Cataluña

La regulación excesivamente restrictiva de la Generalidad en materia comercial genera graves perjuicios al sector

Un informe de la Autoridad Catalana de la Competencia -dependiente de la Generalidad- advierte de que, pese a ser la que ha desarrollado un régimen regulatorio más restrictivo, Cataluña es la segunda Comunidad que más minoristas ha destruido en términos relativos. Mientras tanto, el Ejecutivo autonómico sigue defendiendo en los tribunales la prevalencia de su normativa frente a la nacional, mucho más flexible.

Alejandro Tercero
Martes, 26 de febrero de 2013 | 08:29

Evolución del grado de regulación comercial por CCAA, según cuatro análisis diferentes (cuadro: ACCO).

El tradicional proteccionismo normativo hacia el comercio tradicional y minorista llevado a cabo por los diferentes gobiernos de la Generalidad ha supuesto un grave perjuicio para la economía catalana, según un informe de la Autoridad Catalana de la Competencia (ACCO), dependiente de la Generalidad de Cataluña, hecho público este mes.

La ACCO concluye que la normativa autonómica desarrollada a lo largo de los últimos quince años se ha caracterizado por ‘su elevado grado de intervención administrativa’, imponiendo ‘numerosas restricciones injustificadas a la competencia, básicamente en forma de barreras de entrada de índole muy diversa (urbanísticas, sectoriales, etc.), que han dificultado -e incluso impedido- la implantación de nuevos establecimientos, sobre todo los de gran formato’.

El organismo asesor de la Generalidad advierte de que también ha habido una ‘limitación de los horarios comerciales’ y de ‘los periodos de rebajas’ que, a su vez, ‘limitan la capacidad de los operadores para competir’.

Todo esto ha supuesto unas consecuencias contrarias a las inicialmente pretendidas, y no solo no ha evitado ‘la caída del comercio tradicional’, sino que ha conllevado ‘efectos negativos colaterales sobre la competitividad de la economía’ y para los consumidores.

Posibles sanciones por imponer restricciones al comercio

A lo largo de 41 páginas, el informe de la ACCO, titulado Efectos del carácter restrictivo de la normativa comercial sobre la competitividad de la economía catalana (1997-2012), analiza la evolución de las diferentes normativas comerciales nacionales y autonómicas, y recoge las evaluaciones de numerosos organismos nacionales e internaciones (entre ellos, el FMI, la OCDE y la Comisión Nacional de la Competencia) que coinciden en denunciar ‘el carácter injustificadamente restrictivo de la normativa comercial’ autonómica, al igual que la nacional, aunque en menor grado.

La entidad encargada de velar por la promoción y defensa de la competencia señala que estas barreras de entrada han dificultado la implantación de nuevos operadores, lo que ha reforzado ‘el poder de mercado de los ya implantados’. Esto ha sido ‘contraproducente’ para fomentar la ‘modernización y especialización’ del comercio tradicional, ‘factores claves para su supervivencia’.

También considera que se ha hecho caso omiso de algunos criterios establecidos en la Directiva 2006/123/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 12 de diciembre de 2006, relativa a los servicios en el mercado interior.

Con esta Directiva, ‘las pruebas económicas pasan a estar prohibidas y cualquier restricción al acceso y ejercicio tiene que estar sometida a los principios de necesidad, proporcionalidad y no discriminación‘. Su incumplimiento podría suponer la imposición de sanciones por parte de las instituciones comunitarias al Gobierno, unas sanciones que este podría, a su vez, repercutir a la Generalidad.

Efectos negativos sobre la inversión, el empleo y los consumidores

La regulación restrictiva ha convertido las licencias comerciales en un bien escaso, ‘lo que otorga unas rentas regulatorias a su propietario no justificadas en razón de mercado y que pueden inducir a una fuerte especulación en el momento de su transmisión’. ‘La ambigüedad de la normativa aplicable puede dar lugar a una discrecionalidad en el otorgamiento de las licencias por parte de la administración y puede generar inseguridad jurídica en los operadores’, añade.

Por otra parte, los efectos sobre el empleo también han sido negativos:

‘Las barreras de entrada que, en la mayoría de casos, son justificadas por los poderes públicos como mecanismos para proteger la ocupación, producen a menudo el efecto contrario: las empresas, cuando encuentran muchas dificultades para desarrollar proyectos en un área determinada, invierten en otros territorios, ya sea en regiones limítrofes o en países con más capacidad de recorrido para la enseña. La consecuencia, por lo tanto, es que la creación de puestos de trabajo se produce fuera de Cataluña’.

La ACCO también subraya que la falta de competencia ha generado efectos negativos sobre el bienestar de los consumidores -‘los grandes perjudicados’ de la situación-, quienes, toda vez que han aumentado sus preferencias por el formato hipermercado y habida cuenta de que la oferta ha sido limitada por la regulación, se han encontrado con un nivel de precios mayor y con la necesidad de realizar mayores desplazamientos para acudir a sus centros elegidos.

Todo ello, además, ‘retrasa la modernización y especialización de los pequeños establecimientos y no les permite beneficiarse del polo de atracción que constituyen los grandes formatos, por ejemplo, centros comerciales’.

La más regulada, pero la segunda Comunidad que más minoristas pierde

El informe compara el grado de regulación comercial que ha habido en las diferentes CCAA y destaca que, a excepción del País Vasco, Cataluña es la Comunidad que ha evolucionado hacia un régimen regulatorio más restrictivo en los últimos quince años, según cuatro análisis diferentes independientes.

Sin embargo, y en contra de lo pretendido, Cataluña ha sido la segunda Comunidad que mayor destrucción de autónomos en comercio minorista ha registrado en términos relativos en la última década.

Evolución del formato comercial tradicional por CCAA en el sector alimentación (cuadro: ACCO).

La ACCO también señala que las CCAA ‘tienen grados de regulación comercial muy diferentes entre sí’, y apunta a una posible ‘necesidad de una regulación estatal que garantizara una unidad de mercado y redujera el coste regulatorio de la fragmentación del mercado para la actividad empresarial’. Un asunto que, de forma muy superficial, ha empezado a abordar el Gobierno mediante el Anteproyecto de Ley de Garantía de Unidad de Mercado.

La solución: flexibilizar la normativa

La ACCO concluye que, ‘visto el crecimiento imparable del comercio electrónico, es un contrasentido establecer barreras al establecimiento físico de comercios así como restricciones en su ejercicio cuando el mundo virtual no tiene fronteras y está abierto 24 horas al día‘.

‘Para que el comercio físico pueda competir en igualdad de condiciones con el mundo virtual, hay que dotarlo de mayor flexibilidad tanto para el establecimiento como en el ejercicio de la actividad’, especialmente ‘en un momento de crisis como el actual’, añade.

De esta forma, considera ‘deseable que el modelo comercial fuera en realidad consecuencia del modelo de planeamiento urbanístico y territorial que, seguramente, sería un instrumento suficiente para evitar implantaciones en lugares inadecuados, con mala comunicación con el transporte público o demasiado alejados de zonas densamente pobladas’, sin tener que ‘hacer uso de una regulación comercial adicional, que tiene un carácter marcadamente restrictivo porque incide en aspectos como la tipología de establecimiento, su dimensión o el tipo de actividad, y que se asimila, en realidad, a una planificación económica’.

Este informe se ha conocido en mitad de un conflicto de competencias que enfrenta al Gobierno con la Generalidad y que ya está en manos del Tribunal Constitucional. En este caso, el Ejecutivo autonómico -sorprendentemente, en contra del criterio de la ACCO- trata de defender la prevalencia de una normativa autonómica sobre establecimientos comerciales mucho más restrictiva que la legislación nacional.

Temas: , , ,

17 Comments en “La regulación excesivamente restrictiva de la Generalidad en materia comercial genera graves perjuicios al sector”

NOTA: Sean respetuosos con sus comentarios. Se borrarán los comentarios cuyo contenido o enlaces puedan ser considerados difamatorios, vejatorios o insultantes. Recuerden siempre que las formas importan y que hay muchas formas de decir lo mismo. Gracias por participar.
  1. libertadexpresion - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 09:13

    Está mal planteada la conclusión: “la Generalidad ha desarrollado un régimen regulatorio más restrictivo”

    La descripción sería: ” la Generalidad ha implantado un régimen totalitario autodestructivo”

  2. BCN, ESPAÑA - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 09:25

    LOGICAMENTE EL NACIONALISMO ES CRISIS, POR EL COSTE DE LA SUPUESTA “TRANSICION/CONSTRUCCION NACIONAL” Y POR LA DESCONFIANZA EN UN GOBIERNO SEPARATISTA POR PARTE DE CUALQUIER EMPRESA QUE PRETENDA ESTABLECERSE EN CATALUÑA, ADEMAS LOS NACIONALISTOS HACEN LEYES NO PARA SER MEJORES, SINO SIMPLEMENTE PARA SER “DIFERENTES”

    IDIOCRACIA

  3. Romualdo - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 09:29

    Esto nos ha ocurrido porque hemos gestionado a “estilo español”. Ahora con Junqueras las cosas empezarán a cambiar.

  4. Pablito - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 09:29

    La regulación comercial llevada a cabo por la Generalitat, no estaba mal en su planteamiento. Se maleo en su ejecución al no saberse aplicar en cada caso y se hizo de forma generacional con clara inclinación a favorecer a la pequeña industria.
    Se buscaron de forma caciquil reglamentos donde primo el amiguismo y el posible votante a las necesidades de la población, mutilado el desarrollo de la gran empresa o la supervivencia de ésta. Se realizan todo tipo de trabas favoreciendo la quimera y el descontento de los empresarios y del consumidor. Pero una vez más, la Generalitat endiosada en su hornacina siguió y sigue haciendo su voluntad ajena a las necesidades del pueblo.
    Cuanto se trató de hablar con los responsables, se parapetaron en un falso consevadurismo donde cualquier sugerencia era ir contra la Generalitat y toda esa casposa propaganda nacionalista donde solamente sacaban provecho ellos.
    Que hoy, donde casi todos los departamentos de la Generalitat están cuestionados o contra las cuerdas poco se puede evitar. El mal está hecho y costará remontarlo.

  5. Aleix - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 09:51

    Només els espanyols sóc capaços de queixar-se d’això. Ells volen desregulació en tots els sectors pq així poden crear noves bombolles artificials per després enfonsar el país en crisis cada cop més violentes.

  6. Felix - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 10:29

    Y ahora ademas de ese descalabro comercial atribuido sin duda alguna a nuestros dirigentes politicos de ERC, CiU y PSC tenemos la guerra al producto catalan que mucha gente como yo mismo hacemos pues si quieren independencia estos incompetentes que se la compren ellos. Mi lema es una compra un voto. No obstante lo mas curioso del asunto es que aqui los catalanes pueblo secular del que formo parte no se si por desgracia ya, nadie dice ni pio. Ni siquiera en cuestiones del comercio ya no hablemos de politica. Todos calladitos dejando hacer a la familia Pujol y compañias que son como los dictadores permanentes verbigracia. Somosa en Nicaragua, Cheaucescu Romania, Tito Checoslovaquia, Hitler Alemania, Franco España, Gadafi Libia, Sadan Irak y otros muchos de la historia que crearon una autarquia. La salvedad es que Cataluña es republica bananera del reino de España.

  7. josep - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 11:21

    Aleix , solament s`ha de veure la ” ley del suelo ” del seu aclamat Aznar on ens a portat.Però això no ho volen veure.Unes bombolles artificilas que tambè els afecta a ells i els perjudicar, per a ells els donar igual és millor anar contra Catalunya,

  8. Volem la independència i rodes noves pel tractor - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 11:58

    ¿Cómo? ¿Que la legislación de la Generalidad es contraproducente? ¡Buff!, y eso que los catalanistas (que no los catalanes, puesto que aquellos no adscritos al pensamiento único no son considerados “dignos” de la condición de “catalanes” por el stablishment) son superiors als espanyools.

  9. libertadexpresion - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 12:19

    La mordaza a la verdad:

    http://www.cafeambllet.com/press/?p=17712

    El derecho a decidir es como robar MAS sin rendir cuentas a nadie, el problema es que la justicia, catalana en este caso, los ampara.

  10. Angel - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 12:31

    El nacionalismo catalan es un problema para los catalanes.La oligarquia catalana en un intento de seguir teniendo privilegios sociales y economicos han intentado frenar lo inevitable,el desarrollo natural del comercio en Cataluña.

    La politica nacacionalista crea cerrar las puertas para entrar a Cataluña,pero al mismo tiempo tambien cierra las puertas para salir.Las consecuencias es un saldo negativo para los catalanes.

    Recordemos que la deuda de Generalitat supera en estos momentos los 50.000 millones de euros.Se despilfarran cientos de millones de euros en los temas identitarios y hoy los farmaceuticos no pueden cobrar la deuda que tiene con ellos la Generalitat porque se han despilfarrado todo el dinero.

  11. Xavi Gil - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 12:33

    Josep, la “ley del suelo” de Aznar fue recurrida y prohibida en parte por el Constitucional (sí, no lo rechaza leyes nacionalistas). Aleix, para crear bubujas artificiales no hace falta desregular, la prueba es la burbuja fotovoltaica que se regularon primas para que fuera rentable y hoy cuesta eso miles de millones de euros cada año.

    En este artículo se propone una solución para mejorar el tejido comercial de Cataluña, si eso es “ir contra Cataluña”, no me extraña que Cataluña vaya como vaya.

  12. ANS. HISPANO. - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 13:39

    JORDI CAÑAS DESINTEGRA AL CONSELLER DE ECONOMIA MAS COLLELL
    EN LA COMISSIÓ DEL 21.02.2013
    http://www.youtube.com/watch?v=gTd6....16626133EB

    No se lo pierdan, porque no tiene desperdicio.
    Mas Collell debe estar volatilizado en la Andrómeda de Irás y No Volverás.

  13. Aleix - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 14:01

    Exacte Josep, regular no vol dir intervenir en l’economia. Podem dir que cal molta regulació i molt poca intervenció de l’estat però a Espanya això es farà sempre a la inversa perquè sino els amics dels de sempre no es podrien omplir les butxaques, vegi’s: autopistes, construcció, electricitat, benzina, farmàcies i laboratoris, instituts Noos, i un llarg etc que navega en aquest galimaties que només entenen ells perquè se l’han fet a mida expressament.

  14. Josep - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 14:01

    CIU regula demasiado, eso es evidente. Poner una tienda, una frutería, o un pequeño taller, es un suplicio. El Estado es mucho mas liberalizador, como hacen en Inglaterra, o USA. Mi hermano está poniéndose una ferretería, y está para abandonar antes de crearla, por todas las trabas legales que tiene que afrontar. Y el letrero obligatorio en catalán pena de cárcel, eso no pasaba ni en las dictaduras más terribles, no hay libertad ni democracia en Catalunya.

    A este paso, todas la empresas se van a Zaragoza y Valencia.

  15. Eduardo González Palomar (Manlleu -Barcelona-) - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 20:42

    ¡A lo que se ve los nacionalistas de Cataluña hacen agua en todos los frentes excepto en el de las subvenciones públicas!

  16. Luis - Martes, 26 de febrero de 2013 a las 23:06

    COMO ESTOS ILUMINADOS DICEN : NORMALIZACIÓN PORQUE LOS ESPAÑOLES NO NOS

    ENTERAMOS QUE LAS COSAS EN CATALUÑA SON MUY RARILLAS Y ELLOS LO ESTÁN

    ARREGLANDO ES QUE SOIS GENTES DE MALA FE

    PERO QUE CONSTE

    ESPAÑA NOS ROBA Y ESTO LO ARREGLAREMOS

  17. Erasmo - Miércoles, 27 de febrero de 2013 a las 21:48

    El comerç català resisteix millor la crisi que el model liberal de Madrid.

    La llibertat d’horaris no impedeix que a la capital espanyola les vendes baixin més que a Catalunya.

    Un dels conflictes que tenen el govern espanyol i la Generalitat és el dels horaris comercials. Catalunya defensa el model propi, amb 72 hores setmanals i 8 festius a l’any d’obertura, mentre que l’Estat, amb l’aposta per la unitat de mercat, vol imposar un model més liberal, amb 90 hores setmanals i 10 festius d’obertura, similar al que fa anys que funciona a Madrid, on els centres comercials i els comerços cèntrics obren cada diumenge. El comerç català no es cansa de defensar el model autòcton, i ahir va aportar dades per demostrar que aguanta millor la crisi. Les dades de l’INE recollides per la Confederació de Comerç de Catalunya reflecteixen que el comerç català ha perdut menys vendes, menys ocupació i menys punts de venda que el madrileny durant els anys de crisi.

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.