El señor Torrente Flores y otros olvidados

20.02.2012 | 11:57
 

‘243. Calle de Torrente Flores. El nombre que da el Nomenclátor de 1980 es Torrente de las Flores, pero el mismo Nomenclátor me indica que Manuel Torrente Flores, el año 1875 censó los terrenos que ocupa la calle graciense de la que tratamos ahora. La situación es entre la Travesera de Gracia y la de Dalt’ (Josep M. Vilarrúbia i Estrany, Las calles de Gracia, pp. 87).

‘Un nomenclátor es una relación de todas las unidades poblacionales inferiores al municipio (núcleos de población, aldeas, parroquias, caseríos, villas, barrios, etc.). Este listado detallado contiene las entidades singulares de población, núcleos y diseminados de cada uno de los municipios, permitiendo conocer en qué forma se asienta la población en los mismos. Contiene, para cada una de estas unidades, la población y datos de carácter geográfico’ (Wikipedia).

En Barcelona, como en todo lo demás, la llegada de la democracia y la ocupación de las instituciones, entonces, por los catalanistas de izquierda –hoy ya sabemos que eran simplemente nacionalistas que utilizaban aquel artificio para ocultar sus vergüenzas- llevó a la normalización de su nomenclátor adaptándolo a los gustos y conveniencias de los nuevos amos de la ciudad. Las calles dejaron de serlo y pasaron a ser, exclusivamente, carrers; y mientras algunos incomprensiblemente entraban en el mismo (por ejemplo el racista y xenófobo Sabino Arana -¿cuándo conseguiremos que la cordura institucional haga que lo abandone?-), en cambio, aquellos que molestaban al nuevo régimen por ser más o menos sospechosos de ir en contra de la nueva ideología liberadora, vieron, sencillamente, como desaparecían de él, como no entrarían nunca (por ejemplo, ¿alguien puede explicar por qué Salvador Dalí no tiene aún calle en Barcelona? ¿Tendrá algo que ver el legado póstumo de su obra al Estado español?), lo harían de soslayo (por ejemplo, Josep Pla tiene calle, pero, en zona no destacada de la ciudad), o, finalmente, como de una forma burda se catalanizaba su nombre y apellidos.

Placa de la calle barcelonesa (foto: justindelba.wordpress.com)

Esto último es lo que le pasó a Manuel Torrente Flores, un gallego que urbanizó una zona amplia del Distrito de Gracia (distrito VI) y que es objeto de una de las polémicas más absurdas que los censores nacionalistas nunca han querido admitir. Dentro de esta urbanización a la que aludía destacaba como punto neurálgico la Plaza Rovira i Trias, proyectada el año 1861, por el arquitecto del mismo nombre, discípulo de Antonio Gaudí, siguiendo la voluntad de sus promotores; además del citado Manuel Torrente Flores, Miquel Massens y Ramon Rabassa. Todos ellos tienen, hoy en día, una calle dedicada en los alrededores de la plaza; en concreto las perpendiculares a la misma. Pero mientras estos mantuvieron intacto su apellido dando nombre a las calles, aquél, como por arte de magia, vio como se le hacía una adaptación a los nuevos tiempos catalanistas.

Se ha de tener en cuenta, además y para evitar equivocos, que en Gracia los torrentes son un eje vertebrador del mismo (Torrent de l’Olla, Torrent d’en Vidalet, Torrent del Pecat, etc.). Como fenómeno natural era necesario respetar la existencia de los arroyos en el proceso urbanizador, pero al mismo tiempo se evitaba en las promociones urbanísticas situar en ellos las fachadas y entradas principales. Esta situación cambió a partir de la canalización de los torrentes coincidiendo con una gran demanda de vivienda.

Mientras en 1980 el nomenclátor de Barcelona decía lo que se recoge en el encabezamiento de este post, el actual –como consecuencia de la polémica suscitada- indica para acallar conciencias y voluntades restituyentes: ‘El propietario de los terrenos (junto con Masens y Rabassa), Manuel Torrente Flores (Ferrol, La Coruña, 1829 – 1916), renunció implícitamente a poner simplemente su apellido Torrente a una de las calles de su urbanización, en beneficio de una invención más popular y agradable: la calle del Torrente de las Flores, hecho que la ciudad agradece’.

Esta version ha sido, evidentemente, puesta en duda hasta por los mismos gracienses y es por ello que desde este post reivindico la figura de Manuel Torrente Flores y, sobre todo, la restitución, en su integridad y lo antes posible, de sus apellidos a la calle que le debe, aún, su nombre. “La verdad triunfa por si misma; la mentira necesita siempre complicidad” (Epicteto).

7 Comments en “El señor Torrente Flores y otros olvidados”

NOTA: Sean respetuosos con sus comentarios. Se borrarán los comentarios cuyo contenido o enlaces puedan ser considerados difamatorios, vejatorios o insultantes. Recuerden siempre que las formas importan y que hay muchas formas de decir lo mismo. Gracias por participar.
  1. vito - Martes, 21 de febrero de 2012 a las 00:01

    Als anticatalans els fa molta ràbia que on abans deia “calle” ara digui “carrer”.

    La recuperació de la democràcia va significar el retorn de la nostra llengua per retolar els nostres carrers.

    El que abans era “calle mayor” ara torna a dir-se com li diuen els seus veins: “carrer gran”, la “Plaza del diamante” ara ha recuperat el seu nom de veritat “plaça del diamant”

    Peró no poden suportar el que abans era “torrente de las flores” ara sigui “torrent de les flors”.

    Aquesta colla no té cap interès en restituir el seu nom de “Don Martín” al carrer de Madrid que ara es diu “Martín de los Heros”.

    Però consideren una ofensa que no digui “torrente flores”.

    Sou molt ridículs.

  2. Federico Llosa Marsé - Martes, 21 de febrero de 2012 a las 08:56

    En resposta a vito li diria que no es defensa la realitat catalana excloent a part de la seva ciutadania per raó d’origen i llengua. Els anticatalans són els que no són tolerants i no respecten els altres.

  3. vito - Miércoles, 22 de febrero de 2012 a las 08:11

    “excloent a part de la seva ciutadania per raó d’origen i llengua.”

    És mentida. Catalunya és una societat raonablement integradora. A veure quan triguen els espanyols en tenir un president immigrant.

    Pretendre que traduir “torrente de las flores” per “torrent de les flors” és una mostra d’intolerància ens diu molt de la paranoia de tants anticatalans que corren per aquest pamflet.

  4. MundoBarcino - Martes, 6 de marzo de 2012 a las 18:32

    Siento mucho tener que discrepar con lo aquí escrito, ni el señor Torrente Flores ha estado olvidado de los nombres de la vía pública de la ciudad de Barcelona, ni mucho menos se impuso el nombre de Torrent de les Flors, es más, el Sr. Manuel Torrente aún vivía cuando este nombre hera ya oficial en las calles primero de Gràcia y posteriormente de Barcelona, como explico en esta entrada: http://mundobarcino.blogspot.com/20....lores.html reciba un cordial saludo.

  5. jaime dapena fernandez - Miércoles, 29 de agosto de 2012 a las 20:35

    Manuel Torrente Flores fue uno de mis bisabuelos parternos (mi padre, Luis Dapena Torrente, fallecido en Ferrol, en 1960, era uno de sus nietos. Yo soy el mayor de sus bisnietos (poseo el proyecto auténtico, coloreado, del Arquitecto del Barrio de Gracia, los títulos de constitución de los censo, las inscripciones en el Registro de la Propiedad nº 4, de Barcelona en donde llamaban Alegre de Dalt, del Ayuntamiento de Gracia, y la testamentaria otorgada en en 1918, en Ferrol, fallecida ya una de sus hijas,mi abuela, María de la Gloria Torrente Frígola (su madre, María de la Mercedes Frígola y Poch había casa, en segundas núpcias y hecho cargo de sus cinco hijos huerfanos de padre, teniendo cinco más después de casar con mi citada bisabuelo. A los hijos de su única mujer le dio carrera; se de dos, al mayor, Alfonso Preciado Frígola, lo mandó a su costa a estudiar Medicina a La Sorbona y a otro mencinado en su testamento, le dejó una pensión no pequeña “hasta que salga de la Academia de Toledo como Segundo teniente). Quedo a disposición de cuanto esto lea. Ayuntamiento de Gracía. Contradigo a los Srs. Vito y MundoBarcino, diciéndoles, DE MOMENTO simplemente NO ES CIERTO.

  6. Manolo - Miércoles, 20 de marzo de 2013 a las 13:50

    Sr. Dapena, soy un espectador neutral. Acabo de leer varias informaciones publicadas sobre este tema, y creo que quid de la cuestión estriba en aclarar si ha habido una actuación delictiva por parte del Ayuntamiento al no respetar el derecho del propietario a poner el nombre correcto a la calle, o bien si este hecho fue aceptado y consentido por el propietario en su momento, como se da a entender en algunas referencias.

  7. Carlos Dapena - Domingo, 21 de julio de 2013 a las 21:49

    Sr, Vito

    Yo soy bisnieto de D. Manuel Torrente Flores. Veo que habla Ud. con cierte rabia de los que no son catalanes o crée Ud. que no deberían de serlo. Habla usted de que Cataluña es una sociedad integradora. Yo he vivido cuatro años ahí y sí, reconozco que es integradora con los que se domestican a hablar y pensar como lo hacen ustedes; y nada más. Que hayan tenido un presidente charnego y muchos otros de la misma cuerda no quiere decir nada: sencillamente se han domesticado a los dictados de los poderosos. Por cierto ¡Vaya éxito del ilustre charnego!.
    Es curioso que de los tres caballeros que nos ocupa el tema el único que no era catalán era mi bisabuelo, que era gallego de Ferrol, al igual que yo. A los otros se les respetó su nombre en las calles salvo a mi familiar que se llamaba D. Manuel Torrente Flores. Nada de torrente de las flores ni leches. Esta es la puñetera verdad; lo demás son mitos de ciertos catalanistas que no han evolucionado o no quieren evolucionar. Además éste mi bisabuelo aportó a Cataluña una enorme cantidad de capital para benaficio de Barcelona. Esta es la historia. Y una pregunta : ¿Si a usted le cambiasen sus apellidos le parecería correcto?. Pues eso. .

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.