Opinión

Voluntad política

‘En Cataluña, los derechos lingüísticos, que son derechos de los ciudadanos y derechos fundamentales, igual que la escolarización gratuita, deberían están garantizados no solo por la ley sino por los distintos partidos políticos con representación parlamentaria. La comunidad de habla española o castellana, que supone más de la mitad de la población, parece carecer de esos derechos y pocos lo representan: Ciudadanos desde sus inicios y el PP, solo en ocasiones dependiendo de la coyuntura política y económica del momento. La defenestración de Aleix Vidal-Quadras (PP) es solo un ejemplo de esto último’.

Carmen Leal
Domingo, 24 de febrero de 2013 | 15:04

Se supone que la voluntad política de un pueblo es la suma de voluntades de los ciudadanos que se expresa por medio de sus representantes o, al menos, eso es lo que se presume en la terminología política desde Jean-Jacques Rousseau. Pues bien, no hay voluntad política en nuestros representantes políticos para hacer realidad la voluntad de muchísimos ciudadanos catalanes que quieren escolarizar a sus hijos en español o castellano.

El problema es que andando el tiempo las palabras y los juramentos de esos representantes elegidos por el pueblo que han de velar por las voluntades y los derechos de sus representados, que además presentan un programa de actuación política, económica y social, no concuerdan con los hechos después de su elección, incluso se desvían de la doctrina que profesan, ya sea de izquierdas, de derechas o mediopensionistas. Los ejemplos son notorios: el PP sube los impuestos, recorta salarios… Alegan que las circunstancias son adversas y que hay que tomar decisiones no buscadas e incluso alejadas de sus creencias. Pero hay algo que sobrevuela en todo este maremágnum político y económico que nos ha tocado vivir: las decisiones gubernamentales tomadas por los gobiernos municipales, autonómicos o nacionales, que deberían ir encaminadas al bien común de sus representados, al de todos, van precisamente en sentido contrario. ¿Quienes sufren los recortes económicos: el pueblo o sus señorías? El pueblo se empobrece, la casta política se enriquece.

El concepto de voluntad política en Cataluña está mucho mas alterado que en cualquier otra Comunidad Autónoma. Las voluntades lingüísticas de un grupo significativo de ciudadanos catalanes avaladas por altos tribunales de justicia como el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional se ignoran en el Parlamento autonómico. La voluntad política es la que dictan unos grupos de poder que en más de una ocasión imponen leyes y actuaciones en contra de una mayoría para unos fines, que en nada tienen que ver con la opinión o la voluntad de los representados.

El ejemplo más paradigmático es a qué y a quiénes -ciudadanos o entidades- se destinan los dineros de los impuestos de todos, o en qué bolsillos aterrizan. Se ha instaurado en la sociedad una gran desconfianza en los partidos políticos que están legitimados respecto a quien gobierna y legisla pero no sobre qué se legisla. Se toman decisiones, pero no se controla cómo se gobierna, o cómo se legisla. Así, derechos y prebendas se otorgan a los representantes de algunos ciudadanos (supuestos o evidentes latrocinios aparte) pero no a los representados de otros colectivos significativos en número aunque no en poder social.

Un buen ejemplo es el descaro con el que se legisla sobre el uso de las lenguas oficiales en Cataluña porque ya no cuela eso de la discriminación positiva, ni la recuperación de la lengua catalana después de más de 30 años de democracia. El derecho a utilizar como lengua vehicular o de aprendizaje en la escuela está garantizado y es efectivo para los ciudadanos de una de las lenguas oficiales, la catalana, pero no para los ciudadanos de lengua española o castellana, siendo esta igual de oficial en el territorio.

En Cataluña, los derechos lingüísticos, que son derechos de los ciudadanos y derechos fundamentales, igual que la escolarización gratuita, deberían están garantizados no solo por la ley sino por los distintos partidos políticos con representación parlamentaria. La comunidad de habla española o castellana, que supone más de la mitad de la población, parece carecer de esos derechos y pocos lo representan: Ciudadanos desde sus inicios y el PP, solo en ocasiones dependiendo de la coyuntura política y económica del momento. La defenestración de Aleix Vidal-Quadras (PP) es solo un ejemplo de esto último.

¿Quién es el representante que se olvida de sus representados? El representante político, el diputado, es un ciudadano colocado en unas listas cerradas y selladas por el partido, que obedece a unas consignas de las cúpulas de poder del la formación política al que pertenece, y que simplemente obedece a intereses partidistas y vota en los parlamentos lo que le mandan y conviene al partido. Y el que se mueve no sale en la foto. El representado no cuenta; sus intereses, tampoco.

La aberración de la imposibilidad de tener la lengua española como lengua vehicular y de aprendizaje en las escuelas de Cataluña, y que esto haya sido votado en el Parlamento autonómico indica cuan lejanos están los representantes de los representados en su voluntad política. ¿Alguien cree que más de la mitad de la ciudadanía catalana desea el abandono de su lengua propia, cuando esta es el español o castellano, la lengua que hablan en su casa, en su familia, en su entorno?

En esta representación política formalista que padecemos, de la que nos habla Rousseau, no tiene por qué coincidir la voluntad del representante con la voluntad del representado. Esa voluntad representativa supone un querer en lugar de otro, y no es otra cosa en la práctica que estar sometido a la voluntad de otro y en el Parlamento autonómico la voluntad de ese otro es siempre una voluntad nacionalista o separatista. En Cataluña se ha llegado a la aceptación parlamentaria de un proceso de sustitución lingüística de una lengua oficial mayoritaria por otra oficial minoritaria mediante la mal llamada normalización lingüística que se convirtió en anormalidad lingüística.

Si representar es hacer presente a quien no esta presente, los castellanohablantes no existimos en Cataluña, o somos transparentes excepto para Ciudadanos. Esta falta de voluntad política de hacer presente la lengua de una parte de la ciudadanía catalana (bien presente en toda Cataluña históricamente, véanse por ejemplo las crónicas medievales en el Archivo de la Corona de Aragón) ha traído como consecuencia la manipulación histórica en la escuela, el desalojo de unos símbolos que nos unen a todos, una bandera, un himno y, a continuación, una confrontación entre ciudadanos de Cataluña y un desafecto entre españoles. Como colofón, la declaración parlamentaria que indica que Cataluña es un sujeto político y jurídico soberano, una manifestación en franca contradicción con nuestra Constitución. Y no pasa nada.

Ha de ser la sociedad civil, al margen de la representación parlamentaria, hoy devaluada y acaso pervertida en su función, quien ponga coto a tanto desmán, tanta irracionalidad y tanto despropósito. El representante electo está socialmente devaluado. Hace tiempo, era un honor porque suponía un servicio al país, a día de hoy ha llegado a ser un demérito, un baldón. O es una etiqueta negativa por los casos de corrupción, o está vacía de contenido en el mejor de los casos. Y es esa sociedad civil la que ha de liderar una regeneración política y enviar al rincón del ostracismo social a quienes no defienden -cobrando por ello- los derechos de sus representados, sea bajo las siglas que sean.

Un primer paso lo ha dado la Asociación por la Tolerancia, organizadora, con motivo del Día Internacional de la Lengua Materna de la UNESCO, de la I Jornada por la Lengua Materna y el Bilingüismo, en colaboración con otras asociaciones como Galicia Bilingüe, Fundación Círculo Balear, Plataforma por la Libertad de elección lingüística del País Vasco y Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística, que son de CCAA cuyos parlamentos autonómicos no atienden a los derechos lingüísticos de sus representados.

Ignoramos si el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy (PP) y los miembros de las Cortes Generales, con el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Igancio Wert, a la cabeza, tendrán la voluntad política para atender las reclamaciones que de sus derechos lingüísticos hacen estas asociaciones que no están sujetas a intereses espurios y que han padecido, y padecen, una indefensión alarmante.

Carmen Leal es profesora de Lengua y Literatura españolas

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18 Comments en “Voluntad política”

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  1. Mariacruz - Domingo, 24 de febrero de 2013 a las 18:27

    Mi agradecimiento a esta Sra.Profesora C.Leal.

    Yo confio en que el Gob. Rajoy haga que el Sr
    Mas dé las órdenes para el bilingüismo.

    Y. mientras llega.cada dia que se reuna el Parlament.un grupo de personas cuelga en la calle unos banderinnes con las dos lenguas.para que sus señorias se acuerden que todavia no han cu

  2. Jose Orgulloso - Domingo, 24 de febrero de 2013 a las 19:40

    Pero Doña Carmen, es que el primer problema es que los padres, cuando van a inscribir a sus hijos, no se plantan, no exigen sus derechos sino que agachan la testuz, no para embestir mas para que los apuntillen.

    Y sobre la voluntad política del PP, ya le digo yo que, tal como se ha visto en estas primeras jornadas, el PP se comporta como un radical más, en Baleares, en Valencia y en Galicia

  3. Mariacruz - Domingo, 24 de febrero de 2013 a las 20:43

    Si no protestan cuando matriculan a sus hijos pero entre sus amistades se quejan quiere decir wue tienenen miedo del trato que vayan a dar despué a sus hijos por no haberse sometido al régimen.seguramente igual que pasaría en el franquismo.

    Este lastre debería acabar de una vez y son los mismos catalanes los que deben exigir un trato judyo para sus connciudadanos
    .

  4. J.Iglesias - Domingo, 24 de febrero de 2013 a las 21:11

    No podrá resolverse el tema lingüístico mientras no se respete los derechos de los castellano hablantes, tanto de los que viven en Cataluña como de los puedan venir a vivir o a estudiar.

    Tampoco se podrá resolver mientras se siga pensando solamente en los jóvenes (dándole como máximo la opción de elegir idioma hasta los 8 años) y se siga olvidando e ignorando los derechos de los adultos castellano hablantes , a vivir en Cataluña en situación de plenos derechos a la hora de acceder a una formación, a un trabajo o a un cargo.

    ¿Por qué no se habla de todo esto y solo se trata el tema de los niños en su primera fase de estudios?

    El bilingüismo (obligatorio) en la enseñanza, en el caso dudoso de que fuera posible llegar a ningún acuerdo estable y viable con el nacionalismo lingüístico, no es ninguna panacea porque olvida los derechos y la existencia del resto de la comunidad castellano hablante y supone y acepta además la obligatoriedad del conocimiento de los idiomas locales como condición para obtener la situación de plenos derechos.

    La única solución es la implantación de una doble línea de enseñanza, una de ellas en castellano o español con el catalán como asignatura, garantizando el respeto social a ambas líneas.

    Si los políticos no quieren, no saben o no pueden garantizar este respeto, aquí se acaba el diálogo y empieza la selva. No es que lo doble línea no sea la solución, es que no hay valor ni para exigirla ni para garantizarla, lo cual es vergonzoso y es un claro reflejo de la situación en que vivimos.

    La implantación de la doble línea: a) Resolvería completamente el problema del idioma de los hispanohablantes y de cualquier persona que llega a Cataluña para trabajar o estudiar. b) Permitiría un aprendizaje correcto del catalán sin el carácter obsesivo que ahora se le da. c) Evitaría el adoctrinamiento político que conlleva el actual sistema que asocia idioma con ideología. d) Se reconocería la existencia y los derechos de una comunidad hispano hablante con plenos derechos en Cataluña.

    La escuela bilingüe como única opción (bilingüismo obligatorio) : a) Peca de ser una solución difícil y casi utópica ya que fuerza a mantener un equilibrio inestable entre ambas lenguas que tenderá continuamente a ser modificado por todo el que reclame una discriminación positiva, entre ellos el ejército de profesores nacionalistas que ocuparon el puesto de los 10.000 profesores expulsados de Cataluña por hablar castellano. b) No considera el aspecto político del problema que resulta ser tan importante o más que el aspecto lingüístico. c) Presupone aceptar la obligatoriedad de tener que dominar ambas lenguas al mismo nivel, una de las armas del nacionalismo que no acepta como igual al que no domina el catalán a nivel de idioma materno, cosa que no ocurre en otros países cuando se utiliza o se exige el conocimiento de su idioma.

    Solamente las amenazas del nacionalismo de marginar a quienes estudien en español y el miedo de las familias a diferenciarse en un régimen totalitario “normalizador”, ha impedido que se mantenga la doble línea de enseñanza que ya funcionó antes de la época de totalitarismo lingüístico, ausente de todo sentido común, que nos ha tocado vivir en Cataluña.

  5. Dos - Lunes, 25 de febrero de 2013 a las 00:57

    Pequeño inciso: Estudiar en la lengua oficial del Estado no es un derecho de la “comunidad de habla española o castellana” sino de todos los españoles, catalanes incluidos, sea cual sea su lengua.

  6. xpere - Lunes, 25 de febrero de 2013 a las 07:25

    Igual que a Suïssa es parla la llengua pròpia de cada territori, a Catalunya la educació es fa en la llengua pròpia de Catalunya: en català. No conec ningú que no sàpiga parlat en castellà. Per altra banda els que s’autoanomenen “bilingües” son aquells que només parlen castellà.

  7. Erasmus - Lunes, 25 de febrero de 2013 a las 08:39

    ¿ES UNA ACTITUD EXTREMISTA EL NEGARSE LOS HISPANOHABLANTES A USAR EL CATALÁN COMO PROTESTA MIENTRAS EXISTA LA DISCRIMINACIÓN ESCOLAR DEL ESPAÑOL?

    Los catalanistas critican a los hispanohablantes (que tienen como lengua principal el español) que adoptan la actitud de negarse a usar el catalán en Cataluña como protesta mientras exista la discriminación escolar del español diciendo que caen en una actitud extremista cuando es perfectamente legal y afirma su dignidad. ¿No es por el contrario lo extremista el genocidio cultural que supone negar enseñanza en español a todos los niños hispanohablantes de Cataluña?

  8. Erasmus - Lunes, 25 de febrero de 2013 a las 09:16

    ¿ESCUELA BILINGÜE O ELECCIÓN DE LENGUA DE ENSEÑANZA?

    En la Jornada sobre lengua materna y bilingüismo, de la Asociación por la tolerancia, se han defendido como válidos dos modelos, el de la escuela bilingüe, con las dos lenguas oficiales vehiculares para todos y el de la elección por los padres de la lengua de enseñanza para sus hijos con dos vías escolares una en cada lengua. Es cierto que los dos modelos son válidos pues lo que se reivindica es la ‘igualdad de trato’ (no discriminación) para las dos lenguas oficiales y para todos los ciudadanos y eso con cualquiera de los dos modelos se cumple.

    Pero se plantea una consideración estratégica. Si ya existen dificultades para lograr un modelo escolar no discriminatorio (lo que se reivindica es no discriminación) tales dificultades aumentarán si dudamos sobre el modelo que proponemos. Dejo la cuestión abierta.

  9. Romualdo - Lunes, 25 de febrero de 2013 a las 10:17

    El no exigir la enseñanza en lengua castellana es por la misma razón que en un colegio religioso nadie exige no asistir a clase de religión. Salvo que el centro lo acepte para otras religiones o minorías.

    Porque está en su derecho pero ¿Quién va a matricular a su hijo en un colegio en el que ha montado bronca y obligado a cumplir la ley cuando la dirección del mismo no tenía ninguna intención de cumplirla?

    Con el agravante de que en el caso de la lengua, a diferencia de la religión, a pesar de la bronca no se iba a cumplir la ley.

  10. Susana - Lunes, 25 de febrero de 2013 a las 13:39

    La cuestión no es pedagógica, sino política . Y como dice esta señora es cuestion de voluntad politica porque en Cataluña se ha hecho de la lengua de la enseñanza un arma política. En toda Europa hay Estados con varias lenguas que gozan de cooficialidad o no, pero no hay ninguna lengua minoritaria o regional que sea perseguida. Lo mas frecuente en el Sistema escolar son dos líneas cada una en una lengua oicial con la obligatoriedad de tener como asignatura el conocimiento de la otra lengua. En ningún pais se obliga a los ciudadanos a escolarizarse en una lengua de las lenguas oficiales que no haya sido escogida por los padres.

  11. xpere - Lunes, 25 de febrero de 2013 a las 14:32

    Susana, succeeix el mateix al País Valencià on l’escolarització en valencià és teòricament possible però moltissimes famílies (moltes més de 12!) no poden escolaritzar els seus fills en valencià?
    Ho sento molt… però aquest no serà el model a seguir a Catalunya.
    Aquí tothom comprèn perfectament el castellà… no conec ningú que no l’entengui!
    Coneixes tu alguna persona que parli català i que no parli el castellà? I coneixes tu alguna persona que parli castellà i que no parli català?

  12. karles bcn - Lunes, 25 de febrero de 2013 a las 15:22

    Voluntat política:

    A favor de la inmersió lingüística al parlament català: 107

    En contra de la inmersió lingüística (PP+Ciutadans): 28

    Està clar que la inmensa majoria del poble català vol la inmersió!! S’ha acabat la discusió!

  13. Romualdo - Lunes, 25 de febrero de 2013 a las 18:27

    Xpere:

    El nacionalismo sabe que esa situación que denuncias se mantendrá siempre. Porque, incluso en una Cataluña independiente, si no quiere cerrarse en sí misma, siempre habrá una parte de población que no hable catalán y que se vaya de Cataluña antes de haberlo aprendido. Y se habrá entendido con todos.

    Pero no es eso lo que importa. Ni tampoco que cada vez más personas hablen catalán. Lo que importa es “denunciar que, mientras no lo hablen todos, Cataluña está sometida”. Esa es el arma política. Esa es la utilización torticera y rastrera de la lengua para conseguir fines políticos y presentar la situación como políticamente conviene.

    Y ese es le medio para acallar al discrepante acusándole de enemigo de la lengua y la cultura catalanas, en definitiva de Cataluña. Pero de una Cataluña que en nombre de la lengua oculta otros fines nada nobles.

  14. Romualdo - Lunes, 25 de febrero de 2013 a las 18:32

    Karles bcn:

    La totalidad del Parlament podía haber votado en contra de la inmersión lingüística y ser totalmente ilegal. Ha votado que Cataluña es sujeto político y jurídico y es igualmente ilegal.

    Porque los ciudadanos podemos hacer todo lo que la ley no nos prohibe. Pero los parlamentarios, alcaldes…NO. Ellos sólo pueden hacer aquello que la ley les permite hacer, es decir, aquello para lo que han sido elegidos. Y eso se recoge en las leyes.

    Y no fueron elegidos para declarar a Cataluña sujeto de nada ni para prohibir a los ciudadanos estudiar en una de las lenguas oficiales. Eso, no entra dentro de sus competencias y no pueden hacerlo ni siquiera si a sus votantes les parece bien.

    Porque entonces podrían declarar el apartheid, la pena de muerte, o cualquier otra barbaridad. Con tener mayoría valdría.

    Se acabó la discusión.

  15. Susana - Lunes, 25 de febrero de 2013 a las 19:17

    Para Karles bcn. Si Usted ha leido bien el articulo, la “Voluntad politica” de los supuestos representantes – los 107 diputados autonómicos que Usted señala como argumento definitivo , no representan la voluntad política de mas de la mitad de los ciudadanos de Cataluña, esos que tienen como “lengua propia” el español o castellano y son tan catalanes como los que tienen como lengua propia el catalán. No concuerda esa voluntad y ese número con la de la mitad de los representados, sino que se someten a la voluntad de los diputados que no votan en conciencia sino por mandato del Partido . Este numero de votantes obedecen a situaciones politicas y cambalaches entre partidos politicos y la comunidad lingüística catalana que tienen como lengua propia el español/castellano han sido moneda de cambio entre ellos.
    La historia del castellano en Cataluña es la historia de una infamia.

  16. Mariacruzt - Lunes, 25 de febrero de 2013 a las 21:04

    SUSANA.
    UNA INFAMIA Y UNA COBARDÍA

  17. xavier - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 12:13

    A molts pares catalonaparlants, perque volem el millor pels nostres fills, ens agradaria que el bilingüisme a l’escola fos una realitat. L’espanyol es un idioma força important. Negar-ho es de ximples i fanàtics.

  18. Jose Orgulloso - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 16:41

    Doña Mariacruz, con lo que dice que los padres tienen miedo, estoy de acuerdo. Pero lo que no puedo aceptar es que los padres, por este miedo, cedan la educación y el futuro de sus hijos a estos infames radicales que pululan por los colegios de Cataluña.

    Debemos actuar todos con la frente muy alta y sin temer las represalias. Si no, estamos perdidos.

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