otro modelo de relaciones basadas en la igualdad, la honestidad,la confianza y el interés mútuo

  12. III República - Sábado, 9 de marzo de 2013 a las 07:18

    Qué interesante. ¿Con cargo a los Presupuestos Generales de su Monarquía? ¿Y lo saben solamente 300 personas de 50 millones de españoles?

    “Ramón Jáuregui explicaba, en un artículo publicado recientemente, que ‘el PSOE ha iniciado un ambicioso proceso de reforma ideológica y de modernización del proyecto socialista y todavía lo sabe poca gente. […] Desde la primavera del año pasado más de 300 expertos en todas las disciplinas, mayoritariamente ajenos a la militancia partidaria, pero comprometidos con nuestras ideas, están debatiendo y escribiendo sobre los grandes y graves problemas de la España de hoy’.

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