Opinión

Una democracia a la catalana

‘Me temo que nuestros conciudadanos nacionalistas no han caído en la cuenta de que existen otras condiciones igual de importantes de las que raramente se habla, pero cuyo cumplimiento es fundamental para obtener la validación y el reconocimiento internacional de un resultado favorable en un referendo de autodeterminación. Estas condiciones se refieren al entorno en el que se celebran las votaciones. La valoración de este entorno la realizan determinados organismos oficiales y organizaciones no gubernamentales a través del procedimiento conocido por observación electoral’.

Víctor Andrés Maldonado
Martes, 25 de junio de 2013 | 12:07

Los criterios para la aceptación por parte de la comunidad internacional del resultado de un referendo de autodeterminación parecen a día de hoy bastante claros. Primero de todo, el respeto del Estado de derecho, es decir, a las leyes y de las sentencias de los tribunales; por lo tanto, el reconocimiento por parte de la Unión Europea (UE) y de los demás países del mundo desarrollado de un voto afirmativo en un hipotético referendo de independencia en Cataluña exige el respeto a la Constitución, a las sentencias de los tribunales y, por lo tanto, a un acuerdo con el Gobierno de Mariano Rajoy (PP). No existen atajos para proceder a una consulta sobre una base diferente (por ejemplo, una ley de consultas catalana).

En segundo lugar, y en base a la sentencia del Tribunal Supremo de Canadá sobre las consultas celebradas en Quebec, parece ser aceptado ampliamente que el hipotético referendo debería realizarse con una pregunta clara (del tipo: ¿quiere que Cataluña sea un Estado independiente?) y que obtuviera una mayoría clara a favor. Precisamente, esas fueron las condiciones impuestas por la UE en el referendo de independencia de Montenegro en 2006: una pregunta clara (¿desea que la República de Montenegro sea Estado independiente con plena legitimidad conforme al derecho internacional?) y una participación mínima del 50% del electorado, así como el 55% de votos afirmativos de los válidamente emitidos. Quizás sea por eso por lo que el propio Artur Mas habla últimamente de la necesidad de sumar gente a su proceso soberanista con el fin de que se forje una mayoría clara a su favor. No es el caso, por el contrario, de Oriol Junqueras, a quien le bastaría con el 50% más uno de los votos emitidos. Probablemente, cuestión de fervor patriótico que no te permite ver la realidad con claridad. En este contexto, sólo recordar que la ratificación del actual Estatuto de Autonomía de Cataluña no habría sido posible, ya que la participación del electorado fue menor al 50%.

Pero me temo que nuestros conciudadanos nacionalistas no han caído en la cuenta de que existen otras condiciones igual de importantes de las que raramente se habla, pero cuyo cumplimiento es fundamental para obtener la validación y el reconocimiento internacional de un resultado favorable en un referendo de autodeterminación. Estas condiciones se refieren al entorno en el que se celebran las votaciones. La valoración de este entorno la realizan determinados organismos oficiales y organizaciones no gubernamentales a través del procedimiento conocido por observación electoral. En el caso europeo, el organismo que lleva a cabo esa evaluación es la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa), compuesta por 57 países (todos los europeos, incluidos los de la UE, los países de la ex URSS, Mongolia, EEUU y Canadá). Sin el aval de la OSCE, otorgando el marchamo de democrático al proceso (electoral o consulta de cualquier tipo), no se puede aspirar al reconocimiento internacional de los resultados del hipotético referendo de autodeterminación en Cataluña.

La evaluación del entorno por parte de la OSCE se hace de una manera transparente y en base a unos criterios bien conocidos. Primero, y adicionalmente al principio fundamental del respeto del Estado de derecho mencionado anteriormente, se hace una evaluación del respeto de los Derechos Humanos relativos al ejercicio del derecho de sufragio. Es decir, se evalúa si la libertad de expresión, la libertad de asociación, el derecho de reunión, etc., se ejercen libremente y sin ningún tipo de cortapisas con el fin de comprobar que las votaciones se realizan con igualdad de oportunidades para las diferentes opciones en liza. Adicionalmente, se examina el funcionamiento y la independencia del poder judicial, incluida la relativa al organismo encargado de velar por el buen desarrollo del proceso electoral (en el caso de España, la Junta Electoral), con el fin de asegurarse que tanto las votaciones en sí mismas, como el control de todo el proceso y las posibles reclamaciones se efectúan conforme a la ley y reflejan fielmente la voluntad del electorado.
Segundo, la OSCE evalúa otros dos criterios del entorno que están fuera de lo que sería estrictamente la institucionalidad y el respeto de la ley y de los Derechos Humanos. Estos dos criterios son la utilización por parte de las instituciones del Estado tanto de los recursos públicos como de los medios de comunicación públicos o subvencionados con el fin de obtener ventaja por una de las opciones en disputa.

Para que un proceso electoral, en el caso de Cataluña, un hipotético referendo de independencia, sea reconocido por la OSCE y, por lo tanto, por la comunidad internacional como democrático, debe obtener una evaluación positiva en todos ellos. Para realizar esta evaluación, la OSCE envía expertos (observadores electorales) en diferentes campos unos meses antes de la celebración del evento que son reforzados con expertos adicionales durante los días previos a la consulta.

En vista de la actual situación en Cataluña, y en base a mi experiencia en unos cuantos procesos electorales en diferentes partes del mundo, ¿cuál podría ser la evaluación de la OSCE si el referendo de autodeterminación se celebrara mañana? Para empezar, y como mencioné anteriormente, la OSCE no podría aceptar la validez del resultado de un referendo que no tuviera un encaje legal anclado en la Constitución y en un acuerdo con el Gobierno. En dicho caso, con toda seguridad ni siquiera enviaría un equipo de observadores electorales. En cuanto a la evaluación del respeto de los Derechos Humanos fundamentales relativos al ejercicio del derecho de sufragio, la evaluación debería ser globalmente positiva, si bien es posible que se realizaran críticas a la intimidación que determinados sectores pro independencia llevan a cabo en contra de sus oponentes. Situaciones tales como el boicot efectuado en contra de actos públicos tanto del PP como de Ciudadanos serían sin duda señalados como no democráticos, en particular, si los encargados del orden público no hacen nada por impedirlos.

En cuanto a las instituciones encargadas de velar por el buen desarrollo del proceso (Junta Electoral y tribunales de justicia), no debería haber ningún problema en el supuesto que éstas siguieran siendo las que la legislación española designa, ya que hasta el presente así ha sido desde la reinstauración de la democracia en España. En este contexto, ni que decir tiene que las consultas secesionistas celebradas en determinados ayuntamientos de Cataluña en 2009 y 2010 no pasarían este test de validez. Lo mismo ocurriría, con probabilidad, en el caso de que la Generalidad convocase un referendo al margen de las instituciones designadas para su ejecución y control.

En lo que se refiere a la utilización de recursos públicos para promover la opción independentista, sería probable que la OSCE mencionara dos elementos como poco democráticos: la creación de las llamadas estructuras de Estado financiadas con el erario público, incluso antes de que el electorado haya podido pronunciarse en una consulta; y, adicionalmente, el apoyo financiero brindado desde las autoridades autonómicas catalanas hacia determinados organismos, ONGs y demás actores económicos y sociales con el principal propósito de promover el ideal soberanista entre el electorado. El problema de fondo es que los partidos que promueven la independencia de Cataluña pueden hacer todo tipo de promoción de su ideario, pero no las instituciones y menos con el dinero del contribuyente que son casa común y pertenecen a todos los ciudadanos y no sólo de los partidarios de la independencia.

Finalmente, y en lo que se refiere a la utilización de los medios de comunicación, creo que el claro escoramiento de los canales públicos de televisión (en particular, TV3 en los últimos tiempos) y radiodifusión catalanes, así como de los medios impresos subvencionados por la Generalidad (El Punt Avui, La Vanguardia, El Periódico, etc.), oficialmente sobre la base de la promoción de la lengua catalana, hacia posiciones en defensa del proceso soberanista sería otro punto negro a destacar por parte de la OSCE. Como información para el lector, los expertos miden los tiempos dedicados por los medios públicos y subvencionados a la defensa de cada una de las opciones, no sólo en los espacios oficialmente previstos para la promoción de cada opción, sino también en la programación en general, y esto lo hacen no solamente durante la duración de la campaña electoral, sino desde la llegada de los expertos unos meses antes de la consulta.

En resumidas cuentas, dada la actual situación en Cataluña, es altamente probable que, de celebrarse hoy, un referendo de independencia no cumpliría con los estándares internacionales que lo avalaran como plenamente democrático y, por lo tanto, no recibiría el reconocimiento de la comunidad internacional.

Víctor Andrés Maldonado es economista y experto en relaciones internacionales

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13 Comments en “Una democracia a la catalana”

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  1. AFOR - Martes, 25 de junio de 2013 a las 12:43

    Excelente aportación.

  2. Pau - Martes, 25 de junio de 2013 a las 12:54

    ¡Que pesado con la razón!,¡Con lo fácil que es dejarse llevar por las pasiones! y cuanto mas bajas mejor.

    Apelar a la democracia en estas tierras. Como decía aquél fino estadista : “Con humanidad y democracia nunca han sido liberados los pueblos” (A.H.).

  3. Lis Bouza-Brey - Martes, 25 de junio de 2013 a las 12:59

    Las condiciones para la garantía de legitimidad de las decisiones populares no se dan en Cataluña: el Gobierno catalán incumple la Constitución y las leyes y sentencias de los Tribunales; los medios de comunicación públicos y subvencionados vulneran el derecho a la libertad de opinión y expresión con un clarísimo sesgo a favor de la opción defendida por el Gobierno antidemocrático, que incumple la Constitución, las leyes y las sentencias; la Constitución prohibe expresamente la convocatoria de referéndums de autodeterminación por parte de los gobiernos regionales, y el sujeto decisorio de un asunto de estas característicaas es el conjunto del pueblo español.
    La comunidad internacional no puede legitimar decisiones de un Gobierno y un Parlamento golpistas. Lo que me extraña es que la Justicia española y el Gobierno central no hayan tomado cartas en el asunto. Esta pasividad es una clara manifestación de la ausencia de un Estado de Derecho en España, en donde, además de lo anterior, la Justicia no funciona: tus derechos habrán de ser reconocidos judicialmente a la segunda de las generaciones de tus herederos.
    Este régimen es una estafa total: no hay disculpa, ni justificación, ni legitimación de ningún tipo para lo que está sucediendo.

  4. Angel - Martes, 25 de junio de 2013 a las 13:31

    A la vista esta que el nacionalismo catalan,esta utilizando la administracion del Estado que es la Generalitat y el dinero publico a favor de su ideologia nacionalista.Sin ninguna verguenza el nacionalismo catalan se ha convertido en un regimen,un regimen como el franquista utlizando la democracia.

    El Gobierno del Estado tiene suficiente poder y respaldo social, para hacer cumplir los derechos constitucionales que tenemos todos los ciudadanos.El debate sobre lo que pretende el nacionalismo,es un debate que trae el propio nacionalismo ante el estancamiento y el retroceso de su poder real,por los cambios estruturales que se estan haciendo.

    Artur Mas se nos presenta como el encargado por la “sociedad catalana”,para hacer cumplir las aspiraciones de hacer a Cataluña un Estado independiente,pero no explica que el nacionalismo catalan,del cual el es su maximo dirigente llevan 35 años imponiendo su ideologia utilizando todas las instituciones y el dinero publico,para crear una mayoria social independentista.

    El Gobierno del Estado y las instituciones del Estado,tienen la obligacion de no permitir se instalen regimenes regionales,para mantener privilegios sociales y economicos.En Cataluña utilizan la ideologia nacionalista y en otras Autonomias es la ideologia socialcomunista.

  5. Alberto Garcia Puig - Martes, 25 de junio de 2013 a las 13:37

    Solo quedan 2 dias para poder apoyar este Proyecto. Animo, Juntos Podemos: http://www.lanzanos.com/proyectos/5....o-gracias/

  6. Luis Bouza-Brey - Martes, 25 de junio de 2013 a las 13:53

    Disculpen mi ignorancia con respecto a los asuntos políticos. Sr. Pau, ¿quién es el fino estadista, Pol Pot, Stalin, Carod Rovira, Junqueras, o el propio Mas?

  7. Luis Bouza-Brey - Martes, 25 de junio de 2013 a las 13:55

    ,Ah, ya lo veo: Adolf Hitler!

  8. drac - Martes, 25 de junio de 2013 a las 16:05

    La democracia catalana seria igual que la religion catolica y el libre albedrio, parece que … pero na de na.

  9. Jose Orgulloso - Martes, 25 de junio de 2013 a las 16:58

    Dejémonos de zarandajas diversas. Vistos los resultados de las consultas ilegales aquellas celebradas hace un par de años en diferentes municipios, un referendo por la independencia tedría como mucho un 40% de participación. Y de este 40%, que hace que la consulta sea ilegítima, los votos secesionistas no pasarían del 15%.

    Por tanto, no mareemos más la perdiz y, si se tercia, que Don Mariano convoque una consulta y aquí todos a aceptar el resultado. Con esto se acaba la majadería del independentismo.

  10. Angel - Martes, 25 de junio de 2013 a las 18:14

    José Orgulloso

    El tema de la independencia no es el tanto porciento,sino los derechos que tenemos los españoles,para que un territorio de España,pueda ser independiente,sólo es posible con la participación de todos los afectados y somos todos los españoles,todo lo demás es marear la perdiz.

  11. MLC - Miércoles, 26 de junio de 2013 a las 00:18

    El autor está profudamente equivocado y su intento de responder en nombre de la OSCE bastante parcial e ignora el principal hecho diferencial de esta consulta:

    La total oposición y boicot a ella del estado y el ilegal uso partidista de toda la maquinaria del estado contra la opción indepdentista.

    Pensar que la OSCE criticaria las posiciones a favor de la consulta de TV3 o de los periodicos catalanes cuando en contra de la consulta están RTVE, las otras televisones que son una concesión política del gobierno o los periodicos subvencinados como el Mundo o el Pais, es bastante difícil de creer.

    Criticar la creación de las “estructuras de estado” de la Generalitat, cuando la fiscalía, los tribunales españoles, los delegados del gobierno, hacienda o los ministerios esd demencial.

    Lo del 50% y el 55% está muy bonito, si la dos partes aceptan participar deportivamente.

    Pero si la opción perdedora según las encuestas hace una llamamiento a boicotear el referendum para sumar su minoría a la abstención verdadera para augmentarla de forma fraudulenta, seguramente la cosa se verá de otro modo.

    En otras palabras, la OSCE exigirá imparcialidad y compromiso A AMBAS PARTES.

    Y si la Generalitat no es imparcial, el estado central lo es mucho menos porque ni siquiera acepta el referendum.

  12. Una opinión más - Miércoles, 26 de junio de 2013 a las 00:43

    Ni un pero a una sola coma del artículo, reflejando la realidad y no lo que a algunos caciques locales les gustaría que fuese.
    Siempre me acuerdo de cuando éramos niños que nos considerábamos los dueños de nuestra calle en nuestro barrio, y los demás niños eran invasores o forasteros.
    Luego, en la adolescencia, en el campamento de verano formábamos un grupo por cada tienda de campaña: los leones,. los lobos, los delfines… con nuestro estandarte y nuestra decoración en torno a la tienda, cuya profanación era castigada severamente.
    Más tarde, en el ejército, conformábamos brigadas, incluso especiales, con nuestros distintivos de combate, propios de lo que habíamos hecho ya desde niños.
    En la vida ya más adulta, viajando, comprobé que hay gente de todas partes en todos los lugares, salvo en aquellos en que aún se actúa como el niño o como el adolescente, insultado o agrediendo a los que no son del barrio, del grupo, de la brigada o de la lengua y la banderita local.
    En resumen: Tanto el socialismo igualitario como el regionalismo barato de banderita y argot local se curan viviendo y viajando. Esto no obsta para reconocer que muchos de nuestros compatriotas son mejorables y da vergüenza ser español viendo a algunos españoles, entre ellos a los de la banderita y el megáfono, que parecen no trabajar sino en esa actividad de vivir del partido y del sindicato, o sea, del dinero ajeno.

  13. Angel - Sábado, 29 de junio de 2013 a las 13:09

    MLC

    Una de las obligaciones del Gobierno y de las instituciones del Estado,es no permitir se formen oligarquias regionales.En Cataluña la oligarquia tiene como excusa para vivir con ventajas sociales y economicas un proyecto independentista.En Andalucia la oligarquia que se ha formado para vivir con ventajas sociales y economicas es socialcomunista.Las dos tienen en comun vivir como reyes del dinero publico.Cataluña y Andalucia son las 2 autonomias que destacan por el despilfarro de dinero publico.

    La Administracion del Estado,tiene como principales administraciones,el Gobierno del Estado,los gobiernos regionales,los Ayuntamientos y las Diputaciones.

    La Generalitat como administracion del Estado,no puede crear en Cataluña una administracion como un Estado independiente,porque ya es parte de la administracion del Estado y por ser parte tiene unas competencias que le da la Constitucion y el estatut de autonomia.

    El Gobierno del Estado,no acepta un referendo porque Artur Mas como representante del Estado en Cataluña,no tiene competencias para hacer un referendo.Solo al Gobierno le compete y de hacerlo,seria con la particiapacion de todos,porque la independencia de cualquier territorio a todos nos afecta.

    Es obligacion del Gobierno del Estado poner toda la maquinaria contra los nacionalistas.Seria una irresponsabilidad dejar que el nacionalismo nos impusiera a la mayoria sus intereses.

    En ninguna parte del mundo un Estado permite que una autonomia o region forme su propio Estado de forma unilateral.Cataluña puede ser un Estado, solo por los cauces que marca la ley.Es tan facil como que Artur Mas presente su propuesta a votacion en las Cortes Generales que es donde corresponde.Tu si quieres la independencia tendrias que decirle Artur Mas que la presente a votacion en el Parlamento,igual suena la flauta por casualidad.

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