Opinión

‘Universidades a la boloñesa’

‘¿O, más bien, no se está hipotecando y poniendo en entredicho el futuro de los estudiantes, al subordinarlo a los intereses de la Universidad, de la Facultad de Letras y de los departamentos en mantener y/o incrementar el número de estudiantes, en preservar puestos de trabajo del personal docente y en comercializar y vender, a precio de mercado, los masters? Sí, esto es lo que creo’.

Manuel I. Cabezas González
Martes, 3 de enero de 2012 | 09:47

A Pepe C.,
el Cicerón de Almagarinos

En 2010 empezó a aplicarse -con carácter general- en las universidades españolas, el denominado Plan de Bolonia, que debe su nombre a la ciudad italiana donde los ministros de Educación firmaron la llamada Declaración de Bolonia (1999). Con él se puso en marcha el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). En este espacio y con este espacio, se pretende provocar una convergencia en la enseñanza superior europea, para propiciar, como sucedía en la Edad Media, la movilidad de estudiantes, de titulados y de profesores entre todos los países firmantes.

Además, este espacio debe permitir poner en marcha la Europa del conocimiento, base del crecimiento y del bienestar futuros de los europeos. Se trata, podríamos decir, de una especie de globalización universitaria europea, con todo lo que tiene de positivo y de negativo el concepto de globalización.

El EEES y la implantación que se ha hecho en España han tenido defensores, pero, sobre todo, muchos detractores (revista Campus de l’Autònoma, número 59,  dossier ‘Les dues cares de Bolonya‘, pp. 2-11.; y J. Llovet, Adéu a la Universitat. L’eclipsi de les humanitats, Galàxia Gutenberg, Cercle de Lectores, Barcelona), cuyos puntos de vista no es el momento de presentar ni analizar aquí, en este texto. Hoy, quiero centrarme en una cuestión muy precisa: la nueva oferta de estudios universitarios a la boloñesa.

El Plan de Bolonia da a las universidades una mayor libertad para diseñar y ofertar nuevas titulaciones y así poder adecuar los estudios universitarios a las necesidades socioeconómicas de los países de la UE. Para analizar, concretar y ejemplificar esta cuestión, voy a centrarme en la oferta de estudios de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

Haciendo uso de esta libertad, los distintos departamentos de la Facultad de Letras han ofertado trece grados en el ámbito de las Humanidades y Ciencias Sociales; y diez grados combinados, compuestos de dos filologías distintas (inglés/español; francés/inglés; catalán/clásicas; etc.). Para la obtención del grado en una filología, los alumnos deben cursar 240 créditos ECTS (Sistema Europeo de Transferencia de Créditos), a lo largo de 4 años (4 años x 60 créditos anuales = 240 créditos).

Cada uno de estos créditos equivale a entre 25/30 horas de trabajo. El grado proporciona a los alumnos una formación general en una filología determinada, pero no una especialización, que solo podrán obtener con el máster (un año más de estudios). En el caso de los grados combinados, los alumnos obtendrán un grado en dos filologías (inglés/español; francés/inglés; catalán/clásicas; etc.). Ahora bien, para obtener este doble grado, los alumnos solo tendrán que hacer 240 créditos: 120, en una lengua; y 120, en cualquier otra lengua. Debo precisar que, a partir de una pequeña muestra del departamento de Filología Francesa, eligen un grado combinado la mayor parte de los alumnos (entre un 50 y un 100%).

Esta oferta de grados combinados y los datos sobre la aceptación de los mismos por parte de los alumnos de la Facultad de Letras de la UAB merecen una sucinta reflexión. Si el Plan de Bolonia se ha propuesto personalizar las enseñanzas, así como homogeneizar y adecuar la formación universitaria a las necesidades socioeconómicas de los países europeos y facilitar así la inserción laboral de los jóvenes graduados y masterizados, ¿cómo se puede explicar y justificar la oferta de esa formación híbrida y devaluada de los grados combinados?

Es un lugar común y una perogrullada afirmar que el grado en cualquiera de los estudios impartidos en la Facultad de Letras no proporciona a los alumnos una formación satisfactoria ni funcional, ni tampoco una especialización (J. LLovet, 2011). De ahí que tengan que hacer el máster correspondiente. Por cierto, éste no es el caso en todos los países de la UE. Por ejemplo, en Francia, al final del cuarto año, los alumnos terminan, en general, sus estudios y empiezan una actividad profesional.

Si esto sucede en un grado puro y duro (240 créditos), ¿qué se puede esperar de los grados combinados, en los que los 240 créditos se distribuyen entre dos filologías (120, para una lengua; y 120, para la otra)? Por eso, podríamos afirmar que esta formación híbrida es un sucedáneo de formación, una formación devaluada, un engaño en toda regla y un secuestro del futuro laboral, económico, social y personal de los jóvenes universitarios, que han hecho o hagan esta elección. En efecto, este simulacro de formación no podrá ser mercada en el mundo laboral, ya que no será operativa. Y esto ya no se podrá arreglar ni con un máster ni con dos.

Es legítimo preguntarse cómo y por qué los equipos directivos de los departamentos y del Decanato de la Facultad de Letras, del Rectorado de la UAB y de los servicios centrales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte han podido dar el nihil obstat y el placet a estos grados combinados, que van a convertir a los bi-graduados en minusválidos indigentes y en marginados, en un mundo cada vez más globalizado y competitivo. ¿Acaso se ha pensado en ampliar los horizontes y las perspectivas de futuro para los alumnos, como afirma la Decana de la Facultad de Letras? No lo creo.

¿O, más bien, no se está hipotecando y poniendo en entredicho el futuro de los estudiantes, al subordinarlo a los intereses de la Universidad, de la Facultad de Letras y de los departamentos en mantener y/o incrementar el número de estudiantes, en preservar puestos de trabajo del personal docente y en comercializar y vender, a precio de mercado, los masters? Sí, esto es lo que creo. ¿Dónde han quedado la ética, los principios, los valores y la deontología profesional no sólo de los hacedores de los planes de estudios a la boloñesa sino también de nosotros, los profesores, que estamos aplicando, de forma acrítica y sin abrir la boca, el Plan de Bolonia?

¡Qué lejos estamos del ideario educativo que Michel de Montaigne concentró en esta píldora, que no se han autoadministrado los que están en el origen de los nuevos planes de estudios universitarios del Plan de Bolonia!: “Mieux vaut une tête bien faite qu’une tête bien pleine“. La cabeza, los futuros graduados de letras no la tendrán ni bien organizada ni bien llena. Por eso, le pregunto, como Pedro a su Maestro, a esta universidad del siglo XXI: Quo vadis, Hispana Universitas Bolonensis?

Manuel I. Cabezas González es profesor titular de Lingüística y de Lingüística Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona

Temas: , ,

8 Comments en “‘Universidades a la boloñesa’”

NOTA: Sean respetuosos con sus comentarios. Se borrarán los comentarios cuyo contenido o enlaces puedan ser considerados difamatorios, vejatorios o insultantes. Recuerden siempre que las formas importan y que hay muchas formas de decir lo mismo. Gracias por participar.
  1. aleatorio - Martes, 3 de enero de 2012 a las 13:21

    ¿Acaso el autor ignora que hay materias comunes entre las diferentes filologías? ¿Considera el autor que, tras superar la asignatura ‘Latín’ en Estudios Franceses, un alumno tendría que volver a cursar ‘Latín’ en Filología Española?

    Por otro lado, lo que realmente es escandaloso en la Facultad de Filosofía y Letras de la UAB es la bajísima ratio alumnos/profesor. O, lo que es lo mismo, lo bien que viven muchos profesores sin apenas alumnos a los que enseñar. Mientras que por ahí se va un dineral en nóminas a funcionarios, en otros muchas facultades están teniendo que echar a profesorado.

  2. Elemental querido watson - Martes, 3 de enero de 2012 a las 14:33

    aleatorio – Martes, 3 de enero de 2012 a las 13:21

    Chato, ahi te has cubierto de gloria bendita.

    Yo te contesto con otra pregunta tambien: Si ANTES, filologia francesa se cursaba en 4 años integros, y ahora se le dedican la mitad de horas… se pueden COMPARAR ambas formaciones?

    Porque, te guste o no, ni de coña 120 creditos van a parar a “asignaturas comunes”. NI DE COÑA. Por no decir, que el simple hecho de dar la clase en una lengua SIEMPRE durante 4 años, no es lo mismo que hacerlo en 2 en el mismo periodo de tiempo. Matematicamente, escuchas/hablas/practicas la mitad.

    Por cierto, te recomiendo que te mires un poco el planing de estudios de la carrera. Porque, si te lo montas bien, solo das 2 asignaturas que no tienen nada que ver con el frances.
    Pasar, de 2 asignaturas “comunes” en todas las filologias… a pasar a dar asignaturas comunes Y EL RESTO DE HORAS, dividirlas entre 2 filologias… es para hacerselo mirar.

    Bolonia es una chapuza MAYUSCULA. No puedes comparar el nivel academico entre grado y licenciatura sencillamente porque un licenciado ha estado 4 años estudiando una lengua. El graduado solo 2. Con lo que ello conlleva (2 años para una filologia?? donde demonios esta la profundizacion en la lengua en 2 años de nada??)

    te has cubierto de gloria chaval. (el que las clases tengan mas o menos profesores… es otra historia. La sociedad siempre va a necesitar filologos, y tambien abogados. Por eso mismo la universidad funciona como una especia de socialismo: se distribuyen los costes equitativamente por alumno entre todas las carreras. Ahora bien, los costes particulares nunca van a ser los mismos para un dentista, un abogado o un filologo. Si cada uno se lo tuviera que sufragar, a dentista solo optarian los ricos… o los zumbados que quieran hipotecar su vida a razon de 12000 euros por curso)

  3. iliemo - Martes, 3 de enero de 2012 a las 15:19

    Uno de los problemas que se han dado con la excusa de Bolonia es que han desaparecido las asignaturas troncales y el catálogo de materias por titulaciones que elaboraba el ministerio. Ahora cada facultad decide como es “su” grado en función de los intereses de investigación de los grupos que controlan los departamentos de las diferentes facultades. Es decir, antes ser economista significaba más o menos lo mismo en diferentes universidades españolas. En cambio, tras la última reforma de grados con las excusa de Bolonia, cada Facultad ha decidido lo que debe incluir cada grado sin garantizar una mínima existencia de materias comunes con el resto de grados del resto del estado. En vez de converger con Europa, el resultado es más divergencia entre grados dentro del mismo país e incluso de las mismas regiones. Todo en nombre de una excesiva y contraproducente autonomía universitaria que se ha traducido en facilitar los intereses particulares y contrarios al interés social de algunos grupos que concentraban la capacidad de decisión en las diferentes facultades de las diferentes univesidades.
    Bolonia también ha traído una reducción de la carga docente de cada carrera –y los estudiantes no han reaccionado ante esto– y la excusa para promocionar algunos másters dada la baja calidad y la nula selectividad de los grados resultantes. Algunos. como el señor Mas-Colell lo han utilizado para dar el gran pelotazo con su Barcelona Graduate School of Economics. Institución para la que no ha faltado dinero público (acaparando las ayudas de todas las convocatorias públicas en las que sus miembros eran a la vez el jurado.) La BGSE utiliza espacios públicos sin pagar, cobra precios privados por másters oficiales (que deberían ser públicos y antes lo eran) y se le da el privilegio de tener un título público cuando cobran precios como institución privada y no devuelven nada a la universidad. Una vergüenza.

  4. Alberto - Martes, 3 de enero de 2012 a las 16:55

    Ya puestos a criticar la “adaptación” (es un decir) que se ha hecho en España al EEES, podría decir que España es el único país que no se ha adaptado realmente al EEES. En Europa los Grados son de 3 años, y los master o programas de especialización de dos más. En España se optó por 4 años de grado (porque tenemos muchos departamentos universitarios y todos quieren cuota de poder, traducido en el viejo concepto de la “asignatura”) y 1 de master que no es especialización ni es nada. Esto a los estudiantes españoles les volverá a crear problemas cuando vayan a Europa y les miren raro cuando digan que han hecho carreras de 4 años, sus Master no los va a valorar nadie (en 1 año no se complementa la formación especializada ni de coña). Tampoco será fácil atraer alumnos de fuera con un sistema, el español, el único de Europa que no es compatible con el EEES. Y así estamos.
    Seguimos contando las formaciones por “asignaturas” (traducción de asignatura=espacio de poder de un departamento sobre un grado formativo) en lugar de hacer las formaciones por contenidos, con seminarios, actividades prácticas, y por supuesto materias básicas, contando con los mejores profesores posibles que enseñen lo que saben (y lo que saben los mejores profesores es lo que ellos mismos investigan) y no con corporaciones medievales como son los departamentos universitarios actuales, donde se hace poca y bastante mala investigación.
    Somos el país de la chapuza, sencillamente.

  5. José Ruiz - Miércoles, 4 de enero de 2012 a las 01:48

    Elemental querido Watson.
    Recuerda que no ha mucho, las lincenciaturas eran de 5 cursos.

    Iliemo:
    Lo que nos das a conocer sobre la Barcelona Graduate School of Economics, a mi entender, solo tiene un nombre: c o r r u p c i ó n .

    Pero más grave es (un verdadero crimen para una persona que se sienta de izquierda), y el problema mayúsculo para las clases populares es el que cita Alberto y que parece que ha sido aceptado sin más, tal vez por ser un producto de los retroprogres que nos han desgobernado y lo han vendido como acercamiento a la modernidad, por lo que los “presuntos” sindicatos de estudiantes y de clase han callado.
    Los grados “europeos”, son de 3 años, como siempre fueron en RU, p.e., por lo que un “hijo de papá” de padres sociolistos, se irá a estudiara a USA, RU…y obtendrá su grado en un año menos, y el dominio de un idioma más, como mínimo.

    Conozco algún caso que lo hace.

  6. J. Castillo- miercoles, 4-1-2012 - Miércoles, 4 de enero de 2012 a las 14:57

    Considero que en lugar de reducción y recortes, se deberia invertir más en Investigación, educación y enseñanza, de lo contrario son expectativas negativas. Hacer planes para toda la vida con actitudes a través de la enseñanza de lo contrario se hará a un lado la esperanza de un futuro mejor. Invertir en capital humano es sembrar para el futuro de un pueblo o nación.

  7. Angel Hernandez Guardia - Miércoles, 4 de enero de 2012 a las 19:46

    La supuesta “denuncia” del “profesor” Cabezas esconde una reacción corporativa de su departamento por la correspondiente cuota de poder, que cree perder. Y tambien por el patológico afan de protagonismo de su enfermizo ego.

    Un poco más de honestidad radical no le vendría mal a este profesor y denunciar a los claustros y profesores por cuestiones mucho mas graves que suceden en la universidad desde hace años.

  8. Cierzo - Sábado, 7 de julio de 2012 a las 12:36

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.