Opinión

Contra Cataluña

‘La sociedad catalana vive dominada por una ideología nacionalista que se extiende como un férreo manto invisible. Los que se apartan del discurso oficial son acusados de oponerse a esa nación imaginaria que algunos han construido’.

Roberto Augusto
Martes, 19 de febrero de 2013 | 10:41

Es habitual que los miembros de la oligarquía nacionalista catalana digan que todos los que discrepan de las opiniones de la mayoría están contra Cataluña. Se cae en este error porque se identifica a una ideología con toda la sociedad. Ser nacionalista es ser un buen catalán, un patriota. Y todos los que piensan de otra forma son estigmatizados. Deben enfrentarse a eso que se llama la muerte civil. Pasan a ser ignorados por la gran mayoría de los medios de comunicación al servicio del poder, se silencia su discurso y se les aparta de los centros de toma de decisiones.

Recuerdo que hace unos años, en plena vorágine del debate sobre el nuevo Estatuto, eminentes políticos decían que los que se oponían a ese proyecto estaban contra Cataluña. Me indignaban estas declaraciones. Son una muestra de una pésima cultura democrática. La sociedad catalana vive dominada por una ideología nacionalista que se extiende como un férreo manto invisible. Los que se apartan del discurso oficial son acusados de oponerse a esa nación imaginaria que algunos han construido.

Discrepar del nacionalismo no es estar en contra de Cataluña. Oponerse a un proyecto político determinado, como la elaboración de un Estatuto, tampoco justifica que se criminalice a nadie. De la misma forma, me parece antidemocrático decir que los que no quieren un sistema de inmersión lingüística en catalán son fascistas españoles. Simplemente son personas que no siguen a la mayoría y deben ser respetadas, aunque no se esté de acuerdo con ellas. Por desgracia, muchos consideran la discrepancia como una forma de traición, como una declaración de guerra.

Es propio de sistemas totalitarios apoderarse del Estado y afirmar que los que no siguen los dictámenes del poder establecido son adversarios que deben ser combatidos. El nacionalismo actúa de una forma parecida. Los seguidores de esta ideología creen que la nación les pertenece exclusivamente a ellos y ven como enemigos a los que tienen otras ideas.

El respeto a las minorías es fundamental en toda democracia. Me refiero no sólo a grupos étnicos o religiosos, sino también a los que tienen distintas formas de entender una sociedad tan compleja como la catalana. La famosa expresión “contra Cataluña” lo que demuestra es que muchos que se consideran demócratas realmente no lo son.

Roberto Augusto es doctor en Filosofía

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25 Comments en “Contra Cataluña”

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  1. juanjo - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 11:50

    Por supuesto que no són demócratas, solo hay que retroceder en el tiempo y ver que país se inventó un enemigo para achacarle todos los males que les acuciaban, envolverse en una bandera que representaba, según ellos, a la raza superior e ir contra el que no estuviera deacuerdo con sus ideales. No suena mucho a lo que está pasando en Cataluña?

  2. Miquel Recaixens i Furmigola - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 11:52

    Así se titula uno de los mejores libros de Arcadi Espada, autor que se pasó de frenada con la autoestima. Una pena. Pero su obra “Contra Cataluñ” es de lectura obligada.

  3. Erasmus - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 12:00

    CIU CONTRA CATALUÑA

    Es CiU (la fuerza básica de la familia nacionalista) la que está contra Cataluña, no solo por pretender un objetivo perjudicial para Cataluña como es la secesión antihistórica y antifuncional sino por buscarlo por procedimiento no democráticos entre otros la demonización del disidente del nacionalismo a que se refiere el articulista o la creación de un aparato mediático totalitario. Pero, señor articulista, dejemos de quejarnos en tono plañidero. Contraataquemos.

  4. Broc - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 12:13

    Totalmente de acuerdo con usted. Discrepar en Cataluña es practicamente algo sacrílego. Nacionalismo y Democracia son antagónicos.

  5. Jose - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 12:29

    Estos escritos están super bien,pero…lo leen muy poquitos votantes.
    Ni leen esto ni leen nada.

  6. Perico - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 13:25

    Yo creo que es obligacion la gente decente de discrepar de las organizaciones politicas que todo su programa electoral suele basarse en la explotación del gentilicio de su nacion o de su territorio; que proclaman la liberación de un territorio que ya lleva generaciones liberado o mejor dicho, que salvo momentos puntuales siempre lo ha estado.

    También suelen sacralizar determinados simbolos como la lengua y la cultura, no dandose cuenta de que cuando sacralizas algo lo pones en un altar y lo quitas como patrimonio de la gente que desde siempre lo ha poseido y lo pones en manos de los chamanes y otros hechiceros que lo cubriran de incienso y hasta quizas con ello montaran una nueva religión

    Este fenomeno se ha dado desde que el mundo es mundo porque garantiza al menos durante un tiempo un medro seguro y rentable y sino que publiquen, ahora que esta de moda, las rentas y patrimonios de la Vieja Guardia nacionalista empezando por el Santón y su familia . Estoy seguro que habría muchas mas sorpresas que las que ya tenemos en estos momentos.

  7. juan - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 13:41

    Los enemigos de esta comunidad están dentro de ella, solo hay que estudiar la carrera política de montilla. Rovira, Puyol Arturo mal a si como todo un sequito de aprovechados , de la situación, no quiero de cid nada de Arturito, ese político fruto del padre de lo que ya sabemos.. Solo hay una formula, para sacar esta comunidad de todos esta gentuza, el gobierno debe sus pender esta autonomía. Con dos huevo, y sin miedos,
    Una vez detenidos los políticos anti españoles, se acabara todo este despropósito,
    A que están esperando, hay que terminar con las autonomías destructoras de la convivencia, como es Cataluña, con su castigo a todo lo que representa España.

  8. Miguel - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 13:55

    Excelente artículo. Afortunadamente el férreo manto invisible es cada vez más visible, lo que permite ponerlo en tela de juicio y sacar a relucir sus vergüenzas.

    Es el primer paso para democratizar de verdad la sociedad catalana y que así se pueda llegar por fin a un punto de equilibrio donde nadie sea estigmatizado ni insultado por pensar diferente o por querer algo tan natural como escolarizar a sus hijos en español como lengua vehicular.

    Hoy por hoy, por desgracia, el gobierno de CiU y ERC presume de “demócrata” cuando es todo lo contrario, reprimiendo y castigando con su aparato mediático e institucional a los que no piensan como ellos.

  9. Lehman Sisters - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 14:55

    ” Contra Cataluña ” es un eufemismo cutre propio de una mente lerda que vive del rencor propiciado por su complejo de inferioridad racista , sólo gentuza como Sabino Arana o Artur Mas han sido y son capaces de utilizar semejante simplismo recortando en Sanidad para subvencionar a Omnium Cultural y su adoctrinamiento social de las ikastolas catalanas .

  10. Erasmus - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 15:20

    No les consideremos omnipotentes ni invencibles. No hay poder omnipotente injusto en la historia.

  11. Eduardo Pinzolas Germán - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 16:48

    Soy consciente de que es un tanto largo, pero me parece conveniente reproducir aquí un texto que escribí hace algún tiempo en un intento de definir los peligros del nacionalismo y en ocasión de la crecida independentista registrada desde la Diada e incluso meses antes:

    UN MAL, AL PARECER, INCURABLE

    Se acusa al nacionalismo de esto y de lo otro en función de tal o cual rasgo que se manifiesta públicamente en el devenir diario de los acontecimientos, pero tal vez sería necesario sistematizar aun cuando sea esquemáticamente sus aspectos generales más perniciosos, aquellos que aparecen en mayor o menor grado en cualquier movimiento nacionalista.
    Cualquier persona que tenga un mínimo conocimiento histórico de los nacionalismos puede llegar a delimitar esos aspectos de forma más o menos fundamentada. No cabe duda, por ejemplo, desde esa perspectiva histórica, que el nacionalismo está detrás, como elemento principal necesario y responsable, de las dos guerras mundiales que asolaron Europa durante el siglo XX y también detrás de los más execrables genocidios perpetrados en este continente en la pasada centuria. El número de víctimas que lleva por tanto a sus espaldas, cuantificable en millones y millones de seres humanos es, por tanto, desolador y probablemente sea la causa primera de la barbarie en la historia reciente.
    Parece también bastante claro que el nacionalismo ha sido ingrediente común de cualquier totalitarismo: desde los fascismos de los años 30 a los estalinismos de la Europa oriental y las dictaduras latinoamericanas de cualquier signo.
    Pero tratemos de sistematizar, como decía al principio, esos elementos comunes que resultan más dañinos para los derechos y las libertades individuales y la convivencia, esto es, esos elementos que atacan y socavan los principios fundamentales de cualquier sociedad democrática. Podríamos, siendo conscientemente sintéticos, resumirlos en los siguientes.

    1. El nacionalismo antepone el colectivo a la persona, el “pueblo” o “comunidad del pueblo” o “comunidad nacional” o “nación” al miembro de ese ente, los supuestos derechos de ese pueblo o comunidad a los reales derechos del individuo. En definitiva, convierte al pueblo en sujeto principal por encima y por delante del ciudadano. En consecuencia, los derechos humanos individuales reconocidos internacionalmente quedan supeditados y en segundo plano y a veces incluso relegados e ignorados respecto a las “prioridades colectivas”.
    En esta misma dinámica, el nacionalismo extrema las diferencias de toda índole entre los diversos pueblos al mismo tiempo que minimiza al extremo las diferencias entre los individuos miembros del pueblo; de hecho, tiende claramente a uniformar y homogeneizar a esos individuos suponiéndoles una misma cultura, unos mismos sentimientos, unos mismos intereses y hasta un mismo destino histórico.

    2. El nacionalismo no se alimenta y vive del consenso sino del enfrentamiento. Necesita de la amenaza y de los enemigos que la plantean y, sin ellos, pierde su razón de ser. Si no existen en realidad, los crea y los implanta en el imaginario colectivo. Es tal su necesidad que los establece fuera y dentro, externos e internos: los externos suelen ser seculares, otros pueblos empeñados históricamente en destruir (“arruinar”, “colonizar”, “conquistar”, “dominar”, “exterminar”, “explotar”, “humillar”, “expoliar”, “reprimir”, etc., etc.) a la nación y todo lo que esta representa y sus motivos van desde el ansia de dominio a la pura maldad; los internos son aquellos traidores que hacen el juego al enemigo externo e incluso conspiran y confabulan con él en contra de su propio pueblo (en realidad no suelen ser sino simples disidentes y opositores, todo aquel que discrepe de la doctrina nacionalista). En función de todos los agravios históricos y presentes imputados al enemigo, es tarea fundamental “enfrentarse” a él y conseguir una suerte de liberación que restituya a la nación su dignidad, su entidad histórica, su potencial y todo lo que le ha sido permanentemente arrebatado. Se plantea como un enfrentamiento contra una injusticia, un enfrentamiento incluso por la supervivencia y sin ese enfrentamiento, en la raíz de toda acción política y colectiva, el nacionalismo no sería nada.

    3. En cuanto a su funcionamiento e implantación, el nacionalismo es intrínsecamente populista (usa y abusa del discurso fácil a base de simbología y mensajes simples y repetitivos y apela, más que a la razón, a los sentimientos; es en este sentido que se ha dicho a menudo que, más que una ideología, es un sentimiento), excluyente (no sólo tiende a excluir al diferente sino también al discrepante), adoctrinador (busca “conversos” y “fieles”, a ser posible desde la más tierna infancia, y se sirve para ello de la tradición familiar, el sistema educativo, la presión social y el control sistemático de los medios de comunicación) y manipulador (presenta la realidad histórica y actual no como es sino como le gustaría que fuese, esto es, crea la realidad que le interesa, a veces falsificando hechos y datos, a veces dando visiones sesgadas de los mismos, frecuentemente obviando aquellos que contradicen su argumentario, y lo hace con total desprecio por la más mínima objetividad histórica y sociológica). Ni que decir tiene que en épocas de crisis socioeconómica y descontento popular (cuando la opinión pública es más propensa a buscar culpables a sus desventuras) es cuando estos caracteres funcionan de manera más efectiva.

  12. Javier - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 16:54

    Ya lo dije en otro comentario, pero es evidente que el catalanismo (todos: políticos y ciudadanos de a pie) busca estigmatizar y avergonzar a los españolistas, el recurso más habitual es equiparar a un españolista con un franquista o fascista. La razón está clara es una forma de eliminar toda resistencia a sus objetivos: uniformización de la sociedad (exactamente igual que Franco) e independencia, es un proceso de COACCIÓN SOCIAL de libro. Y desgraciadamente, pienso (con la inestimable pasividad del estado) que en estos 30 años han tenido un éxito brutal, la cultura en castellano en BCN rica y floreciente en los años 80 ahora se arrastra por las catacumbas, por ejemplo.

  13. Javier - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 18:27

    Perdón Eduardo, pero cómo veo que conoces las dinámicas de los nacionalismos, a ti te parece también que la apreciación para los Catalanistas de los españoles y España es parecida a la que los alemanes de los años 30 tenían sobre los judíos y la nación judía: seres inferiores pero culpables de todos los males del pueblo superior y predestinado, en este caso el catalán.

  14. AFOR - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 19:19

    Ni más, ni menos.

  15. Kuzmanovic - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 19:55

    Javier – Martes, 19 de febrero de 2013 a las 16:54

    Estoy de acuerdo con lo que dices, aunque también utilizan otros métodos a parte de los que comentas. Por ejemplo: el hecho diferencial. Se creen que por ser catalanes o vivir en Catalunya ya son superiores al resto de España. Nos hacen creer que todos nuestros males vienen del resto de España y que sin el resto de España las cosas nos irían muchísimo mejor y esto haría un cambio radical.
    Yo pienso que si el independentismo a subido tanto en los últimos 2 años es por que también hinchan mucho el ego a la gente y nos hacen creer y quieren hacernos creer que vivir en España -ser español- es lo peor que le puede pasar a alguien. Vamos los típicos tópicos. Pero no se dan cuenta que lo peor que le ha pasado en España han sido los españoles de ahora, y es que podría hacer una laaaarga lista de ciudades y barrios obreros, cutres y salsicheros que han levantado esta gente y nos daríamos cuenta de muchas cosas, pero sobretodo, del verdadero problema de España: los españoles. Yo por ese motivo me fui a vivir a Suiza, paso de vivir entre tanto barriobajero y chapuzas. Y es que señores, a mi España me llena de orgullo. ¿Cómo no me va a llenar de orgullo un país que con una sociedad tan mediocre no se ha ido a la ***** aún?

    Señores, el día que el Kuzma hable claro y en cristiano va a dejar a mucha gente con el pompis al aire.

    “KUZMANOVIC”

  16. Erasmus - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 20:46

    LOS MÁS ESPAÑOLES

    Lo que algunos no quieren ver es que los vascos y los catalanes son los mayores españoles que hay. Para lo bueno y para lo malo. Somos el país más homogéneo de Europa. ¿Adónde vamos a ir por separado? A la nada.

  17. Romualdo - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 20:46

    El éxito de todos los nacionalistas es conseguir, y lo consiguen, que se identifique su ideología con la patria. Dirigiendo un discurso emocional consiguen que se cierren filas en torno a ella a la que se supone en constante peligro y oprimida.

    Una vez que tienen al opresor identificado como el enemigo lo demás va sobre ruedas. Manipulando a la juventud, que desconoce la historia y el pasado más reciente, y consiguiendo que se movilice por la patria, cualquier aberración es posible. La mayoría callará y los pocos que se atrevan a criticar al poder serán tachados de españolistas, unionistas, franquistas o fascistas.

    No se necesita ningún argumento para defender la propia ideología. Está identificada con Cataluña. Nada nuevo en la historia pero sí que es nuevo para los jóvenes a quienes se ha hecho creer que esto es lo “democrático”.

    Votar aunque no se pueda y no se sea el único con ese derecho. Y como las leyes no lo permiten y además todos los españoles reclaman ese derecho dicen que hay “déficit democrático” propio de franquistas, fascistas…

    El caso es que nadie mire los dedos del trilero sino los canutos que maneja. Como si con esos canutos estuviese moviendo la bolita de papel.

  18. Maño recalcitrante - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 21:16

    “MANDÍBULAS” sisplau,
    explica la Historia de España como la explicó el gran
    Claudio Sánchez Albornoz
    (gran medievalista y republicano en el exilio durante 40 años)
    en su gran obra
    “ESPAÑA, UN ENIGMA HISTÓRICO”
    Hagan un esfuerzo los españoles en comprarla
    para tapar la boca definitivamente a todos estos
    “caganers/boletaires” del “morro fort” y de la
    “Cosa Nostra S.A.” que se inventan su historia
    para seguir en el “chiringuito” al 4%.

    Don Claudio pone muy nerviosos a los catalibanes
    porque no le pueden insultar ni desprestigiarlo y
    les destapa todas sus verguenzas. Lo temen
    como alma que lleva el diablo.

    Hay muchos más historiadores como el vasco
    Fernando Garcia de Cortazar y Ruiz de Aguirre,
    (catedrático de Historia en la Universidad de Deusto)
    y sus obras sobre la Historia de España, pero con
    Don Claudio es suficiente.

  19. Maño recalcitrante - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 21:18

    ESPAÑA, PATRIA QUERIDA

    !VIVA ESPAÑA!

  20. Diana Sánchez Beitia - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 21:24

    Pero si la burguesía catalana que está ahora con el nacionalismo estaba
    con el brazo tieso en el franquismo, llevan viviendo del franquismo desde siempre.

    Es que esta gentuza de corruptos nos quieren comer el terreno y equiparan estar
    orgullosos de ser españoles y defender la unidad de España, con ser franquista
    y con el franquismo, !joder, si yo ni había nacido! !coño! !váyanse a la m…da!
    Que España existía muuuucho antes del franquismo.

  21. Diana Sánchez Beitia - Martes, 19 de febrero de 2013 a las 21:43

    FE DE ERRATAS

    Donde dice “Diana Sánchez Beitia (21:24h)
    debe decir “Maño realcitrante (21:16h)

  22. Pepe - Miércoles, 20 de febrero de 2013 a las 08:50

    Dicen que se han pasado la vida “haciendo pedagogía” por las Españas, es decir como el maestro adulto que trata de enseñar a los infantiles españoles que están equivocados con su concepto de España. A fuerza de repetirlas, se han creído sus propias mentiras y se sienten superiores a los demás. Piensan realmente que tienen razón y les sorprende que no veamos algo tan evidente. Esa ha sido su fuerza y su debilidad: pensar que, como tienen la Razón, todo el mundo estará de acuerdo con ellos. Sus reacciones ante la posición de las potencias internacionales les dejan atónitos: que los españoles, en su pueril percepción de la realidad, se empecinen en negarles la libertad, lo dan por lógico, pero ¿cómo los sabios alemanes y los dinámicos americanos no se dan cuenta de la Verdad?. Bueno, pues da lo mismo. Ya nos reconocerán Kósovo y las repúblicas bananobolivarianas. De hecho, si la Generalitat no declara la guerra a la OTAN es porque no sabrían qué hacer con tanto prisionero.

  23. Sociedad Orwelliana - Miércoles, 20 de febrero de 2013 a las 16:06

    Eduardo, muchas gracias por tus comentarios. Tu escrito sobre los nacionalismos es, realmente, un resumen magistral de lo que esta lacra social ha supuesto en la Historia. Lamentablemente, los nacionalismos (y el nacionalismo catalán en concreto), siguen más vigentes que nunca, engordados día a día por esta brutal crisis económica y por una propaganda panfletaria digna del mejor discurso de Goebbels.

  24. Javier - Miércoles, 20 de febrero de 2013 a las 17:53

    Racismo no creo que haya, pues la raza catalana no existe o al menos no se diferencia de la española, pero odio y mucho odio sí que hay ,Eduardo, y me parece evidente, tampoco me parece contradictorio con lo que dices: el catalanista odia a España y a los españoles porque les cree culpables de que ellos no estén tan bien como se merecen como pueblo culto y trabajador, en contraposición al “vago y analfabeto español”, que tienes razón es un estereotipo proveniente seguramente de la avalancha inmigratoria de los años 60, al parecer no hemos cambiado. Que esto es inducido por una propaganda frenética del nacionalismo, de acuerdo, pero ya es una idea absolutamente interiorizada en buena parte de la sociedad catalana. Ahora por la crisis se está pasando mal en Cataluña, como en toda España, pero la reacción catalana es: “la culpa es de España y de los mediocres españoles que nos quitan los recursos para seguir vagueando (expolio fiscal) evitando que estemos mejor, como nos merecemos” ( es importante que señale eso del merecimiento, porque el ciudadano catalanista está plenamente convencido de merecer más que sus vecinos mesetarios), y de este planteamiento al odio más enconado va menos de un paso,

  25. libertadexpresión - Jueves, 21 de febrero de 2013 a las 20:18

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