Sólo la apuesta bilingüe puede suponer el éxito asegurado

Se acaba de celebrar en París su prestigioso Salón del Libro en el que Barcelona ha sido la invitada especial de esta edición. Barcelona ha participado en la feria parisina, que viene teniendo unos 200.000 visitantes, bajo el lema de ‘Barcelonne, ville des prodiges’, un reclamo que evocaba al escritor catalán en lengua española, Eduardo Mendoza. La segunda ciudad más importante de España se ha convertido así en la tercera ciudad invitada, tras Buenos Aires y Moscú. Esta actividad ha tenido un coste de 304.000 euros, la mayor parte la asumida por el Instituto Ramon Llull, el cual viene desarrollando una política de colaboración con el Instituto Cervantes para promover la lengua y cultura catalanas con el apoyo de las instalaciones y medios de éste.

La novedad de la presencia de la cultura catalana en esta cita parisina ha radicado en que la lógica y la realidad han ido de la mano, al acudir a la capital francesa una representación de lo mejor de la literatura de Cataluña, en catalán y en español. No se ha repetido la chapuza y el error que generó el conflicto que se vivió en Frankfurt (Alemania) en el año 2007, al excluir a los autores catalanes en lengua española.

Al parecer y haciendo balance, el resultado ha sido un completo éxito. Los sentimientos de cada uno se han dejado en la puerta –incluidos los de los propios autores invitados- y la realidad sociolingüística catalana se ha respetado. Se ha creado así un precedente que sin duda deberá tener continuidad en citas próximas.

Algunos deberían entender, con este ejemplo, que el respeto debe configurarse como el concepto clave en materia lingüística: el respeto a la libertad individual, el respeto al diferente, el respeto a los sentimientos del otro, el respeto a los derechos del niño, el respeto al derecho vigente, el respeto a la posición cultural de Cataluña y España en el mundo… el respeto, en fin, al estándar de lengua oficial del que disfrutan en esta Comunidad Autónoma los dos idiomas.

Sólo la apuesta bilingüe, basada en ese respeto, puede suponer el éxito asegurado. Lo contrario nos lleva irremediablemente al conflicto y a la frustración. No nos hagan elegir, nunca más, entre Javier Cercas o Albert Sánchez Piñol porque nos romperían el alma y nos harían más pobres. Seguro que eso no es lo que la mayoría deseamos.

El bocadillo le sale caro a TMB

Ahora que todo es jauja para el rico y paja para el pobre, es decir para la inmensa mayoría que ve además como aumenta día a día la brecha social, se agradecen más que nunca aquellas resoluciones de los tribunales que ponen coto a los abusos de los poderosos. Sin ir más lejos, es un ejemplo de lo que señalo, la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que ha considerado abusiva e ilegal la ley española sobre hipotecas. De pronto, despertamos y comprendemos que las leyes –incluso algunas con solera-, también pueden incluir en su seno profundas injusticias que los trabajadores y ciudadanos debemos obligarnos a denunciar.

No hemos de irnos tan lejos para dar las gracias a otro tribunal, en este caso el Tribunal Supremo, que ha ratificado una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que condena a la empresa pública Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) a indemnizar con 894.837 euros a más de 600 conductores de autobús por privarles del descanso diario de quince minutos, llamado “tiempo del bocadillo”.

¿Quién habrá autorizado recurrir sistemáticamente hasta llegar nada más y nada menos que al Supremo el referido derecho? ¿Presentará su dimisión después del correctivo judicial? No olvidemos que detrás del desaguisado vendrá un menoscabo añadido para las arcas públicas en forma de intereses y de sucesivas condenas en costas que deberemos pagar entre todos, por lo que la cifra se elevará más allá del millón de euros. ¿Incompetencia o soberbia? Me temo que ambas cosas.

No es la primera vez que critico la estructura elefantiásica e infantil de TMB, pero, todo acaba teniendo un límite. Los transportes públicos son una pieza determinante de las sociedades industriales avanzadas, por lo que su privatización y el deterioro de las condiciones laborales de los trabajadores del sector son un objetivo primordial de ejecutivos reaccionarios como los que gobiernan TMB, con su presidente Joaquim Forn Chiariello (Barcelona, 1964; militante de CDC y ex miembro de la junta de Òmnium Cultural), mano derecha del alcalde Xavier Trias, a la cabeza.

No se entiende que se recurriera el derecho de los conductores con jornada superior a ocho horas diarias a ser compensados por el tiempo en que no pudieron disfrutar del período de descanso de 15 minutos a que tenían derecho en virtud de una sentencia de marzo de 2007. Menos se entiende, aún, cuando precisamente, ese pequeño descanso fue uno de los puntos que enfrentaron a la empresa con los sindicatos y motivaron la huelga de conductores de autobuses del año 2008, tras la que se firmó un acuerdo que consagraba 25 minutos de descanso diarios. Pero lo que no tiene perdón de dios es que no se desistiese, después, del recurso ante el Supremo.

Algunos viven muy bien en TMB, a costa de sus trabajadores y de los ciudadanos. Es lo que tiene no tener que rendir cuentas a nadie… de momento.

El jueves me cito con la izquierda honesta

‘En honor de la verdad nunca he entendido las relaciones entre PSOE y el PSC, como tampoco he logrado comprender las de IU e Iniciativa per Catalunya. Entiendo, ¿cómo no? las coaliciones de partidos, bien sean preelectorales o poselectorales, o incluso permanentes como la de Convergència y Unió. Lo que me resulta difícil de comprender es que una formación política renuncie a tener presencia y a concurrir a las elecciones en una parte del territorio y lo haga a favor de otra formación política que, cuando quiere, afirma su propia personalidad y autonomía declarándose independiente’
(Juan Francisco Martín Seco, La extraña pareja, artículo aparecido en La República de las ideas el 8 de marzo de 2013).

Lamentablemente para los trabajadores y ciudadanos de este país, los referentes de la izquierda no nacionalista honestos han quedado, a menudo, relegados a los círculos alternativos alejados del poder al que férreamente se agarran sus oportunistas y marionetas. En esas condiciones se hace sumamente difícil poder tener la oportunidad de escucharlos en directo y poder, incluso, interpelarlos sobre las grandes cuestiones latentes; más aún si se vive fuera de Madrid y muy especialmente si se tiene la desgracia de vivir en Barcelona, en las actuales circunstancias.

Por eso se nos brinda una gran oportunidad con el acto de presentación del libro Contra el euro, que el ex secretario de Hacienda, Juan Francisco Martín Seco, auspiciado por la asociación Alternativa Ciudadana Progresista efectuará el próximo jueves, día 21 de marzo a las 19:00 horas, en el Centro Cívico Parc Sandarú. Martin Seco, es de esas personas excelentemente preparadas (inspector de Finanzas del Estado, Profesor de Hacienda Pública, etc.) al que no le duelen prendas dar un portazo cuando sus convicciones socialistas se ven puestas en peligro; como cuando en 1987 se lo dio al mismísimo Felipe González.

Presentación del libro de Martín Seco en Barcelona.

Además, es plenamente consciente del problema que el nacionalismo en estas latitudes ha creado y que nos aboca, si alguien no lo evita, a la fractura social:

‘Artur Mas […] desea la independencia para Cataluña en materia de hacienda pública, pero pretende que los empresarios catalanes continúen usufructuando el mercado del resto de España. Los ricos, bien sean personas, regiones o naciones, llevan mal toda política redistributiva’.

Reconoce también la existencia de un nacionalismo españolista –que cada palo aguante su vela – que ha querido situar la causa de la crisis que padecemos en el despilfarro de las Comunidades Autónomas, ‘lo que tiene muy poco de verdad’. Por su parte, el nacionalismo catalán, a su vez, atribuye el origen de los actuales problemas de Cataluña al expolio que, según ellos, sufre del resto de España, lo que aún es menos cierto.

‘El nacionalismo tiene la capacidad de desvirtuar la realidad, sustituye la lucha de clases por el enfrentamiento entre los territorios, reemplaza la confrontación ideológica por la pugna entre las naciones o las regiones, ofusca a las izquierdas desviándolas de su auténtico objetivo y en la actualidad aparta la atención del verdadero problema: la crisis, sus causas y sus auténticos responsables’. Nadie lo ha resumido mejor.

Refundando el socialismo (y III): construyendo la CASA común de todos los trabajadores y ciudadanos

‘A veces en conversaciones establecidas a través de plataformas adecuadas, nos hemos encontrado con la sorpresa de que algún grupo que se reclama del socialismo antepone su nacionalismo y defiende su existencia independiente como grupo, no autónoma, porque son a su vez partidarios de la independencia de la nacionalidad en la que operan. Ello constituye para nosotros, como socialistas encuadrados en el Partido Socialista Obrero Español un obstáculo y una visión inaceptable. Si analizásemos la composición social de estas nacionalidades, si contabilizásemos el porcentaje de clase trabajadora que procede de otras zonas del país, nos resultaría aún menos explicable la negativa a que los socialistas de todo el Estado pudieran discutir conjuntamente las grandes líneas estratégicas inexcusables para la defensa de los intereses que les son comunes’ (Felipe González, Qué es socialismo, 1976).

Coordinadora de Agrupaciones Socialistas Autónomas (CASA).

Comentaba en mi anterior post mi opinión sobre que había llegado el momento, 35 años después, de que el socialismo español saldase su deuda con los trabajadores y ciudadanos de Cataluña. Especificaré más: ha llegado la hora de que los trabajadores y ciudadanos de esta Comunidad Autónoma exijamos al PSOE la defensa sin fisuras del tradicional internacionalismo socialista –corolario del cual debe ser su federalismo- que hace, en definitiva, más cercano a un trabajador de Manresa con uno de Jaén -sobre la base de la deseable solidaridad de clase- que a su vecino burgués defensor de los privilegios que las políticas neoliberales acaban comportándole.

En esta exigencia, el papel en Cataluña de los emigrantes del resto de España y sus descendientes es fundamental. Un dirigente socialista catalán lo había avanzado años antes de su fallecimiento viéndolo venir con cierta contrariedad: “El problema lo tendremos en Cataluña cuando la primera generación de hijos de inmigrantes llegue a la universidad”. Ese momento llegó y se confirmó el problema… para los privilegiados. Una inefable periodista próxima a las tesis oficiales expresaba su temor contundentemente el año pasado: “Si la periferia castellanoparlante alcanza la hegemonía… entonces estamos perdidos”. Consigamos que estén perdidos y consigámoslo los afectados en primera persona porque no hay otra salida para alcanzar la igualdad y la libertad de todos los trabajadores y ciudadanos de Cataluña.

Y es que, en palabras de un autoexiliado, “los únicos sujetos que han amenazado de forma real la política de vejación y discriminación nacionalista son los xarnegos, por tenerse, en primera instancia, como ciudadanos con los mismos derechos al amparo de la Constitución española de 1978 y por formar parte su lengua y cultura del mercado cultural español, al que se supone pertenece Cataluña, o, al menos Barcelona; hay una imagen española de Barcelona que pesa mucho más que la imagen catalanista de Barcelona. La izquierda histórica -que ha basado su fuerza sobre todo en esa multitud social- en Cataluña ha significado siempre una amenaza para el catalanismo”.

En este contexto, el nacimiento de la recién creada Coordinadora de Agrupaciones Socialistas Autónomas (CASA) es vista con gran esperanza en la necesaria e ineludible regeneración del socialismo español –incluido el catalán-; siendo plenamente conscientes, sus impulsores, de estar asumiendo una gran responsabilidad. En ella deberían integrarse de forma generosa las personas y entidades que buscan hacer causa común contra las imposiciones etnicistas que vienen padeciendo y contra la división, sin más, del movimiento obrero y ciudadano.

La CASA debe y puede ser una amenaza real al status quo hegemónico nacionalista. Continuaremos muy atentos a los próximos acontecimientos y os informaremos de los mismos.

Refundando el socialismo (II): la deuda de Alfonso Guerra con los trabajadores y ciudadanos de Cataluña

‘El ex vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra ha pedido esta tarde al PSOE que rompa sus relaciones con el PSC y que se presente con su marca en Cataluña, en respuesta a la decisión de la dirección de los socialistas catalanes de apoyar el derecho a decidir en contra de la postura oficial del grupo parlamentario’, Público, edición de 26 de febrero de 2013.

Tras la reinstauración en España del régimen democrático, en 1977, el socialismo catalán se hallaba escindido en varios partidos. Por un lado, había varios grupos de carácter nacionalista y progresista, como el Partit Socialista de Catalunya-Congrés y el Partit Socialista de Catalunya-Reagrupament. Por otro, el PSOE contaba en Cataluña con una Federación Catalana que basaba su fuerza, sobre todo, en los trabajadores metropolitanos, la mayoría de origen inmigrante.

Año 1978: las distintas fuerzas socialistas llegaron a un acuerdo que cristalizó en el Congreso de la Unidad Socialista. En este Congreso se fundó el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE), resultado de la fusión entre los grupos catalanistas PSC-C, PSC-R y la Federación Catalana del PSOE. El nuevo partido aglutinaba a todo el espectro socialista catalán, y tenía una relación federal con el PSOE, a pesar de que formalmente era un partido diferente y autónomo al fundado por Pablo Iglesias (fuente: Wikipedia).

A propósito de lo anterior, Alfonso Guerra, a la sazón Secretario de Organización del PSOE, escribiría en 2004 en sus memorias Cuando el tiempo nos alcanza:

‘En Barcelona, en Montjuich, también nos reunimos públicamente para celebrar la fusión entre los socialistas de Raventós, Pallach y la Federación Catalana del PSOE. Pero los prolegómenos de la fiesta me amargaron las horas previas al acto público. A última hora los socialistas del PSOE se encontraron con nuevas peticiones o imposiciones de los demás. Intervine para mediar, pero los dirigentes me remitían a un militante llamado Rocha, notario, rostro con rasgos filipinos, al que nunca había visto y que en una actitud de cerrazón total se negaba a cualquier discusión o análisis de las cuestiones en litigio. Fue una triste jornada para mí. Los socialistas del PSOE se negaban a aceptar las nuevas propuestas y los otros las exigían si queríamos acabar el proceso. Mientras tanto, el público iba llegando al acto abierto de proclamación de la unión.

Convoqué una reunión con los socialistas del PSOE. El salón, repleto de militantes, rezumaba espíritu patriótico de partido. Todos protestaban porque consideraban que se relegaba a los socialistas de la Federación, en beneficio del grupo de intelectuales cercanos a las tesis nacionalistas que ellos no compartían. Tuve que tragarme el corazón y con un discurso que no lograba dominar por completo intenté mostrarles la importancia que para la conexión de los ciudadanos de Cataluña y el socialismo tenía el presentarnos ante el pueblo como un solo grupo socialista. Fue una intervención capciosa, pues yo mismo no estaba convencido plenamente de lo que decía. Se votó, y aceptaron mis argumentos. Muchos expresaron que lo hacían porque los defendía yo, no porque creyeran en ellos. Me sentí mal. Tenía la angustiosa sensación de estar equivocándoles, de engañarles. Mucho tiempo después, y a tenor de la evolución de los hechos, un sabor salado me sube a los labios: es el gusto de la incertidumbre acerca de mis actos. ¿Debí negarme a un acuerdo que efectivamente ha ido de forma paulatina imponiendo unas tesis que la Federación Socialista del PSOE no aceptaba? Estas son las marcas que deja la responsabilidad. Tomar decisiones no es tan difícil; salvar tu conciencia de los efectos morales de las decisiones es un pago inevitable’.

Año 2013: los acontecimientos precipitan la revisión de aquel pacto suscrito en falso que ha supuesto, en definitiva y como era de prever, la anteposición de los postulados nacionalistas a los genuinamente socialistas en esta Comunidad autónoma. A Alfonso Guerra se le brinda un interlocutor válido en la Coordinadora de Agrupaciones Socialistas Autónomas (CASA) para reconocer aquel error e intentar ayudar a solucionar, o al menos paliar, de forma visible sus efectos.

Ha llegado el momento, 35 años después, de que el socialismo español salde su deuda con los trabajadores y ciudadanos de Cataluña.

Refundando el socialismo

‘Los obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen. Mas, por cuanto, el proletariado debe en primer lugar conquistar el poder político, elevarse a la condición de clase nacional, constituirse en nación, todavía es nacional, aunque de ninguna manera en el sentido burgués’
(Karl Marx, Manifiesto Comunista)

La jornada de hoy guárdenla en la memoria porque será histórica. Este 6 de marzo de 2013 se ha presentado en el Centro Cívico Fort Pienc de Barcelona, auspiciada por las dos asociaciones declaradamente de izquierdas dentro del movimiento cívico no nacionalista –Ágora Socialista y Alternativa Ciudadana Progresista- una declaración Por la refundación socialista en Cataluña.

En la referida declaración se hace una breve crónica de las causas que han llevado a la postración del socialismo europeo, español y catalán. Se reivindica una vuelta al internacionalismo del movimiento obrero y se denuncian las políticas, profundamente reaccionarias, neoliberales; instrumento de las cuales son, en esta Comunidad Autónoma, el nacionalismo y la transversalidad política. Es una declaración que deja la puerta abierta a la regeneración del PSC y, si esta no fuera posible, a la vuelta del PSOE a Cataluña ‘sin intermediarios’. También subyace en la misma una tercera posibilidad: la constitución de un nuevo partido catalán progresista. ‘En consecuencia, hacemos un solemne llamamiento a personas individuales y a diferentes colectivos de la izquierda con el objetivo de confluir en este proceso que ya se ha iniciado y que ha tomado forma a través de la Coordinadora de Agrupaciones Socialistas Autónomas (CASA), la que pretendemos sea no tanto casa común como causa común y punto de encuentro de un mismo proyecto’.

Se ha abierto una petición de firmas a las que os invito a adheriros y compartir con vuestros familiares y amigos; personalmente, como trabajador y ciudadano ya he firmado. Como apuntaba aquel gran socialista chileno que fue Salvador Allende, se necesitan trabajadores y ciudadanos comprometidos con el cambio social. ¿Estás preparado para retomar el legado de Pablo Iglesias? ‘El ideario de los proletarios está dictado por la razón e inspirado por la justicia. Y hagan lo que hagan sus enemigos vencerá como viene venciendo desde que los oprimidos han adquirido conciencia bastante de su valer y de su fuerza’.

Conflicto laboral en el Ayuntamiento de Barcelona

Advertía en posts anteriores (de 13, 18 y 20 de febrero de 2013) de la problemática creada por la aprobación llevada a cabo por el alcalde de Barcelona de una relación de puestos de trabajo de espaldas a los empleados públicos del consistorio. El conflicto era previsible y ya ha estallado. Los sindicatos principales –CCOO, UGT y CGT- lo han denunciado y han emprendido una serie de acciones reivindicativas. Por su parte, la Asociación Profesional de Técnicos y Técnicas del Ayuntamiento de Barcelona (APTAB) celebró una asamblea extraordinaria, el pasado 28 de febrero de 2013, en relación al tema y acordó, por unanimidad, iniciar las acciones judiciales pertinentes para detener este proceso de aprobación del Sistema de Ordenación Municipal que consideran “lesiona gravemente la Función Pública y el desarrollo de la […] carrera profesional”.

Básicamente y resumiendo se considera que es nulo por tres motivos: por no haberse respetado la negociación colectiva preceptiva; por no haberse aprobado el reglamento necesario para su implementación y por ir en contra del principio de igualdad, al admitir una doble escala salarial que perjudicará, especialmente, a las nuevas incorporaciones de empleados públicos. Se ha abierto una recogida de firmas conjunta que está siendo un rotundo éxito.

Visto lo visto, recordando los antecedentes socialistas y la realidad nacionalista actual, uno empieza a preguntarse si en Barcelona no existe nadie capacitado para dialogar y llevar las riendas de la Administración municipal con pleno respeto a los derechos de sus trabajadores y teniendo como único objetivo el interés general.

NOTA AMPLIATORIA (5.03.2013): “Se ha paralizado la tramitación del Reglamento del SOM: retirado del orden del día de la Comisión de Presidencia del Ayuntamiento de Barcelona del 6 de marzo de 2013”.

Mueran los hombres; vivan los simios

‘Eugenio, filósofo, fallecía en Barcelona. Era considerado un gran humanista y uno de los pensadores españoles más destacados de la segunda mitad del siglo XX. Recibió el premio Friedrich Nietzsche, una especie de Nobel en filosofía, el único hasta ahora entre quienes exponen su pensamiento en lengua castellana. De la capilla ardiente y funeral destaca la escasa presencia de la Cataluña oficial. El establishment lo olvidó, lo marginó. El alcalde Xavier Trias, uno de los pocos cargos institucionales que aparecieron por el tanatorio, dijo que era un referente cultural, pero para los demás no contó. Eugenio Trías era un pensador relevante, pero no era nacionalista y escribió en castellano. Incluso fue firmante del Foro Babel. Aquí no se valora la calidad de la obra, sólo en qué idioma se escribe’ (Daniel Arasa, Prim y los Trías, artículo publicado en La Vanguardia el 27 de febrero de 2013).

Sólo una minoría de barceloneses y catalanes cometen la imprudente osadía de proclamar públicamente su opinión sobre que estamos “en guerra” con el resto de españoles. Han llegado a esa errónea conclusión después de décadas incubando un malsano rencor cuyas causas últimas, si existieron, se pierden en la noche de los tiempos y así, en los últimos años esa triste visión ha degenerado en odio abierto a los que consideran diferentes.

Es en el Parlamento autonómico, en la gran mayoría de los medios de comunicación catalanes, en la escuela pública, en los sindicatos, en las asociaciones, y, en fin, en las sacristías -lugares estratégicos todos ellos- donde se han hecho mayoritarios a fuerza de un entrismo sin escrúpulos, aunque globalmente continúen siendo eso, una minoría.

Viven los últimos meses intentando arrastrar en su delirio a los menos inteligentes y a los más desesperados, convenciéndoles –o al menos, intentándolo- de que todos sus males, pese a que han sido ellos pieza fundamental en la causa de su creación, se solucionarán cuando se desgarre la piel de toro.

En esta carrera sin vuelta atrás no caben dudas, no se admiten disidentes; ni siquiera se escuchan las voces más autorizadas aunque éstas se hagan visibles persistentemente como un chirimiri que viniera del norte. No importa que la Humanidad les haya distinguido por sus méritos con las más altas condecoraciones. Si no estás con nosotros, estás contra la causa y ello basta para su exilio, marginación, e, incluso, eliminación; la denominada muerte civil que muchos hombres y mujeres sensatos han sufrido en sus carnes en la Cataluña nacionalista tan sólo por advertir del desastre y mostrar el camino que evita despeñarse por el abismo: Eugenio Trías (recientemente fallecido), Jordi Solé Tura (fallecido y sólo agasajado oficialmente a título póstumo), Mario Vargas Llosa (evitado), Albert Boadella (auto exiliado en Madrid), Félix de Azúa (auto exiliado en Madrid), Juan Marsé (evitado), etc. La lista parece ya hoy interminable y es prueba, inequívoca, del desmantelamiento ético que hemos sufrido, sistemática y programadamente, en la Cataluña nacionalista y que llevará generaciones recuperar… si es que aún estamos a tiempo en la postnacionalista.

Como en el final de aquella premonitoria película protagonizada por Charlton Heston, El planeta de los simios, donde el protagonista alcanzaba a encontrar su destino gritando ante la prueba del final de su civilización caída, ahora alzo la voz desgarradoramente repitiendo lo mismo: ¡Yo os maldigo!

Wert y su permanente claudicación; Rigau y su permanente manipulación

Según el diccionario de la RAE, educar es ‘desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc.’ Ahora que el Tribunal Supremo (TS) ha establecido que la Generalidad de Cataluña debe ofrecer bilingüismo escolar pero le exime de hacer universal este derecho, pasando la patata caliente al poder político que es el competente para establecer las bases sobre ese tema a nivel nacional, le ha faltado a la Consejera de Enseñanza tiempo para manipulando la resolución judicial reiterar, una vez más, que la misma “avala la interpretación que siempre ha hecho la Generalidad del modelo lingüístico catalán”, insistiendo en ofrecer “atención individualizada” en castellano (esto es, dar unas explicaciones en español al alumno correspondiente al final de la clase) a quien lo solicite.

Evidentemente, el Ministerio, que dirige el inefable Wert, no ha tenido más remedio que enmendarle la plana inmediatamente, respondiéndole que la resolución avala lo recogido en el borrador de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), al apelar a la necesidad de garantizar la educación en ambas lenguas oficiales. Y recuerdan que el propio TS advierte a la Generalidad de que ‘no cumple con lo ordenado en la sentencia ya que la enseñanza individualizada no es suficiente’.

Asistimos, una vez más y ya llevamos más de 30 años, en directo, por una parte a la debilidad que muestra el Gobierno de la nación, evitando siempre, hasta el momento, establecer unos mínimos congruentes con lo establecido en la Constitución en materia lingüística, respetuosos con la igualdad y la libertad de todos los trabajadores y ciudadanos; y, por otra parte, con la actitud irreverente, arrogante y manipuladora de los representantes autonómicos nacionalistas.

Personalmente no me importa nada ni el ministro Wert ni la consejera Rigau; me importan los niños y los jóvenes. ¿Qué ejemplo de educación les trasladamos los mayores, a través de nuestros responsables políticos, cuando no somos capaces de llegar a un punto de encuentro civil y socialmente justo? Ha llegado el momento de no claudicar, evitando la manipulación; el futuro de toda una generación está en juego.

De nuevo, Vilaró

Del listado de 169 informes realizados en los últimos años por la empresa Método 3 –curioso nombre que me recuerda al de un grupo de catequistas- no me ha asombrado la presencia de los grandes partidos políticos catalanes (CiU, PSC, PP…) –enzarzados siempre en una lucha por el poder directamente proporcional a su ineficacia para dirigir la gestión del país del que se les llena la boca pretendiendo defender- y sí la presencia de las CUP; no por inesperado, sino porque me viene a confirmar, antes de lo previsto, la opinión de aquellos que ven en ellos un elemento más subvencionado y teledirigido para sus intereses por los tentáculos nacionalistas conservadores conectados con el verdadero poder real, el económico.

De todas formas, me voy a detener, dada la vocación barcelonesa de este blog, en el informe que lleva por número y título el siguiente: ‘131. Investigación sobre la posible ficticia lesión del director de la Guardia Urbana, Xavier Vilaró (2008)’. Este informe fue encargado por el PP y se hace constar en el mismo los extraños sucesos acaecidos en Barcelona –con el telón de fondo de las celebraciones por la Eurocopa de fútbol que España ganó en 2008- después de que el jefe de la Urbana ingresara en un centro médico y se pusiese en contacto con uno de sus subordinados directos para informarle de que iba a coger vacaciones porque había sufrido un incidente. Este último le recomendó que hiciera un parte para no perder esos días festivos. Fue entonces cuando se decidió hacer constar en el parte que había sido golpeado por un ‘objeto volador’ y acusar a la policía autonómica de sus heridas. Dado que el jefe de la Urbana tenía un acto público el lunes siguiente, explicó a sus superiores, entonces, que tenía un ‘cólico nefrítico’, lo que tampoco era cierto. Un cúmulo de mentiras que siendo graves en cualquier ciudadano, resultaban extraordinariamente reveladoras viniendo de la máxima autoridad policial municipal de entonces.

Sin embargo, Vilaró ratificó su versión ante los Mossos d’Esquadra y amenazó con querellarse contra aquellos que osasen ponerla en duda. ¡Qué típica resulta ahora esa estrategia para defenderse por aquellos pillados in fraganti en un renuncio! El propio Ayuntamiento de Barcelona reconoció falta de transparencia en aquel extravagante caso, al que, sin embargo, los socialistas, con Jordi Hereu (PSC) a la cabeza, nunca arrojaron luz.

Con la llegada del independentista conservador Trias (CiU) al poder, su destitución estaba cantada; siendo una de las primeras decisiones del nuevo alcalde. Se pretendía así iniciar el camino para acabar con las tradicionales divergencias entre la policía local –controlada hasta entonces por las fuerzas aparentemente progresistas- y los Mossos –siempre al servicio de los intereses nacionalistas-.

Jamás sabremos todo sobre el caso Vilaró, aunque las evidencias demuestran que faltó a la verdad. Otro más de los asuntos que la casta política pactó dejar en las estanterías con la esperanza de que el tiempo acabaría condenándolo al olvido… hasta que el famoso listado fue desempolvado.

Trias aprueba una relación de puestos de trabajo contraria al interés general (y III)

Para acabar esta serie, dedicada a la envenenada relación de puestos de trabajo contraria al interés general que ha aprobado Convergència i Unió en el Ayuntamiento de Barcelona, me queda comentar el papel de los sindicatos y su respuesta. De entrada, continúo siendo crítico con los mismos, como ya expresé en un antiguo post, haciéndose necesario no resignarnos aunque hayan renegado de sus obligaciones de clase para entregarse a los intereses del capital que representa políticamente en la Comunidad Autónoma de Cataluña la coalición conservadora y nacionalista en los gobiernos municipal y autonómico.

Pero dicho lo anterior, ello no es óbice para que las principales centrales sindicales con representación en el consistorio barcelonés estén siendo beligerantes con la relación de puestos de trabajo aprobada, pues, han sido excluidas del procedimiento para su confección y, así, no es de extrañar que pidan, incluso, su paralización, tal y como se desprende de la carta que han enviado al alcalde Xavier Trias.

De hecho se han unido, una vez más, contra las maneras opacas, antidemocráticas y antiparticipativas que demuestra el máximo dirigente municipal; rechazando el Sistema de Ordenación Municipal (SOM) y las formas del Departamento de Recursos Humanos. El SOM pretende ordenar y simplificar la totalidad de los más de 400 puestos de trabajo municipales en 130 aproximadamente (34 puestos y once familias, según se desprende de lo publicado en la Gaceta Municipal).

El SOM contiene, por una parte, una doble escala salarial que supone una bajada de casi el 15% de salario para los trabajadores que entren nuevos en la Administración municipal a partir del 1 de enero de 2013 (también afecta a los interinos, que sufren el mismo retroceso en sus retribuciones). Por otra parte, sitúa una valoración de los puestos de trabajo actual en una valoración económica depreciada (menor valor), pues, compara los salarios de los empleados municipales con los de la Generalidad de Cataluña y crea un Complemento Personal Migratorio (CPM) en cada puesto que los sindicatos consideran supone abocar a los empleados a una constante inseguridad jurídica.

Los trabajadores municipales recuerdan que desde 1992 se lleva arrastrando una política restrictiva por lo que hace al crecimiento de la plantilla; incluyendo una contención de sus salarios que les ha hecho perder poder adquisitivo. Es gracias a su esfuerzo sostenido en el tiempo al que se debe, fundamentalmente, el actual superávit financiero municipal del que tanto se vanagloria el alcalde de Barcelona; incomprensiblemente, el mejor pagado de toda España.

Exigen la mediación del alcalde y avisan de movilizaciones. El conflicto en el Ayuntamiento de Barcelona parece estar servido. Lo seguiremos y comentaremos.

Nota.- Como preveo que esta semana no podré escribir más posts, os recomiendo vivamente, como cita ineludible para el fin de semana, acudáis los que podáis a la I Jornada por la lengua materna y el bilingüismo que organiza la Asociación por la Tolerancia –en colaboración con asociaciones similares de Galicia, País Vasco, Valencia y Baleares-, el sábado 23 de febrero de 2013 (de 18:00 a 21:00 horas) en el Centro Cívico Urgell. Seguro que será un éxito y tendrá continuidad en el tiempo… porque el bilingüismo es valor irrenunciable e innegociable de los trabajadores y ciudadanos de Cataluña.

Trias aprueba una relación de puestos de trabajo contraria al interés general (II)

Comenté en el post anterior como se había aprobado una relación de puestos de trabajo por el consistorio barcelonés que la Asociación Profesional de Técnicos y técnicas del Ayuntamiento de Barcelona (APTAB) había denunciado, fundamentalmente, por haberse excluido de su negociación a los empleados públicos (o sus representantes) afectados directos de la misma y por la discrecionalidad que establece, a favor del poder político, por lo que hace a la provisión de los puestos situados más altos dentro de la jerarquía municipal.

Otro elemento de controversia es la introducción de la doble escala salarial. Esta se produce cuando una empresa decide contratar personas con salarios inferiores a los que perciben los trabajadores ya en plantilla, con la misma categoría profesional y que realizan el mismo trabajo. Lo habitual es que esa diferencia sea temporal. Se va reduciendo progresivamente hasta que el salario se equipara en un plazo de unos años.

Esta práctica que se extendió, sobre todo en las grandes empresas, a partir de mediados de los años 90 del pasado siglo, persigue que, al final del proceso, el aumento de la productividad y los beneficios permitan remunerarlos con el mismo sueldo que al resto de sus compañeros. Tradicionalmente, los sindicatos han sido contrarios a esta práctica, pues defienden que a igual trabajo, igual salario. Pero en algunos casos han aceptado la doble escala salarial negociándola a través de los convenios colectivos o de acuerdos de empresa. Entienden que es una fórmula aceptable, aunque no deseable, en situaciones en que si no se opta por ella el empleo de los trabajadores en plantilla puede peligrar y además frenarse la contratación de nuevos profesionales.

¿Qué han dicho al respecto los tribunales, teniendo en cuenta que se evidencia prima facie una discriminación? La jurisprudencia que hay al respecto de diferentes tribunales (incluido el Constitucional) la acepta de forma restrictiva, es decir, con condiciones estrictas. Fundamentalmente, se exigen dos requisitos. En primer lugar, debe crearse una nueva categoría en el convenio, que recoja un salario inferior para los nuevos trabajadores, pero siempre a cambio de ‘importantes compromisos en materia de creación de empleo’. El segundo requisito que establecen las sentencias judiciales al respecto es que esta situación de inferior salario por igual trabajo ‘debe estar claramente determinada en el tiempo’.

Es reciente la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña contra la doble escala salarial en Nissan Motor Ibérica de la Zona Franca, por no recoger las garantías temporales exigidas por la jurisprudencia. También el sindicato CGT ha impugnado esta práctica en Construcciones Aeronáuticas, Seat, Volkswagen de Navarra y en el propio Ayuntamiento de Barcelona.

¿Es esta práctica la más adecuada para un ente territorial local público cuyo máximo dirigente, el alcalde Xavier Trias (CiU), viene alardeando de las finanzas saneadas del consistorio y ejerce de facto como banquero de la quebrada Generalidad de Cataluña? Antonio Lorite, presidente del comité de empresa del Ayuntamiento, parece verlo así, asegurando que “la modernización y optimización de la carrera profesional” a la que se ha comprometido la alcaldía tendrá que desarrollarse en los próximos años y se basará en una especie de doble escala salarial, en la que los trabajadores que se incorporen al consistorio lo harán con unas remuneraciones más bajas de las que son habituales. Esos salarios irán convergiendo con los de los trabajadores más veteranos paulatinamente, conforme vayan acreditando más experiencia.

Para un observador ecuánime e independiente, sin embargo, la conclusión a la que se llega es completamente la contraria: ni es necesaria porque no peligra la plantilla municipal, ni tampoco lo es porque no existen problemas financieros acuciantes. Además, y esto creo es lo más importante, no lo es porque el Ayuntamiento de Barcelona, de momento, no es una empresa. ¿Por qué ese empeño en aplicar mecanismos empresariales a una administración pública? ¿Será porque quienes nos gobiernan no creen en ellas y sólo se sirven de las mismas para su interés particular –económico e ideológico-? Será.

Trias aprueba una relación de puestos de trabajo contraria al interés general

Comentábamos en un post de enero de 2012 que el artículo 25 del decreto 214/1990, de 30 de julio por el cual se aprobó el reglamento del personal al servicio de las entidades locales exigía que ‘la entidad local ha de aprobar anualmente la plantilla en la misma sesión en que se apruebe el presupuesto. Un ejemplar de la plantilla con el total de retribuciones del personal que se deduzca y de la relación de puestos será uno de los documentos que integran el presupuesto’; mientras que el artículo 32 señalaba que ‘las relaciones de puestos de trabajo son públicas y pueden ser consultada en períodos de exposición pública del presupuesto anual o de sus modificaciones, en la forma que cada entidad tenga establecida’.

Por fin, más de 20 años después, en el pleno municipal de 21 de diciembre de 2012, se cumplió con la exigencia reglamentaria y se aprobó el nuevo Catálogo de puestos de trabajo del Ayuntamiento de Barcelona. Este documento se publicó en una gaceta extraordinaria de 31 de enero de 2013. Además, está previsto que en el próximo Consejo plenario municipal se presente un reglamento que desarrolle todo el sistema de ordenación municipal.

Se abre un proceso, así, que será crucial tanto para los empleados públicos (se configurará el nuevo sistema que sustentará y regulará un modelo de desarrollo de su carrera profesional y definirá la fórmula de gestión de recursos humanos que determinará el modelo de Función Pública del futuro Ayuntamiento), como para los ciudadanos contribuyentes que, aumentando la transparencia, podrán consultarla y conocer en qué se gastan sus recursos públicos por lo que hace a materia de personal.

Sin embargo, según denuncia la Asociación Profesional de Técnicos y técnicas del Ayuntamiento de Barcelona (APTAB), ‘desafortunadamente, este hecho, muy esperado y entendíamos como una oportunidad, ha sido gestionado de forma inmediata y sin la incorporación de los mecanismos de participación y consulta habitual y hasta de los requisitos legales que forman parte del funcionamiento habitual y de la cultura de nuestra organización’.

Esta joven y combativa asociación, única en su especie en el seno del Ayuntamiento de Barcelona, ha expuesto una serie amplia de consideraciones en relación al texto aprobado, entre las que destacan las siguientes:

– No constituye una relación de puestos de trabajo tal y como establece la legislación vigente en Cataluña.

– No recoge la totalidad de puestos de trabajo de la Corporación (se limita a establecer una tipología de puestos).

– No identifica qué puestos pueden ser desarrollados exclusivamente por funcionarios de carrera, personal laboral, personal eventual y personal directivo.

– Generaliza la libre designación (convirtiendo este sistema de provisión excepcional en el ordinario de los puestos de trabajo con destino de nivel 24 a 30).

– Introduce la máxima discrecionalidad en la provisión de puestos de trabajo cualificados y de mayor retribución (limitando así el derecho a carrera profesional basado en los principios de objetividad, mérito, capacidad e igualdad de oportunidades).

Visto lo anterior, uno confirma sus peores expectativas y llega a la conclusión de que Xavier Trias (CiU) -el actual alcalde- y su equipo, de ideología nacionalista y liberal, no son precisamente los más adecuados para establecer las bases de una organización municipal pública moderna, sencillamente, porque no creen en ella; lo suyo siempre ha sido la empresa privada y el libre mercado. Lo mismo sucedía en los últimos tiempos de Gobierno municipal socialista. No entienden ni entenderán eso de que en una administración lo importante no es maximizar beneficios sino procurar el interés general.

Mucho me temo que, de no variar finalmente la relación de puestos de trabajo tal y como se ha aprobado inicialmente, acabe consolidando, aún más si cabe, el desembarco habitual a los puestos directivos –es decir, a los mejor retribuidos- de amigos y afines formados en las escuelas de negocios de la ciudad bien relacionados con las cúpulas de los principales partidos políticos, abandonando a su suerte al grueso de empleados públicos que ha accedido a sus puestos, mayoritariamente, mediante duras oposiciones acreditando sus méritos y capacidades y cercenándoles, así, toda posibilidad de ascenso a las más altas cotas de la organización municipal. Todo ello, evidentemente, en beneficio de una minoría bien posicionada en la burguesía autóctona y en perjuicio de la inmensa mayoría de los barceloneses.

De izquierdas, barcelonés, bilingüe y de habla catalana (dedicado a Eugenio Trias)

“El intelectual, el creador, necesita la libertad como el aire mismo que respira. Si éste falta, si la atmósfera de un país, de una región, de una ciudad se vuelve asfixiante, es de rigor que el creador eleve la voz en forma de protesta o de denuncia”
(Eugenio Trías)

Eugenio Trías Sagnier ha fallecido. El considerado, por muchos, como el pensador de escritura hispana más importante desde José Ortega y Gasset, era barcelonés, de izquierdas y de habla catalana, aunque escribía fundamentalmente en castellano. Perteneció a Foro Babel, iniciativa cívica de intelectuales y artistas catalanes en defensa del bilingüismo en Cataluña y en contra de la política nacionalista orientada a asentar la hegemonía del catalán en detrimento del castellano.

Os dejo un artículo suyo de 1997 pero aún desgraciadamente de actualidad, Patología nacionalista, que todos los trabajadores y ciudadanos de esta Comunidad Autónoma, que algunos pretenden convulsionar, deberían leer. Quizás algún día, en las escuelas y universidades, este texto será de obligada lectura para la reflexión de una sociedad ya, entonces, avanzada:

‘Hace un año, en una comida con James Petras, el intelectual norteamericano nos comentaba a varios miembros del Consejo Editorial de El Mundo los percances de una conferencia que pronunció en una cátedra de una universidad de Barcelona. Iba a hablar en el perfecto castellano que sabe utilizar, dando por sentado que de esta forma facilitaba la comunicación y cumplía con las leyes de cortesía.

Cuál fue su sorpresa cuando los organizadores le conminaron, de forma apremiante y perentoria, a que diera la conferencia en inglés. Advirtió que la cosa iba en serio: o hablaba en inglés o no había conferencia. Nos comentaba que, efectivamente, dio la conferencia en inglés, a pesar de que comprobó en seguida que la mayoría del público no le seguía y que, a continuación, intentaban algunos formularle preguntas en inglés de forma penosa e ininteligible. ¡Todo menos pronunciar una sola palabra en castellano!

Esta anécdota puede parecer excepcional, más propia de una columna que trate asuntos psiquiátricos o de psicopatología social que de un artículo de opinión. Pero anécdotas como ésta hay todas las que ustedes quieran.

Algún día habrá que hablar en serio de la naturaleza altamente patógena del odio visceral que en ciertos colectivos nacional-lingüísticos se posee en relación al habla de la mitad de la población catalana, que es castellanohablante.

Algún día despertará Cataluña de su “sueño dogmático”: el que ha hecho posible durante casi dos décadas que gobernara el país, en asuntos de lengua, cultura, humanidades e historia, una especie de “república islámica” de ayatolás, o de talibanes, que han hecho de la lengua catalana el tarro de todas las esencias sagradas patrias.

Es este integrismo lingüístico, claramente reaccionario y resentido, pura inversión de lo que pretendió el franquismo, lo que esta impresentable ley de usos lingüísticos entroniza. Sólo que los integristas de lengua y cultura (de los que el conseller Pujals es, tan sólo, su triste y chapucero transmisor) no contaban con una nueva voz dentro de la lucha contra ese nacionalismo reaccionario e impositivo. Hasta ahora se frotaban las manos advirtiendo que la oposición les venía siempre de la derecha, o de colectivos claramente situados fuera del espectro del consenso nacional-lingüístico. Pero con el Foro Babel se ha producido un salto cualitativo en la lucha en favor de los inalienables derechos de los ciudadanos de Cataluña.

De pronto se ha dejado oír una voz cívica tendencialmente de izquierdas, inequívocamente bilingüe y, mayoritariamente, de habla catalana. Una voz de personas que en su casi totalidad fueron verdaderos luchadores contra el franquismo y que, al principio de la Transición democrática, fueron de los primeros en reclamar los derechos inalienables de los ciudadanos de Cataluña y de los usuarios de la lengua catalana. Personas que sufrieron persecución civil e intelectual en razón de su militancia en los tiempos de la dictadura y que, después, siempre pertenecieron a lo que, genéricamente, puede denominarse “cultura de izquierdas”. Y una voz que posee la legítima autoridad que concede el prestigio intelectual y profesional: eso que las cúpulas de los partidos políticos de izquierdas no parecen reconocer.

De hecho esas cúpulas están atemorizadas. No esperaban que un pequeño grupo de intelectuales chiflados, como uno de los políticos de esas cúpulas bautizó al colectivo babélico, fuesen capaces de perseverar en esta lucha política contra la forma de integrismo que, en nuestro país, nos toca combatir. Un combate en el que perseveraremos porque amamos este país nuestro al que nuestros talibanes intentan convertir en algo sencillamente inhabitable. Un combate en el que seguiremos porque “queremos vivir plenamente en catalán”, lo cual significa, en lenguaje babélico, vivir en la complejidad sociolingüística, o en la realidad bilingüe de un país al que queremos y deseamos tal como es y existe, no tal como quieren transformarlo los partidarios del siniestro sueño uniformador’.

Este alcalde es una ruina

Los datos se acaban de hacer públicos. Ha costado demasiado tiempo y demasiados esfuerzos en forma de presión ciudadana para que fueran conocidos. Sin ir más lejos, desde este blog hemos presionado (hasta en cinco posts: ‘Transparencia obliga, señor Trias’, ‘Estamos jodidos’, ‘Carta abierta al alcalde de Barcelona: ¿por qué no dice todo lo que cobra?’, ‘La Casta del Ayuntamiento no responde’, ”Pinocho’ Trias y las retribuciones municipales’) insistiendo constantemente para que unas cifras, que en otros países más avanzados hace tiempo se conocían, estuvieran al alcance de la opinión pública.

Ha tenido que ser el diario El País, a través de ‘una solicitud formal al registro de la Secretaría General’ del Ayuntamiento de Barcelona el que las consiguiera. Ahora, al fin voluntaria o forzadamente ante la perspectiva de un escándalo público aún mayor, sabemos que oficialmente el alcalde de Barcelona, del que sabíamos era el mejor pagado de toda España, alcanza unas retribuciones brutas de 143.708 euros; es decir, aproximadamente, dos veces más que, por ejemplo, el presidente del Gobierno de España o tres veces más que un jefe de departamento (funcionario) municipal.

Imagen tomada en una pared de la ciudad de Barcelona (foto: Federico Llosa Marsé).

Para quien, como Xavier Trias (CiU) es un firme defensor de los mecanismos del mercado basados en la libre competencia, donde todo se compra y se vende fijando así su precio, debería obrar con el ejemplo y preguntarse en privado si no está excesivamente retribuido. Aunque las cifras comparativas referidas anteriormente así parecen demostrarlo no parece dispuesto a modificarlas; más bien al contrario, pues acaba de calificar de “escándalo” no la retribución que recibe por abultada sino la de Mariano Rajoy (PP) por escasa. Además, por otra parte, no parece precisamente que nuestro actual alcalde-presidente del excelentísimo Ayuntamiento de Barcelona aporte un especial valor añadido a su función. Así, por ejemplo, se estrenó en el cargo delegando, por primera vez en democracia, la Presidencia de los plenos del consistorio barcelonés como “muestra de democracia, pluralidad y respeto a las minorías” cuando, en realidad, escondía su escaso don de palabra y sus evidentes temblores al expresarse en público.

Su propio partido, en una muestra de la confianza que les merecía, antes de avalarlo definitivamente como candidato a las elecciones en las que finalmente fue elegido, sondeó la posibilidad de buscarle un sustituto en la persona del populista, jaranero, salvapatrias y, aún, entonces presidente de un club de fútbol –hoy, lamentable y vergonzosamente para todos, concejal del mismo ayuntamiento-. Mención aparte merecen las retribuciones de los ediles que le rodean y alguno de la oposición; muy especialmente, las del cínico Jordi Portabella, todo un paradigma de lo que no debe ser un político en una sociedad con tradición democrática: imprudente y desvergonzado; ahora, además, sabemos que le echa mucho morro al asunto de las retribuciones con cargo a fondos públicos.

La mayoría de concejales complementan sus salarios con las dietas que perciben o bien en su condición de diputados —no se puede cobrar dos salarios públicos— o por asistir a reuniones de organismos como el Consejo Comarcal del Barcelonés —en vías de ser abolido— que tiene tipificadas hasta cuatro tipos de compensaciones distintas.

Las declaraciones revelan por primera vez los ingresos globales de los concejales, pero ningún organismo municipal verifica que la información entregada sea verídica. De hecho, muchos ediles obviaron las instrucciones de los formatos al no desglosar sus dietas. Es decir, todo lo declarado aún está empañado por un halo de duda que debería ser evitado.

Lo dicho, este alcalde y su consistorio, son una ruina para los contribuyentes. Todos indudablemente demasiado bien pagados; sobre todo, si tenemos en cuenta la situación de crisis que nos rodea y la sospecha fundada de que las comisiones en forma de sobres repletos de dinero negro no son un exotismo ajeno a la Ciudad Condal ni al Principado de Cataluña.

Todos somos Candela Peña y no todos somos Montserrat Carulla

‘Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones…’ (Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 19).

‘El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus estatutos’ (Extracto del artículo 3 de la Constitución española).

En una sociedad avanzada o que pretenda serlo, los derechos de sus trabajadores y ciudadanos nadie osa vulnerarlos; sobre todo, en público. Quien imprudentemente se atreve a ello sólo puede obtener como respuesta un inmenso rechazo de la población.

He aquí, sin embargo, que nuestras sociedades barcelonesa y catalana, hace tiempo, padecen una enfermedad que impide su crecimiento y su progreso para llegar a alcanzar las más altas cotas de desarrollo: el nacionalismo, que sirve para enmascarar contrabandos, como decía Mario Vargas Llosa; los de un grupo de poder, fundamentalmente la burguesía catalana, que impone sus intereses a los demás creando artificialmente una sociedad dual e injusta.

Comenté en posts anteriores mis críticas a los Premios Gaudí -por su evidente creación al servicio de esa ideología hegemónica hoy en Cataluña- y a los límites a la libertad de opinión y expresión que, en esta Comunidad Autónoma, algunos pretenden imponer mediante la presión y la censura al que piensa diferente, como le sucedió recientemente a Carmen Machi.

Ahora el desencuentro lo ha sufrido Candela Peña, galardonada en los citados premios como mejor actriz secundaria. Sus pecados: hablar en español y no aplaudir a Montserrat Carulla, Premio de Honor de esta edición- al manifestarse independentista. Consecuencia: la crítica presta de ciertos compañeros que han venido viviendo confortablemente a costa de las subvenciones, como el inefable comunicador Toni Soler o la actriz Txe Arana, y la de ciertos cobardes energúmenos que pululan por las redes sociales amparados en el anonimato.

Los que pretendemos vivir algún día en esa sociedad, soñada por muchos, a la que hacía referencia al principio, no podemos quedarnos callados ante quien moleste el ejercicio ajeno de derechos fundamentales o perturbe el derecho a usar la lengua común de todos los españoles.

No se han respetado los derechos de Candela –que son universales, es decir, de todos-, pero, sí la opinión de Montserrat –que es, muy respetable, pero por muy mayoritaria que sea, particular de ella dentro del debido pluralismo ideológico existente-. Cuando se atacan los primeros, nos atacan, en definitiva, a todos; claro que algunos pretende anteponer una supuesta legalidad democrática a la legalidad jurídica -¿se acuerdan?-. Como en las repúblicas bananeras.

Corrupción… pongamos que hablo de Barcelona o Cataluña

Mientras, contra viento y marea, Mariano Rajoy (PP) intenta mantenerse, pese a las evidentes pruebas de corrupción, en su puesto al frente del Gobierno de la nación; en Cataluña, Artur Mas (CiU) hace lo propio en el Gobierno autonómico y, en Barcelona, Xavier Trias (de la misma coalición) en el municipal.

Los ingeniosos activistas de la revista Cafè amb llet, la revista gratuïta més llegida de la provincia de Girona dan la cara valientemente -exponiéndose a duras represalias- y realizan vídeos que merecen la pena ver en su totalidad como el incluido en este post, del mes de noviembre pasado y que ahora resulta oportuno revisar, tras los últimos acontecimientos. Verdaderos ciudadanos ejerciendo como tales. Escuchándolos y viéndolos ejercer como tales, pienso, que a este país todavía le queda esperanza.

Recordémoslo; merecen todo nuestro apoyo como todos aquellos que dan un paso al frente jugándosela por todos nosotros de forma idealista y desinteresada. ¿Estás haciendo lo que puedes? De momento, no les votes.

El extraño caso del doctor Trias y el señor Mas

El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde (en inglés Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde), a veces titulado simplemente El doctor Jekyll y el señor Hyde, es una novela escrita por Robert Louis Stevenson y publicada por primera vez en inglés en 1886, que trata acerca de un abogado, Gabriel John Utterson, que investiga la extraña relación entre su viejo amigo, el Dr. Henry Jekyll, y el misántropo Edward Hyde. El libro es conocido por ser una representación vívida de un trastorno psiquiátrico que hace que una misma persona tenga dos o más identidades o personalidades con características opuestas entre sí (fuente: Wikipedia).

Algo parecido a lo que refleja la ficción de aquel inolvidable libro acontece hoy en la realidad, en las relaciones cotidianas entre el doctor Trias y el señor Mas; de suerte que uno tiene la íntima sensación de que son la misma persona. El que se presenta de día como alcalde de Barcelona y defensor de los más desfavorecidos, por la noche se convierte en banquero del presidente de la Generalidad de Cataluña al servicio de la causa reaccionaria de la secesión. Esta personalidad bipolar que dura desde que aquel llegó al poder, ofreciéndole sin ton ni son ingentes fondos públicos del consistorio –es decir, de todos los barceloneses- sin garantía ni interés, hace que la deuda acumulada de la Administración autonómica con la ciudad alcance ya, oficialmente, los 235 millones de euros.

Destacan como anticipos más mediáticamente conocidos los siguientes: CEIP Mediterrània, Barcelona adelanta 4,6 millones de euros de la construcción del colegio que debería pagar la Consejería de Enseñanza. La Generalidad supedita la suma a “la existencia de crédito”; Spanair, en noviembre del 2011, la ciudad presta a la Generalidad 25 millones para la aerolínea. Se desconoce cómo serán devueltos; Dhub, la Generalidad adeuda, desde los tiempos del tripartito, dos tercios del coste del edificio de Glorias (unos 66 millones de euros); F1,  Barcelona da cuatro millones de euros al Circuito de Montmeló, que deja de aportar la Generalidad.

Mientras esto sucede, paralelamente, los servicios sociales se resienten, las plantillas de funcionarios no se renuevan congelándose la oferta pública de ocupación o la tan necesaria Línea 9 del metro permanece, prácticamente, paralizada, por poner ejemplos significativos, de necesarias inversiones municipales sin dotación presupuestaria.

La respuesta oficial del alcalde, al ser interpelado por el tema, fija como prioridades, entre otras más o menos vagas e indefinidas: el objetivo “de país” [por Cataluña]. Sin embargo, no corresponde a Trias realizar labores para las que no fue nombrado ni es competente. Otra cosa es que anteponga a sus obligaciones institucionales basadas en el principio de autonomía local, su deber de sometimiento a la jerarquía del partido al que pertenece y a su ideología nacionalista.

Esperemos que al bueno del doctor Trias no le suceda como al personaje de ficción y a fuerza de prestar ayuda a su jefe acabe convertido en su oscuro alter ego permanentemente. Si esto sucediera, ¿para qué querríamos alcalde? ¿Desaparecerá, entonces también, cuando lo haga el presidente de la Generalidad al que le auguro vive su último mandato? Al menos, así, habríamos matado dos pájaros de un tiro.

Cristina, ante uno que coge el autobús

El caso Cristina de Borbón – Iñaki Urdangarín crece como una bola de nieve. Ayer el magistrado-juez José Castro imputó al secretario de las infantas, Carlos García Revenga. El cerco sobre la infanta Cristina, residente aún en Barcelona, se estrecha, cada vez, más y la presión comienza a ser asfixiante e insoportable.

Ya hace tiempo que hice pública mi opinión sobre que la hija del Rey de España debía ser llamada a declarar ante la justicia -lo mismo pensaban muchos, incluso un magistrado del Tribunal Supremo al que ciertos medios conservadores, rápidamente, intentaron cerrarle la boca-. Pensaba que debía hacerlo como imputada, al haber sido beneficiaria final probada de parte de los recursos públicos malversados (sin ir más lejos su suntuosa residencia en la ciudad condal, al menos en parte, había sido pagada así); sin embargo, no lo ha hecho, aún, ni como mera testigo. Se han perdido muchas oportunidades y quizás, al final, lo tenga que hacer mal y tarde.

La imagen del día de ayer fue ver al magistrado José Castro interpelado por un periodista poco antes de acceder a un autobús público. Toda una metáfora de la realidad de este país, anclado aún en las maneras caciquiles y los prejuicios heredados de tantos años de nacionalcatolicismo que nos dejaron como herencia, entre otras cosas, la monarquía.

La de los escoltas, los vestidos de alta costura, la intocable, la de los coches oficiales, la del trabajo magníficamente retribuido pese a no saberse bien bien qué hace, la que accedió a la notoriedad al nacer por razón de sangre, quizás, algún día, tenga que enfrentarse a un trabajador en mangas de camisa, que accedió a su cargo tras años de estudio por mérito y capacidad, tiene un sueldo menguado de funcionario… y, como ejemplo de ello, toma el autobús para trasladarse de su domicilio al trabajo, como la inmensa mayoría de españoles.

La que, en definitiva, no está acostumbrada a mezclarse con los ciudadanos que forman su pueblo, sino en actos perfectamente programados mediante una puesta en escena absolutamente calculada, ahora ve que la contrariedad que como broma pesada le tenía preparada el destino de verse, de tú a tú –sin intermediarios-, ante uno de ellos -un juez- está cerca. Quizás le sirva de consuelo recordar que, de momento, la justicia emana del pueblo y se administra en nombre de su padre (artículo 117 de la Constitución).

Mundial ¡de España! de balonmano (y III)

España, 35 – Dinamarca 19. La mayor diferencia absoluta en goles en la historia de las finales de los campeonatos del mundo de balonmano. Fin del partido. El mundial de España, cuya final se ha jugado en Barcelona, es para España en el mejor partido de la historia del balonmano nacional. Estos son los campeones, para el recuerdo -héroes ya- y su lugar de nacimiento:

– Arpad Šterbik (Senta, Serbia)
– José Manuel Sierra Méndez (Moguer, Huelva)
– Aitor Ariño Bengoechea (Penarth, Gran Bretaña)
– Valero Rivera Folch (Barcelona)
– Albert Rocas Comas (Palafrugell, Gerona)
– Víctor Tomás González (Barcelona)
– Julen Aginagalde Akizu (Irún, Guipúzcoa)
– Gedeón Guardiola Villaplana (Petrel, Alicante)
– Joan Cañellas Reixach (Santa María de Palautordera, Barcelona)
– Daniel Sarmiento Melián (Las Palmas de Gran Canaria)
– Carlos Ruesga Pasarín (Gijón, Asturias)
– Viran Morros de Argila (Barcelona)
– Alberto Entrerríos Rodríguez (Gijón, Asturias)
– Antonio García Robledo (La Llagosta, Barcelona)
– Jorge Maqueda Peño (Toledo)
– Ángel Montoro Cabello (Toledo)

Catalanes, asturianos, andaluces, castellanos, canarios, valencianos, vascos… incluso, nacionalizados; españoles unidos por una causa en la que ganan –ya nos tienen acostumbrados en muchos deportes– y lo hacen de una forma, en la que el juego limpio y el respeto al contrario son su eje central de actuación, que es la envidia de otros países. Son las señas de identidad, reconocidas internacionalmente, del saber ganar y perder español –el tradicional fair play deportivo-.

Finalmente, el Palau San Jordi de Barcelona se llenó con 14.000 espectadores, entre los que no se encontraba el presidente de la Generalidad, pero sí, al parecer, el alcalde de la ciudad, según respuesta recibida a pregunta directa realizada por quien suscribe; aunque no se le viera por ninguna parte. No merecen mayor comentario que los ya realizados en los post anteriores (I y II).

Enhorabuena a todos los que de alguna u otra manera tienen o han tenido que ver en la historia del balonmano en nuestro país. Sois un ejemplo para todos. Quedamos emplazados, en Barcelona, siempre que nuestra selección consiga un triunfo importante, en cualquier deporte, a celebrarlo en la Plaza de España. La marea roja avanza pese a la falta de apoyo institucional e incluso la militante oposición excluyente.

Ya tenemos en el bolsillo nuestro segundo Mundial. ¡Podíamos!… ¡Y lo conseguimos! Todos unidos… porque ¡esto es Hispania!.