2.865 razones

13.06.2013 | 20:01
 

2.865 es el número de escolares que el Ayuntamiento de Barcelona ha detectado con malnutrición. No es de extrañar si tenemos en cuenta que la pobreza extrema, las parejas que cobran entre 535 y 750 euros al mes, alcanza a 602.000 catalanes, el 8% de la población.

2.865 niños que pasan hambre en la ciudad; algunos, incluso, han tenido que ser hospitalizados. Según un estudio de Unicef del año pasado, la pobreza infantil pasó en Cataluña del 18,5% en 2008 al 23,8% en 2010 (aunque seguía por debajo de la media española, 26,2%). Un tercio de la gente que atiende la Cruz Roja en Cataluña son niños.

La comunidad educativa (desde administraciones locales, a las escuelas o las AMPA) se queja de que actualmente las becas comedor son “insuficientes”. De ese modo, con las ayudas menguadas en un momento en que la crisis arrecia y la desaparición de otras ayudas como las de libros, se prevé que aún no ha llegado lo peor.

La respuesta de las instituciones controladas por los conservadores nacionalistas catalanes, que aplican desde su retorno al poder, las políticas neoliberales más salvajes, se limitan a establecer esas escasas becas de comedor (ámbito municipal) o preparar un protocolo para detectar las necesidades alimentarias de los alumnos catalanes (ámbito autonómico). Es evidente que no es su prioridad solucionar este problema.

“Lo peor es cuando tu hijo te pide comida y no sabes qué darle”, comentaba una madre barcelonesa desesperada. Los niños son los que peor lo llevan porque, según su madre, “sienten las carencias y están estigmatizados”. En casa intentan mantenerlos al margen, pero cada vez son más conscientes de la situación familiar. “Cuesta mucho adaptarse a esto. Los niños sienten vergüenza porque no pueden hacer las mismas cosas que los demás. En el colegio, por ejemplo, a veces nos retrasamos con el material escolar y no puede ir a las excursiones porque no tenemos dinero para pagarlas”, revela.

Un niño no es un adulto de dimensiones reducidas, sino un ser biológico distinto que está creciendo y desarrollándose. A parte de las secuelas físicas que puedan afectarle de por vida, las psíquicas -recordar que pasó hambre- le acompañarán, íntimamente, para siempre.

En Barcelona esto está pasando; aún permitimos que sea posible. Mientras unos organizan conciertos por la libertad de unos pocos -olvidando la de todos- y otros dedican recursos a “celebrar” un anacronismo histórico; ninguno de ellos hace nada para garantizar la igualdad de oportunidades de los niños de Barcelona y del resto de Cataluña.

2.865 razones para pedir, una vez más, su dimisión señor Trias (#Triasdimisión, #Triasdimissió), la de su jefe, el señor Mas (#Masdimisión, #Masdimissió) y la de toda la pléyade de politicastros, subvencionados de su sociedad civil y otros especímenes que se han multiplicado como las células malignas de un cáncer en un cuerpo enfermo como es nuestra sociedad barcelonesa y catalana nacionalista.

2 Comments en “2.865 razones”

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  1. Lehman Sisters - Viernes, 14 de junio de 2013 a las 10:36

    Lo importante son las ‘ embajadas ‘ separatistas de la Generalitat fuera de España …

  2. Darío - Viernes, 14 de junio de 2013 a las 15:29

    Es penoso que haya algún niño, no sólo en Barcelona, en Cataluña o en España, si no en todo el mundo que no esté bien nutrido, cuando hay suficiente para todos.

    El problema es que en España y en este caso en Cataluña, las prioridades son salvar al capitalismo y a sus actores en lugar de salvar a los ciudadanos, que somos los menos culpables de esta situación.

    Salut!

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