El señor Torrente Flores y otros olvidados

‘243. Calle de Torrente Flores. El nombre que da el Nomenclátor de 1980 es Torrente de las Flores, pero el mismo Nomenclátor me indica que Manuel Torrente Flores, el año 1875 censó los terrenos que ocupa la calle graciense de la que tratamos ahora. La situación es entre la Travesera de Gracia y la de Dalt’ (Josep M. Vilarrúbia i Estrany, Las calles de Gracia, pp. 87).

‘Un nomenclátor es una relación de todas las unidades poblacionales inferiores al municipio (núcleos de población, aldeas, parroquias, caseríos, villas, barrios, etc.). Este listado detallado contiene las entidades singulares de población, núcleos y diseminados de cada uno de los municipios, permitiendo conocer en qué forma se asienta la población en los mismos. Contiene, para cada una de estas unidades, la población y datos de carácter geográfico’ (Wikipedia).

En Barcelona, como en todo lo demás, la llegada de la democracia y la ocupación de las instituciones, entonces, por los catalanistas de izquierda –hoy ya sabemos que eran simplemente nacionalistas que utilizaban aquel artificio para ocultar sus vergüenzas- llevó a la normalización de su nomenclátor adaptándolo a los gustos y conveniencias de los nuevos amos de la ciudad. Las calles dejaron de serlo y pasaron a ser, exclusivamente, carrers; y mientras algunos incomprensiblemente entraban en el mismo (por ejemplo el racista y xenófobo Sabino Arana -¿cuándo conseguiremos que la cordura institucional haga que lo abandone?-), en cambio, aquellos que molestaban al nuevo régimen por ser más o menos sospechosos de ir en contra de la nueva ideología liberadora, vieron, sencillamente, como desaparecían de él, como no entrarían nunca (por ejemplo, ¿alguien puede explicar por qué Salvador Dalí no tiene aún calle en Barcelona? ¿Tendrá algo que ver el legado póstumo de su obra al Estado español?), lo harían de soslayo (por ejemplo, Josep Pla tiene calle, pero, en zona no destacada de la ciudad), o, finalmente, como de una forma burda se catalanizaba su nombre y apellidos.

Placa de la calle barcelonesa (foto: justindelba.wordpress.com)

Esto último es lo que le pasó a Manuel Torrente Flores, un gallego que urbanizó una zona amplia del Distrito de Gracia (distrito VI) y que es objeto de una de las polémicas más absurdas que los censores nacionalistas nunca han querido admitir. Dentro de esta urbanización a la que aludía destacaba como punto neurálgico la Plaza Rovira i Trias, proyectada el año 1861, por el arquitecto del mismo nombre, discípulo de Antonio Gaudí, siguiendo la voluntad de sus promotores; además del citado Manuel Torrente Flores, Miquel Massens y Ramon Rabassa. Todos ellos tienen, hoy en día, una calle dedicada en los alrededores de la plaza; en concreto las perpendiculares a la misma. Pero mientras estos mantuvieron intacto su apellido dando nombre a las calles, aquél, como por arte de magia, vio como se le hacía una adaptación a los nuevos tiempos catalanistas.

Se ha de tener en cuenta, además y para evitar equivocos, que en Gracia los torrentes son un eje vertebrador del mismo (Torrent de l’Olla, Torrent d’en Vidalet, Torrent del Pecat, etc.). Como fenómeno natural era necesario respetar la existencia de los arroyos en el proceso urbanizador, pero al mismo tiempo se evitaba en las promociones urbanísticas situar en ellos las fachadas y entradas principales. Esta situación cambió a partir de la canalización de los torrentes coincidiendo con una gran demanda de vivienda.

Mientras en 1980 el nomenclátor de Barcelona decía lo que se recoge en el encabezamiento de este post, el actual –como consecuencia de la polémica suscitada- indica para acallar conciencias y voluntades restituyentes: ‘El propietario de los terrenos (junto con Masens y Rabassa), Manuel Torrente Flores (Ferrol, La Coruña, 1829 – 1916), renunció implícitamente a poner simplemente su apellido Torrente a una de las calles de su urbanización, en beneficio de una invención más popular y agradable: la calle del Torrente de las Flores, hecho que la ciudad agradece’.

Esta version ha sido, evidentemente, puesta en duda hasta por los mismos gracienses y es por ello que desde este post reivindico la figura de Manuel Torrente Flores y, sobre todo, la restitución, en su integridad y lo antes posible, de sus apellidos a la calle que le debe, aún, su nombre. «La verdad triunfa por si misma; la mentira necesita siempre complicidad» (Epicteto).

Fariseos en Barcelona

Se lamentaba en un valiente artículo, Fariseos en Cataluña, aparecido en La Vanguardia el 2 de febrero de 2006, el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona Francesc de Carreras, de que ‘la vida política ofical de Cataluña está repleta de fariseísmo e hipocresia y lo políticamente correcto es negar que exista la discriminación por origen’.

‘En la selección de ciertos cargos públicos, las prevenciones sobre la idoneidad de un candidato en el caso de que no sea catalán de nacimiento sigue siendo una de las reglas no escritas de la política catalana. […] Quizás […] habría que mostrar estupor […] por el hecho de que entre los miembros del Gobierno [autonómico] de Cataluña [se refería a los de entonces] no figure ningún apellido terminado en z. Todo ello quizás confirma la probable vigencia de aquella famosa frase de Antonio Santiburcio, dirigente del PSC prematuramente muerto, que al ser preguntado por sus posibilidades de ser candidato a alcalde de Barcelona, dado que era el máximo dirigente de su partido en la ciudad, respondió: «Lamentablemente, un inmigrante en Cataluña todavía no tiene posibilidades de aspirar a ser ni alcalde de Barcelona ni presidente de la Generalidad». Ante estas palabras, un conocido arquitecto comentó: «¿Pero quién es ese Santiburcio?». Sólo le faltaba añadir: con ese apellido no puede aspirar a nada’.

Si bien José Montilla (PSC), aunque pagando el precio de la sumisión del inmigrante normalizado («soy catalán nacido en Andalucía», ¿recuerdan?), superó esa barrera invisible, para estupor de muchos nacionalistas que no escondieron su contrariedad en público en una actitud claramente xenófoba propia de su ideología –como, por ejemplo, Marta Ferrusola, esposa del ex presidente autonómico Jordi Pujol (CiU)-, no ha sucedido lo mismo, hasta ahora, en el Ayuntamiento de Barcelona.

Hagamos, seis años después, el ejercicio que realizó, en su día, De Carreras y pasemos, primero, revista a los apellidos de los alcaldes de Barcelona con posterioridad al fallecimiento del dictador y la vuelta de la democracia: Socías i Humbert (1976-1979), Font i Altaba (1979), Serra i Serra (1979-1982), Maragall i Mira (1982-1997), Clos i Matheu (1997-2006), Hereu i Boher (2006-2011) y Trias i Vidal de Llobatera (desde 2011). No encontramos ningún apellido terminado en z.

¡A lo mejor tenemos más suerte con los integrantes actuales de la Comisión de Gobierno del Ayuntamiento de Barcelona! Veamos, además del alcalde, la integran: Ardanuy i Mata, Blasi i Navarro, Ciurana i Llevadot, Forn i Chiariello, Fandos i Paya, Freixedes i Plans, Homs i Molist, Martí i Galbis, Puigdollers i Fargas, Recasens i Alsina, Rognoni i Viader, Vila i Valls, Vives i Tomas y Iniesta i Blasco. Tampoco ha habido suerte.

Aunque todo se pueda deber a la casualidad, realmente es algo sorprendente que no aparezca ninguno de los apellidos, García, Martínez y López, más comunes en Barcelona –en idéntico orden que los datos estadísticos globales otorgan para el conjunto de Cataluña-. Es evidente, para un observador objetivo –en esto aconsejo acudir a los ciudadanos extranjeros, pues, aportan una visión abierta y sin prejuicios- que en Barcelona, como en el resto de Cataluña, en la práctica, existe una división basada en criterios etnolingüísticos. Los ciudadanos de lengua materna española -con ascendentes cercanos normalmente nacidos fuera de Cataluña aunque en el resto de España-, que suelen ser los de apellidos, mayoritariamente, terminados en z, resulta que no tienen acceso, en la proporción en la que por simples cálculos estadísticos correspondería, a ciertos cargos públicos. No existe, en definitiva, una igualdad real y efectiva de oportunidades.

El dato de la simple observación anterior es contundente: 0% de alcaldes de Barcelona con alguno de los apellidos terminado en z desde la transición; 0% de miembros de la actual Comisión de Gobierno local con alguno de los apellidos terminado en z. Tanta unanimidad en la discriminación resulta, como mínimo, sospechosa; y confirma lo que insinuaba De Carreras. La sociedad barcelonesa también es, todavía hoy, farisea e hipócrita.

Pareciera que alguna circunstancia ajena al normal devenir, perpetúa una division entre aquellos que mayoritariamente acabaran dirigiendo su vida a los quehaceres más humildes de la sociedad y entre aquellos otros, con la patina patriota o el salvoconducto de un apellido sin mácula, no sospechosos a priori de cuestionar los sentimientos políticamente correctos, que tendrán por ello, ya de entrada, el camino despejado a las más altas cotas de la vida pública.

A modo de anecdota, ¿quién no ha oído a algún conocido o amigo, de ideología nacionalista, decir aquello de «jo voto a algú d’aquí» (voto a alguien de aquí)? Referencia clara para referirse a que lo hacía a quien no fuera sospechoso de ser de allí como premisa fundamental.

No es la anterior discriminación –llamémoslo por su nombre- patrimonio del nacionalismo paralizante y excluyente barcelonés, ni catalán. En EEUU también existe esa sutil segregación que hace que los recien llegados (orientales, negros, hispanos…) ocupen mayoritariamente las capas más humildes de la sociedad y, lo que es peor, lo tengan más difícil para ascender en la escala social que los descendientes de aquellos que arribaron a su costas a bordo del Mayflower (anglosajones), y, en consecuencia, encontramos más que proporcionalmente representados en relación a su población relativa apellidos de estos últimos que de aquellos en las altas instancias, públicas y privadas de la sociedad norteamericana –igual pasa con la preponderancia del idioma inglés sobre el español, por ejemplo-.

Cuando los hechos son contumaces en presentarnos la realidad como es y no como debería ser, en condiciones normales, a partir del respeto a unos simples principios básicos de ciudadanía –que se pueden resumir en el clásico: libertad, igualdad y fraternidad- que deberían darse por supuestos en las sociedades democráticas regidas por el imperio de la ley, los excluidos tienen la legítima posibilidad de cuestionarse si no estan abocados irremediablemente a intentar cambiar las reglas del juego que perpetúan su discriminación, romper la baraja si no lo consiguen y plantearse, en consecuencia, establecer, como forma de supervivencia cívica, una estructura paralela a la oficialmente establecida, a todos los niveles –política, sindical, comunicativa, educativa, cultural, sanitaria, profesional, deportiva…- que ayude a reestablecer el equilibrio, sin discriminaciones, que los nacionalistas les han hurtado vistiéndolo, como sucedía con el traje nuevo del emperador, de una normalidad que no es la suya. Tampoco la mía.

Otra historia de Cataluña

Este blog no tendría sentido sin la interacción con sus lectores a través de los comentarios que, amablemente, insertan en cada post. Les doy las gracias a todos y les animo a seguir haciéndolo. En la medida de lo posible intentaré contestarlos e incluir referencias a ellos en posteriores entradas.

Lo mismo pasa con el digital en el que se inserta el blog. Es por este motivo que hoy, dedico mi espacio a un comentario realizado en la noticia: El incumplimiento de las sentencias del Supremo sobre la inmersión lingüística divide a los nacionalistas en dos frentes. Un lector que firma con el seudónimo de rapso incluye un comentario que me parece muy interesante compartir, pues, ayuda a entender muchas cosas de lo acontecido en Barcelona y en el resto de Cataluña. Aquí lo tienen.

Mascarell quiere ser alcalde

La figura de Ferran Mascarell i Canalda (San Just Desvern, 10 de julio de 1951) es de aquellas que darían para un estudio psicologico profundo, casi para una tesis doctoral sobre la cintura política y el cambio de chaquetas al servicio de un objetivo: el poder.

Este historiador de profesión y gestor cultural de vocación dejó descolocado al que era su partido, el PSC, al aceptar la oferta de Artur Mas (CiU) para ser consejero de Cultura de su Ejecutivo autonómico surgido de las últimas elecciones de 2010. En la primera remodelación del Gobierno autonómico socialista de Pasqual Maragall (PSC), realizada el 20 de abril de 2006, ya fue nombrado para ocupar, entonces, ese puesto. Desde el sector cultural se aplaudió su decisión, ahora en CiU, pero le llovieron las críticas de entre sus antiguos compañeros de partido viéndose obligado a abandonarlo.

En su biografía destacaría tres momentos que pueden servirnos para resumir su trayectoria vital y para entender al personaje: ‘En 1982 fue promotor y primer presidente de la Asociación de Publicaciones Periódicas en Lengua Catalana. […] Director gerente del Instituto de Cultura de Barcelona entre 1996 y 1999. […] Desde noviembre de 2007 es vicepresidente primero del Ateneo de Barcelona’ (fuete: Wikipedia).

Visto lo anterior y aunque se autodefine como «socialdemócrata y catalanista», no es difícil concluir que su ideología es ambivalente, pero, clara e indiscutiblemente nacionalista. Sirva de ejemplo su pública y manifiesta beligerancia que viene mostrando -más papista que el Papa (más nacionalista que los que se definen como tales)- desde que asumió su actual alta función, en contra de acatar la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña que prescribe el ‘equilibrio inexcusable’ entre las dos lenguas oficales en Cataluña.

Personaje calculador como ninguno utiliza sus contactos fuera –por ejemplo, ha sido consejero delegado de RBA Audiovisual- y dentro de la política para ascender y colocarse en la mejor posición posible de cara a atacar las cimas más altas. Los que han trabajado con él acaban por abandonar o pedir el traslado por su autoritarismo y afán de control absoluto de todo y de todos.

Como se sabía sin posibilidades para alcanzar, dentro del PSC, una candidatura con posibilidades para la presidencia de la Generalidad de Cataluña, se fijó como objetivo la alcaldía de Barcelona, pensamiento íntimo que siempre le ha acompañado y que, incluso, ha manifestado veladamente ante los medios no pudo, finalmente, alcanzar. «Este proceso [sonó para ser candidato del PSC a la alcaldía de Barcelona] ha sido tan extraordinariamente barroco que ha resultado fatigante. No tengo nada más que decir. He recibido demasiadas indicaciones de naturaleza demasiada variada y de formas demasiado imprecisas y difíciles de entender hasta el punto de decir basta. Ya no forma parte de mis opciones», decía en El País pocos días después de aceptar la oferta de Mas.

Sin embargo, el diario Ara, donde por cierto es colaborador habitual, ha destapado esta semana que Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) sopesa presentar a Ferran Mascarell como futuro alcaldable de Barcelona, con el objetivo de captar el voto desencantado del PSC para conseguir la mayoría absoluta en el Consistorio. Sus defensores, dentro de la formación nacionalista conservadora, destacan el «perfil transversal» del potencial candidato.

No es la primera vez que desde CDC se le busca sustituto al actual alcalde de Barcelona, Xavier Trias; al que se considera una opción de bajo perfil, acabada, transitoria y sin recorrido político. Hasta, aproximadamente, un año antes de las elecciones municipales de 2011, se tanteó la posibilidad de que el populista, jaranero y salvapatrias Joan Laporta, entonces, presidente del Barça encabezase su lista a la alcaldía. Sin embargo, aquella propuesta que, al parecer, llegó a formularse seriamente, fue desechada por el propio propuesto cuyos pensamientos iban por otros derroteros, en la senda de crear y encabezar su propia formación política independentista.

Trias se ha tomado el aviso recogido, ahora en Ara, como un chiste, asegurando que ya sabe desde donde provienen estas informaciones y ha lanzado un mensaje claro: «Quiero estar en el Ayuntamiento de Barcelona ocho años». Conociendo la trayectoria depredadora y falta de escrúpulos de Mascarell, aconsejaría a Trias que tuviera la espalda cubierta… no vaya a ser que un puñal (metafóricamente hablando y en clave política) acabase, como el que no quiere la cosa, casualmente, sin saber cómo, perdido y clavado en su espalda. No sería la primera vez que esto ocurre en política.

Los ciudadanos debemos apoyar la huelga de los trabajadores de TMB

‘La huelga o paro es la suspensión colectiva de la actividad laboral por parte de los trabajadores con el fin de reivindicar mejoras en las condiciones de trabajo o manifestarse contra recortes en los derechos sociales; según la Organización Internacional del Trabajo, es uno de los medios legítimos fundamentales de que disponen los ciudadanos y específicamente los trabajadores (a través del movimiento sindical y las organizaciones sindicales) para la promoción y defensa de sus intereses económicos y sociales’ (fuente: Wikipedia).

Nuestra Constitución, en su artículo 37, reconoce este derecho a los trabajadores, señalando que ‘la ley que regule el ejercicio de este derecho, sin perjuicio de las limitaciones que pueda establecer, incluirá las garantías precisas para asegurar el funcionamiento de los servicios esenciales para la comunidad’. En España es una norma preconstitucional, el Real Decreto Ley 17/1977, de 4 de marzo, el que regula, todavía, su ejercicio.

Reconocido el derecho a la utilización de medidas de conflicto colectivo como es la huelga y respetando el procedimiento de convocatoria que regula la normativa vigente, no se entiende sino por intereses ajenos a los de los trabajadores de los Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) la campaña que desde las instituciones catalanas, gobernadas por el nacionalismo conservador que representa Convergència i Unió (CiU), y desde los medios de comunicación afines al poder económico, a través de editoriales y artículos de opinión, se está llevando a cabo en contra de la convocatoria de cuatro días de huelga a final de mesescalonada: cada día de paro se decidirá si se trabaja el siguiente-, coincidiendo con el Congreso Mundial de Móviles a celebrar en la ciudad condal y a la que está previsto lleguen, con motivo del mismo, 60.000 personas de todo el mundo.

‘En un comunicado, los sindicatos explicaron que la decisión de hacer coincidir la huelga con el evento busca mostrarle al mundo que este Ayuntamiento [de Barcelona] no cumple sus acuerdos, da un peor servicio de metro y autobús a la población, y además lo hace a un mayor precio. Los trabajadores denuncian, entre otras cosas, que no se cumple el convenio colectivo y que desde enero está congelado el sueldo de 3.200 empleados‘.

A la vista de lo anterior es evidente la conciencia social de los convocantes; que no se limitan a defender sus justas reivindicaciones, sino que, hacen lo propio, con los derechos de la ciudadanía en su conjunto. Un antecedente cercano sirve de ejemplo para demostrar el acoso que vienen sufriendo los trabajadores de TMB en defensa de sus condiciones de trabajo que acaban por ser reconocidas por los tribunales tras largos y costosos procesos: recientemente, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) condenó a TMB a indemnizar a más de 600 conductores de autobús ¡por privarlos del descanso diario de quince minutos, llamado tiempo del bocadillo!

No es casual que detrás de la convocatoria de huelga estén sindicatos, como por ejemplo, la Confederación General del Trabajo (CGT), la Plataforma Sindical de Autobuses (PSA) y la Asociación de Conductores de Transportes Urbanos de Barcelona, activos y liberados de las hipotecas de las grandes centrales sindicales, CCOO y UGT, más preocupadas, al parecer, por otros intereses que por aquellos que les son propios y que gozan, por ejemplo, de liberados protegidos por la dirección de TMB pese, igualmente, a las sentencias de los tribunales de justicia que se resisten a cumplir.

Estos sindicatos hace tiempo vienen denunciando flagrantes incumplimientos de promesas e ilegalidades que los dirigentes del Ayuntamiento de Barcelona vienen reproduciendo mandato tras mandato sin que el actual gobierno de la ciudad con Xavier Trias (CiU) a la cabeza haya supuesto, en este sentido, un punto de inflexión pese a sus ya incumplidas promesas electorales: en la oferta pública de ocupación, por lo que hace a la inexistente relación de puestos de trabajo, en los sesgados concursos de promoción, en la conciliación de la vida laboral y familiar, etc.

Por todo lo anterior y más allá de los intereses particulares de unos cuantos, los ciudadanos de Barcelona debemos apoyar la decision libre, democrática y valiente que han tomado los trabajadores de TMB: porque defienden justas reivindicaciones y derechos adquiridos; porque defienden el acceso universal asequible de los ciudadanos a un servicio público de transporte de calidad; porque su actuación se ajusta escrupulosamente a la legalidad vigente; y, sobre todo, porque ya es hora de que los trabajadores demos un paso adelante para frenar el desmantelamiento, que con la excusa de la crisis de la que no somos responsables, algunos pretenden de un Estado del bienestar que tantos años y sufrimientos costó alcanzar.

Se lo debemos a ellos, a nosotros mismos y a la historia.

‘Boig per tu’ in memoriam

«Sé molt bé que des d’aquest bar jo no puc arribar on ets tu, però dins la meva copa veig reflexada la teva llum, me la beuré; servil i acabat…«.

Nos levantábamos hace unas semanas con la noticia de la muerte de la cantante británica Amy Winehouse; contaba sólo 27 primaveras, pero, un largo historial de alcohol y drogas.

Este fin de semana la que ha fallecido ha sido la cantante estadounidense Whitney Houston, de 48 años, ‘aunque no hay un reporte oficial hasta realizar su autopsia y análisis forenses, se especula de que pudiera haberse quedado dormida por los efectos de un calmante’ ahogándose mientras se bañaba. Había tenido una agitada vida sentimental, agravada, también, por sus constantes recaídas por causa de las drogas.

El 13 de febrero de 1999, es decir, hace ahora 13 años, murió otro artista joven –lleno de luz- Carles Sabater Hernández, contaba sólo 36 años. ‘Cantante y actor, murió la madrugada [de ese día] […] como mueren a veces los artistas, a pie de escenario, fulminado por el corazón instantes después de terminar el primer concierto de la duodécima gira de Sau, grupo que había creado hace más de una década junto a su amigo Pep Sala’.

‘Tres discos para una pequeña compañía catalana, en el último de los cuales se halla la canción Boig per tu [Loco por ti, en español], una balada ya mítica y que versionó en castellano Luz Casal, les llevaron a dar el salto a una multinacional, EMI. Para ella grabaron en Londres y con todo lujo El més gran dels pecadors [El mayor de los pecadores, en español], un doble elepé que les llevó a la fama de manera definitiva. La presentación de ese disco en Barcelona, en la plaza de toros Monumental, ha sido el mayor concierto que ha dado jamás en solitario un grupo que canta rock en catalán. Más de 8.000 personas certificaron lo que hacía tiempo que se decía en Cataluña, que los Sau reinventaron el movimiento de fans convirtiéndose en referente cultural para toda una generación de jóvenes catalanes’.

Este chico de uno de los barrios más populares de la ciudad, la Barceloneta -el de los pescadores-, que ‘de pequeño, según su madre [la Pepita Hernández] «era un chico tímido, afectuoso y muy vergonzoso, tanto que los amigos y su familia se asombran de hasta donde llegó»‘ (fuente: Wikipedia), tenía como canción preferida el Juanita Banana de Luís Aguilé, pero, también era fan de Serrat, Stevie Wonder o Bob Marley. El mestizaje de sus orígenes se reflejaba en sus gustos musicales haciéndole recoger influencias diversas, de donde siempre surge más y mejor.

Tenía un amor, Llançà, y un mito, James Dean, al que terminó pareciéndose: rubio, sedutor, artista polifacético –cantante, pero, también actor-, a ratos triste y melancólico. Sirvan estas lineas de homenaje a quien aportó a la canción catalana y española unos retales de poesía hecha música.

«Estamos jodidos»

‘En política, la representación es el acto mediante el cual un representante (sea este gobernante o legislador) actúa en nombre de un representado (elector en el caso de las democracias) para la satisfacción de sus intereses‘ (fuente: Wikipedia).

Nuestra Constitución, en su artículo 23, así lo recoge: ‘Los ciudadanos tienen el derecho de participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos, en elecciones periódicas por sufragio universal’. Cuando el representado desea controlar y exigir que el gobernante cumpla con sus responsabilidades, surge el problema. Los medios, en este caso, son limitados y, en definitiva, de facto y para el caso que considere que no ha cumplido, sólo le queda esperar a castigar a su partido político en las siguientes elecciones. No importa, para nada, si el representante se ha demostrado incapacitado para su cargo en repetidas ocasiones.

¿Ha servido con objetividad los intereses generales desde su elección como alcalde de Barcelona el señor Xavier Trias (CiU) tal como le exige la ley? De igual manera, ¿se ha movido en su actuación por los criterios de eficiencia y servicio a los ciudadanos, actuando de conformidad con los principios de transparencia y de participación que le exige el derecho vigente?

Realicemos, aunque sea someramente, un recorrido por su actuación desde que ocupara el cargo como máximo representante de los ciudadanos en su Ayuntamiento, allá por el mes de julio de 2011, hace apenas ocho meses; se trata, en general, de titulares de noticias aparecidas en prensa –juzguen ustedes-:

27 de julio: El Ayuntamiento de Barcelona utiliza el catalán como única lengua de integración de los niños inmigrantes (La Voz de Barcelona).

27 de julio: Ramón Simó, nuevo director, ‘a dedo’ del festival Grec (El País).

6 de septiembre: Trias dice que «no permitirá la alteración del modelo lingüístico en Barcelona» (E-notícies).

16 de septiembre: Xavier Trias entierra el modelo de guarderías públicas en Barcelona (El País).

20 de septiembre: Trias privatizará la gestión del anillo olímpico 20 años después de los Juegos Olímpicos (La Vanguardia).

28 de septiembre: ‘Tijeretazo’ de dos millones en becas de comedor en Barcelona (El País).

21 de octubre: 39.400 euros en multas lingüísticas en la ciudad de Barcelona durante los seis primeros meses del año (La Voz de Barcelona).

15 de noviembre: El gobierno de Trias no renueva las atracciones del Tibidabo (El País).

24 de noviembre: El precio de la T10 aumentará un 10% a partir de enero (El Periódico).

25 de noviembre: PSC y ICV-EUiA critican la decisión de Trias de instalar una pista de hielo en la Plaza de Cataluña (El Debat).

29 de noviembre: Trias gasta el 20% más que Hereu en Navidad (El País).

30 de noviembre: La acumulación de dietas dispara más del 40% el sueldo de varios ediles (El País).

5 de diciembre: El monumento a los castellers ha costado 700.000 euros (E-notícies).

14 de diciembre: El Ayuntamiento de Barcelona premia a Òmnium Cultural en su 50 aniversario (La Voz de Barcelona).

15 de diciembre: Trias asegura que Barcelona no renunciará a los juegos de invierno de 2022 (La Vanguardia).

21 de diciembre: El Ayuntamiento de Barcelona estudia privatizar Parques y Jardines (Público).

9 de enero de 2012: La Barcelona de la brecha social: la desigualdad aumenta en la ciudad y la diferencia de rentas según el barrio se dispara (El País).

10 de enero: Multado por indigente: el Ayuntamiento de Barcelona sanciona cada día a tres personas por dormir en la calle (El País).

11 de enero: Barcelona: suben el billete del metro y se reparten 800.000 euros en dietas (El Confidencial).

11 de enero: Cobra 5.500 euros al mes por dirigir un centro de arte que no existe [dependiente del Ayuntamiento] (La Vanguardia).

26 de enero: Entidades sin lucro exigen a Trias que no privatice los equipamientos (El Periódico).

26 de enero: Trabajadores de TMB se manifiestan en Barcelona contra los recortes (El País).

31 de enero: El TSJC condena TMB a indemnizar más e 600 conductores (E-notícies).

31 de enero: Standard and Poor’s rebaja la deuda [del Ayuntamiento] (20minutos).

8 de febrero: La operación Spanair le costó 50 millones al Ayuntamiento de Barcelona (La Voz de Barcelona).

9 de febrero: Del Canódromo a un proyecto de vuelo gallináceo: Moritz Küng, el director cesado del centro de arte contemporáneo fallido, acusa a los políticos de malgastar más de cuatro millones de euros (La Vanguardia).

En resumen, la política de Xavier Trias al frente del Consistorio barcelonés, objetivamente, se puede resumir en: privatizaciones -transfiriendo el patrimonio municipal de todos al poder económico-, identidad -manteniendo una política basada en criterios etnolingüísticos-, recortes a los ciudadanos -desmantelando, en una escalada sin precedentes, el Estado de bienestar- y opacidad –entre otras cosas, no sabemos qué retribución total recibe el alcalde y toda la pléyade de altos cargos que le acompañan en el Consistorio y en el conjunto de empresas que forma el grupo del Ayuntamiento de Barcelona-.

Si a lo anterior superponemos las políticas neoliberales que desde el Gobierno de España y desde la Generalidad de Cataluña venimos sufriendo las mayoría de ciudadanos, la situación para el conjunto no puede ser más desolador. Hace unos días, el señor alcalde manifestaba, a propósito de la fallida operación de Spanair que «hemos de ser capaces de dirigir el aeropuerto sin depender de Madrid. Si hemos de estar sometidos a las necesidades y a las conveniencias de AENA, estamos jodidos».

Pareciera, a la luz de tales declaraciones, que uno de los principales actores del desastre, de pronto, se hubiese convertido en víctima como por arte de magia. Son las cosas de los nacionalistas y su eterno enemigo imaginado exterior al que achacan, recurrentemente, las culpas de todo para ocultar sus propias responsabilidades. ¡No debería comportarse como un trilero, ni utilizar leguaje tan soez, señor alcalde; no olvide qué representa y por qué tiene usted el tratamiento de Excelentísimo Señor!

‘En noviembre de 2011 una líder vecinal, María Ruiz Martos, del barrio de la Prosperitat de Barcelona rechazó, de manos del propio Xavier Trias, en el Salón de Ciento del Ayuntamiento de Barcelona la Medalla de Honor del Consistorio en protesta por los recortes producidos en la sociedad catalana. María Ruiz Martos, conocida en el barrio como Maruja, había sido propuesta por las entidades del distrito de Nou Barris en reconocimiento a su trayectoria en defensa de los derechos vecinales, y formaba parte de la veintena de galardonados. Ruiz declinó la medalla que iba a entregarle el alcalde de CiU, al considerar que recibirla «de los mismos que están recortando los derechos por los que había luchado no era lo más idóneo», y abandonó el acto con los familiares que le acompañaban’ (fuente: Wikipedia).

Efectivamente, Maruja –no hay nada como la experiencia de décadas en la lucha reivindicativa para verlos venir- ya lo tenía claro en noviembre: parafraseando al señor Trias, los ciudadanos de Barcelona «estamos jodidos», sí, pero por usted y sus políticas; ¡y aún nos quedan más de tres años para las próximas elecciones!

Defendiendo el modelo público de guarderías

‘Una guardería o escuela infantil es un establecimiento educativo, de gestión pública, privada o concertada (privada de gestión pública), que forma a niños entre 0 y 3 años. Los encargados de supervisar a los menores son profesionales en el área de la educación temprana, educación preescolar o educación infantil y su trabajo consiste no sólo en supervisar a los niños y proveerles de los cuidados necesarios de su edad, sino también en alentarlos a aprender de una manera lúdica mediante la estimulación de sus áreas cognitivas. Las guarderías son parte de la Educación preescolar’ (fuente: Wikipedia).

Aunque las guarderías son en casi todos los países privadas y los padres se ven obligados a financiarlas, lo cual trae muchas dificultades al cuidado de los bebés, Barcelona ha destacado siempre por la introducción, con éxito, de un modelo público que se ha desarrollado en la ciudad en los últimos 30 años.

Prueba de ello es que, resumiendo y para que lo entendamos todos, mientras es comúnmente aceptado entre los ciudadanos de Barcelona que existe un mayor nivel medio en la escuela concertada y privada para los alumnos de Secundaria y Bachillerato en la ciudad condal, en cambio, en el nivel preescolar el sistema público goza de un prestigio tal que incluso las clases más pudientes, pudiendo elegir, prefieren llevar a sus hijos a las guarderías públicas; eso si tienen suerte en la correspondiente adjudicación de plazas, siempre limitadas.

Este miércoles, unas 500 personas, entre padres, alumnos y personal de las guarderías (escoles bressol, en catalán) se reunieron para protestar contra la reforma que el alcalde, el nacionalista conservador Xavier Trias (CiU), quiere introducir en el modelo de gestión de los centros «para aumentar la cobertura y racionalizar costes». ‘Las caceroladas tradicionales en la barcelonesa plaza de San Jaime cambiaron ayer por el ruido de las latas de leche para bebé’, recogía El País.

¿En qué consiste esta reforma que pretende cambiar un modelo de éxito? Básicamente supone en aumentar las ratios de niños en las aulas (de siete niños de menos de un año por educador a ocho; de diez de uno a dos años a trece; y, de 18 de dos a tres años a 20), reducir el 40% el personal de apoyo al mediodía (es decir, el personal que vigila a los niños que comen en el mismo y hacen la siesta, lo que supone una ‘clara disminución en el cuidado y atención de los niños en sus necesidades básicas, como son la alimentación, la higiene y el descanso’, según denuncia la Plataforma en defensa del model d’escola bressol pública i serveis complementaris) y externalizar servicios (es decir, privatizar guarderías, con el deterioro de las condiciones laborales y de calidad que puede suponer).

Además se ha detenido la construcción de nuevos centros, a pesar de la falta de plazas. Incluso, la Síndica de Greuges de Barcelona, Assumpció Vilà, recomendó bonificar la cuota de escolarización el próximo curso a las 219 familias que habían conseguido una plaza en estas guarderías que, finalmente, no se han construido. Trias pretende crear la Red de Guarderías de Barcelona (Xarxa d’Escoles Bressol de Barcelona, en catalán), un sistema público-conveniado que no esconde una progresiva privatización del servicio hasta hoy público.

Los padres y docentes alertan sobre que una reforma como la anterior redundaría, inevitablemente, en un empeoramiento de la calidad del servicio y de la seguridad en las guarderías. El modelo Barcelona de guarderías públicas está en peligro. La opción alternativa propuesta desde el Gobierno local es evidente que no responde a una mejora en el sistema sino a la lógica de los recortes y del empobrecimiento de los ciudadanos. ¡Defendámoslo!

Si Gaudí levantara la cabeza…

Galardón que se entrega por la Academia del Cine Catalán (foto: Wikipedia).

‘Los Premios Gaudí o Premios de la Academia del Cine Catalán Gaudí (en catalán Premis Gaudí) son unos galardones otorgados por la Academia del Cine Catalán que reconocen las mejores producciones cinematográficas catalanas del año. Sustituyen al Premio Barcelona de Cine, creado en 2002, y se les puso el nombre en honor del genial arquitecto catalán Antoni Gaudí’ (fuente: Wikipedia).

Ha sido una constante del nacionalismo catalán –a diferencia del vasco, por ejemplo- el reproducir la estructura orgánica del Estado a escala regional. Esto que es evidente en la Administración de la Generalidad de Cataluña tiene sus extensiones más allá, incluido el ámbito cultural. No importa, para algunos, en el sumo de su megalomanía, el crear unos chiringuitos muy costosos que, a la vez, perpetúen unos saraos a los que siempre resultan invitados, a costa de todos, los de siempre. Crearlos es lo fácil; mantenerlos con contenido es harina de otro costal.

En esta lógica reproductora, el mundo del cine no iba a ser una excepción y así, en 2008, fue creada la Academia del Cine Catalán (en catalán Acadèmia del Cinema Català) como ‘una asociación sin ánimo de lucro creada para aglutinar todo el sector cinematográfico catalán dentro de una entidad solvente y de prestigio’, según reza en Wikipedia. Esta asociación recibió, entre otros ingresos, como subvención 225.000 euros en concepto ‘aportación al plan de actuación 2010-2012 para la promoción del cine en catalán’ dentro del Presupuesto de la Generalidad de Cataluña destinado a la Política Lingüística.

Una vez creada la Academia, como requisito sine qua non, rápidamente se crean los referidos Premios Gaudí que tuvieron su primera edición en 2009. Al frente de la Academia y como maestro de ceremonias se situó al popular actor, guionista y director barcelonés Joel Joan, cuyo talento para las artes escénicas sólo es superado por sus pintorescas y llamativas incursiones en el ámbito político siendo promotor de la plataforma Sobirania i Progrés, un movimiento a favor de la independencia de Cataluña.

Como todo nacionalista que se precie, sus referencias a Madrid y lo que quieren que represente son constantes: «Si el Madrid decidís el pressupost del Barça, seria a Tercera Regional, com el país«. ¿No hubiera sido mejor situar al frente de una asociación de referencia a un personaje de consenso que atrajese las simpatías y el respeto de la mayoría o, al menos, no tan comprometido políticamente?

Evidentemente, por otra parte, como ocurre siempre bajo el prisma deformado de los que se dicen defensores de la patria, no se tuvo en cuenta que el mundo no es tan grande; España pinta lo justo en él; y, Cataluña, sólo existe para los iniciados. Así que si los Oscar son en cine lo máximo a nivel mundial y tienen un seguimiento en consonancia, los Goya lo tienen mucho menor y limitado a los potenciales espectadores en lengua española; mientras los recién creados Gaudí sólo pueden interesar a los políticos nacionalistas, a los profesionales en lengua catalana, sus familiares y amigos, a los curiosos… y a algún despistado. Poca masa crítica para crear algo consistente y duradero. Así, la gala de 2012 ha tenido una audiencia en TV3 (la televisión autonómica obligada a retransmitir todo lo que se mueva en catalán) de 237.000 espectadores (11,7% de cuota de pantalla, perdiendo dos 2,7 puntos de cuota respecto a la edición anterior).

‘Ni el tono del evento (buscando puntos de musical gracioso), ni el desempeño de los presentadores (que no colaron sus chistes), ni la respuesta de los premiados (exceptuando a Verónica Echegui, de la que sabemos que quiere con locura a su novio) lograron despertar el interés que se espera de una industria cultural creciente como es la del cine en Cataluña […]. El hashtag (etiqueta temática de Twitter) #premisGaudi fue un pozo de críticas salvajes y sarcásticas del evento’, recogía El País.

Hasta uno de sus patrocinadores incondicionales como es el Consejero de Cultura de la Generalidad de Cataluña, el disidente y gélido Ferran Mascarell, no tuvo reparo en manifestar que la gala no le había gustado «nada». Quizás contribuyó a ello el que las quejas esgrimidas por el presentador del evento, el actor Xavi Mira, en torno a los recortes presupuestarios de la Generalidad le tuvieron como objeto de chanza junto al mismo presidente de la Generalidad. ¡Qué poco sentido del humor!

Cultura sí, catalana también; potenciarla es obligación de todos no sólo de los que ponen y se ponen etiquetas excluyentes de catalanidad. Antonio Gaudí –así es como firmaba-, según recogen sus biógrafos, era una persona profundamente creyente y austero en sus formas –incluso su muerte, atropellado por un tranvía, resulta evocadora de lo que fue su vida-: ‘pasó en su vejez a la más estricta sencillez, comiendo con frugalidad, vistiendo trajes viejos y gastados, con un aspecto descuidado, tanto que a veces lo tomaban por mendigo, como por desgracia pasó en el momento del accidente que le provocó la muerte […]. Siendo tomado por un mendigo, al ir indocumentado y a causa de su aspecto descuidado, con ropas gastadas y viejas, no fue socorrido de inmediato, hasta que un guardia civil paró un taxi que lo condujo al Hospital de la Santa Cruz […], ya era tarde para hacer nada por él’ (fuente: Wikipedia).

¿Qué pensaría este genial arquitecto con sentido innato de la geometría y el volumen, amante de las justas proporciones, de los fastos celebrados cada año con el reclamo de su nombre? Si Gaudí levantara la cabeza…

Fiscalía Cristina Barcelona

‘Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social’ (Artículo 14 de la Constitución española).

‘Por el principio de imparcialidad el Ministerio Fiscal actuará con plena objetividad e independencia en defensa de los intereses que le estén encomendados’ (Ley 50/1981, de 30 de diciembre, por la que se regula el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal).

Igualdad, imparcialidad, objetividad e independencia parece que no están caracterizando, precisamente, a la instrucción del affaire Urdangarín; que pese a que los medios se empeñen en llamarlo así, sin duda, sería más preciso conocerlo como caso Urdangarín-Infanta Cristina.

Nos enteramos por la prensa, el mismo día (al parecer, lo mismo le pasó, por ejemplo a la defensa letrada del propio Iñaki Urdangarín), que ‘una comitiva judicial encabezada por el fiscal Pedro Horrach’ empezó ayer, 6 de febrero de 2012, a tomar declaración como testigos a más de un centenar de empleados de las sociedades vinculadas a los negocios del duque de Palma y la Infanta Cristina. A la gran mayoría se les toma declaración en el edificio en Barcelona de la Jefatura Superior de Policía, en el marco de la operación Babel. Otros testificarán en otros lugares de España.

¿Cómo es posible que se cite a testificar a simples empleados de las referidas sociedades y no a una de las socias principales de una de ellas, con una participación que ascendía nada menos que al 50%? ¿Cómo es posible que se tome declaración a ciudadanos que no se han beneficiado de la trama de corrupción –probablemente, por el contrario, les habrá perjudicado gravemente- y no a quien consta, entre otras bagatelas, adquirió con fondos de la misma un palacete que disfrutó como vivienda habitual en la zona más exclusiva de Barcelona?

Razones de Estado, que es tanto como decir que algunos consideran que la ley contiene excepciones tácitas en su aplicación cuando afecta al poder con mayúsculas, están viciando la instrucción de este caso en cotas cada vez más altas hasta el extremo de que pueda estar ya, a estas alturas, bordeando la nulidad de actuaciones (los letrados de los inculpados deben estar frotándose las manos).

Como la red ayuda a contrarrestar los vicios adquiridos por las oligarquías a través de los siglos algunos nos dedicamos a la denuncia pública desde ella y destacamos como aún hay funcionarios que no entienden que nadie se sitúe por encima de la ley y proclaman los derechos y libertades a los cuatro vientos, entre otras cosas, porque se han dedicado profesionalmente durante toda su vida a la judicatura, tienen poco o nada que perder y pertenecen a esa rara especie, a la que algunos querrían ver en peligro de extinción, que constituye ser un caballero español.

Así, quiero destacar, muy especialmente, las declaraciones del magistrado del Tribunal Supremo José Ramón Soriano que ha señalado que si fuera responsable de la instrucción, llevada a cabo por la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca y por la que Urdangarín tendrá que declarar el 25 de febrero en calidad de imputado, tampoco la Infanta Cristina eludiría ser llamada a juicio:

«Habría que citarla. Si forma parte de unas sociedades, algo sabe. […] La mayor responsabilidad es del marido. Él arrastró a la compañera, que no parece una persona tonta».

Con este comentario, Soriano hace referencia a la participación de la infanta en la empresa Aizoon SL, una consultora investigada por el juez y mediante la cual Urdangarín habría facturado miles de euros al Instituto Nóos, según los investigadores del caso. Además, el magistrado considera que si Cristina fuera a declarar contribuiría a que el ciudadano creyera en la Justicia.

«La gente espera que la justicia sea objetiva, imparcial y rigurosa. Y si hay que meter en la cárcel a Urdangarín, pues se le mete», ha dicho en una entrevista en el diario La Nueva España, en el que ha recordado las palabras del Rey durante su discurso de navidad, cuando aseveró que «la Justicia es igual para todos», aunque posteriormente desmintió que estuviera haciendo alusión a su yerno.

Sabiendo como está de resabiado el poder y cómo las gasta, estas declaraciones, como mínimo, demuestran valor y una gran sensatez. Algunos deberían aprender de ellas y no sobrepasar los límites de lo tolerable que a la ciudadanía le es posible soportar. Al fin y al cabo, como decía Mahatma Gandhi «aunque la verdad esté en minoría, sigue siendo la verdad».

Ballet en Barcelona, sí; pero ni ahora, ni así

‘¿Y si también estuviéramos metidos en una burbuja cultural? Diferente a la del ladrillo, porque implica a menos gente y no supone una desmesura financiera capaz de desestabilizar un país. […] Lo más significativo de las burbujas es que uno no se entera de que vive en ellas hasta que explotan‘ (Gregorio Morán, El malestar de nuestra cultura, en La Vanguardia, 4 de febrero de 2012).

‘La danza o el baile, es una forma de arte en donde se utiliza el movimiento del cuerpo, usualmente con música, como una forma de expresión, de interacción social, con fines de entretenimiento, artísticos o religiosos’ (fuente: Wikipedia).

Las principales ciudades del mundo integrantes de los circuitos más prestigiosos del arte incluyen en su seno como sedes a prestigiosas compañías de danza clásica. Sin embargo, en nuestro país, huérfana tantas veces de iniciativas artísticas, sólo encontramos la Compañía Nacional de Danza de España ‘fundada en 1979 con el nombre de Ballet Nacional de España Clásico [con sede en Madrid y dependiente del Estado]. […] Desde diciembre de 2010 el director artístico es José Carlos Martínez’, según reza en la Wikipedia.

Fuera de esta compañía estable pública, desde la iniciativa privada al menos parcialmente, está la apuesta de una figura de la danza, Ángel Corella López, quien en 2001 creó la Fundación que lleva su nombre con el propósito de fomentar el arte de la danza clásica, facilitando los medios a bailarines que, por circunstancias sociales, económicas o de otra índole, no puedan llevar a buen término su formación [paradójicamente, la familia Corella crea la fundación en Barcelona, pero en aquel momento el proyecto no interesó a las autoridades catalanas]. Tras siete años de trabajo, uno de los grandes proyectos de la Fundación, el Corella Ballet, vio la luz y empezó su actividad el primero de abril de 2008, en la localidad segoviana de la Granja; concretamente en el Real Sitio de San Ildefonso, donde también radicaba una residencia escuela de danza clásica. Todo ello auspiciado por la Junta de Castilla y León (con aportación del 90% del presupuesto, aproximadamente).

El Corella Ballet es la única compañía especializada en danza clásica de España, y desde su fundación ha estrenado dos grandes producciones La Bayadera y El Lago de los Cisnes. Además, ha estrenado tres programas de repertorio que han supuesto tres estrenos internacionales: String Sextet, de Ángel Corella; Soleá, de María Pagés y Epimetheus, de Russell Ducker, y actualmente su repertorio está formado por 24 obras.

Sin embargo, como consecuencia de los ajustes presupuestarios, ambas partes –Fundación y Junta- acordaron no prorrogar el convenio de colaboración; la intención de la Junta de Castilla y León, atenazada por la crisis económica, era centrar el presupuesto para cultura en los teatros del entorno rural más que en una sola compañía.

¿Adivinan ustedes quien se va a hacer cargo en plena crisis de una iniciativa privada que, aunque de altísimo y competitivo nivel internacional, comporta gastos de aproximadamente tres millones de euros? Lo han adivinado, el hasta ahora denominado Corella Ballet Castilla y León está ultimando los detalles para mudarse a la capital catalana, donde pasará a llamarse Ciudad de Barcelona y la escuela de bailarines tendrá su sede en Figueras. El alcalde, Santi Vila, amigo de Corella desde hace años, ha confirmado que el acuerdo «está al caer» y que los principales actores son la Diputación de Barcelona y el Ayuntamiento. El Consistorio ha participado en las negociaciones facilitando la búsqueda de un espacio físico, aunque la colaboración se ofrecía «siempre y cuando tuvieran la financiación asegurada» [¡]. La otra condición era que la llegada del ballet no supusiera «un perjuicio» para el resto de las compañías de la ciudad y que su presencia en ella tuviera un retorno social para el barcelonés. El Corella Ballet, de hecho, ya trabaja en Barcelona, pues desde hace unas semanas se encuentra ensayando El lago de los cisnes, que se verá en febrero en el Gran Teatro del Liceo.

Independientemente de la importancia de la danza dentro del espectro cultural, ¿es este el mejor momento para traer esta compañía a la ciudad? Por parte del Ayuntamiento de Barcelona, se les concede «un espacio físico» [por determinar], se les exige que la llegada del ballet no suponga «un perjuicio» para el resto de las compañías de la ciudad [?] y que su presencia en ella tenga un retorno social para el barcelonés [por determinar]. Además no se cuantifica o, al menos, no se hace pública la aportación económica prevista con cargo a los presupuestos de las administraciones implicadas.

Por otra parte, ¿es admisible esta competencia entre diferentes administraciones públicas españolas? El fin no debería justificar los medios y la actitud mercenaria evidente del Corella Ballet no casa bien con unas instituciones creadas al servicio de los ciudadanos en la búsqueda del interés general que deben relacionarse de acuerdo con el principio de lealtad institucional. Los aficionados a la danza, entre los que me encuentro, querríamos una compañía estable en Barcelona, pero, evidentemente, no es el momento –pero, ¡si hasta el Liceo ha tenido que cerrar sus puertas dos meses por falta de presupuesto!-; existen demasiadas indefiniciones en el proyecto y no lo queremos a toda costa.

Me temo que éste es otro ejemplo de la negligente y alegre utilización de fondos públicos por parte de los responsables de cultura de nuestras instituciones más cercanas. Por favor, se lo pido: como no piensan asumir las responsabilidades derivadas de sus actos, entre otras cosas porque nunca lo hacen, al menos, ¡qué no nos explote otra burbuja en la cara!

Nuestra deuda con los ‘desterrados’ por el nacionalismo catalán

‘A partir de la primera ley de política lingüística, de 1983, el Gobierno [autonómico] de Jordi Pujol [CiU] comenzó una purga de maestros castellanohablantes. Se obligó a todos los maestros con plaza a reciclarse para poder seguir ejerciendo. […] La consecuencia fue el éxodo de 14.000 maestros, unos motu proprio, otros por verse incapaces de cambiar de lengua a los 50 años; y los que intentaron oponerse fueron expulsados de forma ilegal y mafiosa’ (Antonio Robles, De la lengua propia al apartheid estatutario, 2 de mayo de 2006 en Ideas de Libertad Digital).

El Foro Ermua ‘es una asociación cívica española, impulsada en su mayor parte por profesores universitarios y otros profesionales (políticos, escritores y periodistas) de origen vasco. Nació el 13 de febrero de 1998 a causa del asesinato del concejal de Ermua Miguel Ángel Blanco por parte de ETA’. Entre los fundadores del Foro Ermua se encontraban: Agustín Ibarrola, Carlos Totorika, Jon Juaristi, Mikel Azurmendi, Iñaki Ezkerra, Edurne Uriarte, Fernando Savater, Javier Corcuera o Hermann Tertsch (fuente: Wikipedia).

Con motivo de las elecciones autonómicas vascas de 2009, Foro Ermua presentó una propuesta que contemplaba la creación de un ‘censo de residentes ausentes’ en el País Vasco con la finalidad de que, de una u otra forma, se les tenga en cuenta en las citas electorales para que la democracia no se falsee en las urnas por la falta de libertad: ‘Las amenazas de ETA, la extorsión y el miedo les obligó a abandonar un día su tierra y dejar atrás su historia, grabada en cada rincón del País Vasco. Son ya 200.000 vascos, según un estudio del Foro Ermua, y de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística, los desterrados que se vieron abocados a renunciar a su origen’.

Declaración Universal de los Derechos Humanos (foto: Flickr jaumedurgell).

Menos percibidos -el nacionalismo catalán siempre ha sido más sutil que el vasco en sus actitudes totalitarias-, pero, igual de desterrados los ha habido en Cataluña. Más allá de los casos de personajes mediáticos que dieron un sonoro portazo como respuesta a su insatisfacción y que son de todos conocidos -como Albert Boadella, José María Sanz, Loquillo, o, recientemente, Félix de Azúa-, un numero indeterminado de ciudadanos catalanes –en esta Comunidad Autónoma no conozco un estudio semejante al elaborado en el País Vasco- se vio, se ha visto o se ve obligado o, como mínimo, invitado a abandonar su pueblo o su ciudad porque las circunstancias ‘creadas’ por el nacionalismo no son, digamos eufemísticamente, las más apropiadas para desarrollar una vida en libertad.

‘Los gobiernos de Pujol [CiU] (con el apoyo de buena parte del Parlamento autonómico) impulsaron la reconstrucción nacional, cultural y lingüística a través de dos instrumentos fundamentales: la enseñanza y la radiotelevisión. Todos los niños catalanes, sin tener en cuenta su origen, fueron (y todavía son) escolarizados mediante lo que se denomina inmersión lingüística en catalán a lo largo del proceso de enseñanza Primaria y Secundaria para lograr que al final de este periodo dominen con pertinencia esta lengua y además conozcan mínimamente el otro idioma oficial en todo el Estado (el castellano) y otro extranjero’ [Daniel E. Jones, Pujol y la construcción de un espacio catalán de comunicación interacciones entre instituciones políticas y empresas mediáticas (1980-2003)].

Es en el ámbito de esos ‘dos instrumentos fundamentales’ donde encontraremos al mayor número de víctimas de las políticas nacionalistas y, en consecuencia, al mayor número de desterrados. Los profesores, sobre todo, de la enseñanza pública catalana y los profesionales de radio y televisión, también sobre todo, de aquellos de titularidad pública suponen el mayor número de afectados que, obligados por las circunstancias, abandonaron la tierra que les había visto nacer o en la que habían creado sus familias a partir de las grandes oleadas de la emigración que propició la injusta política franquista en los años 50 y 60 del pasado siglo.

Siguiendo a Antonio Robles en el artículo referenciado es clave, por significativo, destacar ‘el documento que el Gobierno de la Generalidad, siendo presidente [autonómico] Jordi Pujol, elaboró en secreto con la intención de infiltrar y copar banca, prensa, escuela y demás estamentos sociales con el ideario nacionalista, y que filtró El País el 28 de octubre de 1990. Titulaba este periódico: Vigilantes seleccionados para velar por el adoctrinamiento en la enseñanza; y seguía:

‘La necesidad primordial para los inspiradores del documento es catalanizar a hombres y mujeres. Habrá, pues, que educar a estos hombres y mujeres, vigilar a los educadores para que cumplan lo estipulado y seleccionar con cuidado a los vigilantes […] vigilar la composición de los tribunales de oposición […] reorganizar el cuerpo de inspectores de forma que vigilen la correcta cumplimentación de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza […]. Vigilar de cerca la selección de este personal. También los programas de enseñanza deben ser catalanizados, sin olvidar imponer análisis previos y aprobación de los contenidos por parte de personas de confianza’.

Al final del párrafo que acabamos de transcribir encontramos la esencia última de la cuestión: encontrar ‘personas de confianza’; es decir, aquella parte de la población que asume el ideario nacionalista que puede resumirse en un poble, una llengua, una nació. A todo aquel que no lo asuma se le debe invitar a marchar, más o menos, delicadamente, favoreciendo un entorno que de forma natural lleve a los disidentes a buscar residencia en otra parte del territorio nacional.

Así, no es de extrañar que, tras una política de zapa como la que acabamos de apuntar –auténtica ingeniería social llevada a cabo desde las instituciones catalanas dominadas por los nacionalistas durante décadas de hegemonía-, hoy en día ‘la inmensa mayoría de los profesores y políticos catalanohablantes presenta identidades predominantemente catalanas, y lo hace proporcionalmente mucho más altas que la población catalanohablante en general. Y a la inversa: absolutamente ningún profesor o político catalanohablante se identifica como predominantemente español […]. [Destacando además que] sólo el 6,5% de los políticos castellanohablantes presenta una identidad predominantemente española […]. Esto demuestra el grado en que se ha catalanizado la vida política en Cataluña después de la transición’ (Thomas Jeffrey Miley, Nacionalismo y política lingüística: el caso de Cataluña).

Para que no haya más desterrados catalanes en democracia: reconozcamos primero esta figura, denunciemos públicamente las políticas nacionalistas causantes de la diáspora, cuantifiquemos -a semejanza de lo hecho en el País Vasco- el fenómeno y restituyamos en su integridad y dignidad a los que las padecen o las hayan padecido más profundamente. «La libertad no hace mejores a los hombres, simplemente los hace hombres» (Manuel Azaña).

De 600 a 600.000

Desigualdades de ingresos entre países, medidos por el coeficiente de Gini, donde 0 corresponde a la igualdad perfecta, y 1 a la desigualdad total. Los países en rojo son más desiguales que los países en verde (imagen: Wikipedia).

‘A partir de un discurso fantástico, jaleado en mítines empresariales y en los medios de comunicación, con el aval de distinguidos economistas y de las inefables escuelas de negocios, se modeló una operación económico-patriótica que tenía que dotar a Cataluña de una gran compañía de bandera y hacer del aeropuerto de El Prat un punto nodal de primer orden’ (Josep Ramoneda).

Nadie ha resumido mejor la situación creada por el fiasco de Spanair que Josep Ramoneda, en un artículo suyo aparecido en El País de 30 de enero de 2012. Por más que ahora se desdigan y acudan al recurso fácil de los paños calientes, las instituciones gobernadas por los nacionalistas conservadores catalanes, Generalidad de Cataluña y Ayuntamiento de Barcelona, impulsaron y mantuvieron un proyecto que sin su fundamental participación no se hubiera alargado en el tiempo hasta ahora.

Pero el objeto de este post, no es redundar en lo que otros ya han expuesto de forma brillante, sino denunciar la progresiva diferencia salarial que se detecta en nuestro entorno inmediato. Así, según el Informe mundial sobre salarios de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), España es uno de los países con mayor desigualdad salarial y con un salario mínimo menor entre los países europeos; muy lejos de los nórdicos, los más destacados.

‘Un trabajo reciente o metaestudio basado en la comparación de más de 150 artículos científicos revela que los países con mayores desigualdades económicas tienen mayores problemas de salud mental y drogas, menores niveles [de] salud física y menor esperanza de vida, peores rendimientos académicos y mayores índices de embarazos juveniles no deseados. En esos casos también se comprobó que no es el nivel de renta sino la desigualdad económica el factor explicativo principal. Por lo que los autores de dicho estudio concluyen que entre los países más desarrollados, los más igualitarios obtienen un mejor comportamiento en una serie amplia de índices de bienestar social’ (fuente: Wikipedia).

En este sentido, y retomando el caso de Spanair, en el que incluso el propio alcalde de Barcelona, Xavier Trias (CiU), para pasmo de muchos se ha unido al nuevo mantra coral institucional manifestando que «se han hecho las cosas lo mejor posible», nos despertábamos hace unos días conociendo que su cúpula cobraba sueldos millonarios mientras la aerolínea se iba a pique. Por lo que hace al presidente, ‘su salario inicial era de 600.000 euros, aunque parece ser que se le rebajó a la mitad, 300.000, para que pudiera dedicarse a otras actividades. O sea, cobraba un montón por ser presidente a tiempo parcial’.

No parecen razonables salarios tan elevados en una compañía que se sabía desde un inicio sufría graves desajustes estructurales que la abocaban a un futuro lleno de riesgos que podía comportar su cierre como, finalmente, el tiempo ha confirmado con su entrada en concurso de acreedores.

Tampoco parece razonable que, ahora, otras compañías low cost pretendan sacar tajada a costa de los trabajadores despedidos intentando captarlos en «condiciones miserables», según denuncian, pues se les ofrece 600 euros de sueldo, con los que estas compañías pretenden aprovechar la situación y tratar de incorporar a personal con experiencia, sin que se considere la subrogación de los contratos, como contempla el convenio del sector firmado en 2011.

¿Resulta admisible esta situación desde el punto de vista de la igualdad salarial? ¿Por qué unos cuantos directivos, tanto, y los 2.604 trabajadores que están en la calle, tan poco? ¿Cómo es posible que los que más tienen, según datos contrastables, sigan contribuyendo menos? ¿No son suficientes los hechos para exigir que la crisis propicie un cambio de sistema? ¿Qué políticas se están implementando para acercarnos a los países más desarrollados o, al menos, para intentar paralizar la brecha salarial entre los que más cobran y los que menos en nuestro país?

Mientras tanto, el caso de Spanair supone un claro ejemplo del 99% y el 1% del que hablan los indignados Sin salir de casa, aquí al lado… también, en este caso y lamentablemente, con recursos públicos, sin asunción de responsabilidades, por su causa.

Sindicato nacional

Pintada en las calles de Valencia (foto: CNT).

‘Un sindicato es una organización integrada por trabajadores en defensa y promoción de sus intereses sociales, económicos y profesionales relacionados con su actividad laboral, respecto al centro de producción (fábrica, taller, empresa) o al empleador con el que están relacionados contractualmente (…) Desde los comienzos mismos en que el trabajo comenzó a organizarse en el Siglo XIX, los trabajadores consideraron que la organización internacional era un componente indispensable, del sindicalismo. La famosa convocatoria de Marx y Engels, «trabajadores del mundo, uníos», y la creación de la Asociación Internacional de Trabajadores en 1864, dan cuenta del sentimiento «internacionalista» y de la importancia que la «solidaridad internacional» han tenido desde los primeros momentos en que el trabajo comenzara a organizarse’ (fuente: Wikipedia).

Y es que el movimiento obrero, en su acepción más genuina, debe combatir los intentos de desmembración de éste, procurando la máxima unión de los trabajadores, vengan de donde vengan, residan donde residan, en la lucha por la consecución de objetivos comunes. Los estados, las fronteras, las religiones, los ejércitos, las lenguas… son instrumentos creados por el poder económico coyuntural (aristocracia, burguesía,…) por intereses ajenos a esa mayoría de ciudadanos trabajadores y en cuanto se constituyan en un obstáculo a esa, fundamental, unión deben ser relegados siempre un plano secundario, cuando no eliminados.

Ayer en Barcelona, en el Ateneo Barcelonés, se renovó la reclamación del concierto económico que cinco entidades (Fomento del Trabajo, Instituto Agrícola San Isidro, Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del País, Ateneo Barcelonés y Liga de la Defensa Industrial y Comercial) realizaron, en 1898, ante la reina María Cristina. A esta reivindicación se unieron los dos grandes sindicatos Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT).

No importa que el sistema de concierto económico sea profundamente reaccionario e insolidario para con los trabajadores del resto de España. No importa que el propio Miquel Roca Junyent (CiU) –uno de los padres de la actual Constitución- reconozca que el sistema no sería generalizable porque ellos lo piden para Cataluña. No importa bailarle el agua al nacionalismo que se ha fijado como objetivo que su propuesta se convierta en una reivindicación mayoritaria en esta Comunidad Autónoma. No importa que Carme Chacón, aspirante a liderar el PSOE, no coincida -¿convencimiento o tacticismo?- con la línea adoptada por el PSC, prometiendo combatir el pacto fiscal de CiU ‘con uñas y dientes’. Nada le importa ya, en Cataluña, a un sindicalismo secuestrado por el nacionalismo ajeno, por completo, a los intereses de los trabajadores que dice defender.

Hace tiempo que importantes intelectuales de la izquierda nos vienen alertando de la incompatibilidad de la izquierda y el nacionalismo, ya que la primera ‘es fundamentalmente igualitaria, ningún privilegio de origen es admisible, mientras que el segundo dice nosotros, por ser nosotros, exigimos un espacio jurídico especial que atienda a las consideraciones del grupo. Esto atenta constitutivamente contra las bases de la izquierda […]. La forma de evitar eso es con leyes universales que valgan para todos y que nos comprometan a todos’ (Félix Ovejero Lucas).

Ante la realidad que nos toca vivir, ‘colocados en un tránsito histórico’ como manifestara en otro tiempo y en otra fatal circunstancia Salvador Allende, se hace necesario no resignarnos ante unos sindicatos que han renegado de sus obligaciones de clase para entregarse a los intereses del capital que representa políticamente en la Comunidad Autónoma de Cataluña la coalición conservadora y nacionalista CiU.

¿Qué pensarían los antepasados del movimiento obrero de principios del siglo XX en Barcelona que hicieron de esta capital, un referente mundial anarquista constituyendo, por ejemplo, en octubre de 1910 la Confederación General del Trabajo que, meses después, se convertiría ya definitivamente en la Confederación Nacional del Trabajo, la CNT? El derecho universal a la educación, el acceso a la cultura, los derechos laborales, los derechos de las mujeres, el pacifismo y el antimilitarismo o el ecologismo formaban parte del ideario avanzadísimo de aquellos anarquistas. Quizás en esta unión confederal de sindicatos autónomos de ideología anarcosindicalista de España que está adherida a la organización de carácter mundial Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) pueda estar el germen necesario en estos momentos de orfandad sindical para muchos obreros en el cinturón industrial del área metropolitana de la ciudad.

Otras centrales sindicales son necesarias, otros instrumentos que recuperen esa solidaridad y esa referencia internacionalista de la que abdicaron hace tiempo CCOO y UGT en Cataluña son posibles. A semejanza de lo que ha supuesto la creación de partidos políticos no nacionalistas como Ciudadanos y UPyD, más allá del debate no concluido sobre la necesidad de una formación política genuinamente de izquierdas en Cataluña, se hace, imprescindible, en esta Comunidad Autónoma el implementar los mecanismos necesarios para la creación de una nueva referencia sindical que ocupe el espacio abandonado a su suerte. ¿Para cuándo un verdadero sindicato nacional?

Segundo aviso para Trias

Las agencias de calificación de riesgos, agencias de clasificación de créditos o agencias de rating son empresas que, por cuenta de un cliente, califican unos determinados productos financieros o activos ya sean de empresas, estados o gobiernos regionales (estados federados, Comunidades Autónomas [o municipales]) […]. Sus notas o calificaciones valoran el riesgo de impago y el deterioro de la solvencia del emisor. […] Aunque hay más de 74 agencias de rating en el mundo el mercado está controlado por tres grandes compañías neoyorquinas que dominan aproximadamente el 90% del mercado por lo que su funcionamiento es casi como un oligopolio. […] Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch (fuente: Wikipedia).

Pues bien, en octubre de 2011, Fitch rebajó la calificación tanto del Ayuntamiento de Barcelona como de la Diputación de Barcelona pasando de la calificación AA+ a la AA- con perspectiva negativa. Ahora, en enero de 2012, ha sido Standard & Poor’s la que ha hecho lo propio recortando la nota de la provincia de Barcelona de AA- a A, que deja de estar en revisión, en tanto que acomete la misma rebaja para el Ayuntamiento de Barcelona, que sigue en perspectiva negativa.

En definitiva, lo que recogen estas agecias de calificación es que la deuda municipal barcelonesa está deslizándose, peligrosamente, hacia el umbral que ahora ocupan economías en clara recesión como España e Italia y, lo que es peor, con tendencia a desplazarse al de economías, prácticamene, quebradas como Irlanda, Portugal e Islandia

En el año 2010 la deuda global del Ayuntamiento de Barcelona había ascendido a 1.493,6 millones de euros, un 53% más que los 974 millones con que se cerró el año 2009. Está por ver la deuda global a fecha de hoy, pero las perspectivas que marcan las principales agencias de calificación auguran un futuro sombrío para las arcas municipales.

¿A qué se debe esta situación? Existen diversas causas. En primer lugar, la caída de ingresos derivada de una menor recaudación impositiva como consecuencia de la crisis global; en segundo lugar, la difícil situación que viene sufriendo la Generalidad de Cataluña hace que incumpla sus obligaciones con los ayuntamientos, derivadas de los servicios que estos prestan en nombre de aquella, aumentando la deuda con estos sin que el Ayuntamiento de Barcelona sea una excepción –es más, son ya numerosos los favores que el alcalde Xavier Trias (CiU) (él los llama adelantos) está haciendo, con el dinero de los barceloneses, para ayudar a cuadrar las cuentas de la Comunidad Autónoma-; y, en fin, y en tercer lugar, operaciones inversoras de dudosa legalidad, como el apoyo a la quebrada Spanair a través de Fira de Barcelona –en un claro fraude de ley a la legislación comunitaria que prohíbe las ayudas a las líneas aéreas-, en las que se han perdido, al menos, 50 millones de euros. Es curioso, por inusual, como en los convenios que firman el alcalde y el consejero de Economía y Conocimiento de la Generalidad, Andreu Mas-Collell (CiU), esta se compromete a devolver lo invertido ‘en cinco años o en proyectos de interés municipal’. ¿Actuarían, tan alegremente, si el dinero saliese de sus propios bolsillos? ¿Cabrá exigirles responsabilidades más allá de las políticas?

Utilizando el símil taurino, al torero Trias le han dado ya dos avisos para matar el toro de la deuda. Esperemos que el clarín no toque por tercera vez; ya saben lo que significaría: obligaría a matador y subalternos a retirarse a la barrera para que el toro sea retirado por los cabestros o apuntillado en el mismo ruedo. Barcelona estaría quebrada.

CiU: metro no, casino sí

La palabra casino ‘proviene de las casas de campo casini que estaban integradas dentro de palacios o villas italianas y que servían para el recreo de los nobles del siglo XVII. Una de estas distracciones eran los juegos de azar. Durante el siglo XIX, se empleó este término para referir cualquier lugar público donde tenían lugar actividades recreativas (juego, deportes, salón de lectura…)’ (fuente: Wikipedia).

No es de extrañar atendiendo al origen etimológico de la palabra que la burguesía catalana, promotora y votante natural de CiU se pirre al igual que la aristocracia madrileña –en esto no hay diferencias- por traerse a su terruño la inversión millonaria que la empresa Las Vegas Sands Corporation que preside Sheldon Adelson, la 16ª fortuna del planeta, según Forbes, con casinos en Singapur, Macao, Bethlehem y Las Vegas pretende realizar en el sur de Europa.

En época de vacas flacas como las actuales el capital foráneo se observa como auténtico maná caído del cielo. Las cifras son espectaculares hasta para el más crítico con la operación: 14.800 millones de euros de inversion, 132.000 puestos de trabajo, 36.000 habitaciones en hotels de lujo, 50.000 plazas de restauración, etc.

Sin embargo -siempre hay uno-, las contrapartidas que reclama Adelson son inéditas en España. Al menos en el caso de Madrid, el magnate pide que casi se cree una isla legal en la que se cambie el Estatuto de los Trabajadores para «relajar los convenios» y la Ley de Extranjería para «dar un trato preferente a sus empleados», exenciones de dos años en las cuotas a la Seguridad Social y en los impuestos estatales, autonómicos y municipales, y que se pueda fumar en los locales de la compañía. Además, también exige cambios en la ley de horarios comerciales, la de enjuiciamiento civil, la del juego y la de blanqueo de capitales. Es decir, el que paga manda y quiere mandar mucho… quizás, demasiado. ¿No les parece?

En las antipodas de la anterior inversión, está la del metro de Barcelona. Esta es harina de otro costal para el gobierno de la ciudad y su homónimo de la Generalidad. Nunca han apostado por verter grandes cantidades de los recursos que gestionaban en él, a diferencia -en este caso sí- de los conservadores madrileños. No en vano las grandes inversiones en infraestructuras de transporte público se han hecho con gobiernos progresistas (por ejemplo, la totalidad del tranvía y las últimas líneas inauguradas, parte de la línea 9 y líneas 10 y 11). Ahora, de nuevo han dado un golpe en la frente a esta infraestructura y han cerrado estaciones y paralizado las obras previstas en la línea 9 por falta de recursos, excepto el ramal que finaliza en el aeropuerto.

Por otra parte, con el gobierno del alcade nacionalista conservador Xavier Trias los ciudadanos de Barcelona hemos sufrido la subida de tarifas más elevada de la historia (12% en el título de transporte más utilizado) lo que, a juicio de los sindicatos mayoritarios, demuestra su escasa sensibilidad social.

Los escasos recursos en inversiones y los recortes parecen que no se limitan a aquellas e, incluso, en el mantenimiento tenemos ya motivos para la preocupación. Se reconocen cuellos de botella en el sistema que afectan a la seguridad, e, incluso, el director general de Transportes de la Generalidad de Cataluña manifestó, en el colmo del cinismo, alegremente y sin sonrojarse que: «No está en mis manos» garantizarla en el Clot. Font denunció la falta de inversiones «durante años» y admitió que se sabe «hace tiempo» que hay «un problema en los accesos a Barcelona». Los túneles del Paseo de Gracia y de Plaza Cataluña están «al máximo de la capacidad», y aumentarla, por ahora, es «imposible». Y bla, bla, bla… lo de siempre en el discurso nacionalista: el enemigo exterior es el culpable de todo sin la menor autocrítica.

En conclusion, grandes capas de ciudadanos del cinturón industrial de Barcelona ven paralizada una obra, absolutamente necesaria para su bienestar y progreso, y, a cambio, se les penaliza con subidas de tasas inasumibles para la gran mayoría –clases medias/bajas- que residen en esas áreas. No se incentiva la utilización del transporte público y, lo que es peor, se profundiza en la brecha social, es decir, en la exclusión. Además, y por si fuera poco, se pone en cuestión la seguridad del sistema.

En Barcelona, CiU siempre lo ha tenido claro con el metro: el progreso de los ciudadanos puede esperar. Demos, en cambio, la bienvenida al amigo americano con los brazos abiertos; su inversión es necesaria aunque sea a costa de los derechos de los trabajadores y del derecho sin más. ¡Bienvenido Mr. Adelson!

UPyD: elecciones en Cataluña

Usted fue votante del PSOE hasta que en 2006 suscribió el manifiesto de Ciudadanos, ¿ahora vota a Rosa Díez?

En las últimas elecciones voté a su partido allí, Ciudadanos. En realidad, hubiera preferido no votar, pero me parece feo no hacerlo (Félix de Azúa, filósofo y catedrático de Estética)

El próximo día 11 de febrero de 2012 los escasos militantes de UPyD en Cataluña tienen una importantísima cita en las urnas para elegir al Consejo Territorial que debe regir, en principio, la organización en esta circunscripción los próximos años. Desde su fundación en el año 2007, el partido de Rosa Díez y Carlos Martínez Gorriarán -apoyado por intelectuales de talla mundial como Fernando Savater e, incluso por un Premio Nobel como Mario Vargas Llosa- ha seguido una senda de crecimiento electoral constante que le llevó a obtener, finalmente, grupo parlamentario en las elecciones generales celebradas de 2011.

Sin embargo, en las últimas elecciones autonómicas en Cataluña los resultados fueron discretos. ‘UPyD concurrió a las elecciones al Parlamento [autonómico] de Cataluña de 2010 con el lema ‘La alternativa necesaria’, tras designar como candidato al ex diputado [autonómico] de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía Antonio Robles, que fue elegido en las elecciones primarias celebradas por el partido el 2 de octubre de ese mismo año, obteniendo Robles el 72% de los votos de los afiliados. El partido logró unos resultados testimoniales del 0,17% (5.293 votos), aunque tanto Robles como Rosa Díez aseguraron que volverían a presentarse en 2014′ (fuente: Wikipedia).

¿Cuáles son las causas de esta diferente evolución en Cataluña respecto al resto de España? En primer lugar, la existencia en la misma de un partido que se visualiza, por mucho que lo nieguen dirigentes de ambos partidos, como similar por los potenciales votantes. El ejemplo de lo que manifestaba, hace unos días, Félix de Azúa es sintomático. Quien desea una opción política no nacionalista y alternativa a los grandes partidos nacionales, normalmente, en Cataluña vota C’s en las locales y autonómicas y UPyD en las nacionales y europeas. Los datos empíricos así lo demuestran.

En segundo lugar, la desorganización y/o falta de la misma que ha venido sufriendo UPyD en esta Comunidad Autónoma es incuestionable. Cambios constantes de coordinador territorial, sensibilidades ideológicas encontradas y enfrentadas, salidas de militantes destacados, falta de información a los simpatizantes, limitada capacidad de expansion, etc. Todo ello hizo desembocar en la imposición de una gestora que ha dirigido, con un limitado perfil político, los designios en los últimos meses. A ello tampoco ha sido ajena la dirección nacional que como consecuencia de la crisis que sufrió en su seno la formación política en 2009 observa con recelo e intenta controlar cualquier movimiento en el partido.

Se imponen soluciones; la ciudadanía las reclama. Necesita de UPyD, pero muchas veces no sabe, ni tan siquiera, a quién dirigirse ni quién la representa en Cataluña. Así, la nueva Coordinadora Territorial que surja debería centrarse en lo siguiente. Primero: consensuar una respuesta única dentro de la misma formación que suponga de facto aunar todas las voluntades y sensibilidades en objetivos comunes y compartidos –en este sentido es necesario un coordinador que sea aceptado por la mayoría con talante dialogante e integrador- (una lista sería mejor que varias, pero, en cualquier caso, la que salga elegida, inmediatamente, debe ponerse a disposición de todos los afiliados). Segundo: articular una presencia política que, sin perder su trabazón con la dirección nacional, añada ese plus de información y experiencia que solo los que viven el día a día en esta Comunidad pueden aportar.

Tercero: tender puentes de encuentro con su partido aquí C’s -¿qué tal, para empezar, la organización y participación en actos communes?- que favorezcan, al menos, las sinergias políticas ahora desaprovechadas -¿sería inasumible para UPyD, por ejemplo, participar en el próximo San Jordi, conjuntamente con C’s en los actos que este partido, normalmente, organiza?-. En parecido sentido, abrir diálogo permanente con los sectores no nacionalistas de los partidos de ámbito nacional en Cataluña (PP, PSC e IU).

‘En agosto de 2011, C’s decidió no concurrir en solitario a las elecciones generales que anticipadamente se celebrarían en noviembre; sólo lo haría en el caso de acompañar a UPyD, además de cualquier otra fuerza que quisiera sumarse, para configurar una tercera vía a nivel nacional que permitiese la gobernabilidad del país sin el apoyo del nacionalismo-independentismo de algunas regiones, [hecho rechazado por UPyD alegando que ya decidió presentarse a las generales «con el mismo programa y bajo las mismas siglas en todas las circunscripciones electorales»‘ (fuente: Wikipedia). Interpretemos esta iniciativa de C’s como un primer paso en la línea de favorecer el acercamiento natural de dos formaciones que, al final, no les quepa la más menor duda, acabaran confluyendo.

Es de desear y lo esperan todos que el Consejo Territorial de UPyD que salga elegido en unas semanas tenga la capacidad de aunar política y estrategia, perspectiva y capacidad de visualizar lo mejor para el futuro. Los ciudadanos de Cataluña hace tiempo que buscan un instrumento que posibilite una opción no nacionalista progresista, fuerte y de ámbito nacional. El día 11 de febrero volverán a ponerse los relojes a cero en UPyD de Cataluña; no repitan, nuevamente, los viejos errores que han supuesto desaprovechar talento y energía. Las próximas elecciones se ganan desde ahora. El tiempo corre en su contra y, lo que es más importante, en el de los ciudadanos catalanes contrarios a la imposición nacionalista.

Cultura: de Barcelona a Madrid

Instituto de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona.

Antes (1975):

«De todos los años que he vivido en suelo español, recuerdo con fulgor los cinco que pasé en la querida Barcelona a comienzos de los años setenta. […] Se convirtió en la capital cultural de España, […] Barcelona fue una Torre de Babel, una ciudad cosmopolita y universal, donde era estimulante vivir y trabajar» (Mario Vargas Llosa, discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura, 2010: Elogio de la lectura y la ficción).

Ahora (2012):

«Cataluña es cada vez más provinciana y se está cerrando en sí misma. Todos los artistas importantes de allí ya grabamos fuera, incluso Sopa de Cabra. […] Lo cierto es que Madrid es muy amplio, se ven las cosas de otra manera y las cosas pasan ahí. Y no es tanto por la ubicación de la industria, sino porque vas a los sitios y la gente está mezclada. En un bar tienes a un poeta, un director de cine y un músico a quienes ha mezclado la ciudad. Eso no pasa en Barcelona» (José María Sanz, Loquillo).

Es claramente desalentador observar las declaraciones de excelentes artistas, que vivieron decisivas etapas de su creación en la ciudad condal y, ahora, por diversos motivos ya no se encuentran entre nosotros. Nada que ver con la propaganda institucional de la Generalidad y del Ayuntamiento de Barcelona que proclaman un cosmopolitismo que ya nadie osa proclamar en público sin sonrojarse.

Existe una práctica unanimidad en considerar, hoy, a Madrid como la capital cultural de España. Algunos dirán que ya les está bien, que sólo pretenden que Barcelona lo sea de Cataluña; pero, no esconden sino su negligencia y su falta de capacidad para articular una auténtica apuesta barcelonesa, catalana, española y europea, con auténtica resonancia mundial. Hoy, sin embargo, la ciudad que habitamos no pinta apenas nada en el concierto cultural.

En Barcelona, lamentablemente, la cultura sólo es noticia para hundir proyectos consolidados si no tienen la pátina nacional adecuada, destapar desavenencias personales, constatar errores de bulto o anunciar recortes. Detrás de todo ello, como siempre, están los del pensamiento único (una llengua, una cultura, un país…), los nacionalistas y su acción política.

Veamos algunos ejemplos recientes. Hundimiento de proyectos consolidados: el Centro de Cultura Contemporáneo de Barcelona (CCCB), que se había convertido, desde su inauguración en 1989, en un referente internacional, ha visto como se ha sustituido a su director por otro, sin ninguna experiencia, pero dispuesto a seguir las directrices político ideológicas convenientes a los nuevos tiempos; un auténtico comisario político.

«Desde el nacionalismo catalán -de derechas y de izquierdas- su figura [la del antiguo director, era] vista mayoritariamente con recelo. Se ha criticado insistentemente el cosmopolitismo del CCCB y su falta de referentes al ideario nacionalista. […] Siempre tuvimos que soportar críticas sobre nuestra falta de celo nacionalista y nuestro excesivo cosmopolitismo», explica Rafael Vilasanjuan, que fue subdirector del CCCB hasta el pasado mes de enero [del 2011]. «Se nos intentaba presionar para cambiar el modelo y enfocarlo hacia las tradiciones», añade, «sin ir más lejos en la época del tripartito, el consejero Joan Manuel Treserras [ERC] nos pidió que ligáramos la sardana con el festival de música electrónica Sonar. También se nos dijo que Kosmópolis estaba demasiado influenciada por la cultura no catalana».

Desavenencias personales: los nuevos dueños que quieren reorganizar el mapa cultural de Barcelona muestran claras desavenencias personales que amenazan con enfrentar a las dos instituciones con incidencia en la ciudad presentando dos proyectos opuestos. El del Ayuntamiento de Barcelona, personificado por el teniente de alcalde de Cultura, Jaume Ciurana (CiU), y el del consejero de Cultura de la Generalidad, Ferran Mascarell (ex PSC). Ciurana pretende articular los equipamientos que acogen el arte contemporáneo en torno al Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), y encargó a su director, Bartomeu Marí, una propuesta que, por lo que se sabe, permitirá al Macba ocupar las salas de exposición del contiguo CCCB para que alberguen la importante colección permanente surgida de la unión con la Fundación La Caixa. Otros espacios ya rehabilitados de Barcelona, como El Canódromo o Fabra y Coats, acogerían las fábricas de creación o el arte más experimental. Mascarell, por su parte, proponía la creación de un holding, en el modelo del Centro Pompidou (París, Francia), que integraría el Macba, el CCCB y la nueva Filmoteca de Cataluña, junto a otras instituciones de menor calado.

Errores de bulto: en este apartado, los ejemplos son innumerables y sangrantes, en época de crisis, porque suelen tener un costo económico en recursos públicos que suponen restarlos de otras partidas necesarias. Señalaré dos recientes y significativos. Uno, se construye un monumento a los castellers que ha supuesto 700.000 euros de gasto y cuyo resultado es, como mínimo, discutible en términos artísticos y urbaníticos; dos, el suizo Moritz Küng, que ganó un concurso internacional para dirigir el frustrado proyecto cultural del Canódoromo, ha estado dos años cobrando una nónima bruta de 5.500 euros al mes por dirigir un centro que no existe.

Anuncio de recortes: para el mandato y en cuanto a la financiación en cultura, el presupuesto municipal disminuirá, entre otros recortes, la aportación del Consistorio a los consorcios culturales de la ciudad -Auditorio, Liceo y CCCB- un 1,5% aproximadamente. La rebaja de lo que aporta la Generalidad será superior al 10% y oscilará entre el 15 y el 18%. Algunos cálculos indican que representan unos 12 millones de euros menos. Destaca, como en otras partidas presupuestarias, que el gobierno de la ciudad echa una mano a sus compañeros de partido que dirigen la Generalidad, hipotecando el futuro del Ayuntamiento de Barcelona.

Este es un resumen de la realidad actual de la organización pública cultural de Barcelona. ¿Con estos mimbres, de verdad pensamos que se incentiva a los creadores y se puede situar a la ciudad a la vanguardia del mapa cultural internacional? ¿Qué es la cultura? Dicen que es el reflejo de la sociedad y la totalidad de lo creado por ella. Si es así, en Barcelona su reflejo es turbio y la creación se está asfixiando. Quizás algo de esto influye en que muchos de los que quieren vivir libremente de esto estén emigrando a Madrid, en busca de aire fresco huyendo de la censura y los censores. Malos tiempos para la lírica.

«Ahora que cayó la ETA»

Dedicado a todas las víctimas del terrorismo. Un amigo me envía el siguiente vídeo y su letra, acompañado de un comentario muy acertado: ‘Primera vez que me tomo en serio esto de los carnavales. Hasta una chirigota gaditana puede ser mucho más digna que todos nuestros políticos juntos’. Quería compartirlo. ¡Qué lo disfrutéis! Aunque no olvideis que el nacionalismo sigue ahí en Cataluña, en el País Vasco, en Galicia…

Ahora que la ETA cayó
y el terror bajó su bragueta,
ahora que tan quieta quedó,
quieren ya la sopa y la teta.

Ahora dicen sí, y mandan pa Madrid
siete tontos con siete maletas:
marionetas son que desde su sillón
pa la ETA hacen de alcahueta.

Ni tus 300.000 papeletas
ni tu cambio de nombre y chaqueta
ni tu silueta a dieta pa quedarte en ná
callan el eco de tus metralletas.

Esa ETA de escopeta y de vendeta
no respeta ni lo hará.
ETA de la treta y del cagueta
con la careta tapá.
ETA, ¡qué puñeta vas a hablar!
ETA que se corta la coleta
y ahora viene en son de paz.

¡Pues empieza ya!
Vete puerta por puerta
igual que un mormón,
habla con esos hijos
y en medio del salón
te pones de rodillas
y les pides perdón.

¡Empieza ya!
Que le pongan la cara por fin al matón
y cuando te arrepientas con el corazón…

¡Pa la prisión, pa la prisión, pa la prisión!

BTV, el silencio de los corderos

Barcelona TV.

La Sentencia del Tribunal Constitucional 31/2010, de 28 de junio, sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña, prescribe el ‘equilibrio inexcusable entre dos lenguas igualmente oficiales y que en ningún caso pueden tener un trato privilegiado […] [también en] los medios de comunicación públicos de Cataluña’.

Barcelona TV (BTV) es un canal de televisión local público de Barcelona, cuya titularidad pertenece al Ayuntamiento de esta ciudad. Emite desde 1994 (fuente: Wikipedia). A la cabeza del mismo se encuentra Àngel Casas, un profesional contrastado que, al parecer, no molesta al nacionalismo conservador, pues, no en vano, ya ‘en 1984, tras el nacimiento de TV3, la televisión autonómica de Cataluña, comienza a trabajar en esa emisora, y se convierte en la estrella de la cadena con su programa Àngel Casas Show, talk-show que se mantiene en pantalla hasta 1988′. Tras un impasse, ‘en septiembre de 2008 fue elegido, tras concurso público, nuevo director de BTV’ (fuente Wikipedia).

La televisión pública local de Barcelona, dependiente del Instituto de Cultura de Barcelona, está operada por la sociedad Informació i Comunicació de Barcelona, SA SPM, cuya presidenta es Isona Passola, una productora, guionista y directora de cine catalana, conocida por el documental Cataluña-Espanya, que se estrenó en el 2009 y que, de momento, es la única que ha dirigido. Junto a ella, encontramos como consejeros a otros conocidos periodistas y profesionales -próximos al nacionalismo o contemporizadores con el mismo- cercanos a los distintos partidos politicos con representación en el consistorio barcelonés: Ricardo Fernández Deu, José Alberto Gregorio de Prieto, Jodi García Soler y Vicenç Villatoro Lamolla. Esta sociedad tuvo un presupuesto para el año 2010 de 16.598.963,00 euros.

Es bien conocido de todos los vecinos de Barcelona que su television, la que pagamos con nuestros impuestos, emite vehicularmente en una de las lenguas oficiales en la ciudad, el catalán, y ello pese a que:

‘El castellano es la lengua mayoritaria y común de los barceloneses. Esa es nuestra realidad más o menos bilingüe, y, por ende, nuestra identidad. Pero no es esa la que se invoca y la que se recrea desde las instituciones, la que se finge. Basta con echar una mirada a las páginas del Ayuntamiento, a su publicidad, a sus comunicaciones. O a nuestra television, a BTV, que informa sobre la ciudad en veinte lenguas, entre las que no incluye la de la mayoría de barceloneses. Y de los emigrantes, por cierto, a esos mismos a los que apela para justificar ese Babel. A su identidad, claro. Sería bueno saber de quién exactamente. Otro modo de engañarnos’ (Félix Ovejero, Las tres mentiras de Barcelona, 2010).

Siguiendo a su hermana mayor, TV3, y no conformándose con lo anterior, prácticamente, ha desaparecido cualquier comunicación y/o participación en la misma de ciudadanos castellanoparlantes. Pareciera que en las televisiones públicas catalanas sólo cabe la información de los que se expresan en la lengua afín al poder politico (un simple derivado del económico que ejerce, sin concesiones, la burguesía catalana, pero, que miren ustedes por donde, en Cataluña ha abrazado, sin sonrojarse y en un salto al vacío, la izquierda con representación institucional); sin oportunidad siquiera a la disidencia lingüística.

Llegados a este punto, es preciso recordar que la sentencia del Tribunal Constitucional (STC) 31/2010, de 28 de junio, sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña, prescribe el ‘equilibrio inexcusable entre dos lenguas igualmente oficiales y que en ningún caso pueden tener un trato privilegiado […] [en] los medios de comunicación públicos de Cataluña, sin perjuicio, claro está, de la procedencia de que el legislador pueda adoptar, en su caso, las adecuadas y proporcionadas medidas de política lingüística tendentes a corregir, de existir, situaciones históricas de desequilibrio de unas lenguas oficiales respecto de la otra, subsanando así la posición secundaria o de postergación que alguna de ellas pudiera tener’.

Algunos parecen querer olvidar que a la luz de la referida STC, de conformidad con las previsiones del apartado 1 del artículo 38 (en el mismo sentido que el artículo 87) de la Ley Orgánica 2/1979, de 3 octubre, del Tribunal Constitucional, que consagra el valor de cosa juzgada de sus sentencias, vinculantes para todos los poderes públicos –incluido, por supuesto, el poder público municipal- todos debemos acatar, cumpliendo y haciendo cumplir, el derecho vigente. Más allá de cualquier consideración ideologica personal, los servidores públicos deben acomodar la realidad a los mandatos de la referida sentencia y, en consecuencia, reestablecer inmediatamente el equilibrio en los medios de comunicación públicos por lo que hace al uso de las lenguas con status jurídico de oficiales, pues, el Alto Tribunal ha declarado nula cualquier ‘preferencia’ por una de ellas.

Si en el año 2008 Informació i Comunicació, SA SPM se adaptó a lo que señalaba la Ley de Comunicación Audiovisual de Cataluña (Ley 22/2005, de 29 de octubre), ¿por qué no se hace, ahora lo mismo a raíz de la STC? Esta permite el fomento del catalán, en la línea de la convivencia con la otra lengua oficial; pero, impone coactiva e inequivocamente, como no puede ser de otra forma, la plena oficialidad del castellano.

Como es evidente que desde la dirección de BTV no se pretende acatar la referida STC, uno, como mínimo –y dejando a salvo otras actuaciones en el ánimo de hacer cumplir, pese a quien pese, lo que toca- lamenta el silencio cómplice de los trabajadores, unos 20 de media, de la emisora de televisión pública local de Barcelona. ¡Señores, se trata, tan solo, de hacer cumplir la legaliad! ¿No habrá alguien, en el seno de BTV, dispuesto a dejar el triste papel de cordero cómplice?