Eduard Punset, profesor de Ciencia, Tecnología y Sociedad en la Facultad de Economía del Instituto Químico de Sarriá (Universidad Ramón Llul), director y presentador del programa de divulgación científica Redes de TVE, en una entrevista para la revista Tercera Cultura:

María Teresa Giménez Barbat: [...] Vemos personas en este planeta que se plantean cuestiones asombrosas por su ambición, que aún parecen de ciencia ficción, y que involucran el futuro de la humanidad en su conjunto. Pero ves nuestra tele o escuchas a muchos de nuestros jóvenes universitarios y parece que no saben salir de ideas localistas y regresivas. Lo que más parece preocuparles son cuestiones que van en dirección contraria y con eso enlazo con un apunte que ha hecho usted antes. En vez de unirnos bajo un ideal de universalismo resulta que nos dedicamos a buscar motivos para la separación de unos y de otros. Y todo por motivos nimios o mistificaciones históricas. ¿No desanima un poco esta falta de amplitud de miras, de cultura, que vemos en nuestro entorno?

Eduard Punset: Si tienes esta sensación es porque olvidas una constante del cambio y la evolución. Y es que los cambios técnicos son extremadamente rápidos, mucho más que los cambios institucionales, la familia, el estado. Los cambios técnicos, del conocimiento, son más rápidos que los culturales. En este caso nos topamos con ideas de la Edad Media. Estamos tratando de compaginar los cambios técnicos del SXXI con mentalidades regresivas del SXIX, como las de quienes se plantean el nacionalismo exacerbado.

Antes hablábamos de las expectativas de una vida promedio de 30 años. Eso es un instante. Aún hay gente que mantiene esta visión tan limitada. Los cambios culturales son muy lentos. Hay gente que sigue creyendo que su perro le pertenece, o que su mujer es suya o que lo es su territorio. Sorprende cómo pueden plantearse en política visiones como la del nacionalismo exacerbado, que es una visión dimisionaria, absurda. ¡Pero si somos un pequeño planeta, de uno de los billones de estrellas, que viaja a 250 km. por segundo! Nos movemos por el universo SIN UN DOMICILIO FIJO EN EL CIELO. ¿De donde viene este amor por lo que se cree un domicilio fijo y estable?

A eso le llama Dawkins “el código de los muertos”, una de sus aportaciones que más me ha interesado, ese pensar en base a estructuras ancestrales, de gente del pasado. Por desgracia muchas de las conductas del hombre moderno están condicionadas por códigos antiguos que ahora resultan nefastos.