De LA VOZ DE BARCELONA a ‘Crónica Global’

Dedicado a Alejandro y Daniel

El 20 de enero de 2012 comenzó la andadura de este blog con una entrada dedicada al anarquista aragonés Ramon Acín afincando durante un tiempo en nuestra ciudad, donde en compañía de un amigo catalán fundó en el año 1913 el periódico semanal La Ira (órgano de expresión del asco y la cólera del pueblo).

‘Pretendía con este blog despertar la conciencia de la mayoría de mis vecinos, poner el cascabel al gato y encender la llama de la esperanza ante tanta miseria como nos rodea’. Ha pasado el tiempo y mi balance de las 230 entradas publicadas –incluida esta última- desde esa primera comentada es, globalmente, positivo. Desde este espacio se ha intentado dar voz a quien no la tenía, se han denunciado los abusos de los poderosos y se han puesto sobre la mesa alternativas a una forma de hacer las cosas que, inevitablemente, nos ha llevado al estado de postración en el que nos encontramos.

Me consta que este humilde espacio de reflexión ha sido seguido por destacadas instancias políticas y que, en ocasiones, ha supuesto la espoleta necesaria para impulsar la realización de actos o el condicionamiento de otros. Deseo que haya sido para bien.

El ser humano debe asumir su tránsito vital y la contingencia sus deseos para poder ser relativamente feliz. Siguiendo a Bertrand Russell:

“Creo que cuando muera me pudriré, y nada de mi yo sobrevivirá. No soy joven y amo la vida. Pero despreciaría temblar de terror por el pensamiento de la aniquilación. Sin embargo, la felicidad no es menos verdadera porque pueda venir y marcharse, ni el pensamiento y el amor pierden su valor porque no sean eternos. Incluso aunque al principio las ventanas abiertas de la ciencia nos hagan estremecer de frío en el calor de los mitos humanos tradicionales, al final el aire fresco nos da vigor, y los grandes espacios son esplendorosos por derecho propio”.

LA VOZ DE BARCELONA ha sido uno de esos “grandes espacios esplendorosos”, en este caso de igualdad y libertad, donde el pluralismo informativo ha tenido una de sus últimas bahías que dan abrigo a las embarcaciones y en las que uno puede guarecerse del temporal gris que azota a nuestra Barcelona actual en forma de mitos y leyendas.

No le será fácil a Crónica Global continuar por la senda iniciada casi sin hacer ruido, un 11 de marzo de 2008, por aquél. ¡Mis mejores deseos de éxito! Mientras hay vida hay esperanza.

Con la C y la N siempre a cuestas

“Yo soy español integral, y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula; pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego, no creo en la frontera política” (declaraciones de Federico García Lorca, en la última entrevista que concedió, en diario El Sol, apenas dos meses antes de su muerte).

Se quejaba amargamente el poeta granadino Federico García Lorca, “español integral”, hasta el extremo de odiar “al que es español por ser español nada más”; es decir y simplificando, rechazaba a los nacionalistas españoles, aquellos que al fin y a la postre no tuvieron empacho en provocar una Guerra Civil y en asesinarlo después.

Algo parecido es trasladable a la actualidad en la Cataluña donde el nacionalismo catalán se ha hecho claramente hegemónico: muchos catalanes lo son por ser catalanes nada más. También, siguiendo a Lorca, son dignos de odio.

Les daré un ejemplo. El periodista Llàtzer Moix, en un mesurado y meditado artículo, MNAC, hacía mención, hace un tiempo, al Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) ante la polémica desatada por el director del citado museo, Josep Serra, quien había llegado a manifestar que “con este nombre no se puede ir por el mundo”, añadiendo que estando el MNAC en Barcelona y siendo el nombre de la ciudad una marca de éxito global, convendría vincularlo a la denominación del museo.

Moix señalaba: ‘Puedo entender esa primera reacción de los nacionalistas airados. Para ellos, retirar o relegar términos como Nacional o Cataluña del acrónimo MNAC es tan grave como para un ferroviario levantar una vía o para un católico desafectar un templo. Equivale a ceder terreno. Entiendo esa reacción, sí. Pero no la comparto’. Evidentemente, yo tampoco. Sin embargo, nunca más se ha vuelto a oír hablar de la cuestión.

En la Cataluña actual, por ignorancia o por mala fe, muchos van con la N y la C demasiado a menudo a cuestas, anteponiéndolas a los principios, los derechos y las personas. No me cabe la más menor duda de que, llegado el caso –que se están empeñando a fondo en que llegue- y si fueran menester para sus intereses espurios, también provocarían un conflicto civil.

Soy pesimista y ya me preparo para lo peor, pero, como decía el propio Lorca en la entrevista referenciada inicialmente: “El optimismo es propio de las almas que tienen una sola dimensión; de las que no ven el torrente de lágrimas que nos rodea, producido por cosas que tienen remedio”. No seré el que tenga la osadía de contradecir al genio de Fuente Vaqueros.

Ausencia de autocrítica nacionalista… también en los ‘castells’

En una entrada del mes de mayo de 2012, bajo el título Derechos del niño, ‘castells’ y nacionalismo, ya alertaba del peligro físico que supone la actividad castellera, la inexplicable ausencia de una regulación al respecto (las autoridades vienen realizando, en este ámbito, una sospechosa dejación de funciones subordinando su intervención a una peligrosísima apelación a la ‘autorregulación’, de manera que los caps de colla -jefes- “tienen claro que no deben forzar las situaciones”, según manifestaba sin sonrojarse uno de los máximos responsables, al respecto, de la Generalidad de Cataluña), y de la exigible protección al menor que recoge la legislación vigente, tanto internacional como nacional (entre otras normas, la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor).

Lamentablemente, una vez más, el tiempo me ha dado la razón y el domingo 18 de agosto de 2013 se ha producido otro accidente; esta vez ha sido en las populares Fiestas de Gracia de Barcelona. El resultado: tres heridos de diversa consideración; entre ellos, uno grave -con parada cardiorrespiratoria incluida- y, otra vez, un menor, en esta ocasión de 11 años de edad.

Como siempre en estos casos, rápidamente la Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya (CCCC) ha salido al paso, para recordar que el porcentaje de caídas es “sólo” del 3%. ¿Es esta la única respuesta que se les ocurre dar a las cuestiones planteadas? ¿Qué tienen que decir sobre la seguridad en los castells teniendo en cuenta la participación de muchos menores en las collas? ¿Por qué una actividad que se vende como inocua, festiva, lúdica y sin apenas riesgo necesita, según recogen en su propia página web, del ‘estudio de nuevas medidas de seguridad y prevención’?

Al menos, las imágenes de este accidente, probablemente porque se ha producido en Barcelona y era imposible censurarlas, han salido a la luz pública. Quizás así, los padres que piensen llevar a sus hijos a una colla, adviertan del peligro al que, hoy por hoy, exponen a sus hijos.

En fin, vuelvo a repetir el párrafo con el que acababa mi entrada anterior referida: ‘Hay mucho en juego, cada vez más, y eso hace que suba el riesgo, los accidentes y la cuantía de las pólizas de seguro. Hubo un tiempo en que la actividad castellera estuvo equiparada a la laboral y estaba prohibido, en consecuencia, la intervención de castellers menores de 16 años. Quizás, ahora, es el momento de abrir un debate sobre las bondades y las miserias de una actividad que debe subrayar sobre otros su carácter lúdico y festivo, si pretende continuar contando con la participación de niños. Para ello debe empezar por reconocer sus riesgos y, sobre todo, no puede pasar más tiempo sin una regulación completa y obligatoria’.

Espero no seguir clamando en el desierto.

Mucho más que una placa antigua

“Lo que desde ahora es necesario es que Cataluña se prepare para una batalla fuerte, muy decidida, arriesgada si es necesario, para defendernos de la voluntad de España de atacar la identidad y el autogobierno catalán” (Jordi Pujol, ex presidente de la Generalidad de Cataluña)

‘España ha declarado oficialmente la guerra a Cataluña y a partir de ahora los combates serán directos, feroces y diarios’ (Víctor Alexandre, periodista y escritor, a través de un artículo en El singular Digital donde la definió como una guerra ‘perversa’ porque ‘se disfraza de paz para acabar definitivamente con la nación catalana, con su cultura y con su lengua’; 2 de abril de 2013)

“Cuando se gire la tortilla, quien no sea independentista será un traidor” (Joel Joan, actor, impulsor de la plataforma Sobirania i Progrés -una de las organizadoras de los referendos secesionistas extraoficiales- y ex presidente fundador de la Academia del Cine Catalán, subvencionada ese mismo mes por la Generalidad con 625.000 euros; 15 de septiembre de 2010)

“Si finalmente se ponen muy pesados, llamaremos a Europa y bombardearán Madrid” (Josep Barba, promotor de Solidaritat Catalana per la Independència -partido fundado por Joan Laporta, Alfons López Tena y Uriel Bertran- en Molins de Rey, en el acto de presentación de su formación en dicha localidad barcelonesa; 6 de agosto de 2010).

Después de haber leído, desde hace tiempo, las manifestaciones de ciertos líderes nacionalistas catalanes, deberíamos tener claro que el sector más radical del secesionismo se cree en guerra contra el resto de españoles y que utilizarán todos los medios a su alcance para lograr su objetivo. El ‘ahora o nunca’, parece haberse convertido en su leitmotiv.

En esa guerra imaginada que no duden no tendrían empacho en acabar por convertir, si fuera necesario para sus intereses, en una confrontación civil real, de momento, se conforman sus soldados con pequeñas conquistas que les sirvan para situar sobre las cimas de las colinas arrebatadas al enemigo la enseña secesionista.

Situado como peón destacado en el ámbito municipal encontramos a la máxima autoridad de la capital de Cataluña. Sabemos de la categoría humana e intelectual del excelentísimo señor alcalde de Barcelona, Xavier Trias (CDC). Su uso de la mentira permanentemente y de la hipocresía política -que le permite hoy poner al Ayuntamiento de Barcelona al servicio del proyecto secesionista en Cataluña y al día siguiente, estrechar la mano al Rey de España-; su complicidad necesaria en los casos de corrupción que afectan a su partido político -es actualmente el secretario general adjunto de la federación de Convergència i Unió-; su falta de transparencia en la gestión diaria; o, sus resoluciones que a menudo, como mínimo, bordean el delito de prevaricación -la ocupación de la plaza Cataluña para instalar una pista de hielo a la medida de la demanda de los comerciantes de la zona o el cubrir la emblemática estatua de Colón con los colores del Barça, son pruebas recientes de ello- son la constante de su acción de gobierno municipal.

Pero, como son los hechos más que las palabras las que deben servir para juzgar la actitud vital de cualquier persona, atengámonos a ellos en la última semana: Trias se ha destacado por anunciar que participará ‘en la cadena humana por la independencia’ y por mandar retirar la placa de la Constitución que desde 1840 estaba instalada en la fachada del consistorio barcelonés.

Los trabajadores y ciudadanos de Barcelona no tenemos un alcalde para todos, sino uno que lo es solo de los nacionalistas y, además, participa activamente de sus acciones discriminatorias e irrespetuosas para todos aquellos que no piensan como él. Retirar la citada placa es una más de las cimas conquistadas sin apenas oposición. ¿No creen los poderes del Estado ha llegado el momento de decir basta, de poner obstáculos a este paseo militar, de mantener lo que aún quede y reconquistar lo que sea recuperable?

En fin, mientras algunos no entiendan que es imposible hacer una tortilla sin romper huevos, continuaremos con esta parodia de alcalde que, como tantos otros por estos lares, contribuyen con su granito de arena a preparar el camino para el terror. Para aquellos despistados que no suelen leer los periódicos, no escuchan la radio ni la televisión, acompaño para su información el siguiente enlace en el que alguien, concienzudamente, ha recogido las ‘frases célebres’ de estos fanáticos catalibanes en el poder. Parece mentira que cada una de esas provocaciones no haya tenido la respuesta adecuada.

¿Es que alguien sensato puede dudar de que detrás de la retirada de la placa mencionada se esconden los de siempre, por los falsos motivos recurrentemente esgrimidos y con el objetivo, en el punto permanente de mira, de practicar una genocida limpieza de todo lo que recuerde a lo español? ¿Continuarán estos matones sin alma, sin ética y sin escrúpulos, por mucho tiempo, sin una oposición real?

¡Hago un llamamiento a la autodefensa activa de los barceloneses, antes de que sea demasiado tarde y nos hayan aplastado definitivamente! Sí, no hay otra salida, porque en Madrid parecen haberse olvidado de nosotros dejándonos a nuestra suerte, desamparados y solos.

Neymar, un narcisista en un país de las maravillas a su medida

“Me siento más cómodo en catalán que en castellano”
(Neymar)

En una entrada anterior ya habíamos avanzado que Neymar, la nueva estrella del F.C. Barcelona, pasaba ya por el aro nacionalista.

También sabíamos que los servicios técnicos del club lo vigilan estrechamente, dada su tendencia a trasnochar… y a cambiarse de peinado. El Barça habría aconsejado a la joven estrella brasileña que sea más conservador –al menos durante sus primeros meses de contrato– con sus looks, que han pasado del rubio al moreno y de una cresta estilo mohicano a otros sin nombres específicos pero nada tradicionales.

El mismísimo Pelé lo había criticado fuertemente, hace unos meses, al señalar que “se preocupa más en salir en la televisión y en cambiar su corte de cabello” que en dedicarse a dar lo máximo como futbolista.

Ahora acabamos de conocer que el crack internacional se acaba de instalar en su nueva residencia de Barcelona, al parecer de carácter provisional tras su incorporación a la plantilla, en una casa unifamiliar del barrio de Pedralbes. ¡Asómbrense ustedes, el jugador paga un alquiler en torno a los 18.000 euros mensuales! “Pertenece a un empresario barcelonés con contactos en la directiva del Barça”. La pela es la pela y todo queda en casa; como debe ser.

No sé que pensarán ustedes, pero, personalmente y sin ánimo de que me llamen demagogo, pienso que en una Comunidad Autónoma como la catalana, en la que se acaba de alertar de que 50.000 niños sufren privaciones alimentarias, lo que menos falta hace en importar personajes mediáticos como este que pretenden ser un ejemplo para nuestros hijos… En el Bayern de Múnich lo tuvieron claro y pese a que lo había pedido su entrenador, desecharon el fichaje del brasileño; podían permitírselo.

Aquí, en cambio, todo es fácil para el que es dócil con el nacionalismo y no osa interponerse en su camino. Después y a falta de una sabiduría mayor, vendrán los casinos, el alcohol, las drogas, los burdeles… cualquier cosa que sea negocio para los mismos de siempre, amparados en sus políticas neoliberales. Más chulos, mafias y putas… parece ser el futuro que nos espera sin remisión a los sufridos vecinos de esta ciudad; todo bendecido por el establishment. Así pretenden algunos, sobre los cimientos de la corrupción y la degeneración, construir la nueva Barcelona y la nueva Cataluña (también, los otros, más allá del Ebro, no lo olvidemos).

No lo permitamos.

Lectura de verano: ‘Todo lo que era sólido’, de Antonio Muñoz Molina

‘Que cada uno elija ser un ciudadano adulto en vez de un hooligan o un siervo del líder o un niño grande y caprichoso o un adolescente enclaustrado en su narcisismo […]. Después de tantas alucinaciones, quizás sólo ahora hemos llegado o deberíamos haber llegado a la edad de la razón’.

Conocí a Antonio Muñoz Molina, muy joven, cuando mi mejor amigo me regaló un libro de ensayo, Córdoba de los Omeyas, que aún guardo como una joya y que me pareció fascinante, escrito por alguien que se iba de las manos y al que auguraba ya, entonces, desde aquella lejana e intuitiva juventud, alcanzaría grandes logros en el futuro.

El tiempo me dio la razón y a este ubetense claro le han llovido los honores y reconocimientos. Académico de número de la Real Academia Española (1996), premio Nacional de Literatura dos veces, premio Príncipe de Asturias de las Letras (2013), etc.

Su último libro es un esfuerzo de servicio a la ciudadanía que todo el mundo, en este país, debería leer. Todo lo que era sólido supone un ejercicio, talentoso y resumido de lo que nos ha pasado, para poder entender los problemas y proponer una acción concreta y entusiasta para avanzar desde el actual deterioro económico, político y social hacia la realidad que queremos.

‘Hace falta una serena rebelión cívica que a la manera del movimiento americano por los derechos civiles utilice con inteligencia y astucia todos los recursos de las leyes y toda la fuerza de la movilización para rescatar los territorios de soberanía usurpados por la clase política. Hay que exigir de manera eficaz la limitación de mandatos, las listas electorales abiertas, la profesionalidad y la independencia de la administración, la revisión cuidadosa de toda la maraña de organismos y empresas oficiales para decidir aligerarse o suprimirse, a qué límites estrictos tienen que estar sujetos el número de puestos y las remuneraciones, qué normas se deben eliminar para que no interfieran dañinamente con las iniciativas empresariales capaces de crear verdadera riqueza, qué hay que hacer para alentar y atraer el talento en vez de ponerle obstáculos y someterlo a chantajes políticos. Hay que defender sin timidez ni mala conciencia el valor de lo público, que lleva tantos años sometido obstinadamente al descrédito, a la interesada hipocresía de los que lo identifican siempre con la burocracia y la ineficiencia y celebran por comparación el presunto dinamismo de la empresa privada, y a continuación aprovechan contratos públicos amañados para enriquecerse, y renegando del estado saquean sus bienes y se quedan a bajo precio y a beneficio de unos pocos lo que había pertenecido a todos, lo mismo una red de trenes que el suministro de agua de una ciudad, el patrimonio común convertido en despojos’.

Palabra de un futuro Premio Nobel de literatura español. Amén.

‘Caza de brujas’ en el Ayuntamiento de Barcelona

‘Fíjense en las ciudades. Han vuelto las banderas a los balcones, como en el franquismo, cuando se celebraban festejos o los conversos querían demostrar su adhesión inquebrantable. No son signos de integración sino de exclusividad’ (Gregorio Morán, en su artículo Demasiadas banderas, en La Vanguardia el 8 de septiembre de 2012).

En esta obsesión de algunos por colocar esteladas (en catalán significa estrelladas) -es decir, la bandera no oficial utilizada generalmente por los partidarios de la ideología secesionista en Cataluña- en todos los sitios habidos y por haber, los últimos episodios conocidos en Barcelona los hemos vivido en los Mundiales de Natación –en el que en la caseta oficial de la Generalidad de Cataluña ondeaban esas enseñas partidistas sin espacio para la simbología oficial- y en el Ayuntamiento, donde han aparecido pruebas gráficas de su utilización en despachos oficiales como, por ejemplo, el de la regidora del Distrito de Horta-Guinardó, Francina Vila –de CiU-, que, además, lo es de Mujer y Derechos Civiles. ¡Vaya paradoja saber quién es la garante y responsable última municipal de la legalidad vigente en materias tan sensibles!

En el primer caso ya se han retirado, después de que el PP hubiera denunciado la evidente ilegalidad. Sin embargo, en el Consistorio barcelonés a sus máximos responsables -siempre torpes y muy especialmente en los últimos tiempos-, en vez de llamar la atención a la responsable o responsables por confundir la casa de todos con la suya propia, sólo se les ha ocurrido poner en marcha una investigación para dar con el autor de la fotografía, tal y como, en el colmo del cinismo, se incluye en el acta de la audiencia pública del distrito que tuvo lugar el 7 de mayo pasado.

Como señalaba en el artículo de inicio el propio Morán, ‘la bandera antigua era un lenguaje, la bandera contemporánea no lo necesita; es muda y fija, como un sudario. Tiene detrás una leyenda perfectamente construida para que cualquier descerebrado sea capaz de matar por ella’. La urgencia del problema estriba en que la leyenda ya ha traspasado el ámbito privado y los descerebrados ostentan cargos públicos.

100 años del semanario ‘La Ira – Órgano de expresión del asco y de la cólera del pueblo’

Dedicado a los anarquistas de Huesca

‘¿Regionalistas sinceros? No podéis serlo, catalanistas, comerciadores con las ideas y con las cosas […]. Váyanse norabuena los curanderos catalanistas, que si hay que echar el fórceps en la matriz cansada de la vieja España, no faltaran curanderos, que si curanderos al fin y no doctores, a lo menos serán más parcos en honorarios y no amargarán con poses de afamados tocólogos. Váyanse norabuena catalanistas y catalanizantes a sus propios lares y duerman tranquilos y no les desvele tan desinteresadamente el porvenir de las demás regiones, que aunque ellos no se engarben ni cacareen […] no por ello faltará en nuestra España el sol de cada día’ (Ramón Acín, en un artículo de 1918: Cristos-Judas. Para Demócrito).

Hoy se cumplen 100 años de la fundación en Barcelona, por Ramón Acín ‘con Ángel Samblancat [d]el semanario La Ira – Órgano de expresión del asco y de la cólera del pueblo-. El primer número, aparecido el 18 de julio [de 1913], inserta una viñeta de Acín y en el interior aparece su primera colaboración escrita en prensa, Id vosotros, artículo en contra de la guerra de Marruecos.

El papel de Acín como pedagogo y como político o más bien como activista social, puede apreciarse a través de sus escritos en la prensa. Si comenzó trabajando en los periódicos y revistas en su faceta de dibujante y humorista, acabará haciéndolo como escritor, o como polemista. Su amplia cultura y sus convicciones ideológicas harán de esos artículos un manifiesto de sus ideas. Anarquista blanco, pacifista a ultranza y pedagogo revolucionario en una época de enseñanza oscurantista y represora, creó un estilo.

Los primeros escritos eran adolescentemente explosivos. El paso del tiempo y la visión de una realidad más compleja le llevaron a una escritura menos beligerante en las formas, menos sangrante pero más eficaz, con la que llegaba a todos los lectores con una aplastante dialéctica florida de buenos modales. O casi.

Conjunto monumental dedicado a Ramón Acín en el Parque Miguel Servet de Huesca (foto: Federico Llosa Marsé).

Conjunto monumental dedicado a Ramón Acín en el Parque Miguel Servet de Huesca (foto: Federico Llosa Marsé).

Esa actitud –posiblemente más que su militancia- provocó un odio visceral hacia su persona en los sectores más conservadores que tomaron nota de ello y actuaron en consecuencia tras la sublevación de 1936: ‘En la noche del 18 de julio de 1936 una multitud de oscenses se dirige al gobierno civil en demanda de armas para hacer frente a la sublevación militar, el gobernador de Huesca se entrevista con Acín y otros líderes antifascistas asegurándoles que todo está bajo control. Al día siguiente Huesca es tomada por los rebeldes. Acín se oculta en su domicilio hasta que el 6 de agosto, al oír como maltratan a su esposa, sale de su escondite voluntariamente y se entrega. Ese mismo día será fusilado en las tapias del cementerio de Huesca. Su esposa Conchita Monrás será asesinada, diecisiete días después, junto a un centenar de republicanos oscenses’ (fuente: Wikipedia).

Su legado ni debía ni podía desaparecer con su muerte porque sus denuncias se basaban en hechos y sus reivindicaciones eran justas. Sus herederos mantienen viva la llama de su recuerdo a través de la Fundación Ramón y Katia Acín. Desde este humilde rincón, que toma su nombre de aquel semanario, hoy le recordamos.

‘Contra la inmersión lingüística catalana’

Desde hace tiempo y en diferentes entradas de este blog he venido desgranando, de la mano de Mercè Vilarrubias y desde un punto de vista exclusivamente pedagógico, los seis mitos sobre la inmersión lingüística (consenso, competencia, lengua materna, segregación, cohesión social, facha y anticatalán).

Se ha escrito mucho sobre el tema y se ha hablado más, por lo que ya en Cataluña y en el resto de España, el que no está enterado de las falacias nacionalistas sobre la cuestión es que realmente no quiere enterarse.

Es difícil aportar más a lo ya expuesto por tantas personas sensatas; sin embargo, de vez en cuando, alguien lo hace, en forma de artículo brillante. Así, ha llegado a mis manos este artículo de Eduardo J. García, aparecido en el Diario Octubre, bajo el título Contra la inmersión lingüística que creo merece que se expanda por la red y sea leído por el mayor número de personas posible. En el mismo encontramos aseveraciones como esta:

‘El conocimiento de la lengua es imprescindible para todo catalán, es el primer paso para demostrar su amor verdadero a la tierra, su hecho diferencial respecto a otros y su coraza frente a los foráneos que siempre la quieren atacar hasta verla desaparecer. Hecho que no sucedió ni con el General Franco, a cuya victoria por cierto contribuyeron muy generosamente los llamados catalanes de Burgos, fundadores de lo que hoy es Òmnium Cultural’.

El eslogan del digital donde aparece el artículo me parece muy adecuado: ‘La verdad siempre es revolucionaria’. ¿Entenderán algo de esto el pastor Mas y su rebaño?

#Tozudamentepesados / #Tossudamentpesats

Nuestros amigos de El Debat hace días que tienen colgado el último vídeo de Candide (Tossudament pesats / Tozudamente pesados). Tiene gracia y pone en evidencia las carencias de los secesionistas catalanes. ¡Mucho ruido y pocas nueces!

Ahora a expandirlo por la red (#Tozudamentepesados / #Tossudamentpesats).

“La unidad de España es interpretable”

Sabíamos que el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), el aragonés Miguel Ángel Gimeno, era afín a las tesis nacionalistas en tema de lengua, como él propio había reconocido públicamente: “El TSJC […] es muy sensible con todo lo que se refiere a la lengua y a la enseñanza; y siempre ha defendido tesis -que no siempre le han sido respetadas por el Tribunal Supremo, todo se ha de decir- propiciatorias del catalán con carácter general”.

Ahora, también, sabemos que su capacidad de interpretación de la Constitución y del resto del ordenamiento jurídico no tiene límite… siempre en la línea de “comprensión” de las tesis hegemónicas en Cataluña: la “Constitución española dice lo que dice, y habla de la unidad española, pero también es verdad que el término unidad puede ser interpretado”. Además se permite concluir asegurando que en el proceso secesionista catalán “es necesario llegar a un acuerdo político antes que a uno jurídico”.

¿Con esta justicia española, para qué querremos justicia catalana?, se estarán preguntando los nacionalistas catalanes. ¿No tendrá que ver en ello que la elección del presidente del TSJC tiene una fuerte componente política, pues, se le escoge con el beneplácito del Gobierno autonómico de la Generalidad de Cataluña?

Sea como fuere, lamento tener que corregirle en el sentido de que la unidad no es interpretable y menos la de la nación española… aunque sólo sea en recuerdo de las víctimas del terrorismo. Sin ir más lejos y por respeto a su memoria.

Bomberos ‘quemados’

Detalle de la fachada del cuartel de bomberos de la Plaza Joan Miró de Barcelona (foto: Federico Llosa Marsé).

Detalle de la fachada del cuartel de bomberos de la Plaza Joan Miró de Barcelona (foto: Federico Llosa Marsé).

La última encuesta Ómnibus del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalidad de Cataluña nos ofrece tres datos significativos: los ciudadanos valoran mejor la atención de los servicios públicos que la que les prestan las empresas privadas; los bomberos, en particular, son los funcionarios más valorados, y, la ciudadanía es, además, contraria a los recortes que sufren los empleados públicos.

En la ciudad de Barcelona, los bomberos ya hace tiempo que están en lucha. A diferencia de otros de la Cataluña interior, no están para guerras de banderas u otras bromas de mal gusto parecidas.

El Ayuntamiento hace tiempo que les maltrata en forma de traslados de sus parques, como por ejemplo, el ‘provisional’ de la plaza Joan Miró y que dada su más que dudosa legalidad, incluso, llegó a los tribunales o en forma de discriminación con los de la Generalidad en materia salarial, contratación de personal o formación obligatoria.

Es llamativa en este sentido la pancarta que se puede leer en la foto adjunta tomada hace, tan solo, unos díaa: ‘Rescatem persones i no bancs – Bombers de Barcelona cremats’ (‘Rescatamos personas y no bancos – Bomberos de Barcelona quemados’). Mientras el alcalde Xavier Trias continúa favoreciendo a sus amigos de la empresa privada, a los funcionarios ni agua. Tampoco a los bomberos.

Aforismos contra la desvergüenza

En una ciudad como Barcelona, donde la crisis está golpeando a las clases populares como nunca se había visto en muchas décadas; donde por ejemplo, en los últimos cinco años, ha aumentado un 47% el número de personas sin hogar que viven a la intemperie, resulta inadmisible dedicar recursos públicos a organizar eventos o conmemoraciones de dudoso gusto y de ningún interés general.

Me estoy refiriendo, sin ir más lejos, al mal llamado Concert per la llibertat que pese a que se insista en que no contó con financiación oficial directa, no cabe duda que sí la recibió de forma indirecta en forma de publicidad y propaganda a través de los medios de comunicación controlados por la Generalidad (resulta concluyente al respecto que los informativos de TV3 dedicaran más tiempo al concierto independentista que el resto de cadenas de televisión juntas). Además, ¿no son sus organizadores entidades fuertemente subvencionadas por la administración autonómica catalana?

Otro tanto se puede decir de ‘Viure Lliure’, el lema de las celebraciones del 1714 que costará oficialmente a las arcas del Ayuntamiento, nada más ni nada menos que 2,5 millones de euros (a ellos añadan los 900.000 euros que pone la Generalidad). ¿Realmente resulta prioritario, en estos momentos, sufragar la conmemoración de unos hechos tergiversados por la historiografía oficial nacionalista? ¿No constatan estas celebraciones la nula sensibilidad social de nuestros representantes políticos, su oportunismo, su escaso nivel ético y humano y su connivencia con la corrupción?

Parece que la desvergüenza de estos talibanxirucaires no conoce límite. Se les ve venir hace tiempo y a ello no son ajenos sólo muchos trabajadores y ciudadanos de Cataluña; también, muchos del resto de España ya van aprendiendo. Destaca últimamente uno, recién llegado a su cargo, entre ellos; el nuevo presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Aficionado a los aforismos, les ha dedicado unos cuantos, presagio de la respuesta que dará a sus excesos constitucionales y a sus reiterados insultos a los españoles:

“No hay en Cataluña acto político que se precie sin una o varias manifestaciones de onanismo”;

“El dinero es el bálsamo racionalizador de Cataluña”;

“Cuando un catalán está satisfecho lo expresa diciendo: ‘A mí, ya me va bien’”;

“¡Cuanta mediocridad tapan las banderas¡ Quizás se inventaran para eso”;

“La única ideología capaz de seguir produciendo pesadillas es el nacionalismo”.

Aunque no estaría de más hacerle una humilde matización -no todos los catalanes somos nacionalistas; es más, muchos los combatimos desde dentro-; si tenemos claro lo anterior y entendemos aquellas máximas como referidas sólo a los desvergonzados que nos rodean, me parece que podemos considerar que estamos en buenas manos. Ahora, a aplicar la Constitución, la ley y el derecho vigente; ni más, ni menos.

Suspenso a los Mossos d’Esquadra

El caso de Ester Quintana -agredida tras la huelga general del 14N de tal forma que perdió un ojo, según ella, por el disparo de una pelota de goma de los Mossos d’Esquadra-, lamentablemente, no es un caso aislado en Barcelona. Ya son numerosos los abusos –hasta nueve personas han quedado ciegas- cometidos por la policía autonómica en el ejercicio de sus funciones que sobrepasan el legítimo monopolio del uso de la fuerza que el derecho vigente les atribuye.

Tampoco la cosas han cambiado con el nuevo consejero de interior, Ramon Espadaler (CiU), que si bien ha dejado atrás el recuerdo criminal de su antecesor, continúa apostando por utilizar los instrumentos tradicionales de las dictaduras tercermundistas (pelotas de goma, cañones de agua…) para reprimir el legítimo derecho de manifestación de los trabajadores y ciudadanos en un estado democrático.

Imagen de Ester Quintana, tras perder el ojo.

Imagen de Ester Quintana, tras perder el ojo.

Lo que sí supone una novedad, son las declaraciones ante el Parlamento autonómico de Cataluña de Josep Lluís Trapero, jefe de la policía autonómica catalana, que pidió una especie de “blindaje jurídico para los antidisturbios”: “El jefe del dispositivo determina qué hay que hacer, con las autorizaciones preceptivas. Es cuestionable que le pidan responsabilidades al agente. No debería ser considerado responsable por las consecuencias de aquellas acciones que no ha decidido”.

Vuelve a saltar a la palestra el recurrente tema de la obediencia debida; una situación que exime de responsabilidad penal por delitos cometidos en el cumplimiento de una orden impartida por un superior jerárquico. El subordinado, autor material de los hechos, se beneficia de esta eximente, dejando subsistente la sanción penal de su superior. Sin embargo, en nuestro país, la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado recoge que ‘en ningún caso la obediencia debida podrá amparar órdenes que entrañen la ejecución de actos que manifiestamente constituyan delito o sean contrarios a la Constitución o las leyes’.

Sea como fuere la realidad es que, hoy por hoy, son numerosísimos los casos de policías autonómicos imputados judicialmente como consecuencia de su relación con acciones de las que se deriva un resultado de lesión. Es preciso denunciarlas y llegar hasta el final, como ha hecho Ester Quintana. Antes que arrugarse lo hizo público; nunca se escondió e, incluso, recientemente ha colgado en Facebook la imagen adjunta. Además, leo en su perfil la siguiente frase que supone toda una declaración de intenciones: “Ante las atrocidades tenemos que tomar partido […]. El silencio estimula al verdugo”. Es de Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz en 1986.

Domínguez y Torregrosa

“Lo que necesita España para reaccionar es un devastador accidente aéreo donde mueran de forma horrible todos los miembros de la Roja” (Jair Domínguez y Torregrosa, 18 de junio de 2013). El periodista, guionista (asiduo de la televisión propagandística -okupada por los secesionistas- TV3) y escritor catalán, Jair Domínguez y Torregrosa, especialista en provocar la polémica siempre por situar en la diana de su onanismo nacionalista a todos aquellos que considera provocan los males de su imaginada -por irreal- Cataluña, es decir, a España y a los españoles, ha vuelto a hacer una de las suyas en forma del tuit señalado.

Él mismo se califica de “separatista radical” (ver vídeo adjunto) y no es de extrañar, pues, vive del negocio nacionalista y sabe que, de conseguirse la secesión, el pasteleo al que está invitado aún crecerá de tamaño en pago a sus servicios por sembrar conflicto, enfrentamiento y odio.

Se creerá muy original, pero, simplemente es uno más de los que engrosan uno de los estereotipos que recogió resumidamente y muy atinadamente, en su artículo El Síndrome de Catalunya, Antonio Robles, calificándolos como ‘los peores’, los castellanohablantes ‘conversos’:

‘El concepto viene históricamente de aquellos judíos que debieron convertirse al catolicismo ante la orden de expulsión de los Reyes Católicos, dictada contra ellos en pleno Renacimiento. En su afán por pasar por buenos cristianos, ponían tanto celo en el empeño que muchos acabaron convirtiéndose en verdaderos cooperantes de la Inquisición. Torquemada, el más cruel de los inquisidores, era judío converso.

La inmersión lingüística nunca hubiera sido posible si cientos de maestros castellanohablantes no hubieran actuado como verdaderos conversos. Son personalidades quebradas que, ante “la insoportable carga de una identidad inapropiada”, han optado por adaptar la personalidad de sus verdugos. Son radicales y extremistas, votan y militan en todos los movimientos nacionalistas independentistas que pululan alrededor de CiU y ERC.

En este grupo se dan verdaderos dramas humanos, “un hijo que reniega de su padre por ser español”, “un matrimonio que llega al odio por la educación lingüística de sus hijos”, “amigos de toda la vida separados por una bandera”, exilios, ausencias, incomunicación. Y lo más incomprensible: los más radicalizados nunca vivieron el franquismo o sus excesos. Son hijos directos de la educación escolar, la inmersión y los medios de comunicación nacionales diseñados por los 23 años de gobierno pujolista.

Es la consecuencia lógica de tantos años de manipulación sentimental y destrucción de lazos afectivos con España.

El sistema educativo, asociativo y mediático está infectado de maestros en historia ficción y manipulación sentimental. El ejemplo más evidente de esta tipología son los agrupados en Els Altres Andalusos’.

¿Por qué no dedica ese humor negro del que habla a quien le subvenciona y le permite seguir viviendo del negocio de unos pocos? ¿Por qué se ha creado el ambiente propicio para que una persona, con causa penal abierta en la Audiencia Nacional, persista en su verborrea provocadora? ¿Está el Estado de derecho inerme ante este tipo de personaje? Unos atizan el fuego con la vana esperanza de que la gran mayoría acabemos quemándonos. No podemos permitirlo.

Mientras, la Roja, ajena a las miserias y a los miserables, avanza con paso firme para que el día 30 alcance, ante Brasil, su ansiada primera Copa Confederaciones y continúe conformándose la leyenda de un equipo sin paragón en la historia del fútbol mundial. El mundo real, mal que les pese a algunos.

Apoyemos las razones del asociacionismo no nacionalista

Desde hace tiempo el rico tejido social barcelonés ayuda a desenmascarar las mentiras que desde el poder hegemónico, el nacionalista, en la ciudad y en el resto de Cataluña, nos repiten machaconamente, como mantras, sus representantes políticos a través, principalmente, de los potentes medios de comunicación públicos que controlan (prensa, radio y televisión).

Resumiendo y yendo al grano, desde la ultraderechista CiU -que no olvidemos domina el poder público autonómico y municipal- nos faltan a la verdad, entre otras, en dos cosas fundamentales: al expresar que el catalán es la lengua cohesionadora, cuyo corolario es la necesidad de imponer la inmersión lingüística en la escuela pública, y, en que no hay alternativas a las políticas neoliberales, lo que se traduce en la necesidad de contener el gasto público mediante el recorte del mismo en sanidad, educación, dependencia y pensiones (en esto hace coro con el PP a nivel nacional).

Para ayudar a desmentir lo primero, el martes la asociación Convivencia Cívica Catalana, de la mano de su presidente Francisco Caja, presentó -acompañado de Juan Carlos Girauta, periodista y escritor, y de Jesús Laínz, historiador y escritor- su libro La raza catalana (segunda parte), con el subtítulo La invasión de los ultracuerpos.

En la misma línea, la Asociación por la Tolerancia organizó, el miércoles, una conferencia bajo el título ‘La lengua como columna vertebral de la educación’, con la experta mundial en pedagogía y políticas públicas comparadas, la sueca Inger Enkvist, en la que esta pidió que no se utilice a los niños para imponer ideas políticas (adjunto el video de su comparecencia ante el Parlamento de Cataluña en 2011 donde se mostró muy crítica con las propuestas nacionalistas).

Para ayudar a desenmascarar lo segundo, el viernes 28 de junio de 2013, en el Centro Cívico Fort Pienc (a las 17:00 horas), la asociación Impulso Ciudadano organiza una mesa redonda bajo el título ‘¿Necesita España un cambio en su estructura territorial?’ en la que intervendrán varios de los administrativistas más importantes de nuestro país: Santiago Muñoz Machado (catedrático de la Universidad Complutense de Madrid), Tomás-Ramón Fernández Rodríguez (catedrático emérito por la misma universidad), y Joaquín Tornos Mas (catedrático de la Universidad de Barcelona).

Desde un punto de vista, absolutamente, diferente pero buscando igualmente soluciones al estado crítico que venimos sufriendo, el Frente Cívico presenta este sábado en el Centro Cívico La Sedeta a las 18:00 horas el último libro de Julio Anguita, ‘Conversaciones sobre la III República’, en el que ‘alumbra una propuesta republicana como alternativa democrática a la realidad existente’.

El monolingüismo y la monarquía parecen cosas superadas por los acontecimientos aunque el nacionalismo catalán pretenda imponer el primero y el nacionalismo español haga lo propio para perpetuar la segunda. Ambos representan un intento desesperado de mantenimiento de privilegios en contra del interés general.

Las asociaciones no nacionalistas en Cataluña ofrecen sus razones para mejorar el día a día de los trabajadores y ciudadanos de este país. Ofrecen debate en los que se trata a todos sus asistentes como adultos. No es poco en los tiempos que vivimos y por ello merecen nuestro apoyo en forma de presencia en sus actos, mediante la compra de los libros que producen o patrocinan, mediante nuestra aportación económica por modesta que sea o, en fin, haciéndonos socios de las mismas. Pongamos todos nuestro granito de arena en apoyarles porque mantienen la llama de la esperanza.

Buenas noches Paco, el de Lucía

Dedicado a Berta

De esas tierras del sur con duende donde se han generado muchos de los artistas más importantes de España nos llegó ayer a Barcelona el más grande a la guitarra: Paco de Lucía. Junto con Manolete en los toros; Federico García Lorca en la poesía; Camarón en el cante y Joaquín Cortés en el baile forman el olimpo de los elegidos para la historia del flamenco y sus principales facetas; declarado en noviembre de 2010, por la Unesco, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Ha sido el encargado de poner el broche final al Guitar Festival BCN -ya saben que aquí, el inglés está permitido- en el Auditórium del Fórum, donde se congregaron llenándolo a rebosar más de 3.000 personas para ver al mito viviente de Algeciras (Cádiz). Con un escueto “bona nit” se lanzó a elevar nuestras almas en un generoso concierto, bien arropado por un cuerpo instrumental excelente -donde brilló con luz propia Antonio Serrano a la harmónica-, cantaores de alto nivel y un destacadísimo bailaor, Farruco, que se merece, por méritos propios, una mención expresa. Sencillamente sensacional.

Sólo hubo una concesión al público, cuando alguien le interpeló desde el auditorio con un gracioso “¡Paco!” y él contestó, en su línea, con un austero “¡¿Qué?!”. Risas, murmullos breves y a continuar con el sueño al que estábamos invitados. Con más de medio siglo de carrera, el hijo de Lucía Gómez La Portuguesa y alma gemela de Camarón nos sedujo con un repertorio imprevisible, en el que muchas veces era imposible, para los no expertos, distinguir lo previsto de la improvisación. Libertad en estado puro, al alcance de muy pocos.

Mientras, por la mañana, despertado ya del sueño y mientras desayunaba, en esta Barcelona gris nada ha cambiado: en Els Matins de TV3 se habla de un concierto “por la libertad” y se da, por enésima vez, propaganda gratuita a la recién reelegida presidenta de una asamblea que dice luchar por la misma. Buenas noches Paco y buen regreso a tu tierra; esa Andalucía que todos los españoles llevamos en el alma, aunque algunos parezcan olvidarlo.

Paco de Lucía, guitarra
Alain Pérez, bajo
Antonio Serrano Dalmas, harmónica
Antonio Sánchez Palomo, segunda guitarra
Israel Suárez Escobar El Piraña, percusión
Antonio Fernández Montoya Farru, bailaor
David de Jacoba, cantaor
Antonio Flores Cortés, cantaor

…y la aparición, inesperada, de Parrita.

2.865 razones

2.865 es el número de escolares que el Ayuntamiento de Barcelona ha detectado con malnutrición. No es de extrañar si tenemos en cuenta que la pobreza extrema, las parejas que cobran entre 535 y 750 euros al mes, alcanza a 602.000 catalanes, el 8% de la población.

2.865 niños que pasan hambre en la ciudad; algunos, incluso, han tenido que ser hospitalizados. Según un estudio de Unicef del año pasado, la pobreza infantil pasó en Cataluña del 18,5% en 2008 al 23,8% en 2010 (aunque seguía por debajo de la media española, 26,2%). Un tercio de la gente que atiende la Cruz Roja en Cataluña son niños.

La comunidad educativa (desde administraciones locales, a las escuelas o las AMPA) se queja de que actualmente las becas comedor son “insuficientes”. De ese modo, con las ayudas menguadas en un momento en que la crisis arrecia y la desaparición de otras ayudas como las de libros, se prevé que aún no ha llegado lo peor.

La respuesta de las instituciones controladas por los conservadores nacionalistas catalanes, que aplican desde su retorno al poder, las políticas neoliberales más salvajes, se limitan a establecer esas escasas becas de comedor (ámbito municipal) o preparar un protocolo para detectar las necesidades alimentarias de los alumnos catalanes (ámbito autonómico). Es evidente que no es su prioridad solucionar este problema.

“Lo peor es cuando tu hijo te pide comida y no sabes qué darle”, comentaba una madre barcelonesa desesperada. Los niños son los que peor lo llevan porque, según su madre, “sienten las carencias y están estigmatizados”. En casa intentan mantenerlos al margen, pero cada vez son más conscientes de la situación familiar. “Cuesta mucho adaptarse a esto. Los niños sienten vergüenza porque no pueden hacer las mismas cosas que los demás. En el colegio, por ejemplo, a veces nos retrasamos con el material escolar y no puede ir a las excursiones porque no tenemos dinero para pagarlas”, revela.

Un niño no es un adulto de dimensiones reducidas, sino un ser biológico distinto que está creciendo y desarrollándose. A parte de las secuelas físicas que puedan afectarle de por vida, las psíquicas -recordar que pasó hambre- le acompañarán, íntimamente, para siempre.

En Barcelona esto está pasando; aún permitimos que sea posible. Mientras unos organizan conciertos por la libertad de unos pocos -olvidando la de todos- y otros dedican recursos a “celebrar” un anacronismo histórico; ninguno de ellos hace nada para garantizar la igualdad de oportunidades de los niños de Barcelona y del resto de Cataluña.

2.865 razones para pedir, una vez más, su dimisión señor Trias (#Triasdimisión, #Triasdimissió), la de su jefe, el señor Mas (#Masdimisión, #Masdimissió) y la de toda la pléyade de politicastros, subvencionados de su sociedad civil y otros especímenes que se han multiplicado como las células malignas de un cáncer en un cuerpo enfermo como es nuestra sociedad barcelonesa y catalana nacionalista.

El legado no secesionista de Josep Tarradellas

Se cumple hoy el 25 aniversario del fallecimiento de Josep Tarradellas i Joan, marqués de Tarradellas (1899-1988) presidente de la Generalidad de Cataluña en el exilio desde 1954 hasta 1977, y de la Generalidad provisional desde este último año hasta 1980.

En estos momentos de confusión en Cataluña, que algunos desearían de convulsión, es más necesario que nunca recordar la ideología de este político avanzado a su tiempo de origen humilde (empezó trabajando como dependiente de un comercio): republicano, catalanista y nacionalista moderado, pues siempre defendió la lengua, la cultura y la identidad catalanas desde un prisma no separatista que no vulnerara los derechos lingüísticos, identitarios y culturales de los castellanohablantes.

Afirmaba que Cataluña debía ser autocrítica, entender al pueblo español e integrarse en España. En su tarea política siempre pretendió establecer la conciliación y la concordia entre Cataluña y el resto de España, alejarse de los victimismos y los prejuicios nacionalistas hacia el Estado español, y no culpar a éste de los problemas que padece el pueblo catalán. Abogó por los gobiernos de unidad en Cataluña con el propósito de que ésta fuese más fuerte, así como del diálogo positivo y constructivo con Madrid.

Su actitud contraria a la independencia y al concepto de unos Países Catalanes hizo que fuese criticado por parte de diversos sectores nacionalistas secesionistas, que lo tacharon de traidor a Cataluña, de mal político y de vendido a la monarquía española. Uno de los personajes más críticos fue el historiador Josep Benet y uno de sus enemigos más acérrimos, del que expresó públicamente su desconfianza, fue el también político y presidente de la Generalidad de 1980 a 2003, Jordi Pujol. Sin embargo, por parte del catalanismo moderado y de sectores no nacionalistas, Tarradellas es considerado un gran político, avanzado a su tiempo e incluso un visionario de hacia dónde se dirigiría la política catalana.

Adjunto un extracto de su libro Ja sóc aquí, record d’un retorn, publicado, a título póstumo, en 1989:

‘Soy demasiado consciente, por mi larga experiencia política, que el grito, la reivindicación fuera de lugar y fuera de tiempo, la autosuficiencia que lleva al aislamiento, son por desgracia constantes políticas en la historia del catalanismo. Su cara mala ha prevalecido muchas veces, y así han ido las cosas. Negociar pensando que el interlocutor no tiene ninguna razón y que nos ha de dar todo lo que queremos, es la negación misma del principio de negociación. Pensar en aquellos momentos que la definición del contenido de la Generalidad a restablecer era el punto principal, equivalía a comenzar la casa por el tejado. Lo importante era crear un clima de confianza con el gobierno. Esta era mi principal preocupación. Sin esto no podíamos hacer nada. La Generalidad había de nacer como pacto con la Monarquía, con España, si no queríamos estrellarnos en la primera esquina’.

Ante la encrucijada que se le presenta a la sociedad catalana, algunos dirigentes con responsabilidades públicas debieran echar una mirada atrás, considerar el legado no secesionista de Josep Tarradellas que invitaba a no traspasar la línea roja que lleva a la confrontación y a la fractura entre conciudadanos, reflexionando sobre qué es lo mejor desde el punto de vista social -el único importante- en estos tiempos de un consolidado ya mundo globalizado que nos adentra imparable en los desafíos del siglo XXI.

Barcelona is not Catalonia

“España nos roba” es la cantinela recurrente de los dirigentes políticos nacionalistas en Cataluña. No importa que se fundamente en falsedades más o menos burdas, como Ángel de la Fuente -investigador en el Instituto de Análisis Económico del CSIC (en su artículo La gota malaya de las balanzas fiscales) o Antoni Zabalza, -catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia y ex secretario de Estado de Hacienda entre 1991 y 1993 con el Gobierno de Felipe González (en su artículo La imaginación al poder)- se han encargado de denunciar recientemente. No se trata de saber, sino de creer; no se trata de argumentar, sino de profesar una fe, de establecer dogmas… que exciten a la gente, movilizándola por la causa secesionista, que es lo mismo que decir por la causa de los más poderosos en esta Comunidad Autónoma; esos que apenas pagan impuestos, evaden capitales a paraísos fiscales y a los que el bienestar de la mayoría social les importa, más bien, poco.

Logo de la entidad que aspira a conseguir que Barcelona sea una Comunidad Autónoma al margen del resto de Cataluña.

Logo de la entidad que aspira a conseguir que Barcelona sea una Comunidad Autónoma al margen del resto de Cataluña.

La Cataluña nacionalista no atiende ni atenderá nunca a razones y por lo tanto no puede apelar a ellas. En este contexto del absurdo, ha surgido ‘una plataforma ciudadana popular, unitaria, plural y democrática que tiene por objetivo acabar con el expolio económico y cultural al que Cataluña somete a Barcelona’: Barcelona is not Catalonia.

Así, por ejemplo, se denuncia que el déficit de Barcelona con Cataluña dobla el de Cataluña con el resto de España: ‘La provincia de Barcelona genera el 75% de la riqueza de Cataluña, paga el 79% de los impuestos y acoge el 74% de la población, pero solo recibe el 66% de las inversiones’.

‘El objetivo final es lograr recuperar la antigua soberanía del condado de Barcelona y crear una nueva Comunidad Autónoma independiente’, ante el expolio fiscal al que Cataluña nos somete. ¡Donde las dan, las toman!