Desayuno con Dios

“Todos los días doy gracias a Dios”, ha dicho el presidente Obama en el famoso desayuno en Washington. Ya sabemos que en USA todos los políticos son muy religiosos. Es para ponerle los pelos de punta a cualquiera.

Veo en las pantallas y en los diarios a toda esa gente que tiene los medios para empeorar, mejorar o hasta para destruir el mundo dando gracias, pidiendo a un ente cuya creación (al menos en lo que respecta al planeta Tierra) está hecha un asco, que los guíe.

La cosa tiene muy mala pinta.

Obama, un tipo inteligente y preparado, reza a Dios todos los días. Con muy poco éxito, basta mirar a nuestro alrededor para comprobarlo. Pero sigue rezando, imperturbable. ¿Por qué una persona inteligente rodeada de gente inteligente se obstina en una chorrada como esa?

Pasemos por alto que debemos a las religiones la mayoría de los horrores, guerras y toda suerte de miserias espirituales que ha sufrido la humanidad. Pasemos por alto su considerable contribución al ejercicio de la pederastia, el embuste, el fanatismo, la misoginia el oscurantismo y la ignorancia.

Ya sé que es difícil pasar algo así por alto. Pero hagámoslo.

Pues bien, aún después de pasar por alto todo lo anterior, que los líderes del mundo se pongan a rezarle a un Dios que nadie ha visto, que no existe y que si existe maneja el mundo mucho peor de lo que la verdulera de la esquina lleva su verdulería, me parece algo demencial.

Escapa a mi comprensión.

Fue una sorpresa ver por a Zapatero en el famoso desayuno de Washington. Bueno, es una manera de hablar. Zapatero va a cualquier parte donde pueda juntarse con alguien a cuya sombra lo confundan con un presidente. Yo me divierto horrores viendo a Zapatero en las televisiones. La forma en que pronuncia sus tonterías, la manera en que mueve las manitas. ¿Se han fijado ustedes en que todos sus ministros enuncian y mueven las manitas en las televisiones igual que su presidente? Son como una banda de clones. Esto también me divierte muchísimo.

Con Zapatero al frente del Gobierno es un verdadero milagro (hablando de Dios) que no haya cinco o seis millones de parados en España.

¿Qué hacía Zapatero en el desayuno con Dios, Zapatero, un progre laico izquierdoso y rojo declarado?

¿Ante cuántas banderas norteamericanas habrá dejado de ponerse en pie, pobrecillo?

Zapatero. Contra todas sus convicciones, si es que realmente tiene alguna que no sea aferrarse a la poltrona, allí, en casa del odiado enemigo yanqui fingiendo, soltando babas, leyendo pasajes de la Biblia ante Obama y aquella panda de criminales capitalistas cuando en su alma lo que quería en verdad era leerles el Manifiesto Comunista. Y alzar el puñito cerrado. Y cantar la Internacional, también conocida como la Canción de los Gulags.

El famoso desayuno, ahora que me acuerdo, lo auspicia The Family, un grupo bastante homófobo. Ya sabemos que uno de los deportes favoritos de Dios es perseguir a los homosexuales.

Es imposible a estas alturas que Zapatero despierte en alguien como yo el más mínimo respeto. El otro día, ya acostado y leyendo, me pregunté si habría algo que podría hacer Zapatero para merecer mi respeto.

Medité largamente. Al final, llegué a la conclusión de que si me mandara una foto de la Pajín en bolas…

Sí señor. Me gusta la Pajín, qué le voy a hacer; aunque hay que reconocer que, últimamente, la buena vida la ha deformado bastante.

También, debo admitirlo, si Zapatero se hubiera negado a acudir al famoso desayuno en Washington, me hubiera visto obligado a respetarlo.

Al menos un poco.

Juan Abreu es escritor y autor del blog Emanaciones.

Dignidad

Empecemos por el principio: Cataluña no tiene dignidad. Tampoco España. Cero dignidad. Nada de nada. Los ríos, los campos, las montañas son bonitas o feas, altas o bajas, etcétera, pero carecen de dignidad. Cataluña es un pedazo de tierra. Crece por aquí tal cosa o la otra, eso es todo.

Menos mal.

Los que tienen dignidad, a veces, son los ciudadanos. La dignidad es una categoría moral que atañe exclusivamente al bicho humano.

En ocasiones se dice: qué dignamente ha muerto ese caballo o ese tigre, pero es sólo una metáfora.

Aclarado esto, entremos en la unanimidad de los periódicos catalanes. Es una vergüenza. Yo es que abrí los ojos el otro día y me parecía estar de vuelta en Cuba. Allí los editoriales siempre son unánimes y los redacta el Gobierno. Aquí no han llegado a tanto, por el momento, pero ya los envían a los palacios para su aprobación. O para que tengan tiempo de concertar estrategias con los escribientes o sabe la Patria a punto de ser violada para qué.

El famoso editorial es la negación de la libertad de prensa. Doce periódicos catalanes orgullosamente situados a espaldas del Estado. Entre sus nalgas, para ser más exactos, a ver lo que les cae. Ya sabemos que el Estado caga subvenciones. Todos los enrolados en la causa de la Patria atropellada reciben dinero de la Generalitat. Vaya. ¿Qué pensaban? ¿Que la unanimidad y la traición a la prensa libre eran gratis? De eso nada. Cuesta, hombre, cuesta.

El sábado estaba en el mercado abarrotado como suele estar los sábados y no se escuchaba una palabra sobre la dignidad de Cataluña. Ni sobre el Estatuto. Eso sí, algunos ciudadanos hablaban de los políticos. Rufianes, esquilmadores, mangantes. Eso es lo que se oía. El carnicero suspiraba aliviado porque Garzón, le habían dicho, iba a tomar cartas en el asunto de la corrupción política en Cataluña.

La clase política catalana cada día que pasa tiene menos que ver con los ciudadanos de Cataluña. La gente de Cataluña vive en la realidad, sus políticos viven en ese Olimpo de prebendas, Patria, coches de alta gama y lujos que se han construido, y al que no van a renunciar. Hacer ruido a propósito de algo inexistente como la dignidad de Cataluña es un buen método para distraer la atención de sus tropelías y abusos.

Les va bien así, hay que reconocerlo.

Artur Más, un político catalán, acaba de decir esto: “Tenemos contrastado con estudios sociológicos que en una consulta en toda Cataluña ganaría el no. Sería un error convocarla para evidenciar ante España y todo el mundo que Cataluña lo que quiere es simplemente ser española. Eso llevaría al país a la derrota”.

Como ven, lo que desea la mayoría de los ciudadanos de Cataluña significa “la derrota del país” para sus políticos.

Es imposible resumir de forma más brillante el cinismo y la chifladura de los nacionalistas catalanes.

Juan Abreu es escritor y autor del blog Emanaciones.

¡Victoria! ¡Victoria!

Ayer hice una excepción y le puse la voz al televisor cuando salió la ministra de Defensa. Anunció la liberación del barco pesquero secuestrado. Que esa pobre mujer sea ministra de España lo dice casi todo sobre España, o al menos lo dice todo sobre el Gobierno de Zapatero. Dicen que Zapatero salió también con su característico aire bobalicón clamando victoria, pero eso ya era demasiado para mi estómago.

Pues ahí estoy mirando a la ministra que pone cara de novela de Falcones, es decir cara de pescado empanado y se niega a responder a las (tímidas) preguntas de la periodista del canal oficial (TVE). La periodista le da cuerda para que la ministra suelte un espeluznante rollo que apenas tiene que ver con lo que ha sucedido; que es esto: el Gobierno de España ha pagado un rescate de millones de dólares a una banda de criminales para que liberen a los pescadores que mantenían secuestrados. Después de recibir el pago, los delincuentes se repartieron el botín en cubierta y tranquilamente se largaron en sus respectivas lanchas hacia la costa, distante más de una milla. Todo esto bajo la atenta mirada de un operativo militar que no pudo liquidar, hundir o al menos apresar a ninguno de los bandidos. Supongo que se le habrá encasquillado el cañón al helicóptero. Ah, si, el helicóptero. Tratan de cubrir la chapuza con el cuento de un helicóptero que atacó pero falló y tampoco tuvo tiempo de volver a disparar mientras los criminales recorrían ¡más de una milla en lanchas!

Creen que somos idiotas. Y seguramente lo somos, los votamos.

Casi me ciega el abrigón verde que lleva la ministra que se ha contagiado con la otra ministra que siempre va disfrazada a la última moda. O eso piensa ella. Hago un esfuerzo y sigo la perorata de la ministra. No me puedo creer que lleve diez minutos hablando y la periodista todavía no le ha preguntado si han pagado un rescate.

Pasa el tiempo.

Al fin, se lo pregunta, cuando la novela de la ministra Chacón va por el capítulo veinte. La ministra como si no fuera con ella. Continúa la novela. Viene el capítulo donde se describe la alegría de la ministra y de todo el Gobierno y como todo ha sido manejado a la perfección y qué gran victoria hemos obtenido. ¡Viva España!, y nada de nada respecto al rescate que acaban de pagar y nada de nada sobre por qué no han apresado a los delincuentes cuando abandonaron el barco.

Fotos del barco escoltado por dos heroicos barcos de guerra.

Tra la la tra la la.

Trompetas.

Ni una sola foto de los secuestradores en la playa de fiesta festejando los millones de dólares que les acaba de entregar el Gobierno español. ¿De dónde sale ese dinero? ¿Por qué no pagaron antes ya que iban a pagar? ¿Por qué dejaron en ese infierno a los 36 marineros 47 días si iban a pagar?

No puedo quitar los ojos del abrigo verde de la ministra. Hago un esfuerzo y alzo la mirada hasta su cara de novela de Falcones. Pescado empanado.

Y allá en Somalia los criminales se aprestan a comprar mejores armas para secuestrar más y mejor a pescadores españoles con dinero del Gobierno español.

¡Victoria, victoria!

Juan Abreu es escritor y autor del blog Emanaciones.

Conferencias

Ha declarado solemne el político Carod-Rovira que “se acercan cambios profundos en la política catalana en los próximos años”, y que él será parte de ellos. Lo dijo en La Pedrera, durante una conferencia. Más de seiscientas personas acudieron, dicen. No sé si repartieron bocadillos. Yo estuve en La Pedrera hace dos días, en otra conferencia. Fui a escuchar al erudito, editor y escritor Roberto Calasso: habíamos cuatro gatos. La sala medio vacía. Repartieron bocadillos, así que allí estábamos cuatro gatos con un montón de bocadillos y Calasso.

Por ahí es por donde veo yo los cambios que le convendrían a la política catalana, y a Cataluña. Es decir, que a la conferencia de Calasso vinieran seiscientas personas y a la de Rovira cuatro gatos.

Algo improbable, confieso.

Claro, se entiende que Calasso no tiene nada que repartir salvo sabiduría. Carod-Rovira puede mandarte con un sueldazo y nada que hacer a la nueva embajada catalana en Burundi. Para no hablar de encargarte un informe muy bien pagado. Dos folios sobre cómo afecta a la Patria la vida sexual de las musarañas y a ingresar que para eso somos patriotas.

No cabe duda de que Carod tiene mucho más que ofrecer. De ahí la carga de los seiscientos.

En lo personal, no saben ustedes lo que me alegro de que “el hombre que susurraba a los etarras” anuncie que no sale de la trinchera. Estos días trabajo en la segunda parte de Rebelión en Catanya y si el señor Rovira desapareciera del escenario también desaparecería gran parte de mi inspiración para el libro. El hombre es una mina. En más de un sentido. Pregúntenle a su hermano.

Mi libro se ocupa de la infancia del iluminado Líder que encabeza la rebelión que conduce por fin a los catanyos a la independencia total. Al reino verdadero de las Esencias y de la pureza de la Lengua y la Patria. En él se narran los extraordinarios acontecimientos que se producen a la llegada del bebé Líder y cómo el Eremita Pujón, siempre asistido por su fiel asno Ridao y los gemelos Marangall, se encarga de su educación y de ascender una y otra vez al Monte Seni para que el niño se empape del espíritu de la Tierra y fortalezca su mente y su espíritu.

En fin, perdonen el comercial pero me alegro tanto de que una de mis fuentes fundamentales de inspiración no me abandone que pierdo un poco el tacto y la modestia que me caracteriza.

Ahora bien, mi alegría por lo que me toca debido a la permanencia de tamaño líder de la Esquerra en la batalla por la “construcción del país”, no impide que me preocupe por el destino de los pobres ciudadanos de Cataluña que tendrán que soportar quién sabe cuántas nuevas iniciativas de este político.

¿Tendrá planeado colocar a algún otro hermano, primo o sobrina al frente de alguna bien pagada embajada catalana en el extranjero?

¿Tendrá planeado intercambiar un millón de euros por una lanza y cuatro plumas con unos indígenas de… de…?

¿De dónde rayos eran los indígenas?

Juan Abreu es escritor y autor del blog Emanaciones.

Circo patrio

No se habla de otra cosa que del caso de un respetadísimo personaje de la sociedad catalana que se dedicó, durante décadas, a vaciar los cofres de una venerable institución musical.

Pero… un momento… si el director de la venerable lleva tantos años robando… ¿cómo puede ser venerable el armatoste?

Todo el asunto sería hilarante si no fuera tan triste y vergonzoso. A veces pienso que el circo nacionalista catalán debería vender entradas para sus funciones. Estoy seguro que sería un excelente negocio. Yo, y estoy seguro que también mucha gente en busca de refinada diversión, acudiría, por ejemplo, a ver las actuaciones de esta especie de David Copperfield que en vez de aviones o la Estatua de la Libertad hace desaparecer millones de euros.

Para no hablar de las actuaciones de un tal Puigcercós, preocupado por su imagen de hombre de estado hasta el punto de poner el dinero (de otros) a hacer malabares en busca de la verdad acerca de cómo lo perciben los contribuyentes de los que despilfarra el dinero. ¿Y quién no pagaría por presenciar a insignes líderes de la patria enfrascados en la honrosa y patriótica tarea de investigar a los periodistas y clasificarlos según su nivel de mansedumbre?

Y ya que mencionamos los famosos Informes en los que la Generalidad ha dilapidado millones. Todos hablan de si eran pertinentes, de si innecesarios, de si ridículos. Pero para mí lo fundamental es la gente a las que se los encargaban. Miren en esa dirección y verán una red de clientelismo, amigotes y quién sabe qué. Lo interesante no son los informes, sino a quién se los encargaban.

Pero regresemos al David Copperfield local. Mientras hacía desaparecer millones ante las narices del público de casa nostra, nuestro héroe recibía todas las condecoraciones imaginables de parte de la Generalidad. Hay que premiar el talento, qué duda cabe. A fin de cuentas el personaje es “uno de los nuestros”, se dirían los directores del circo. Los magnos representantes de la mafia patria.

¡Qué magnífica función! Millones desaparecidos ante las narices de los que le daban alegremente subvenciones al Copperfield local e ignoraban su obligación (para eso les pagan) de supervisar que el dinero se utilizara adecuadamente. Todo un espectáculo.

Miren a los políticos de todas los signos peinándose los moños, enfundados en sus carísimos trajes, tratando de hacernos creer (ya se sabe que para ellos somos todos idiotas) que ninguno sabía nada del asunto. Millones volatizados e invertidos vistosamente en fincas fabulosas, propiedades y vidas first class y ninguno de los íntimos de este personaje, la crema y nada de la política y de la aristocracia catalana sabía nada de nada.

Tampoco ninguno sabe nada del dinero en efectivo que param pan pan ¿saltó para aquí saltó para allá? ¿Dónde está?

A estas alturas, el juez no ha creído pertinente llamar a declarar al personaje, que por cierto, ha reconocido públicamente sus mágicos actos de vaporización de billetes. ¡No lo ha creído pertinente!

¿Qué pasará con todo esto?

Quién sabe. Tal vez nada. No olvidar que estamos hablando de políticos que se acusan abiertamente ¡en el Parlamento autonómico! de recibir comisiones ilegales del 3 por ciento… ¡Y NO PASA NADA!

Ya sabemos que el nacionalismo es una plaga estupidizante y vil pero hay que reconocer que tiene una capacidad infinita para sorprendernos con chanchullos insólitos dignos de la teleserie de los Soprano.

Quedamos ansiosos a la espera del próximo capítulo.

Juan Abreu es escritor y autor del blog Emanaciones.

¡¡Un xarnego, una bala!!

Hay políticos verdes. Me acabo de enterar. En Cataluña han organizado un boicot contra una cantante israelí. En España, el antisemitismo (así como el antiamericanismo) es profuso y los políticos socialdemócratas, nacionalistas e izquierdistas de diversa suerte, son adoradores de Hamás, el grupo terrorista que suele refugiarse en hospitales y escuelas para después culpar a Israel de matar civiles.

Menos mal

Según un diario inglés, los médicos que examinaron a Abdelbaset Alí Mohamed Al Megrahi, el terrorista condenado por hacer estallar un avión de Pan Am (murieron las 259 personas a bordo), los pagó Libia. Como sabemos, este buen señor fue liberado hace poco “por motivos humanitarios”. Cumplió ocho años de cárcel. A la luz de estas nuevas informaciones, lo del cáncer y los tres meses de vida tal vez no sea más que un invento de los gobiernos inglés y escocés para poder liberar al asesino. A cambio, recibieron jugosos contratos.

Agosto

Qué mes. El estercolero nacionalista revuelto por la próxima (se supone) sentencia del TC sobre el nuevo Estatuto catalán. Estatuto que, como se sabe, fue aprobado por una minoría en medio de una escandalosa abstención playera. La mayoría de los habitantes de Cataluña entendió enseguida que el nuevo Estatuto no era más que otra payasada de los nacionalistas profesionales que viven de eso y muy bien. Y se largaron a la playa el día de la gloriosa votación.

Rusia

Rusia tiene un largo historial de esclavitudes y brutalidades. Allí parieron una de las formas de totalitarismo más asesina y salvaje que haya inventado el ser humano. Ya en el momento del invento vivían en un sistema esclavista, no es que no supieran lo que era la cosa. Libres, lo que se llama libres, nunca han sido libres los rusos. Políticamente hablando, claro está.

El Altísimo

Mohamed VI, rey y dictador de Marruecos, mandó un avión a repatriar los restos de Ryan, el bebé muerto a causa del error de una enfermera en un hospital de Madrid. Según los diarios, el embajador de ese país visitó a la familia del pequeño y le entregó una carta de su dictatorial majestad.

Qué carta. Qué morro.

‘Carolladas’

Un amigo me llama por teléfono. Carod en Cuba, qué desvergüenza. Declara indignado. Yo, sensato ya a las nueve de la mañana, le respondo que veo lo del viaje del Vice de la Generalidad muy coherente. Pensándolo bien, no puedo pensar en un periplo más en concordancia con la estirpe moral y humana del Vice Carod.

Honduras

He estado mirando unos vídeos de Zelaya, el depuesto presidente de Honduras. Conclusión: un payaso. Peor: un payaso vendido a Chávez y a los Castro. Ya estaba llenando el país de maestros cubanos y ya el chimpancé venezolano (debe ser un récord Guiness, el único país del mundo gobernado por un chimpancé) lo había incluido en su corte de delincuentes revolucionarios adoradores de la religión fidelista.

Moratinos

Si hay algo que me gusta de la política es su cinismo. Es todo un espectáculo ver a los políticos mentir y darnos gato por liebre con cara de gente respetable. Todo un arte, sin duda. Claro que hay artistas y artistas. Carod-Rovira, “el hombre que susurraba a los etarras”, por ejemplo, tiene poco talento. Su carota es bastante transparente y deja mucho que desear en la ejecución, que suele ser mediocre. Uno lo ve venir a cien leguas y poco ayuda además ese punto de vulgaridad que exhala y sus aires de reyezuelo.

Referendo

Cuando escuché la noticia, al momento de producirse el último atentado de ETA, dada la confusión inicial, pensé que un etarra que viajaba a colocar un coche bomba había saltado por los aires accidentalmente. Qué suerte, me dije. Uno de los asesinos se voló a sí mismo.

Magnífico, por una vez Dios está de parte de los buenos.

Berlusconi

Si algo hay que reprocharle a Ronald Reagan es que fallaran aquellos misiles que le lanzó a Gadafi. Qué pena. La semana pasada estuvo Gadafi en Italia, con Berlusconi y su cara de camello (la de Gadafi) me trajo a la mente aquel horrible error de Reagan. En cuanto a la reunión, todos la vimos normal. Es sabido que los presidentes se reúnen con cualquier delincuente, dictador u asesino si les conviene, haciendo gala de esa absoluta falta de decencia que los caracteriza. A eso llaman Razón de Estado. Si algo nunca falta son nombres rimbombantes para disfrazar las desvergüenzas de los poderosos.

OEA

¿Qué es la OEA (Organización de Estados Americanos)? Respondo presto: una especie de gigantesca porquería que representa, según sus culones burócratas, a los pueblos latinoamericanos.

Respecto a la OEA, estoy de acuerdo con Fidel Castro. Sí señor. Yo soy de los que cree que la verdad está por encima de las ideologías. La verdad es el bien y el valor máximo; después de la libertad, claro. Hay que aceptarla, aunque la proclame nuestro enemigo. Por supuesto, Fidel Castro es un montón de mierda aún mayor que la OEA, pero esa es otra historia.

España

Cuando me disponía a venir a España me encontré con un buen amigo que había vivido en ella durante muchos años.

¿A España? -exclamó al enterarse de mis planes- imposible, España no existe.

Cuando demandé explicaciones a semejante afirmación, me explicó que lo que habita la Península Ibérica es un grupo de tribus que alguna vez tuvieron la oportunidad de vivir unidas y en paz y ser un país unido y orgulloso de su diversidad, pero que la desperdiciaron.

Ciudadanos

Hubo una vez un nuevo partido llamado Ciudadanos. Ha pasado a mejor vida. Enfermó de caciquismo y ya está en vías de extinción. Patalea, boquea. Supura. Apesta.

No hace mucho ese partido encarnó una esperanza: la posibilidad de poder votar en Cataluña por algún político decente, un político que tuviera como prioridad suprema el bienestar de los ciudadanos que habitan Cataluña y no la construcción de la Nación Catalana y el regreso a la Edad de las Tribus.

Fútbol

Seguro que hay algún juego más estúpido y aburrido que el fútbol. Yo no lo conozco. ¿Quién inventó el fútbol? A saber. Podría averiguarlo apretando varias teclas, pero no estoy para perder el tiempo en semejante bobería. ¿Qué me importa a mí quién inventó eso?

Ya los indios cubanos, a los que apenas podemos considerar seres humanos, jugaban a algo parecido al fútbol con una pelota de resina. Y los aztecas también. ¿O eran los olmecas? Qué más da.

SGAE

La sigla se ha convertido en una especie de mala palabra. Uno lee SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) y la cosa evoca pandillas de recaudadores despiadados que lo mismo le arrebatan la comida de la boca a un agonizante que interrumpen una boda o un funeral para exigir su tajada en impuestos constantes y sonantes.

Vaya gentuza, se dice uno cuando lee o escucha: SGAE.

‘La Internacional’

En España los socialistas cantan La Internacional. Sin el menor pudor. Una cancioncita que ha servido de música de fondo a los grandes exterminios del comunismo, una cancioncita que suena a campos de trabajo forzado, a hambrunas, a persecución y asesinato de intelectuales y poetas.

La cantan como si tal cosa, con el puñito alzado.

Identidad

Hay que tener mucho cuidado con lo que se escribe, me decía Reinaldo Arenas, porque termina sucediéndote. Cierto. Él mismo fue recluido en la prisión del Castillo del Morro, donde, más de un siglo antes, habían encarcelado a su célebre personaje, Fray Servando Teresa de Mier.

¿Respeto?

Hay que respetar nuestra cultura, dicen. Tienen que permitirnos, aquí, las salvajadas que hacemos allá. En nombre de la tradición, las costumbres, la identidad, la cultura propia y ¡faltaría más! Dios.

¡Hay que respetar las creencias de los demás! Pamplinas. Basura multiculturalista. Hitler también tenía sus creencias. Y Castro, y Atila.

A ese tipo de fanático los une la misma certeza: ellos saben cómo deben vivir los demás.

Mezclarse

En cierta ocasión me preguntaron cómo podría resolverse el problema de Europa. Del racismo en Europa. Qué pregunta. Mi interlocutor me contemplaba con cara de ahora sí que te he dejado sin habla. Sin embargo, yo el asunto lo veía y lo veo muy sencillo: la solución es el mestizaje. Es decir, mezclarse. Sí, ayuntarse sexualmente.

En una palabra, follar.

Con negros.

Rajoy

¿Es Rajoy idiota? Esta es una pregunta que me hago a cada rato. No es fácil responderla. Suelo ver los noticiarios sin voz, por una cuestión de sanidad mental, pero de vez en cuando observo a Rajoy gesticular en la pantalla y cedo, aprieto el botoncito, y escucho.

Es difícil encontrar a alguien que se exprese de manera más roma, que diga cosas que supuestamente son importantes con menor convicción y como pensando en la próxima paella. Se trata de un hombre que no tiene la menor posibilidad de llegar a ocupar la Presidencia del país. Aunque decir esto es muy atrevido pues ya se sabe que la torpeza de los pueblos es insondable. Y ya que estamos en esto: ¿existe esa cosa llamada pueblo?

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