Opinión

‘Ejecución sumaria’, una historia real

‘Sobre nuestra Comunidad Autónoma, sus previsiones son de una sociedad que va camino de una frustración colectiva, de uno y otro signo. La secesión es inviable y los políticos están arrastrando a la sociedad a la bipolaridad con graves consecuencias si no se rectifica. Mas debería dimitir pero prefiere una huida hacia adelante y por tanto una radicalización identitaria de todo signo que solo puede traer el colapso y la confrontación etnicista en Cataluña’.

Vicente Serrano
Jueves, 13 de junio de 2013 | 08:50

El pasado 11 de junio, Alternativa Ciudadana Progresista presentó con la colaboración de El Viejo Topo, la novela Ejecución Sumaria. En la mesa, su autora: Lidia Falcón; el editor: Miguel Riera; y yo mismo. Tras una breve introducción por mi parte sobre los problemas que acucian a la sociedad española, Riera tomó la palabra para presentar la obra iniciando una suerte de entrevista a Falcón que convirtió la conferencia en un acto ameno y estimulante intelectualmente.

Difícil resumir en unas líneas las intervenciones, destacar, eso sí, la apuesta de Lidia por la ficción como medio de crear memoria social, tradición prácticamente inexistente en España sobre los tiempos de la Transición y los previos a esta. Trufó de hechos reales sus siempre lúcidas intervenciones. Son los mismos, siguen siendo los mismos los que detentan el poder, en el franquismo y ahora; ¡es la memoria lo que nos falla! Martín Villa, Duran Farrell, Fraga y tantos…

Lidia Falcón y Miguel Riera, durante la presentación del libro de la primera, 'Ejecución sumaria' (foto: José Sánchez).

Lidia Falcón y Miguel Riera, durante la presentación del libro de la primera, ‘Ejecución sumaria’ (foto: José Sánchez).

La ejecución de Puig Antich es la disculpa para contarnos una ficción que rebosa historia real, que nos permite entender esos años previos a la Transición y cómo se configura. Y la denuncia clara de la traición de la dirección de la izquierda a sus propios postulados, y a su militancia, ya antes de la muerte de Franco.

Importante su teoría sobre la mujer como clase social desde un análisis marxiano, en tanto que clave de bóveda del sistema de producción capitalista. Criticó que los cálculos de PIB ignoren la contribución de la mujer como generadora de riqueza; trabajo no remunerado y no reconocido imprescindible para el sostenimiento del sistema productivo. El salario pagado por el capital no solo se apropia de la plusvalía generada por el trabajador, si no también por todo el trabajo de la mujer en casa. Es inadmisible que la mujer que trabaja en el hogar sea considerada en la contabilidad nacional como inactiva. Nos recordó a Engels, que en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado afirma que en la familia el hombre es el burgués y la mujer la trabajadora.

El turno de palabras fue enriquecedor, controversias incluidas. Inevitablemente e inducidos por mi pregunta a Riera acabamos volviendo de forma natural a la realidad que hoy sufrimos. Miguel distinguió dos escenarios aunque interdependientes, Cataluña y el resto de España. Sobre nuestra Comunidad Autónoma, sus previsiones son de una sociedad que va camino de una frustración colectiva, de uno y otro signo. La secesión es inviable y los políticos están arrastrando a la sociedad a la bipolaridad con graves consecuencias si no se rectifica. Mas debería dimitir pero prefiere una huida hacia adelante y por tanto una radicalización identitaria de todo signo que solo puede traer el colapso y la confrontación etnicista en Cataluña.

Sobre el resto del país la situación social, económica y política es igualmente terrible y miran hacia nuestra Comunidad Autónoma sin entender que las ideas que expresan nuestros políticos no reflejan la el pensamiento de la ciudadanía catalana. Sobre España en su conjunto entiende que solo un colapso del sistema, que se sustenta sobre una monarquía que alimenta un régimen corrupto, nos permitiría entrar en la tercera república. También apuntó la idea de salir del euro con un proyecto europeísta pero desligado del actual proyecto neoliberal.

Lidia nos animó a luchar por la república, pero no al estilo de la italiana, la alemana o la francesa. Habló de recuperar la nuestra, la república social, de los derechos de los trabajadores, de la igualdad de la mujer, etc. Pero eso no sería el fin sino el principio para un camino hacia el socialismo. Gracias Lidia, gracias Miguel por vuestras valientes aportaciones. En una sociedad donde la intelectualidad de izquierda brilla por su ausencia, vosotros brilláis con luz propia.

Vicente Serrano es militante de Alternativa Ciudadana Progresista

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16 Comments en “‘Ejecución sumaria’, una historia real”

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  1. Antonio-F. Ordóñez - Jueves, 13 de junio de 2013 a las 10:21

    Excelente resumen de una magnífica velada a la que tuve el honor de asistir.

    Alternativa Ciudadana Progresista (ACP) sigue empeñada en configurar una respuesta/ una opción de izquierda no nacionalista de la que está huérfana la sociedad catalana desde hace mucho tiempo.

  2. Romualdo - Jueves, 13 de junio de 2013 a las 10:57

    Muy buena reseña. Yo destacaría cuatro puntos esenciales:

    1) La izquierda, ya durante el franquismo traicionó su propia ideología.

    2) La mujer, su trabajo y su contribución al bienestar de la sociedad siguen ocultados deliberadamente.

    3) La secesión es inviable, desconectada de la realidad social y presentada como dicha realidad fuera de Cataluña.

    4) Siguen mandando los mismos.

    Enhorabuena a la izquierda por contarse y contarnos la verdad y por tener las cosas claras respecto a la realidad.

    Únicamente discrepo de la posibilidad de una República social en España. No es posible si no se extiende a toda la UE. La lucha puede surgir aquí pero solos no podemos hacer nada y saliéndonos de la UE menos. El camino es la unión de toda la izquierda europea en ese camino.

    La carta social europea ya existe, hay que reforzar la UE y que no se desmonte el Estado de Bienestar en nombre de ningún “realismo”. La crisis la tienen que pagar los que la han originado pero es imposible hacerlo con una UE débil políticamente tanto de cara al exterior como, sobre todo, al interior.

  3. Una opinión más - Jueves, 13 de junio de 2013 a las 11:23

    Me parece todo estupendo y que Lidia Falcón nos lo cuente, pero me queda una duda que no termino de solventar:

    Si la izquierda traicionó sus propios postulados, ¿Cómo es que el feminismo militante ha sido de izquierdas y ha vivido subvencionado por las izquierdas? (Luego también con las derechas). ¿El feminismo militante no traicionó también sus postulados y, por ello, a las propias mujeres feministas y no tan feministas? ¿Es justo para la izquierda que haya juzgados de género y leyes de género que no son nada igualitarias y que contradicen los principios de igualdad que caracterizan el pensamiento de izquierdas?

  4. Una opinión más - Jueves, 13 de junio de 2013 a las 11:27

    Sobre Antich, hirió en 1973 a un trabajador de un banco durante un atraco y mató a un policía cuando lo acorralaron para detenerlo. Esto se llama delincuencia y, en aquellos años y no sólo en España, la pena de muerte se aplicaba a la escoria que hiere y mata por dinero atracando bancos y degollando policías, incluso ahora mismo se hace en Londres y en plena calle.

  5. Romualdo - Jueves, 13 de junio de 2013 a las 11:39

    Otro punto importante, tal vez el principal, es la necesidad de que desde la ficción se haga memoria sobre la Transición.

    Porque se ha hecho mucha novela sobre la Guerra Civil pero la auténtica novela, la que no se había escrito y pone a los españoles ante sí mismos en la historia, es la de Andrés Trapiello: “Ayer no más”.

    Los libros de historia nos cuentan lo que pasó pero sólo los expertos y unos pocos aficionados los conocen. La falsedad sobre los hechos se nos cuenta desde la política y muchos se la creen.

    Los creadores de ficción, cuyos libros sí que se leen, tienen un gran papel que jugar como intelectuales en ese rescate de la verdad para contárnosla a todos. Gracias a Lidia Falcón por su propuesta y por su novela.

  6. Alberto - Jueves, 13 de junio de 2013 a las 11:45

    En la muy democrática Francia, que tanto le gusta -excepto en su estructura territorial jacobina claro- a nuestra izquierda, se aplicó la pena de muerte por última vez en 1977, guillotinando a un delincuente común convicto de asesinato. La abolición no fue decretada hasta 1981, con Mitterrand. Por cierto, que la mayoría de los franceses eran partidarios en aquel entonces de la pena capital. Algunos confunden la democracia con la permisividad más grotesca.

  7. Romualdo - Jueves, 13 de junio de 2013 a las 11:48

    Una opinión más:

    Sabemos cómo eran los juicios entonces y cómo se probaban los hechos. Hoy hemos abolido la pena de muerte y confiemos en que la Democracia sea tan fuerte y cuente con medios suficientes como para que no peligre su supervivencia por no aplicar la pena de muerte a los que desprecian la vida.

    La sociedad tiene que demostrar su superioridad moral ante los delincuentes. La Democracia en España la ha demostrado ante los criminales de ETA y ante los que para combatirla se han saltado la legalidad.

    Nada de esto existió entonces y las ejecuciones de los últimos años del franquismo conmovían a buena parte de la sociedad, no porque en otros países no se ejecutase igualmente a los condenados como se sigue haciendo en Estados Unidos y muchos otros países, sino por la propia característica de los juicios que si habían silenciado a la generación de la guerra eran contestados por los jóvenes, los hijos de esa generación, hoy hombres maduros y jubilados muchos de ellos. Los que ya no nos casamos con nadie. Y menos con las mentiras sobre el pasado, el presente y el futuro.

  8. José Miguel - Jueves, 13 de junio de 2013 a las 12:31

    Alberto. Creo que tu última frase no es acertada.
    Me parece bien poner las cosas en perspectiva y comparar cosas que pasaban en España con cosas que pasaban en la misma época en países democráticos. Porque posiblemente nos daríamos cuenta de que muchas de las cosas que pasaban en España, aunque deplorables con parámetros de hoy en día, no eran muy diferentes de las de otros entornos supuestamente más avanzados.
    Otra cosa es que no avancemos y perfeccionemos la democracia. La pena de muerte es algo que no debe existir. Democracia no es permisividad grotesca. Pero hay líneas rojas que no se pueden traspasar en la aplicación de la ley. Y el respeto a la vida es fundamental

  9. Fagot - Jueves, 13 de junio de 2013 a las 13:39

    A mí me gustaría resaltar que la forma de hacer política de los nacionalismos está muy en consonancia con el machismo, ya que mabas se basan en “yo soy el que trae el dinero a casa, ergo yo mando y si yo quiero un 16v, me lo compro y tú te quedas con el cepillo en lugar de la aspiradora”. Partiendo de esa base, no sé cómo se puede llegar a una sociedad igualitaria partiendo de la premisa de que hay que tener en cuenta y respetar la superioridad económica (lo que ahora se llama el “principio de ordinalidad”) y tantas y tantas cosas que ocultan muy seriamente que el poder fáctico del franquismo no estuvo tanto en Fraga, como en los Carulla.

    PD: Artur Mas quiso identificar el tema de la ndependencia como un divorcio. Cuando se le advirtió que era fácil identificar “la cosa2 con el machismo, optó por lo de emancipación, que implícitamente reconoce que cataluña no es un igual de España, sino un hijo díscolo al que le compran todos los juguetes y por eso se ha convertido en un consentido que se cree oprimido porque tiene un mercedes y no un ferrari. El enanismo intelectual catalán roza lo absurdo. As´no irá duranets las próximas décadas. Y demos gracias a etar en españa y no en inglaterra, donde el puño de hierro de lodres hubiera hundido cualquiera de estas historias en la miseria más absoluta.

  10. Pedro - Jueves, 13 de junio de 2013 a las 15:25

    Excelente resumen de lo que allí ocurrió. Lástima que actos tan interesantes no cuenten con más presencia de público.
    Estamos en un momento en que necesitamos debatir y no seguir dejándonos llevar por los mesías mediáticos de la caverna madrileña ni els mitjans d’incomunicació catalanes, que ponen sus sobornados intereses por delante de la fratura social que generan.

  11. Alberto - Jueves, 13 de junio de 2013 a las 15:35

    Estoy de acuerdo contigo José Miguel en que la última frase puede llamar a equívocos. Quería decir que desgraciadamente caben democracias, Francia hasta 1977, pero también EEUU o Japón ahora mismo, que conservan en su derecho penal la pena capital y la aplican, vaya si la aplican. A mí la pena de muerte me parece un horror que debería desaparecer, pero no se puede decir que estos países no sean estados democráticos, aunque sean poco permisivos, implacables, con determinados delitos de una violencia extrema. Lo de permisividad grotesca sin embargo venía por España, donde creo que muchos confunden democracia -respeto a las leyes producto de mayorías parlamentarias electas sería el mínimo democrático exigible- con soltar disparates como que España es una dictadura franquista encubierta, el falso victimismo de que se oprime a sus minorías nacionales, memoria histórica equivale a investigación histórica, discusiones demenciales sobre si los etarras son o no presos políticos etc. Como estamos en democracia todo vale, aunque sea una estupidez, y el que no esté de acuerdo fascista. A eso me refería.

  12. Toni de Ciudadanos - Jueves, 13 de junio de 2013 a las 17:08

    La traición más abominable de la izquierda ha sido aliarse, ser soporte y asimilar la doctrina del nacionalismo, que en España es sinónimo de separatismo. Lidia Falcó ha sido y es protagonista destacada de esta traición que ha convertido a la izquierda, de internacionalista y obrera, a aliada de las pequeñas oligarquias regionales, PNV CIU (las grandes fortunas no tienen patria), o a aspirantes a pequeño-burgueses, bien por el método de agarrar un cargo público muy bien remunerado o bien (lo que es más miserable aún) separando las regiones ricas de las pobres, con el propósito de no repartir la carga de la solidaridad. La riqueza de estas regiones se ha logrado con el sudor, el ahorro y el concurso de todos españoles, bien por ser la puerta de entrada de España en Europa, bien por haber aportado la mano de obra y ahorros de todos españoles, bien por haber financiado la industrialización con las divisas de exportaciones agrícolas, turismo de toda España y sobre todo la migración a Europa.

  13. anto33 - Viernes, 14 de junio de 2013 a las 00:20

    Pues a mí esta señora me parece insoportable,una radical del copón,llena de odio,sobre todo hacia los hombres.Y,como ya han señalado,es cómplice de esa traición de la izquierda a sus postulados,con su apoyo a ICV,un partido que se ha convertido,como el PSC,en tonto útil del nacionalismo.

  14. Ted - Viernes, 14 de junio de 2013 a las 06:12

    “Lidia nos animó a luchar por la república, pero no al estilo de la italiana, la alemana o la francesa. Habló de recuperar la nuestra, la república social, de los derechos de los trabajadores, de la igualdad de la mujer, etc. Pero eso no sería el fin sino el principio para un camino hacia el socialismo”, como se ve una proclama muy de los años 30 del siglo pasado. Le faltó terminar con que todos viviremos felices y comeremos perdices. Pensamientos como estos son los que llevaron a las sociedades avanzadas de las Repúblicas populares y democráticas del telón de acero…que ya es conocido como terminaron. Gente con estos principios se entiende que piensen que se puede estar en Europa sin el euro ( su avandono significaría la pérdida de riqueza , en torno a un 40%, que tardaríamos unos 15 años en recuperar, si las cosas van bien. Claro en esos 15 años los otros seguirían evolucionando dentro del euro, y otra vez a empezar). Se creen que una república es la solución de los problemas, cuando nada ni nadie nos aventura a predecir de que acabaremos igual que ahora, o que la re`pública será no tan distinta que la italiana, griega o portuguesa.

  15. jam, bcn - Viernes, 14 de junio de 2013 a las 09:47

    Vale, me habéis convencido definitivamente: NO a una república en España.

    ¿Análisis marxiano? ¿República social (no del estilo de la italiana, ni de la alemana…)? Pero, ¿es que no habéis aprendido nada del infausto sXX?

    Madrecita, madrecita, que me quede como estoy… líbrame, Dios, de mis amigos, que de mis enemigos me libro yo.

  16. gaya - Lunes, 17 de junio de 2013 a las 14:07

    Lidia Falcón era un totem de la transición y me convenció cuanto tenía 18 años.
    Ahora que paso de los 50 me parece anacrónica como la izquierda española en general.

    Un profesor
    BCN

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