Mundial ¿de España? de balonmano (II)

Comenté en un post anterior que se celebraba en España el Mundial de Balonmano y que no era imposible que a la final, prevista para el domingo 27 de enero de 2013, llegase la selección española de este deporte. Pues bien, cumpliendo los pronósticos, tras eliminar a Alemania, ya sólo le queda al combinado nacional el escollo de Eslovenia para plantarse en la gran final que albergará Barcelona -honor que por razones deportivas, que comparto, se hurtó a la capital, Madrid; en una decisión, sin embargo, excepcional en la historia de los campeonatos-.

Publicidad del Ayuntamiento de Barcelona en relación al Campeonato del Mundo de Balonmano (foto: Federico Llosa Marsé).

Igualmente señalé que resultaba, como mínimo, sospechoso que la palabra España estuviese ausente tanto del cartel oficial del evento, como de la web oficial del campeonato. Ahora vemos que tampoco sale en la publicidad institucional del Ayuntamiento de Barcelona -como siempre exclusivamente en catalán-. Ni por asomo una referencia al país organizador, ni una palabra en la lengua común del Estado. ¡Hubiera dado lo mismo que se celebrase en Tombuctú!

Es la enésima humillación que sufrimos los españoles en nuestra propia tierra y, encima, apuesto a que nuestros jugadores la sufrirán el domingo, de llegar como todos esperamos a luchar por el oro contra Croacia, la gran favorita a batir. ¿Asistirán Xavier Trias y Artur Mas, como exigen sus cargos representativos? No los esperen. ¡Cómo podrían un alcalde y un presidente autonómico, nacionalistas catalanes, asistir a un acto de alcance mundial donde las banderas del que consideran un país extraño, al que combatir y destruir, ondearán acompañadas de vítores y canciones populares como “¡Y viva a España!”. Ellos ya hace tiempo que perdieron la vergüenza y sólo gobiernan para los suyos; al resto de los ciudadanos ni caso, como si no existieran.

No ofende el que quiere, sino el que puede. Vosotros, Hispanos, a lo vuestro. Seguro que el Palau San Jordi de Barcelona se llena para la cita y conseguimos así, en casa, nuestro segundo ansiado Mundial. ¡Podemos! ¡Y luego a celebrarlo, todos juntos, a la Plaza de España!

Servet ‘catalán universal’

En Barcelona y en el resto de Cataluña ya estamos acostumbrados a que la historia se reescriba a gusto de los paladines del nacionalismo catalán. Recomendé, al respecto, en una entrada anterior el libro de Jesús Laínz: Adiós España. Verdad y mentira de los nacionalismos, que trata documentada y adecuadamente el tema del uso y abuso de la falsificación de la historia en nuestro país. La novedad, ahora, en esa campaña de difamaciones y manipulaciones, es el autodenominado Institut Nova Història Catalana (INH), una institución privada, por lo menos en apariencia, especializada en la tergiversación de la historia… -¿adivinan ustedes cómo?- siempre a favor de la interpretación, por disparatada que sea, de la ideología hegemónica en esta Comunidad Autónoma.

El INH se define como ‘una Fundación de estudios e investigación sobre la tergiversación [!] de la historia que Cataluña y los antiguos reinos de la corona catalano-aragonesa [?] sufrieron -y sufren todavía-, por parte de la corona castellana, corona que acabó apropiándose del poder de la monarquía hispánica’. En este sentido, por ejemplo, se califica al famoso teólogo y científico español, Miguel Servet, de ‘catalán universal’, y a Villanueva de Sigena (Huesca) –donde nació- como ‘población catalana de administración aragonesa’.

También la web de este instituto recoge otros artículos igualmente curiosos entre sus más leídos, como el que afirma que la bandera de EEUU tiene clara inspiración catalana, o el que sugiere una ‘censura castellana’ a la hora de ocultar El Quijote catalán. La verdad, revisando el patronato del INH y sus ‘investigadores’, uno no sabe si se encuentra ante gente seria, o, más bien, ante un grupo de iluminados –seguramente, bien subvencionados- para que digan lo que el poder considera que a muchos les gusta escuchar aquí: Cataluña y los catalanes son (somos) algo excepcional en el mundo.

Son muchos los hechos y dichos que, a lo largo de la historia, se han manipulado por la historiografía oficial (o extraoficial). Sin ir más lejos, la frase “el fin justifica los medios” (“Il fine giustifica i mezzi“) famosísima frase atribuida a Maquiavelo, que no aparece escrita en ninguna de sus obras ni se tiene constancia de que la pronunciara jamás.

Sin embargo, algunos, por estas tierras, están empeñados en continuar por ese tortuoso camino, sin la más mínima ética ni estética. Cabe preguntarles, al fin, ¿qué edificio puede construirse sobre esa base que sitúa en su frontispicio el fin por delante de los medios?

Ciudadanos, trabajadores e idealistas

Entrevista a Arcadi Espada (periodista) y Francesc de Carreras (catedrático de universidad), promotores del manifiesto ‘Por un nuevo partido político en Cataluña’ (‘Per un nou partit polític a Catalunya‘) en el programa de TV3 La nit al dia presentado por Mònica Terribas, el 7 de junio de 2005 –pronto hará 8 años-.

Es bueno pararse a recordar, de vez en cuando, los orígenes y observar las trayectorias en perspectiva. En el mundo que hemos creado, tener la osadía de cuestionar el orden establecido y denunciar la injusticia social, lamentablemente, tiene un precio.

Ha pasado el tiempo y revisando la entrevista arriba citada, además de que éramos más jóvenes, uno siente la nostalgia de aquellos momentos de entusiasmo y de inocencia. Sus protagonistas eran –continúan siéndolo- la vanguardia en la respuesta organizada a los nacionalistas catalanes; personas sensatas, valientes, honestas… decentes, en palabras del desaparecido Horacio Vázquez-Rial.

Pasó el tiempo: Francesc de Carreras (¡Qué gran magistrado del Tribunal Constitucional sería!) dejó de ser invitado a ‘Els Matins’ de TV3, programa dirigido y presentado, entonces, por Josep Cuní, y pasó de tertuliano habitual al ostracismo; Arcadi Espada llegó a prometer en una tertulia, de la misma cadena pública, que no volvería a hablar en catalán por la discriminación existente hacia el español (desgraciadamente no he logrado encontrar el vídeo de aquel momento para el recuerdo imperecedero de muchos). Ya conocen su evolución; como la de aquella joven Terribas que acabó siendo nombrada directora de una TV3 al servicio de la causa.

Para unos, llenos de razón, un largo silencio de las autoridades públicas catalanas; para otros, simples marionetas de una ideología absolutista, los premios y el reconocimiento. Sencilla radiografía de la Barcelona y la Cataluña actuales: miseria intelectual y moral.

Ya, prácticamente, nadie habla en español en las cadenas públicas catalanas controladas por el poder hegemónico nacionalista (TV3, BTV, Catalunya Ràdio, Mou TV…). La realidad virtual se impone a la cotidiana; y se nos presenta como una anomalía utilizar la lengua materna de más del 50% de los ciudadanos de Cataluña; la mayoría de estos, hijos de la inmigración de mediados del siglo XX venida del resto de España, con lo que se hace imposible soslayar la vertiente profundamente discriminatoria desde el punto de vista social que supone esta exclusión institucionalizada.

No importa violar, un día sí y otro también, la legalidad vigente; empezando por el propio Estatuto de Autonomía de Cataluña, cuyo artículo 52 –dedicado a los medios de comunicación social- señala:

1. Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para garantizar el derecho a la información y a recibir de los medios de comunicación una información veraz y unos contenidos que respeten la dignidad de las personas y el pluralismo político, social, cultural y religioso. En el caso de los medios de comunicación de titularidad pública la información también debe ser neutral.

2. Los poderes públicos deben promover las condiciones para garantizar el acceso sin discriminaciones a los servicios audiovisuales en el ámbito de Cataluña

¿En qué cajón quedó olvidado el respecto a la dignidad y al pluralismo? ¿Hemos de dar por perdida la neutralidad informativa exigible? ¿Acaso puede decirse, sin sonrojarse, que no existe discriminación en el acceso a los servicios audiovisuales en el ámbito de Cataluña?

Destaca la desvergüenza de los representantes políticos de la época, en especial la de Lídia Santos (PSC, catedrática de universidad), al comentar la irrupción de aquellos ciudadanos que pretendían continuar siéndolo, insinuando su peligro para la “convivencia”. ¡Cuántas barbaridades, en Cataluña, se han hecho en tu nombre!

Hoy continuamos en la lucha. Salvamos el miedo; sólo queda la prevención. Logramos cambiar el rumbo. Surgió Ciudadanos, después UPyD… quizás pronto una opción, genuinamente, de izquierdas. Al fin y al cabo, esta era la ideología mayoritaria de los integrantes de aquel grupo de intelectuales y profesionales que se reunían en El Taxidermista –un restaurante de la Plaza Real- para compartir el sueño de una Barcelona y una Cataluña de todos y para todos.

Tal vez, un día, un alcalde de Barcelona, les haga un hueco en el nomenclátor: ‘Calle de los ciudadanos, trabajadores e idealistas’; se lo merecerían. Soñar sigue sin costar dinero.

Frente Cívico “Somos Mayoría”, empezamos mal… en Cataluña

El nacimiento de una nueva opción política democrática siempre es bienvenido. Resulta, dadas las dificultades inherentes al mismo, casi una osadía utópica digna de respeto y admiración; sobre todo si esa opción nos viene desde la izquierda política, huérfana desde hace tiempo, en esta Comunidad Autónoma, de opciones no nacionalistas, verdaderamente, progresistas.

Así que la llegada del Frente Cívico “Somos Mayoría” (FCSM) apadrinado por ese referente –comunista, ético y español- que es Julio Anguita llenó de esperanza, e, incluso, de felicidad a muchos catalanes acostumbrados a abstenerse en las votaciones que, regularmente, el sistema político nacional nos ofrece. Es este un movimiento social surgido en España para crear la unión de la mayoría de los ciudadanos, ya que según este frente cívico ‘la Mayoría no es consciente de que es mayoría’.

En palabras del propio Anguita “el FCSM no es un partido político”. Es una asociación que pretende aglutinar alrededor de un proyecto, elaborado por todos, a la inmensa mayoría de ciudadanos (poder soberano) que quieran cambiar la difícil situación que vivimos. No se contempla la transformación en partido político”. Lamentablemente a la sucursal catalana del FCSM, cuya página web hay que agradecer sea bilingüe, le ha faltado tiempo para incluir entre sus artículos uno firmado por Rosa Cañadell, miembro del Front Cívic de Catalunya, psicóloga, profesora y portavoz del sindicato USTEC·STEs en el que, siguiendo las consignas políticamente correctas, se abraza como un ‘éxito total’ la inmersión lingüística obligatoria en catalán y se trata al ministro Wert de irracional.

Sin embargo, desde un punto de vista pedagógico –es decir, racional-, como ya expliqué, siguiendo a Mercè Vilarrubias en diversos posts al respecto, el nacionalismo ha creado seis mitos sobre la inmersión lingüística (consenso, competencia, lengua materna, segregación, cohesión social, facha y anticatalán) que es preciso revisar para crearse un criterio propio en base al cual poder opinar, sobre este tema complejo, con conocimiento de causa.

Bien harían los coordinadores de esta loable iniciativa, con Julio Anguita a la cabeza, en mantener una estrecha vigilancia de su proyecto en las Comunidades Autónomas en las que existe una hegemonía nacionalista que ya dura varias décadas y que ha basado su acción no ya en no respetar a las minorías, sino, en un programa genocida basado en hacer desaparecer a la mayoría etnolingüísticamente castellana del que considera su territorio.

Daños colaterales (II): el hundimiento de Barcelona debido a los nacionalismos

“El nacionalismo catalán no es otra cosa que el nacionalismo español aplicado a un lugar rústico, agrícola, con maneras poco educadas… Pero dicen lo mismo. Es una mafia que se ha hecho con el poder económico y que no hay manera de desbancarla, porque sabe que si la desbancan, va a la cárcel. Así que van a luchar a muerte para tener sus jueces comprados, su policía propia… Ahora bien, son rústicos pero no tontos y saben que en 30 años de nacionalismo han hundido Barcelona. Y hundir Olot, o Vic, no importa, pero hundir Barcelona, que era lo único de Cataluña que tenía algo que ver con Europa es muy serio” (El Cultural, 11 de enero de 2013).

Comencé la serie de los daños colaterales del nacionalismo catalán con una constatación económica objetiva: el boicot a los productos catalanes que ya se produce en el resto de España y que está contribuyendo al hundimiento económico de Barcelona y el resto de Cataluña.

Quizás más importante sea, todavía, el hundimiento cultural de la ciudad; al que ya dediqué una entrada y que tiene mucho que ver con la censura institucional -contra todo lo español- instalada por los gobiernos nacionalistas autonómico y municipal durante décadas. Es el reverso de la moneda de la censura vivida -contra todo lo catalán- durante décadas, fundamentalmente, las del franquismo.

“El catalanismo ha cometido varios pecados, y uno fue ignorar el papel de las clases populares”, decía el escritor Albert Sánchez Piñol, en una entrevista en la que, además de recordarnos que “quien murió defendiendo la capital de los catalanes [en 1714] fue un castellano” -en referencia a Antonio Villarroel-, coincide en cierta manera con Félix de Azúa, al señalar que “los dos bandos, el catalanismo y el españolismo, intentaron parasitar los hechos históricos para hacerlos a su medida”.

Recopilando: se hace necesario en Barcelona recuperar la memoria histórica sobre ese papel fundamental de la clase trabajadora en la conformación de la ciudad y su entorno como motor de construcción y desarrollo; una clase social internacionalista por definición, ajena a los intereses oligárquicos dirigentes y que ha quedado olvidada así por uno y otro nacionalismo.

En este sentido, se hace necesario, recuperar artículos que incluso sufrieron censura, como este que acompaño de Gregorio Morán, Las trampas del redentor, escrito en 1999 y dedicado a Jordi Pujol, que en su momento llegó al escándalo porque fue censurado por La Vanguardia y en el que se hablaba, nada más y nada menos, de que ‘la doblez pujoliana es uno de los hallazgos de la historia contemporánea de este país’:

‘Les guste o no les guste a muchos, la herencia de Cambó y la de Macià, al final se redujeron al espíritu de Jordi Pujol, porque toda evolución lleva en sí cierto deterioro; mejora quizá la especie pero se pierde algo en el género. Él ha conseguido redimir a esas clases sociales, desde los industriales a los tenderos, de su mala conciencia histórica. Mientras ellos ganaban o ahorraban, él luchaba por Cataluña. Él es el redentor de todos aquellos que colaboraron o se beneficiaron de una inicua dictadura, porque es verdad que ellos amaban Cataluña, pero primero estaba lo que estaba. Él es el único, el que pasó cárcel por todos ellos.

Esta es una sociedad que además del peso religioso tiene una coraza histórica que la hace fascinante. Los casi veinte años de olimpo pujoliano han conseguido tal nivel de confusión que algunos políticos no se han enterado que la denuncia no es beneficiosa para el denunciante y perjudicial para el denunciado, sino al contrario. Cuando algunos dirigentes se escudan en la falta de pruebas para no desenmascarar la corrupción de la galaxia pujoliana, se están engañando. El problema no es de pruebas ni de ilegalidades, es de otra cosa, esa cosa que conformó una cierta singularidad de la Cataluña de postguerra, la doblez […].

En casi veinte años se ha creado un sindicato de intereses de tal envergadura, que al final se impone como moral social la propia doblez pujoliana: no somos como somos sino como creemos que somos. Jordi Pujol no tiene otro enemigo que la sociedad nueva, la que está emergiendo, la que desconoce absolutamente la doblez sobre la que está construida la hegemonía política de este país. Y la desconoce por dos razones. Una, porque nosotros no se lo contamos y la otra porque para eso está el president Pujol”.

¿No les parece de plena actualidad? Han pasado ya otros catorce años y como en los viejos tiempos en los que se escribió el artículo, algunos pretenden que sigamos desconociendo la doblez de la clase dirigente catalana. La sociedad nueva, que es fundamentalmente trabajadora, no se lo permitirá; la partida se juega en Barcelona y nos va en ella el futuro.

¡Duran, vete ya!

“Un viaje crucial [el que hice a Cataluña en 1953]. Fue fundamental para mi trayectoria como historiador. El contacto con una Cataluña sofocante, con esa presión del Gobierno [franquista] sobre el idioma, me hizo sentirme muy cercano a los catalanes. Al ver lo que estaba intentando hacer Vicens Vives, desmitificar la historia de Cataluña, enseguida me encontré del lado de este grupo. Me di cuenta del peligro de la mitología en la formación de identidades colectivas y nacionales. Me habría gustado que en la Cataluña actual Vicens Vives hubiera ganado esa batalla, pero después de una o dos generaciones parece que no la ganó. Para mí ha sido muy triste, porque creo que una sociedad necesita sus mitos, pero si los mitos dominan y entorpecen una auténtica investigación, llegamos a una situación en la que el pueblo queda ensimismado y adopta una postura de agravio pensando que todos los desastres han sido culpa de otros. En ese momento es cuando se llega a una situación de crispación por cualquier problema. Hay políticos que se aprovechan de esto para fortalecer los mitos, para poner un énfasis excesivo, otra vez, en el victimismo y no darse cuenta de los problemas internos de una sociedad. Eso es lo que me preocupa especialmente” (John H. Elliott, en una entrevista publicada en El País el 6 de enero de 2013).

Pensaba dedicar mi entrada de hoy al peligro de la mitología nacionalista que denunciaba John H. Elliott en la entrevista a la que hago referencia arriba. Sin embargo, el mejor analista jurídico-político independiente que existe en Cataluña, el catedrático de Derecho constitucional de la UAB, Francesc de Carreras, se me ha adelantado en un excelente artículo cuya lectura ya recomendaba Daniel Tercero en su blog.

Así que, aprovechando la misma entrevista, dedicaré la entrada a uno de esos “políticos que se aprovechan” de la crispación en la sociedad catalana fortaleciendo, una vez y otra, unos mitos que desembocan en el victimismo y en la ocultación de los problemas reales internos de la misma, en palabras de Elliott: Josep Antoni Duran i Lleida, el líder nacionalista democratacristiano catalán.

Sabíamos de su homofobia, como ya denuncié en otra entrada de este blog, y de la utilización demagógica de la acción política de la que es un auténtico maestro. Sin embargo, pensábamos que cumpliría su palabra dada en el año 2000 de dimisión si se demostraba la financiación irregular de Unió Democràtica de Catalunya. Se ha demostrado y sigue sin asumir responsabilidades y sin aparecer.

Las explicaciones oficiales que ha dado su partido, a través de Marta Llorens, en un ejercicio de cinismo al que ya nos tienen acostumbrados los políticos de este país en su relación con los ciudadanos, sólo merecen tomárselas a broma como hizo el Gran Wyoming en el programa de La Sexta que dirige, El Intermedio (ver la parte segunda del vídeo).

Así, como ya pedí para el impresentable Felip Puig con escaso éxito; por dignidad e higiene política y democrática, cumple tu palabra: ¡Duran, vete ya!

Partido X

Sin comentarios.

2013: Libertad con ira

‘Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo. No se hace digno de la libertad y de la existencia sino aquel que tiene que conquistarlas cada día. Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, es un suicida en pie. La libertad, como la vida, sólo la merece quien sabe conquistarla todos los días’ (Johann Wolfgang Von Goethe).

Empezamos un nuevo año. Los que tenemos la suerte de trabajar nos reincorporamos, después de las fiestas, a nuestras labores cotidianas; los que pasan por el mal trago del desempleo buscan salidas a su delicada situación. Pero de todos depende que lo hagamos como trabajadores y ciudadanos iguales y libres o como súbditos de un estado de cosas, creado artificialmente, por un grupo más o menos mayoritario que quiere imponer, contra viento y marea, su estándar ideal de convivencia: la Barcelona y la Cataluña nacionalistas.

De nosotros depende, día a día, el admitir unas televisiones públicas –BTV y TV3- contrarias al pluralismo informativo que debe presidir su función; de nosotros depende que permitamos el linchamiento público, exclusivamente, por no hablar o no escribir en la lengua que algunos han hecho políticamente correcta en esta Comunidad Autónoma; de nosotros depende apoyar o no a las asociaciones no nacionalistas –Convivencia Cívica Catalana, Impulso Ciudadano, Alternativa Ciudadana Progresista, Asociación por la Tolerancia…- que defienden, de forma altruista y desinteresada, ante los tribunales de justicia los derechos civiles de todos los ciudadanos de Cataluña; de nosotros depende, en fin, que aceptemos o no sin planteárnoslas las medias verdades y las mentiras nacionalistas en relación al déficit fiscal catalán o a los supuestos beneficios de la secesión que supuestamente solucionarían todos los males que nos acechan.

Desde este modesto blog, La Ira de Barcelona, insertado en esa isla de libertad y pluralismo que representa ya el digital LA VOZ DE BARCELONA, os envío a todos ánimos en la lucha contra el totalitarismo nacionalista catalán para este 2013 y, además, me permito pediros un esfuerzo más, un paso más: vuestro compromiso militante.

No serán los partidos políticos los que nos saquen del atolladero -rehenes de sus equilibrios históricos de poder-; tampoco los tribunales de justicia -tímidos en el ejercicio de sus potestades jurisdiccionales y, en ocasiones, secuestrados, indigna y lamentablemente, para nosotros-; ni siquiera el entusiasmo de las asociaciones integrantes del movimiento cívico no nacionalista… Sólo el compromiso de todos los trabajadores y ciudadanos sensatos de este país hará posible nuestra emancipación.

¡Que el 2013 sea el del inicio de tu compromiso con la igualdad y la libertad!

Mundial ¿de España? de balonmano

El Campeonato Mundial de Balonmano es la máxima competición internacional de balonmano entre selecciones nacionales. En este deporte la selección española es una potencia de primer orden. De nuevo ahora, en el campeonato que se inicia la próxima semana y habiendo conseguido la medalla de bronce en el último mundial celebrado en Suecia en 2011, vuelve a partir entre las favoritas; sobre todo, teniendo en cuenta que el torneo se celebra en nuestro país.

Cartel oficial del Mundial de España.

Efectivamente, la edición XXIII del Campeonato Mundial de Balonmano masculino se celebrará en España entre el 11 y el 27 de enero bajo la organización de la Federación Internacional de Balonmano (IHF) y la Real Federación Española de Balonmano. El torneo se celebra en seis sedes; dos situadas en Cataluña: Granollers –la cuna del balonmano catalán e, incluso, me atrevería a decir del español- y Barcelona.

Hasta aquí todo parecería indicar que el éxito de la cita más importante de este bello deporte debería estar asegurado. Sin embargo, no son pocos los jugadores, técnicos, directivos o aficionados que lamentan desde hace tiempo, unos en público, otros en privado, la poca repercusión con que ha contado la cita mundialista en España y fuera del país. Se habla de mala planificación y gestión, de un inexplicable escaso interés de los medios, y, como no, de la crisis.

Sin embargo, me pregunto ¿por qué el cartel oficial anunciador de un campeonato de este tipo que se celebra en territorio nacional no hace mención alguna al país, España, en el que se celebra? Tampoco la web oficial –en español, catalán e inglés- hace mención alguna a la nación en la que se celebra.

Cartel oficial del Mundial celebrado en Suecia en 2011.

Hace unas semanas, paseando por Barcelona pude contemplar unos carteles informativos y tuve que pensar largo y tendido para llegar a la conclusión de que se trataba del Mundial de Balonmano -gracias a que sabía que en catalán se traduce balonmano acogiendo el anglicismo handbol y a que en inglés se traduce por handball-. La verdad es que, al principio, pensé mal y creí que se trataba de la enésima artimaña de nuestro inefable alcalde nacionalista para tapar la que consideran palabra maldita; pero, no, resultó que ese era el cartel oficial del certamen. Compárenlo con el del último mundial de balonmano, en el que sí aparece el nombre del país organizador, y saquen sus propias conclusiones. ¿Casualidad, pacto o simple desconocimiento o descuido de la realidad bilingüe catalana?

Sea como fuere, animo a los aficionados a este deporte y a los que aún no lo han descubierto a que aprovechen esta oportunidad única acudiendo en masa al evento y envío desde este blog todo mi apoyo y ánimo a los Hispanos –así se ha apodado a sus componentes por su responsable de comunicación- para que lleguen a la final -a celebrar en el Palau San Jordi de Barcelona el próximo día 27 de enero de 2013- y consigamos así, en casa, nuestro segundo ansiado Mundial. ¡Podemos!

¿Quién excluye a quién?

Se celebra hoy, miércoles 2 de enero de 2013, como todos los años por estas fechas, el partido anual que disputa la selección autonómica catalana de fútbol con una selección nacional; en este caso, con Nigeria.

Cartel de la ANC y la Plataforma Pro Seleccions Esportives Catalanes para el partido de la selección autonómica contra Nigeria.

Para la ocasión la Plataforma Pro Seleccions Esportives Catalanes y la Asamblea Nacional Catalana, dos asociaciones hipersubvencionadas por el nacionalismo hegemónico en Cataluña, llaman a a rebato, haciendo un llamamiento a la afición para que vayan al campo con ‘estrelladas, señeras y otros símbolos reivindicativos’.

El cartel me parece lo suficientemente indicador de la ideología de los que convocan y del ambiente que se sufrirá esta noche por aquellos que osen asistir y no presten adhesión a la misma -como en los viejos tiempos de Adolfo, Francisco, y otros adalides del totalitarismo-. Abstenerse padres con sentido común.

Cartel de la Federación Catalana de Fútbol para el partido de la selección autonómica contra Nigeria.

Me pregunto si no habrá algún jugador de fútbol no nacionalista que participe en el evento. De haberlo, seguramente, al ver el cartel de marras se estará preguntando en estos momentos: ¿Quién excluye a quién?

Un ‘Estado’ a una libra

“A las élites no les interesa la lucha de clases. Por eso, desvían la tensión que generan las desigualdades en la distribución de la renta hacia el conflicto interétnico o patriótico. Y nuestro modelo lo demuestra” (Joan Esteban, investigador del CSIC; secretario general de la International Economic Association, en una entrevista para La Vanguardia, el 28 de diciembre de 2012).

Traigo hoy a este blog la historia de Muhammad Shahid Nazir, un emigrante pakistaní en Londres. Como muchos de ellos, Nazir se lanzó a la aventura y llegó a la capital británica en busca de un mejor futuro -igual que muchos miles de emigrantes en cualquier gran ciudad, como por ejemplo, Barcelona-.

Tocando puertas, y justo cuando empezaba a perder la esperanza de encontrar un trabajo que le permitiera sostener a sus cuatro hijos -a los que dejó atrás en su lejano país-, dio con un puesto de venta de pescado en el mercado de Queen’s, en Upton Park. Fue entonces cuando su vida cambió. “Mi jefe me dijo que para vender más pescados, tenía que alzar la voz”. De los gritos pasó al canto, y gracias a lo que el vendedor describe como un “milagro divino”, se le ocurrió una melodía que lo llevó al estrellato.

Cantando “Come on ladies, come on ladies; one pound fish. Have-a, have-a look, one pound fish. Very, very good, very, very cheap, one pound fish” (“Vengan, señoras, vengan señoras, un pescado a una libra. Echen un vistazo. Muy bueno, muy barato”) empezó a vender por doquier. Entre risas y pescados, a un visitante del mercado se le ocurrió filmarlo y colgar el vídeo en Youtube. El éxito llegó de inmediato.

Mientras unos -como el vendedor de pescado pakistaní en Londres-, trabajadores honrados, espontáneamente y sobre la marcha, agudizan su ingenio para poder sobrevivir y así dar una oportunidad a los suyos en estos momentos de crisis global; otros -como el vendedor de humo Francesc Homs en Barcelona-, son instrumentos de una burguesía local –tan vulgar como la de cualquier otra parte del mundo-, a los que tras un frío cálculo, no les importa poner en peligro valores sagrados en cualquier sociedad como la convivencia, la tolerancia y el pluralismo.

Ambos pretenden vendernos su producto, aunque la mayoría ya aprendimos, hace tiempo, que no existen los duros a cuatro pesetas. Unos lo hacen por una buena causa: su supervivencia; merecen todo nuestro respeto. Otros para continuar manteniendo sus privilegios de clase a costa de la inmensa mayoría de ciudadanos; estos no merecen sino nuestro desprecio.

Quería terminar las entradas del año 2012 con un canto al optimismo y a la esperanza para el año nuevo, que puede y debe traernos una Barcelona y, en definitiva, un mundo mejor. La globalización, para bien o para mal -siempre hay un poco de todo-, está ya aquí; resulta imparable y deja al descubierto que aquellas contradicciones de las que conocíamos su existencia, antaño tan lejanas, ahora conviven entre nosotros. Podemos aprender de ellas. Si he de elegir para el 2013, me quedo con Nazir y su pescado.

¡Paco, atrévete a pensar!

“¡Hay que atreverse a pensar!” (Paco Ibáñez en una entrevista a La Vanguardia, el 27 de diciembre de 2012)

Paco Ibáñez, el mítico cantautor valenciano afincado en Barcelona, referente musical del exilio español en Francia, volverá a actuar este viernes –día de los Santos Inocentes- en el Palacio de la Música –templo ya, para siempre, maldito al haber estado al servicio de la financiación ilegal de CiU y su proyecto secesionista tutelado por la burguesía catalana-.

Desde hace tiempo, Paco –permíteme que me dirija a ti, al cantautor que siempre había admirado- como otros y de forma incomprensible aparentemente desde sectores progresistas de nuestra sociedad, vienes manifestando tu apoyo al proceso secesionista que lidera Artur Mas (CiU): “España está llena de chulos que imponen su voluntad. Es una desfachatez creerse propietario de un pueblo, la autodeterminación es un derecho legítimo“, acabas de manifestar.

En este chaparrón de comentarios desafortunados has llegado a arremeter contra la mismísima Isabel la Católica: “Todo está mal hecho desde Isabel la Católica, desde entonces no se ha cambiado ni una coma. Habría que pensar en estructurarlo todo de otra manera. Para mí la solución es la Europa federal y olvidarse de la palabra España o Francia o Italia. Ya no eres español, eres vasco, catalán, extremeño, bretón… Eso haría mejor a la gente”, has manifestado. De la ideología reaccionaria que representa el nacionalismo catalán, de la injusticia social que se deriva, de la corrupción que esconde y del autoritarismo que desprende, no has, por supuesto, dicho nada; ni palabra.

Quizás, por tu ascendencia comunista, cabría recordarte estas palabras extraídas de su Manifiesto debidas a la genialidad del mismísimo Karl Marx: ‘Los obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen. Mas, por cuanto, el proletariado debe en primer lugar conquistar el poder político, elevarse a la condición de clase nacional, constituirse en nación, todavía es nacional, aunque de ninguna manera en el sentido burgués’.

Resulta paradójico, al menos, que tu último álbum, lleve por título ‘Paco Ibáñez canta a los poetas latinoamericanos’ y parece ahora increíble que tu mayor éxito haya sido siempre aquel poema que musicastes de Rafael Alberti dedicado a España y que, tras tus últimas declaraciones, acaso suena ya hueco en tu voz, sin el duende ni el alma que, no se sabe cómo, perdiste en el camino.

Lazos amarillos: es la hora

Jean Jacques Rousseau decía que “la única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a ninguna”. Comparto su opinión y defiendo el laicismo que debe acompañar, por definición, siempre al Estado.

Sin embargo, dejando claro lo anterior, no veo inconveniente alguno en celebrar, libremente, la tradición de la Navidad, como forma de recogimiento interior y encuentro familiar. Así, muchos ciudadanos nos preparamos para la Nochebuena. Con la noche de paz se inicia formalmente unas fiestas pensadas, fundamentalmente, para los niños; que tendrán su punto culminante para ellos, el día de reyes.

Comenté en una entrada anterior que una fiesta nacionalista no es una fiesta de todos los catalanes y así, en estas fiestas -que deben serlo de los ciudadanos de Cataluña- el nacionalismo catalán, también, pretende la diferencia por la diferencia imponiendo unas supuestas variaciones ancestrales con el resto de España. Por una hábil propaganda se nos sugiere no celebrar la noche del 24 de diciembre y sí San Esteban e, incluso, admitir Santa Claus y otras tradiciones nórdicas y/o montañeras, como la del Tió, por delante del árbol de Navidad o, incluso, de los Reyes Magos.

No deberíamos caer en la trampa y sí relativizarlo todo, no excluyendo a nada ni a nadie; sobre todo ahora que, al parecer, del Belén tendríamos que sacar al buey y a la mula y que los magos no eran reyes y venían de la antigua Tarsis-Tartesos, actual Andalucía.

No será fácil. Les ha faltado tiempo a los voceros del nacionalismo para hacer chanza a costa de lo anterior (‘Ni buey ni mula y con unos Reyes Magos que vienen de Lepe y no de Bagdad’, escribía, desafortunadamente, Joan Barril, recientemente). ¡Maldita la gracia que no sabe respetar!

El lenguaje nacionalista tan proclive a denigrar lo que considera ajeno y a aparentar que sabe reírse de sí mismo, sin embargo, no deja espacio para el disidente. También en estas fiestas pareciéramos condenados, sin remisión, a aguantar un único punto de vista, hecho oficial.

Lazo amarillo.

Pues miren, no; este año, por ejemplo, cuando vengan sus majestades los reyes de oriente a Barcelona, deberíamos exigir que nos hablen en las dos lenguas oficiales, catalán y español; por respeto a la pluralidad lingüística que el Estatuto de Autonomía de Cataluña y la Constitución reconocen, y que se celebre una cabalgata basada en el respeto a esa realidad barcelonesa. Como ello no será posible, propongo que actuemos ya; con una fácil forma de protesta -que ya se apuntó hace tiempo en círculos reducidos-, llevando ese día los padres catalanes castellanoparlantes -y los catalanoparlantes conscientes de la injusticia- un lazo amarillo que represente la esperanza, en nuestro caso, de que llegue un día en el que la igualdad de los ciudadanos ante la ley sea respetada en esta Comunidad Autónoma más allá de su procedencia étnicolingüística, en la que exista libertad de elección y respeto institucional escrupuloso por las dos lenguas oficiales.

Ese lazo amarillo deberíamos, más allá de las fiestas, llevarlo todos siempre que acudamos a un acto público organizado por el poder nacionalista; nuestros representantes, en el Parlamento autonómico y corporaciones locales; los empleados públicos conscientes, en las administraciones públicas; en nuestra participación en medios de comunicación, como contertulios o entrevistados; en nuestra vida social, defendiendo otra forma de hacer las cosas basada en la tolerancia y la convivencia; dentro de una estrategia global de desobediencia civil y como modesta pero contundente señal de protesta ante los hechos consumados que se no pretenden imponer.

Como apuntaban, hace unas fechas, en un excelente artículo, esos brillantes referentes de la izquierda no nacionalista en Cataluña que representan Félix Ovejero y Juan Antonio Cordero:

‘En este contexto, quizá sea cosa de comenzar a plantearse la posibilidad de la desobediencia pacífica y democrática ante un poder ilegítimo. No sólo como un imperativo moral en defensa de los derechos y las libertades individuales, violentadas con creciente impunidad por el nacionalismo institucional, sino como el único medio efectivo de defender los valores básicos de cualquier sociedad democrática avanzada: el imperio de la ley democrática; la seguridad jurídica de los ciudadanos; la garantía de los derechos individuales, tanto civiles como políticos y sociales; la separación de poderes; la ejemplaridad pública de los gobernantes; la neutralidad de las instituciones y la lealtad entre ellas; el reconocimiento y el respeto efectivo, en fin, de la pluralidad en el espacio público. Valores que el nacionalismo ha declarado oficialmente en suspenso en Cataluña después de erosionarlos silenciosamente durante su largo período de monopolio del poder autonómico; y que se degradan en todo el país ante la parálisis y la desidia -cuando no la abierta complicidad- de buena parte de los responsables de velar por ellos’.

El ‘confort’ que nos espera: carta de un padre afligido

Los talibanes del nacionalismo más irredento, desde hace unas semanas y con vistas a incorporar a su proyecto secesionista al mayor número de ingenuos que crean en sus falsas promesas están utilizando una nueva palabra: confort (según la definición de la RAE, aquello que produce bienestar y comodidades). Es lo que se nos pretende vender a los catalanes castellanoparlantes para un futuro e hipotético Estado catalán.

En este contexto, la presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals, ha afirmado hace unos días que dentro de España “no hay sitio para nosotros si queremos vivir como catalanes” y ha reivindicado un Estado propio para Cataluña. “Tendremos dificultades, tendremos que trabajar fuerte y nos hará falta convencer a muchos catalanes que aún dudan, pero lo conseguiremos”, ha lanzado. Me temo que, a sensu contrario, en un Estado catalán no habría sitio para los que quisiéramos vivir como españoles.

¿Cómo pueden conseguir los que pretenden el genocidio de los catalanes castellanoparlantes en Cataluña la adhesión de los mismos para conducirlos, sin problemas, al crematorio cultural y educativo? Sólo cabe en mentes tan perversas y fanatizadas una salida: la utilización del engaño amparado por el poder económico, político y religioso catalán, transmitido a través de los poderosos medios de comunicación, públicos y privados, que controlan. El fin justifica los medios.

Así, se nos asegura que en una hipotética Cataluña independiente la lengua catalana sería preferente -ahora como sabemos esto es inconstitucional-, pero, la castellana sería, igualmente, oficial. “Hemos de conseguir que sientan confort los castellanoparlantes en una Cataluña independiente”, he oído ya en varias de sus intervenciones recurrentes en las televisiones del régimen. Es decir, traduciendo y para que lo entiendan: derechos que nos hacen iguales ante la ley -y que pueden hacerse valer ante los tribunales de justicia-, no, pero, un confort discrecional que los amos conceden graciosamente a sus súbditos -sin posibilidad de réplica-, sí. ¿Nos toman por tontos estos voceros a sueldo de las asociaciones pancatalanistas? Propuesta miserable de los que reniegan de los derechos de ciudadanía cuando se interponen en su camino delirante.

Reproduzco a continuación la carta que he recibido de un amable lector residente en un pequeño pueblo de Gerona (he eliminado cualquier referencia que pueda identificarlo, en previsión de cualquier tipo de represalia) que resulta, por cotidiana, característica del confort del que ahora disfrutamos; amparados, aún hoy, en la Constitución. ¿Si esto está pasando actualmente en nuestro entorno, qué pasaría en una hipotética Cataluña secesionada?

‘Buenos días, mi nombre es X., me licencié en Filosofía y vivo en X un pueblecito de X. Me gustaría comentarle un caso en el que me he tenido que defender de un implacable cierre de filas nacionalista en el ámbito escolar.

Tengo dos hijos de 6 y 4 años. Van a la escuela del pueblo. Soy tesorero del AFA de la escuela. Un buen día tuve que colocar un cartel avisando de una reunión. Lo puse en castellano (soy bilingüe) y una parte de los padres me exigieron que lo quitara. Enseguida lo hice. Hice tres carteles uno en español otro en catalán y otro en inglés. Volvieron a enfadarse (los padres). Hablé con la directora, me dijo en dos ocasiones que me arrancaría el cartel si lo hacia únicamente en castellano. El cartel estaba fuera de la escuela.

Al cabo de unos días, propuse una actividad para los críos del colegio. En concreto, fútbol. No tengo ninguna afición por el fútbol, de hecho creo que es un deporte bueno para practicar en colectividad pero no como preparación para el espectáculo televisivo que está, a mi parecer, carente de todo valor educativo. Aún así, acepté, yo y dos padres más. Pregunté a la profesora si podía utilizar el castellano durante la actividad (dicho sea de paso no cobrábamos ni un duro). Me contestó que no. Rotundamente no. Dado que mis hijos iban a participar en dicha actividad, le expliqué que como padre me estaba coartando el derecho a hablarles a mis propios hijos en su idioma materno. Después del no, la directora llevó el caso a la Consejería, respuesta de la cual no tengo constancia, aunque sé por boca de la propia directora que fue una respuesta poco cordial.

Por supuesto me negué a realizar la actividad.

Gracias por leerlo. Un saludo’.

Daños colaterales: la foto y el dato

‘La polémica del independentismo catalán relanza las ventas de cava de Valencia, Extremadura y la Rioja’ (Vozpópuli, 26 de octubre de 2012).

Imagen de un escaparate de un colmado de Huesca, tomada en diciembre de 2012 (Foto: Federico Llosa Marsé).

Agradecería a los estimados lectores de este blog que me enviasen fotografías de toda España (e, incluso, de fuera de ella) y datos que reflejen los daños colaterales que el secesionismo, impulsado por el nacionalismo catalán, está causando sobre cualquier ámbito de la vida cotidiana de los ciudadanos catalanes –digámoslo de paso, ajenos, en su inmensa mayoría, al conflicto creado artificialmente por la casta política catalana- como consecuencia del rechazo que se expresa al mismo por ciudadanos de otras latitudes en cualquier materia: economía, cultura, deportes, educación, etc. Os recuerdo mi correo electrónico: fedllosmar@gmail.com. Os agradezco, de antemano vuestra colaboración y siempre vuestra participación en este espacio que no tendría sentido sin la misma. Muchas gracias.

¡Puig, vete ya!

‘Currículo’ de Felip Puig como consejero de Interior, resumido en un cartel del Partit Republicà d’Esquerra.

Cuando Joan Saura (ICV-EUiA) dejó la Consejería de Interior de la Generalidad de Cataluña, en 2010, éramos muchos los que pensábamos que resultaba imposible que su sucesor en el cargo lo hiciera peor. Lamentablemente, nos equivocábamos. Felip Puig (CiU) ascendió al máximo puesto de la seguridad catalana, desde luego, precedido de pésimos antecedentes (corrupción, mala gestión, opacidad, formas antidemocráticas, etc.), pero, nadie esperaba tamaño desempeño de la función. Desde que accedió a la misma, difícilmente, es recordado por ningún acierto.

En este blog, asimismo, ha sido, a menudo, protagonista: toda la serie de ‘Apatrullando la ciudad’ (I, II y III); ‘Puig pone a los vecinos en pie de guerra’; ‘Libertad para Isma, Dani y Laura’; ‘Anarquista (dedicado a Laura Gómez)’; ‘No a la web del sheriff Puig’; ‘El bueno, el feo y el malo’; ‘¡A sus órdenes, mi general!’; y ‘Mossos d’Esquadra: ¿la policía de todos, al servicio de la legalidad o de la identidad?’. Todo un récord.

Los últimos acontecimientos, por los que se ha visto obligado a dar hasta tres versiones distintas en menos de un mes sobre qué ocurrió el día de la huelga general del 14N en Barcelona en el que, entre otras cosas, una ciudadana, Ester Quintana, perdió un ojo como consecuencia de un golpe o impacto recibido -cada momento que pasa cobra más verosimilitud esta posibilidad- deben ser definitivos en relación a su continuidad al frente de la Consejería.

Cartel informando del sueldo de Felip Puig (foto: Federico Llosa).

Primero un vídeo y, posteriormente, un informe policial, han desmentido las explicaciones mantenidas por el titular autonómico de Interior. Es la gota que colma el vaso de la paciencia barcelonesa que, a estas alturas y con lo que ha llovido, se merecería ya un monumento. Al parecer, el presidente de la Generalidad de Cataluña, Artur Mas, acaba de reafirmarle en su puesto contra toda lógica y pese al clamor de la oposición y de la ciudadanía que, esta vez, no ha sido escuchada. De tal palo, tal astilla.

A lo lejos, el eco lejano de aquel eslogan electoral de ‘el gobierno de los mejores’ resuena en nuestros oídos creándonos una sensación a medio camino entre la nostalgia y la indignación.

Para los que, como Messi o Évole, nunca han tenido “problemas” con la inmersión lingüística

“Lo ultimo que escuché fue lo de la educación, de querer sacar el catalán. Lo único que puedo decir es que desde que llegue aquí crecí, estudié y aprendí con el catalán y nunca tuve ningún problema, todo lo contrario”
(Lionel Messi, 6 de diciembre de 2012).

Captura de imagen de la web del colegio Aula donde es explica el modelo lingüístico que se aplica, bilingüismo más dos lenguas extranjeras.

Lo que puede ser válido para uno, sin embargo, puede ser muy diferente para otro; incluso, dentro de la misma familia. En este sentido, y sin ir más lejos, escribía en una de mis primeras entradas como colaborador habitual de LA VOZ DE BARCELONA sobre los problemas que había tenido Marisol Messi, hermana del famoso futbolista, al ser inmersionada en catalán en Barcelona. Al parecer, fueron de tal calibre que la hicieron volver, junto a su madre y hermanos, al país que la vio nacer, Argentina.

Jordi Évole, el presentador del fantástico programa de La Sexta, Salvados, también se pronunció, por ejemplo, en forma similar en una reciente entrevista a Artur Mas, ironizando sobre aquellos que critican la inmersión ya que él se había educado en catalán y no tiene problemas con el castellano.

No es poco frecuente -por desconocimiento pedagógico la mayoría de las veces o, sencillamente, porque personalmente nunca se ha vivido o se ha tenido la sensación de vivir en primera persona dificultades de ese tipo- el considerar, incluso de buena fe, que el caso personal es extrapolable a todos los ciudadanos que nos rodean y que, por lo tanto, si creo que no ha existido problema para mí es que no ha podido existir para todos los demás.

Sin embargo, desde un punto de vista pedagógico, como ya expliqué, siguiendo a Mercè Vilarrubias en diversos posts al respecto, el nacionalismo ha creado seis mitos sobre la inmersión lingüística (consenso, competencia, lengua materna, segregación, cohesión social, facha y anticatalán) que es preciso revisar para crearse un criterio propio en base al cual poder opinar, sobre este tema complejo, con conocimiento de causa.

Quizás algo habrá cuando el propio presidente de la Generalidad de Cataluña –ahora de CiU, al igual que hizo antes su antecesor del PSC- lleva a sus hijos a colegios en los que se utiliza el español como lengua vehicular, con el objetivo –como por ejemplo señala la propia información de la escuela Aula a la que fueron los hijos de Mas- de que ‘dominen su uso en el ámbito académico e intelectual’. Lionel, Jordi… ¡a ver si nos enteramos, de una vez: hablar una lengua no significa dominarla! Esto sólo se consigue utilizándola desde la infancia como vehicular.

Tuit de Carme Chacón defendiendo la inmersión lingüística tal y como se aplica actualmente, que prohíbe que el español sea lengua vehicular en las escuelas de Cataluña.

Como siempre en estos casos en los que la fe debe poder más que la razón, el borrador de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) que recientemente ha dado a conocer el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert -con el que se podrá estar más o menos de acuerdo- ya ha sido condenado por todas las jerarquías políticamente correctas del nacionalismo –incluida la estrictamente religiosa– en la que se insertan destacados oportunistas afiliados al PSC, con Carme Chacón a la cabeza, empeñados en continuar por el camino consensuado que les encumbró a las más altas cotas de poder en su partido y que ha acabado por llevar al desastre a la sucursal socialista en esta Comunidad Autónoma.

Etimológicamente, la palabra idiota hacía referencia a aquél que se preocupaba sólo en sí mismo, de sus intereses privados y particulares, sin prestar atención a los asuntos públicos y/o políticos. Lionel, Jordi… hacednos un favor y no os comportéis como tales. Pensad en los muchos niños que sí están sufriendo problemas o los han sufrido. ¡Más allá de los tapa ojos del burro, hay vida inteligente! ¡Dejadnos que la compartamos con vosotros! ¡Qué no os vendan la moto! Si no es por razones pedagógicas, que lo sea por una simple cuestión de igualdad ante la ley o de libertad de elección de los padres entre lenguas oficiales con las que educar a sus hijos. Que no edifiquen su sueño para los suyos sobre las vidas de los nuestros convirtiéndolo en su pesadilla. ¿Os parece bien?

Actualizado 12.12.2012.

Todos somos Carmen Machi

‘Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones…’ (Declaración Universal de los Derechos Humanos. Artículo 19).

En nuestras sociedades barcelonesa y catalana, enfermas de nacionalismo, se dan hechos que cuesta creer puedan aún, en pleno siglo XXI y en una supuesta parte del mundo civilizado, darse. Si no lo leo no lo creo.

Hace unos días, el humorista catalán Toni Albà, conocido por sus parodias del Rey Juan Carlos en el programa de TV3 Polònia, sacudió Twitter al pedir a sus seguidores no acudir al Teatre Lliure de Barcelona a ver Juicio a una zorra, protagonizada por Carmen Machi. La razón, apunta Albà en uno de sus tuits, es que Machi fue una de las firmantes del manifiesto federalista que un centenar de intelectuales dieron a conocer como respuesta a los planteamientos secesionistas de Artur Mas (CiU) y que también suscribieron Pedro Almodóvar, Mario Vargas Llosa, Caballero Bonald, Juan Goytisolo, Antonio Muñoz Molina, Almudena Grandes o Félix de Azúa, entre otros.

“¿Carmen Machi firmó con los intelectuales contra el derecho a la autodeterminación de Cataluña?”, se pregunta Albà en uno de sus tuis. “¡No vayamos!”, añade antes de asegurar que, pese a todo, considera que Machi es una buena actriz, arremeter contra el Teatre Lliure por haber programado la obra “con subvenciones de Cataluña” y encararse con el director catalán Borja Sitjà, quien le recrimina sus palabras.

El recientemente reelegido diputado autonómico Jordi Cañas (Ciudadanos) le ha replicado también a través de la misma red social: “Iremos a ver a Carmen Machi al Lliure”. “¿Tú y los otros 8?”, le ha contestado Albà, en referencia a los nueve diputados que ha conseguido su partido en las recientes elecciones autonómicas. El actor también le ha preguntado cuándo vendrá Albert Boadella a Barcelona y con tono irónico le ha espetado: “¡Así me gusta, que de vez en cuando vaya al teatro, a culturizaros!”. Por su parte, el diputado de Ciudadanos le ha respondido a este último tuit afirmando que “como comprenderás lo que te guste a ti me es indiferente”. “¡Por cierto, has tardado mucho en salir en defensa de ‘lo tuyo’!”, le ha recriminado entonces Albà.

Existen ya, desgraciadamente, muchos precedentes de presiones de los paladines del nacionalismo contra quienes pensamos diferente -¿se acuerdan de Elvira Lindo?-. Lo sorprendente del caso es que provenga de un compañero de profesión que, precisamente, vive de su trabajo parodiando personajes públicos escudado en el derecho fundamental a la libertad de opinión y expresión. Un derecho que, sin embargo, niega a una colega que piensa diferente. Paradojas de la vida.

La mejor respuesta posible, pienso y en esto coincido con Cañas, es -como ya hice hace unos años asistiendo a una obra de Els Joglars en similares circunstancias-, acudir a arropar a Carmen Machi al Lliure (del 28 de noviembre al 16 de diciembre). Ya he comprado mi entrada, ¡nos vemos allí!

Mossos d’Esquadra: ¿la policía de todos, al servicio de la legalidad o de la identidad?

‘Uno de los éxitos que la nación catalana ha conseguido los últimos veinticinco años ha sido la recuperación e implantación de la policía integral y nacional de Cataluña: la Policía de la Generalidad-Mossos d’Esquadra’ (extracto de un informe del Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya, think tank sobre seguridad y defensa presidido por Miquel Sellarès, publicado el 25 de noviembre de 2010, bajo el título ‘Documento de base del modelo policial catalán’).

Dos coches de los Mossos d’Esquadra estacionados en una acera de Barcelona (foto: Federico Llosa).

Pocos ciudadanos sabrán que, probablemente, el cuerpo policial de los Mossos d’Esquadra constituye una de las policías civiles más antiguas de Europa, ya que sus precedentes se remontan al siglo XVIII y que en 2008 completaron su despliegue por toda la geografía catalana, culminando un proceso que se había iniciado en 1994.

Su primer responsable fue el polémico Miquel Sellarès, primer director general de Seguridad Ciudadana de la Generalidad (1983-1984) -con Jordi Pujol-, que nunca ha ocultado su opinión sobre que la policía autonómica debía estar al servicio del régimen nacionalista como instrumento del mismo, debiéndose excluir del territorio catalán a cualquier otra policía e incluso propiciando, en el empeño, oscuras tramas de espionaje.

Desde su creación y como en todos los ámbitos de la sociedad controlados por CiU, la construcción nacional se ha antepuesto al servicio al ciudadano. Más allá de actuaciones más que discutibles que causan heridas irreparables a los ciudadanos en el ejercicio de sus derechos y libertades fundamentales o de indultos inaceptables que benefician a lo peor del cuerpo dejando una imagen de impunidad ante la sociedad, aún espera el que suscribe, por ejemplo, respuesta de los servicios de comunicación de la policía autonómica sobre las denuncias públicas vertidas en este blog sobre simples infracciones de tráfico cometidas por miembros de la misma y que no sólo no se han corregido sino que se observa como aumentan, día a día, como demuestra la imagen recogida esta misma semana. En cualquier otro país de nuestro entorno, la denuncia pública obtiene una respuesta rápida desde las instituciones, utilizando el derecho de réplica que les acoge; sin embargo, aquí se calla y por lo tanto se otorga. Esta actitud no se corresponde con la imagen de servicio policial moderno que se nos vendía por sus creadores en sus inicios y es una muestra más de la escasa calidad de nuestra democracia.

Además, dentro del acoso y derribo al que se somete, en esta Comunidad Autónoma, a los ciudadanos que no se someten al ideario lingüístico políticamente correcto, siempre se ha exigido a los miembros de ese cuerpo que utilicen el español lo menos posible. Quizás por ello, cuando protestaron a finales de 2011 por los recortes del Gobierno autonómico de Artur Mas, lo hicieron de la forma que consideraban más dolía: utilizando la lengua materna de Cervantes y la de más de la mitad de catalanes. Todo un síntoma de las presiones internas que, sin duda, sufren a diario en su trabajo y que se evidenciaron cuando, por ejemplo, se sancionó a un mosso por redactar una diligencia en castellano.

Como señalaba acertadamente Juan Antonio Cordero, a propósito de lo anterior, ‘el integrismo nacionalista catalán no sólo existe, sino que lleva gobernando ininterrumpidamente desde el principio de la autonomía’. En el campo policial sus autores intelectuales fundamentales han sido, históricamente, Sellarès y Pujol. Obsérvese que este último siempre aparece al final del túnel nacionalista a modo de Gran Hermano ejerciendo un inconfesable, oscuro y totalitario control sobre los ciudadanos.

Uno, al final y después de visto lo anterior, se pregunta, tras la arenga de hace unas semanas del consejero de Interior, Felip Puig, a apoyar una hipotética secesión ilegal de qué bando se pondrían los miembros del cuerpo: ¿del de la ley integradora de todos o del de la identidad fundamentalista de unos pocos? No me cabe la menor duda sobre los policías de a pie -la gran mayoría simples trabajadores abnegados que realizan su labor lo mejor que pueden, ajenos al debate político en el que se les pretende implicar-; otra cosa sería sus mandos, verdaderos soldados de un ejército al servicio de un fin totalitario. Os vigilamos.

PD: Me llegan los datos que confirman mis previsiones sobre la consulta a los empleados del Ayuntamiento de Barcelona. Participación: 61,77%; sí: 89,68% y no: 9,9%. Me consuela conocer que la abstención ha sido, considerablemente, alta.

Trias, otro demócrata en apariencia

‘Pedir a los ciudadanos que tomen decisiones mediante formas de democracia participativa o directa, vía consultas populares o referéndums, sólo debe hacerse en aquellos casos en que el ciudadano pueda formar su criterio sobre el asunto y así pueda votar de forma responsable. Si este no es el caso, se le está engañando, se reviste de legitimidad democrática -para algunos estas formas directas son la democracia más perfecta- a decisiones que previamente han estado manipuladas desde el poder y cuya responsabilidad, encima, se traslada al incauto ciudadano, a quien los gobernantes acabarán echándole la culpa: precisamente la inversión de la democracia’, Francesc de Carreras, ‘Demócratas en apariencia’, artículo publicado en La Vanguardia el 20 de mayo de 2010.

Hoy los empleados públicos del Ayuntamiento de Barcelona están llamados a decidir en referéndum si aceptan o no el preacuerdo suscrito el pasado viernes por el municipio y los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO mediante el cual se palia la pérdida de la paga de Navidad de este año, fruto de la aplicación del Real Decreto 20/2012 dictado por el Gobierno español. Cabe destacar que un tercer sindicato -ASI- ha dejado abierta la posibilidad de sumarse a este pacto, mientras que otros dos -Sapol y CGT- no lo firmaron a la espera del resultado de las votaciones.

En definitiva de lo que se trata, en evidente fraude de ley, es sortear el decreto estatal, como consecuencia de una oferta del equipo de Gobierno municipal que preside su alcalde, Xavier Trias (CiU), trasladando a los alrededor de diez mil trabajadores municipales la responsabilidad de la decisión.

En este cambalache, los sindicatos mayoritarios actúan de cómplices necesarios, haciendo suyos los argumentos de los responsables municipales al señalar que el Ayuntamiento no tiene excusas para abonar a los trabajadores una paga parecida a la de Navidad porque tuvo un superávit de 38 millones de euros. La fórmula elegida se ha utilizado, también, en TMB; además de en Navarra y en Extramadura.

Evidentemente, dada la escasa información suministrada, la inmediatez de su convocatoria y los gravísimos y profundísimos momentos de crisis que atravesamos -en la que por poner un dato significativo: España acaba de traspasar su récord del llamado índice de miseria (desempleo + inflación) desde marzo de 1993, un 28,1%, una cifra que dobla la media europea y triplica la de los EEUU-, es fácil concluir cuál será el resultado de la consulta. Con su abstención, los empleados municipales, podían haber dado un ejemplo de conducta responsable al negarse a ser manipulados desde el poder.

Más allá de la falta de solidaridad entre trabajadores que comportará -pues la medida no se hará extensible a todos los de todas las administraciones públicas- y que muestra como el poder económico y político se empeñan en dividir a la clase obrera, este tipo de consultas, en definitiva, pretenden corresponsabilizar de una decisión a la parte más débil de la relación laboral, los asalariados, trasladándoles la decisión última de la misma, pero siempre con las cartas marcadas de antemano.

Fueron las formas de Jordi Hereu (PSC) en su consulta sobre la Diagonal, trasladando la decisión a los ciudadanos barceloneses. Son las formas que ahora vuelve a emplear Trias (CiU), con la ayuda de los sindicatos mayoritarios, trasladándola a los empleados públicos del consistorio. Nuevos tiempos, viejas prácticas… de aparentes demócratas.