Òmnium Cultural: la tentación genocida

09.03.2012 | 12:22
 

‘Òmnium Cultural es una entidad sin ánimo de lucro de Cataluña de carácter cultural y político, creada en 1961 que trabaja para promocionar el uso de la lengua catalana, difundir la cultura catalana, y promover la identidad nacional catalana y el movimiento soberanista catalán. Actualmente dispone de 21 delegaciones a lo largo del territorio catalán. Tiene su sede en Barcelona . […] Cuenta con 21.000 socios. Desde marzo de 2010 […] está presidido por una mujer: Muriel Casals’ (fuente: Wikipedia). Además, cuenta con una red de entidades subordinadas como la Fundación Privada Òmnium, la Plataforma per la Llengua, el Col·lectiu l’Esbarzer y la Fundación Vincle.

Que fuera posible la creación de una asociación como la referida en plena dictadura abona la tesis de Jesús Laínz que entiende que se debe acabar con el mito de la represión lingüística durante el franquismo pues ‘se comete la falsificación de confundir la no oficialidad con persecución’; en ese período solo existió una lengua oficial, como ha ocurrido en Francia durante todo el régimen democrático, pero ‘se publicaron decenas de miles de libros en todas las lenguas regionales’.

Debe encuadrarse su nacimiento, siguiendo a Antonio Robles, en el tránsito entre el catalanismo político cuyos objetivos son el bilingüismo y el autonomismo con reconocimiento de la nacionalidad catalana dentro del Estado al nacionalismo soberanista cuyos objetivos in crescendo son un monolingüismo encubierto, el derecho de autodeterminación y un Estado propio en cuanto se disponga de mayoría social.

La asociación se nutre de gran cantidad de políticos de la transversal ideología nacionalista, incluyendo a destacados miembros de CiU y ERC que evidencian el maridaje entre sus dirigentes y los de las instituciones catalanas, hasta el punto de ser de facto un interlocutor más al decidir la toma de determinadas decisiones políticas y llevar a cabo significativas acciones ejemplarizantes, cuya organización sería inviable, por su propia naturaleza, desde las instituciones públicas.

Así, tampoco es casualidad, como consecuencia de lo anterior, que en pago a sus favores la entidad ‘sin ánimo de lucro’ sea una de las más subvencionadas, incluso en épocas extremadamente difíciles, como las actuales, de plena crisis económica, alcanzando a cubrir, como mínimo, la mitad de su presupuesto según manifestaciones de sus propios dirigentes. Además de otorgársele, por los servicios prestados al servicio de una ideología, entre otros reconocimientos como entidad, la Cruz de San Jordi de la Generalidad de Cataluña (1984) y, recientemente, la Medalla de Oro al Mérito Cultural del Ayuntamiento de Barcelona; así como, a título individual, a destacados miembros de la misma –sin ir más lejos, se acaba de otorgar la Medalla de Oro de la Generalidad a su socio de honor y militante de CiU, Josep Maria Ainaud de Lasarte-.

Desde la llegada a la presidencia de la entidad de Muriel Casas Couturier (1945; Aviñón, Francia) -una profesora de Economía de la UAB-, unos meses antes de la recuperación del Gobierno de la Generalidad por los nacionalistas de CiU, la radicalización de la actividad llevada a cabo por la entidad no ha hecho más que aumentar a la vez que su discurso ante los medios de comunicación afines, es decir, casi todos los existentes en Cataluña y todos los subvencionados. Siempre, como es norma entre los nacionalistas, contra un enemigo común al que achacar todos sus males: en el caso de los nacionalistas catalanes, España y todo lo que se relacione con ella, en especial, la lengua española.

Destacaré dos ejemplos: por una parte, fueron los organizadores de la manifestación, celebrada en Barcelona, contra la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña en la que, entre otras cosas, fueron constantes los gritos contra los españoles y, por otra, su presidenta acusó a los padres que piden bilingüismo escolar de “maltratar, usar y abusar de sus hijos”. Este mismo día, Muriel Casals, aseguró en TV3 que “de la misma forma que ellos [los fundadores de Òmnium Cultural] se enfrentaron al orden existente para dar pasos adelante, entenderían que nosotros en estos momentos también, a veces, hiciésemos una cierta violencia sobre el orden existente para dar pasos adelante”, palabras que recuerdan al terrorismo de bajo intensidad con el que algunos denominaban a la kale borroka del País Vasco.

Aquí es donde enlazo con lo que los hechos evidencian: las tentaciones genocidas que subyacen en esta asociación. El genocidio es un delito internacional que comprende cualquiera de los actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal; estos actos comprenden la matanza de miembros del grupo, lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo, sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial, medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo, traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo […]. Es ‘una negación del derecho de existencia a grupos humanos enteros’, de acuerdo con la Asamblea General de las Naciones Unidas, [por lo que al tener] un carácter masivo […] con frecuencia necesita de la colaboración efectiva de una estructura social (fuente: Wikipedia).

¿Acaso no subyace en toda la acción política de esta asociación pseudocultural un afán por la eliminación o postración de un determinado grupo, el de los no nacionalistas –formado mayoritariamente por los hispanohablantes-, por razones exclusivamente etnolingüísticas? ¿No está hoy, como hace tiempo -el nacionalismo, bendecido por el poder económico burgués, controla el poder político desde el reestablecimiento de la democracia en esta Comunidad Autónoma-, condenando a ver mermadas sus posibilidades de ascenso social, al destierro o, en el peor de los casos, a la muerte civil a aquellos que no se acomoden públicamente a sus prescripciones nacionales u osen discutirlas? ¿No existe una tupida red social, forjada durante todos estos años y que se extiende por toda la geografía catalana, que proclama, repetidamente y sin descanso, las bondades de su ideología como si fuera la única buena y verdadera a imagen semejanza de las enseñanzas basadas en los principios goebbelianos de la propaganda?

Félix de Azúa, uno de los desterrados, refiriéndose a la manifestación aludida señaló que le recordaba a los peores momentos del nacionalismo español, los de las adhesiones masivas públicas al Movimiento durante la dictadura franquista. El tufo totalitario fue incuestionable y ha contribuido a hacer irrespirable el aire de Barcelona y del resto de Cataluña. Sin embargo, paradójicamente, son los totalitarios -los que amenazan con el desacato y la insumisión fiscal- los que, habitualmente, así califican a los tolerantes -los respetuosos con la ley y el derecho- en un intento de enmascarar sus vergüenzas… y consiguen, en ocasiones, sus objetivos desestabilizadores, como cuando a los magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña les tiembla el pulso al mandar ejecutar unas sentencias del Tribunal Supremo.

¿Adónde han relegado la libertad y la igualdad de los ciudadanos; su derecho legítimo a discrepar y ejercer como tales? ¿Cómo ha sido posible que asociaciones de este tipo lleguen a marcar los tiempos políticos en Cataluña? ¿Cómo es posible que los poderes del Estado lo consientan? No existen razones ni caben concesiones a los fanatismos; no existen otras respuestas que, con toda la prudencia que se quiera, armarse y defenderse del fundamentalismo.

4 Comments en “Òmnium Cultural: la tentación genocida”

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  1. Paco - Viernes, 9 de marzo de 2012 a las 12:44

    Porcentualmente, en lo que representa la subvencion comparado con lo que aportan sus militatnes, está mucho más subvencionado el Partido Popular que Omnium cultural.

  2. Alwix - Viernes, 9 de marzo de 2012 a las 14:55

    Ei, t’has deixat Jordi sense traduïr, a veure si et picaran la cresta. Per cert, m’has convençut, m’apunto a Òmnium.

  3. Juan - Sábado, 10 de marzo de 2012 a las 16:04

    En un país normal OC no ya no estaría subvencionada sino que estaría ilegalizada por fomentar el odio interétnico.

  4. felicitats - Lunes, 19 de marzo de 2012 a las 22:34

    Molt bé noi, m’hi vaig a inscriure. Por cierto, el título de periodismo te lo dieron a la tómbola, no? Porque informarte antes de criticar te iria bien…

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