Para Jordi Miralles, noviembre es un mes clave. Hoy concluye en Barcelona la 5ª asamblea de su partido en la que saldrá reelegido para un tercer mandato. La cita en el hotel Barceló Sants ha contado con la presencia de 645 delegados y con participación de invitados de Esquerra, ICV y el PSC. La semana que viene se celebrará la asamblea de IU, en la que la federación catalana espera tener mucho protagonismo. A final de mes, Iniciativa, con quien EUiA quiere estrechar lazos, vivirá su congreso.
P.-¿Qué balance hace del último mandato?
R.-Positivo. Desde la última asamblea el partido ha crecido en 800 personas. No sólo en el área metropolitana de Barcelona, sino también en otras zonas de Cataluña, como el Camp de Tarragona o las comarcas de Girona. Además, EUiA se ha rejuvenecido, puesto que las nuevas incorporaciones tienen edades de entre 18 y 24 años. También se ha modificado el perfil del militante: el partido ya no es sólo de trabajadores. Por otro lado, la coalición ICV-EUiA ha contribuido a mantener el Govern. También hemos logrado crear un espacio plural y unido de la izquierda catalana, algo que históricamente no se había conseguido.
P.-EUiA quiere estrechar lazos con ICV, con quien ya forma coalición electoral. ¿Qué es lo que van a plantear a sus socios?
R.-La nuestra es una historia de desencuentros desde los años 80. En 2003, aprendimos que unidos somos más fuertes y más útiles.La coalición no tiene marcha atrás, pero nosotros queremos ir más allá. Habría que tomar decisiones para ver cómo podemos colaborar en el día a día, pues nosotros deseamos una coalición que sea política y no simplemente electoral como ahora.
P.-Da la sensación de que ICV no está por la labor...
R.-En Iniciativa comparten la idea de que no hay marcha atrás, pero quieren mantener como aconsejable la fórmula actual. Tras su asamblea, hablaremos, hay tiempo para cerrar cosas antes de que se inicie el próximo ciclo electoral.
P.-¿Cuáles son sus planteamientos estratégicos para los próximos cuatro años?
P.-El acuerdo de Entesa es estratégico. Hoy lo volveríamos a firmar. Es verdad que hay aspectos mejorables, pero lo que nosotros representamos es hoy por hoy mayoritario socialmente en Cataluña.Por tanto, la sociovergencia, o cualquier gobierno con CiU, sería un paso atrás. Nosotros vamos a ser muy firmes en este aspecto y vamos a dar argumentos para demostrar que esa sociovergencia implicaría una regresión para los derechos de las personas y para las políticas públicas.
P.-¿Hay alguna crítica al funcionamiento del Govern?
R.-La dinámica de los pactos nacionales es criticable. Se han abierto procesos complicados en los que se tiene más en cuenta lo que dice la oposición que, por ejemplo, lo que opinan los agentes sociales. También estamos en contra del texto de Ley de Educación presentado por el conseller Maragall, porque no cumple con lo pactado en el acuerdo de Entesa. Nosotros creemos por convicción en la enseñanza pública y vamos a ser muy firmes.No es una pose. Plantearemos enmiendas a la ley y el PSC y Esquerra tendrán que tomar buena nota. Si no cambia el planteamiento del texto, votaremos en contra e invitaremos a la comunidad educativa a acompañarnos.
P.-¿Puede llegar a haber ruptura por esta ley educativa?
P.-Creo que no. Pero sí vamos a insistir en que se cumplan los compromisos. Maragall y el PSC tienen que encontrar la vía para superar esta situación y darse cuenta de que la escuela pública es prioritaria.
P.-La semana que viene se celebra la asamblea de IU de la que saldrá el sustituto de Gaspar LLamazares. Ustedes le apoyaron, ¿qué plantean para el futuro?
R.-Contribuimos a que LLamazares fuese coordinador general y, también, a que se hiciese una política valiente durante la etapa del PP, pero la gestión de Llamazares fue equivocada en los últimos años. Además del castigo que supone para el partido la ley electoral, que con un millón de votos sólo nos dio dos escaños, IU ha sufrido en su seno interno la táctica de la zancadilla. Se nos ha conocido más por lo que nos pasaba que por lo que proponíamos. Ahora, desde Cataluña hemos impulsado la coordinación con otras federaciones como Madrid, Aragón, Baleares o Castilla-La Mancha para que en la asamblea no se produzca un choque de trenes. En el partido no sobra nadie y sólo desde el encuentro y sin exclusiones se puede recuperar la presencia institucional.
P.-¿Qué papel jugará la federación catalana en esa asamblea?
R.-El papel de Cataluña será importante. Seremos la tercera delegación, con 70 delegados. Nadie tiene el 50%, así que habrá que llegar a acuerdos. A la hora de nombrar al nuevo coordinador general, apostaremos por alguien con capacidad de síntesis y que dé juego a la pluralidad.
P.-¿Le ronda algún nombre por la cabeza?
R.-Las personas son importantes, pero primero hay que discutir qué hay que hacer, luego se podrá hablar de nombres. Lo que nosotros planteamos es conseguir una candidatura unitaria y apostar por una gestión compartida.
P.-Se prevé que usted saldrá reelegido con holgura en esta asamblea.¿Hay crítica interna dentro de su partido?
R.-Somos una organización programática más que un partido al uso. Dentro de EUiA hay comunistas, libertarios, federalistas, independentistas, ecologistas, etc. Sería complicado alcanzar un acuerdo ideológico, pero sí hay una posición común para muchas cosas como los salarios, las inversiones públicas o la OTAN.Por eso, pese a la diversidad, podemos presentar un buen balance.
P.-Este es su último mandato como coordinador general. ¿Quién se perfila como su sucesor?
R.-De momento no hay nada decidido. Pero los equipos del partido son muy dinámicos. Durante los próximos cuatro años, tendremos tiempo para hablar y encontrar a la persona adecuada.